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Capítulo 48: Persecución En La Montaña

Virtual World Temporada 2 · por Yovannyx4gl · 23 de septiembre de 2026

La moto de neón rojo surcaba las colinas del Jardín Cobalto, dejando una estela de polvo. Natsuki iba al manubrio, Hiro como siempre agarrado a un costado mientras sus pues patinan, Miku volaba del otro costado y Nira iba agarrada en la parte trasera, su expresión mezcla de concentración y algo parecido al vértigo.

 

—¿Por qué solo nosotros cuatro? —preguntó Miku, ajustándose el vuelo para mantenerse a la par.

 

—Reconocimiento —respondió Hiro—. Velocidad. Movilidad. No batalla.

 

—¿Y si encontramos algo? —preguntó Nira, sin soltar el agarre.

 

Natsuki sonrió.

 

—Entonces corremos.

 

En la base, los demás seguían con sus rutinas. Ember y Kurenai entrenaban en el claro, Zera repasaba los datos de los sensores con Nexo y 8-bit, Sora ayudaba a ordenar los suministros que habían traído de Ancient Warriors.

 

Kurenai se detuvo en medio de un ataque, olfateando el aire.

 

—Huelo a que van a encontrar problemas —murmuró.

 

Ember bajó sus espadas.

 

—¿Deberíamos ir?

 

—No —respondió Zera desde la entrada de la base—. Confío en ellos. Y ellos confían en nosotros para proteger esto.

 

---

 

La zona montañosa estaba al este, más allá de donde habían explorado antes. El terreno se volvía rocoso, angosto, con paredes de piedra azul más oscura que se alzaban a ambos lados como dientes de una bestia dormida. Empezaron a subir una pendiente en un camino improvisado hasta llegar a la sima. 

 

Natsuki redujo la velocidad. Algo no estaba bien.

 

—Demasiado quieto —dijo Nira, y por una vez no se refería a su propia compostura.

 

De repente, rocas cayeron desde lo alto, bloqueando el camino de regreso. La moto frenó en seco.

 

Dos figuras descendieron del cielo.

 

GB aterrizó frente a ellos, sus cristales esmeralda flotando a su alrededor como un enjambre de luces letales. MB se posó sobre una roca, su katana brillando en la mano. Detrás de ellas, cinco Asechadores emergieron del otro lado de la sima, sus formas alargadas moviéndose con agilidad. Dos Rompedores bloquearon el camino de retorno, sus cuerpos masivos cortando cualquier ruta de escape. Conocida. 

 

—Reconocimiento, ¿verdad? —dijo GB, con su voz grave—. Nosotras también.

 

MB sonrió, afilando su katana contra el aire.

 

—Solo que nosotras vinimos a cazar.

 

---

 

Natsuki fue el primero en responder.

 

—¿Siempre necesitan un ejército para cuatro?

 

MB apretó la mandíbula.

 

—No es un ejército. Es... compañía.

 

Nira habló, con ese tono plano que siempre lograba irritar.

 

—Compañía de segunda. La primera debe estar ocupada.

 

GB la miró con frialdad.

 

—Habla la que necesita una roca para ser relevante.

 

Hiro cortó el intercambio.

 

—Dejando SUS —dijo señalandolas— insultos de lado. ¿Dónde está Azura?

 

MB rió, un sonido agudo que rebotó en las paredes del cañón.

 

—¿Azura? Reparándose. Casi la haces pedazos.

 

GB asintió, sus ojos fijos en Hiro.

 

—Cuando vuelva, será mejor que nunca. Y vendrá por ti, "Cypher-7" o… "Zero".

 

Hiro no se inmutó. Su voz fue plana, pero cada palabra pesó como plomo.

 

—Será mejor que la entreguen. Para solo terminar el trabajo.

 

MB dejó de reír.

 

—¿O qué?

 

Hiro hizo una pausa. Lenta. Deliberada.

 

—O tendré que quitarlas del medio… de las mismas maneras que usé con Azura.

 

Silencio.

 

La tensión explotó.

