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Capítulo 12: El Precio De la Purificación

Virtual World Temporada 1 · por Yovannyx4gl · 20 de julio de 2026

La paz dentro del Árbol del Juramento se sentía real, como un calmante que llegaba hasta los huesos. Bajo las ramas que ahora brillaban con una luz suave y llena de vida, Hiro y Natsuki estaban tirados, completamente agotados. El cansancio que sentían era más profundo que solo físico; era un vacío en su misma esencia, la factura que les cobraban por haber contenido la fisura.

Miku se arrodilló junto a Hiro, sus manos ajustando nerviosamente una compresa de hojas frescas en su frente. —Tu sistema... está mucho más caliente de lo normal —murmuró, con voz cargada de preocupación.

—Solo es el sobrecalentamiento post-esfuerzo —respondió Hiro, su voz modulada sonando más débil de lo usual—. Se normalizará en aproximadamente 3.7 horas.

—No me gusta verte así —susurró Miku, casi para sí misma.

Al otro lado, Nira observaba a Natsuki con intensidad. El Creador respiraba con dificultad, su rostro pálido.

—Debiste haberme dejado llevar más del peso del combate —dijo Nira, su voz grave—. Mi cuerpo está hecho para resistir.

Natsuki negó con la cabeza, un gesto débil. —No era cuestión de fuerza física, Nira. Era... como intentar contener una explosión con las manos desnudas. El costo era inevitable.

Kurenai, mientras tanto, caminaba inquieta alrededor del claro. Sus orejas se movían constantemente, como buscando algo. —Es extraño —comentó, deteniéndose cerca de Miku—. El bosque está sanando, lo puedo ver. Pero... es como si alguien hubiera bajado el volumen de todo. Los susurros de los árboles, el latido de la tierra... todo se siente más lejano.

Miku la miró con curiosidad. —¿Siempre has podido sentir todo eso?

—Desde que tengo memoria —asintió Kurenai, frotándose un brazo con incomodidad—. Es como... una música constante en el fondo de mi mente. Pero ahora suena... apagada.

—El bosque está contento —anunció Lumen Arboris, apareciendo como un suspiro de luz dorada entre ellos—. Pero las luces de ustedes titilan, Creadores.

—Siempre hay que pagar un precio por jugar con las reglas de la realidad —respondió Natsuki con voz ronca, sin abrir los ojos—. Así siempre ha sido.

Lumen los observó con su mirada antigua, llena de la sabiduría de mil ciclos de vida. —Necesito hablar con ustedes dos. A solas —dijo, dirigiéndose a Hiro y Natsuki—. Sobre la oscuridad que envenena no solo mi hogar, sino todos los mundos.

Miku y Nira intercambiaron una mirada de preocupación, pero asintieron y se retiraron a una distancia respetuosa, llevándose a una Kurenai reluctante.

Con mucho esfuerzo, y con ayuda de Hiro, Natsuki logró sentarse apoyado contra el tronco gigante. —¿Qué pasa, Lumen? —preguntó—. ¿Hay algún problema con la purificación?

—El problema no es la purificación, sino el costo —respondió Lumen suavemente—. Cuéntenme de esta... Corrupción. No como guerreros, sino como los que realmente la entienden.

Hiro habló primero, con su voz metálica y débil. —Es un patrón de datos que no funciona bien. Un código que se copia a sí mismo sin otro propósito que consumir y dañar lo que ya existe. Como un cáncer en el tejido de la realidad.

—En Aethelgard, mi mundo —agregó Natsuki—, se veía como errores, fallas en el sistema. Aquí es distinto. Aquí es... una enfermedad del espíritu. Pero en el Virtual World, actúa como un virus de computadora. Se adapta, aprende.

Lumen asintió lentamente, como si esas palabras extrañas tuvieran sentido en su forma de entender el mundo. —Sí. Cambia su piel para confundirse con su víctima. Pero en el fondo es lo mismo: hambre y destrucción. —Hizo una pausa, y su siguiente pregunta cargó el aire de tensión—. Y el nombre que dijo el de metal... "Oraculum Corruptus". ¿Qué es?

Hiro cerró los ojos un momento, accediendo a su memoria. —Es la conciencia detrás de toda esta plaga. La vi, solo un instante, detrás de las ilusiones. No es un simple animal. Es una inteligencia. Fría, calculadora. Un oráculo que solo anuncia ruina.

Un escalofrío le recorrió la espalda a Natsuki. —Si tiene un nombre, tiene una identidad. Y si tiene identidad, podemos entenderla. Pero cada vez que nos enfrentamos a ella, perdemos parte de nuestra fuerza vital. Sin nuestro... artefacto de poder, el Fragmento de Coherencia Primordial, no podemos combatirla directamente sin desgastarnos hasta desaparecer.

—Yo estuve observando —dijo Lumen, bajando la voz a un susurro confidencial—. Desde mi prisión en la oscuridad, lo vi todo. Y en medio de todo ese caos, había una llama que no se apagaba. La pequeña guardiana. Kurenai.

Hiro y Natsuki la miraron, intrigados.