 

---

 

GB nunca toleró las amenazas de Hiro, cargó contra él. Chocaron con un impacto que resonó en el horizonte. Él bloqueó, ella giró, y ambos rodaron por la pendiente, un torbellino de golpes y cristales que se perdía cuesta abajo.

 

—¡HIRO! —gritó Natsuki.

 

MB se elevó en el aire, su katana brillando.

 

—Tu turno.

 

Natsuki arrancó la moto para ir cuesta abajo también, Nira se subió rápido y Miku los siguió. La pendiente era empinada, el terreno traicionero. MB no se quedó atrás, volando sobre ellos, y los crawlers la siguieron a ella. Los Asechadores patinaban detrás con sus múltiples patas, los Rompedores rodaban como rocas vivas.

 

Miku se separó del grupo, atrayendo a los Crawlers con golpes sónicos que los desorientó. Los Asechadores cambiaron de rumbo, los Rompedores igual.

 

—¡Miku! —gritó Nira.

 

—¡Voy! ¡Sigo!

 

Y se perdió entre las rocas, perseguida por el enjambre.

 

---

 

Natsuki manejaba a toda velocidad, esquivando rocas, saltando grietas. Nira iba agarrada detrás, su rostro pálido.

 

MB volaba sobre ellos, su katana lista.

 

—¡No pueden escapar!

 

Natsuki sonrió.

 

—¿Escapar? Solo estamos eligiendo el terreno.

 

Frenó en seco. La moto patinó, giró. Natsuki saltó del asiento.

 

—Nira, toma el manubrio.

 

—¿QUÉ? —gritó Nira—. ¡NO SÉ CONDUCIR!

 

—Mantén la dirección estable. Acelera con esto. Frena con esto. ¿Entendido?

 

Nira tragó saliva. Sus manos temblaban sobre los controles.

 

—¿Entendido?

 

Intercambiaron puestos en pleno movimiento. Nira al manubrio, Natsuki de pie en la parte trasera, espada en mano.

 

MB se detuvo en el aire, sorprendida.

 

—¿Qué...?

 

Natsuki sostuvo su espada con ambas manos. El viento de la bajada le azotaba el cabello. Sonrió.

 

—Ahora sí. Tu turno.

 

---

 

La moto zigzagueaba cuesta abajo. Nira manejaba con torpeza, acelerando cuando debía frenar, frenando cuando debía acelerar, pero mantenía el rumbo. No se caían.

 

Natsuki y MB chocaron. Espada samurái contra katana de alta frecuencia. El sonido del metal resonó en la pendiente.

 

MB era rápida. Sus golpes venían desde ángulos imposibles. Pero Natsuki anticipaba cada movimiento. No peleaba con velocidad. Peleaba con memoria. Con experiencia. Con años de conocer el ritmo de una espada.

 

—¿No te cansas? —preguntó MB, lanzando una estocada que Natsuki desvió con un giro de muñeca.

 

—Ni empezamos —respondió él, y contraatacó.

 

---

 

Miku volaba entre las rocas, su espada en una mano, su otro brazo libre para los pulsos sónicos.

 

Los Asechadores la perseguían en formación, sus movimientos coordinados, casi perfectos. Los Rompedores bloqueaban su camino, forzándola a cambiar de dirección una y otra vez.

 

Pero Miku no necesitaba fuerza. Necesitaba ritmo.

 

Un pulso sónico, agudo, corto. Los Asechadores chocaron entre sí, sus cuerpos enredándose en una maraña de extremidades. Un Rompedor tropezó contra una roca, rodó cuesta abajo, se estrelló contra otro.

 

Otro pulso. Más grave. Las vibraciones hicieron temblar el terreno. Los Asechadores perdieron el equilibrio, resbalaron, cayeron.

 

Miku giró en el aire. Su espada brilló.

 

Un Asechador cayó. Luego otro. Luego otro.

 

Los Rompedores intentaron reagruparse, pero estaban desorientados, sus movimientos torpes, lentos. Ella aprovechó. Un tajo en el primero. Un salto, otro tajo en el segundo.

 

El último Asechador intentó huir, trepando por la pared rocosa. Miku levantó una mano. Un pulso sónico lo lanzó contra la piedra.

 

Silencio.

 

Miku aterrizó entre los cuerpos desintegrándose de los Crawlers. Jadeaba, pero sonreía.

 

—Cinco contra una. Parece justo.

 

---

 

GB y Hiro rodaban cuesta abajo, un torbellino de metal y cristales.

 

Ella usaba sus cristales como proyectiles. Él los esquivaba, los cortaba con su cuchillo de escamas. Ella cargaba con su rifle, él respondía con su cañón.

 

Chocaban contra rocas, se separaban, volvían a chocar. La pendiente era larga, el descenso implacable. Pero lograron ponerse en pie para patinar cuesta abajo. 

 

—Azura —dijo Hiro, bloqueando un golpe—. ¿Dónde está?

 

GB giró, sus cristales formando un escudo.

 

—Mejorando. Cuando vuelva, te recordará lo que es perder.

 

Hiro atravesó el escudo con un golpe potenciado. GB retrocedió, sus pies arañando la roca.

 

—Ya lo intentó —dijo él—. No funcionó.

 

---

 

Llegaron al fondo del valle casi al mismo tiempo.

 

Hiro y GB aterrizaron separados, ambos aturdidos, ambos reincorporándose rápido. Natsuki y Nira llegaron en la moto, MB aterrizando cerca de GB. Miku descendió desde arriba, sin Crawlers detrás.

 

Cuatro contra dos.

 

MB jadeaba.

 

—Esto no salió como esperaba.

 

GB no apartó la mirada de Hiro.

 

—No es retirada. Es estrategia.

 

MB voló hacia GB. Ambas se elevaron.

 

—La próxima vez —dijo MB, mirando a Natsuki— no tendrás moto.

 

Natsuki sonrió, la espada aún en la mano.

 

—La próxima vez, no tendrás dónde caer.

 

GB miró a Hiro.

 

—Azura te espera, Cypher-7.

 

Se desvanecieron en el horizonte.

 

---

 

El regreso fue más lento. Natsuki manejaba, Nira iba detrás, aún pálida.

 

—Nunca vuelvo a subirme a eso —dijo Nira.

 

Miku volaba a su lado, riendo.

 

—Manejaste bien.

 

—Casi nos matamos.

 

Hiro, en el costado, esbozó una sonrisa pequeña.

 

—Pero no lo hicieron.

 

Natsuki aceleró.

 

—¿Viste la cara de MB cuando me puse de pie?

 

—¡Fue increíble! —dijo Miku.

 

Nira cerró los ojos.

 

—No vuelvo a subirme.

 

---

 

En la base de Oraculum, KB observaba el regreso de sus compañeras.

 

—¿Fallaron otra vez?

 

MB aterrizó, frustrada.

 

—Eran cuatro. Con ventaja de terreno.

 

GB aterrizó detrás, serena.

 

—No fue derrota. Fue recolección de datos.

 

Oraculum no se inmutó. Sus dedos tecleaban sobre la interfaz, procesando la información que traían.

 

—Esto puede repetirse cuantas veces sea necesario. Hasta llegar al resultado planeado.

 

KB cruzó los brazos.

 

—¿Y si nunca llegamos?

 

Oraculum casi sonrió.

 

—Llegaremos. Es cuestión de tiempo.

 

---

 

En la base en tierra, los demás los esperaban.

 

Ember fue la primera en hablar.

 

—¿Qué pasó? Llegaron tarde. 

 

Natsuki bajó de la moto.

 

—Encontramos a GB y MB.

 

Kurenai olfateó el aire.

 

—Huelen a pelea. Much pelea.

 

Nira aún temblaba.

 

—Y a casi morir en una moto.

 

Zera se acercó a Hiro.

 

—¿GB?

 

—Sigue igual —respondió él—. Pero sabe que no puede conmigo sola. Se retiraron cuando vieron que perdían ventaja.

 

Zera asintió.

 

—Entonces volverán. Y con más.

 

Hiro la miró.

 

—Lo sé. Y estaremos listos.

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