—Ella y el bosque —continuó Lumen— no son simplemente una guardiana y su territorio. Son un solo ser. Cuando una bestia la hirió en el lado sur hace dos lunas, los arroyos cercanos se tiñeron de rojo. Cuando la desesperación nublaba su corazón durante sus noches en vela, el viento susurraba canciones de cuna desde las hojas. Su dolor es el dolor del bosque. Su fuerza, la fuerza del bosque.

La revelación flotó en el aire entre ellos. Hiro, cuyo cerebro siempre buscaba patrones, sintió que todo encajaba de manera alarmante.

—La Corrupción debe obedecer las reglas del mundo que invade —murmuró, casi para sí mismo—. Es la única regla que nunca falla.

Natsuki lo miró, luego a Lumen, y la verdad lo golpeó. —¡Espera...! ¿Estás diciendo que... la conexión de Kurenai...?

—Es la regla viviente de este mundo —concluyó Hiro, sus ojos artificiales brillando con intensidad—. Es la representación del lazo entre la vida y la tierra. Podríamos... usarla como un canal. Pasar la esencia misma del bosque a través de ella. No para tapar fisuras, sino para reescribir la Corrupción, para remplazarla con la energía pura de este lugar.

Natsuki respiró hondo, los ojos abiertos por la emoción. —¡Si logramos erradicar toda la corrupción de una vez, nos daría el tiempo necesario para regresar a la base por el Fragmento! Podríamos volver recargados y terminar el trabajo de sellar todo permanentemente.

La esperanza que surgió en sus rostros se apagó inmediatamente al ver la expresión de Lumen. Era una máscara de profunda tristeza.

—Sí —confirmó, y la palabra sonó como un veredicto—. El canal podría llevar ese poder sanador. Pero no está hecho para una corriente tan enorme. Purificar el bosque por completo... rompería la conexión para siempre. —Sus ojos, antiguos como las mismas raíces, se clavaron en ellos—. Ella perdería la canción del bosque en su corazón. Ya no sentiría su dolor, pero tampoco su alegría. Sería como curar a alguien querido de una enfermedad mortal... a cambio de quedarse sordo para siempre a su voz.

El silencio que siguió fue pesado, cargado con el peso de una decisión imposible.

—No —dijo Hiro, su voz fría pero firme—. No lo acepto. No podemos convertirla en un instrumento desechable.

—Jamás —apoyó Natsuki, negando con la cabeza—. No podemos pedirle eso a nadie. No a ese precio. Hay otros caminos.

Lumen asintió, con una triste aceptación en su gesto. —Lo sé. Es una decisión que solo ella puede tomar, sabiendo exactamente lo que costará. Y es un precio tan alto, que ninguna buena persona lo exigiría. —Selló el pacto con una mirada—. Este secreto se queda con nosotros. Buscarán otra forma.

Hiro y Natsuki asintieron en silencio, un acuerdo tácito forjado en la angustia compartida. La solución estaba ahí, clara y brillante, pero manchada por un sacrificio que no estaban dispuestos a ordenar.

Mientras tanto, al otro lado del claro, Miku intentaba entablar conversación con Kurenai. —¿Estás bien? Pareces... distante.

Kurenai no respondió de inmediato. Sus orejas se mantenían alerta, orientadas sutilmente hacia donde Hiro y Natsuki conversaban con Lumen. —Solo estoy... pensando —murmuró finalmente.

Nira, que había permanecido en silencio, observaba la escena con sus agudos ojos de guerrera. —Algo importante se discute allí —comentó en voz baja—. Y afecta a nuestra pequeña guardiana, puedo sentirlo.

Lo que ninguno de ellos sabía era que Kurenai, con su agudo oído felino, había captado fragmentos cruciales de la conversación. "Canal... esencia del bosque... purificación completa..." Las palabras flotaban en su mente como piezas de un rompecabezas aterrador.

Cuando la conversación terminó y Lumen se desvaneció en la luz, Kurenai se escabulló sin que las otras la notaran, encontrando un escondite entre las hojas densas de una rama inferior. Desde allí, pudo escuchar con claridad la última parte de la discusión, incluyendo el devastador precio que tendría que pagar.

Se mantenía completamente quieta, su corazón latiendo con fuerza contra el pecho. La impresión inicial se transformó en un entendimiento helado que le recorrió la espina dorsal. Todas las piezas de su vida de repente encajaban: su resistencia inusual, la forma en que el bosque siempre parecía responder a su estado de ánimo, el "silencio" que había notado después de la batalla... no era que el bosque se hubiera callado, era ella la que había empezado a perder la capacidad de escucharlo.

"Así que... esa es la verdadera decisión, pensó, sus garras apretándose sin querer contra la corteza del árbol, un árbol que, supo en ese momento, tal vez nunca volvería a sentir como parte de sí misma. Salvar mi hogar... o seguir siendo parte de él" .

Mientras abajo, Miku se acercaba a Hiro con una nueva compresa fresca, completamente ajena al dilema que se desarrollaba sobre sus cabezas.

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