Se escuchan las llantas de una carroza pasando por el camino de tierra, mientras la luz del sol brilla intensamente. Las pláticas entre las personas se mezclan con el ruido del viaje. Un chico revisa la parte trasera, donde hay una caja con una bolsa de alimentos. Saca carne seca para comerla y comenta:
—Qué rico, con esto soportaré el viaje. Ya han pasado tres días desde que salimos del pueblo... tengo que aguantar... a él...
Escucho la voz de Klaus, que pregunta por mí:
—Oye, gordito... digo, Iván, ¿por qué estás revisando las cajas de provisiones? ¿Sigues comiendo?
En eso, Hiroshi, mientras conduce el Galvano por el camino, menciona:
—Es cierto, también empezó a buscar bocadillos cuando no regresabas a la estancia. Antes de que te encontráramos, cuando te estaban dando una paliza, decía que le ayudaba de alguna manera.
Klaus, aún sentado y con varios vendajes visibles, frunce el ceño, claramente confundido. Tras unos momentos de silencio, finalmente rompe el quieto ambiente y dice:
—Bueno, cambiando de tema, ¿Cuánto falta para llegar al siguiente pueblo? Me estoy desesperando, quiero algo de licor. Ya que no tengo cigarrillos, al menos podré tener eso...
Lyra saca un mapa de una bolsa y lo despliega. En el mapa se ven cuatro porciones de tierra: una al este, otra al oeste, una porción conectada entre el norte y el sur, mientras que las demás están separadas por agua. La chica señala al sur, a un pueblo, y más arriba, un camino cerca de un acantilado. No logro entender bien el mapa, entonces comenta:
—Vamos bien, señor Klaus. Siguiendo esta dirección, llegaremos a la frontera en dos o tres semanas, teniendo en cuenta que nuestro Galvano necesita descansar cada 4 o 5 horas.
Hiroshi, sin apartar la vista del camino, responde a las palabras de la chica con una voz calma pero curiosa.
—Igual pararemos en 15 minutos para que descanse. Nosotros empezaremos nuestro entrenamiento, ya que Klaus está mucho mejor. Al parecer, la magia de curación de Lyra ha servido de mucho.
Mientras los escucho hablar, termino de comer la carne y luego pregunto:
—¿Entrenamiento de magia? Este... una pregunta, Lyra, ¿Cómo funciona la magia?
Lyra se sorprende por mi pregunta:
—¿No saben cómo funciona la magia...? La verdad, me han dejado sin palabras. Es algo que normalmente se les explica a los niños... No se supone que ustedes deberían entenderlo, considerando que eran...
Interrumpo mientras me pongo nervioso y empiezo a tartamudear antes de decir:
—En nuestro pueblo... creían que la magia era maligna y castigaban a los que la practicaban. Este... por eso no sabíamos que eso era magia.
Klaus se toca la frente con la palma de la mano, y Hiroshi me mira algo apenado mientras me ven nervioso. Lyra, sonriendo forzadamente, responde:
—Eeem, está bien... claro. Bueno, para empezar, la magia es producto del mana. Está en todo: en la tierra, en el agua, incluso en los seres vivos. Podemos usar el mana que tenemos en nuestro cuerpo al consumir alimentos proporcionados por la madre tierra; así también podemos recuperarlo. Pero todo ser vivo tiene un límite de mana. Si se supera ese límite, puedes desmayarte o, en casos graves, morir.
Al escuchar esto, me recuerda mucho a la cadena alimenticia. Luego escucho a Klaus preguntar:
—¿Hay una manera de evitar o prolongar más tiempo el mana?
La de cabello blanco responde:
—Para evitar gastar mana, puedes usar objetos mágicos que ayudan a suministrar mana...
Mientras Lyra habla, empiezo a pensar un poco: ¿Habrá un tipo de magia que pueda domar bestias mágicas o quizás crear monstruos? ¡Eso sería genial! Ojalá mis mascotas estuvieran aquí, espero que mi padre las cuide. Entonces, regreso a la realidad al escuchar la voz de Lyra:
—Iván, ¿entendiste lo que te acabo de explicar? Parecía que no quitabas la mirada de mí.
Miro a Lyra algo nervioso y, tartamudeando un poco, respondo:
—Perdón, es que me perdí en mis pensamientos. ¿Me puedes explicar otra vez? Espero que no te molestes...
Lyra suspira, pone una sonrisa algo forzada mientras una gota de sudor recorre su frente.
—No te preocupes, cuando paremos te lo explicaré mejor con la práctica. Podrías entenderlo mejor.
Mientras Hiroshi conduce, concentrado en manejar el galvano y no desviarse del camino, comenta:
—Hay un riachuelo cerca, podríamos detenernos a descansar allí y, de paso, entrenar. Aunque tendremos que salirnos del camino y atravesar los prados, como siempre, por si acaso soldados o caballeros pasan y llaman la atención de nuestra carreta.
Dicho esto, se desvía del camino, dirigiéndose hacia una parte del riachuelo alejada del camino principal, cerca de unos árboles. Entonces Hiroshi exclama:
—Llegamos. Es hora de bajar y descansar un rato. Espero que se sujeten...
Hiroshi observa al grupo, y todos están aturdidos en el suelo, tratando de levantarse. Klaus intenta ponerse de pie lentamente y grita con irritación:
—¡Imbécil! ¡Debes avisar cuando hagas un cambio tan brusco!
Hiroshi pone una expresión de vergüenza mientras mira a todos. Luego, responde:
—Pensé que ya sabían la rutina. Cada cuatro horas debemos parar.
Klaus, levantándose adolorido y aún resintiendo un poco sus heridas, comenta:
—Sí, pero no nos diste tiempo para acomodarnos y prepararnos. Esta vez fuiste más imprudente.
Bajamos de la carroza y miro el lugar. Hay árboles que cubren un poco el camino por el que nos desviamos, que está a varios metros de distancia. Veo un ave de color azul con alas rojas. Saco lentamente una libreta y comienzo a escribir, cuando Hiroshi comenta:
—Bueno, aquí hay árboles para esconder la carroza y una zona libre de árboles, perfecta para aprender y entrenar magia... Vamos a comenzar... ¡eh!?
La voz de Hiroshi se detiene cuando ve a Klaus quitándose la ropa hasta quedar en ropa interior, mientras los demás lo observamos. Hiroshi, exaltado, dice:
—¿¡Qué diablos estás haciendo!? ¡¿No veníamos a entrenar!?
Klaus, con una mirada despreocupada, responde:
—Imagina parar en un riachuelo con agua fría y no bañarte. Además, llevamos horas sin bañarnos, yo apesto y quiero relajarme un poco.
Klaus entra al agua, pasando frente a nuestro Galvano, que está bebiendo de la misma, y grita:
—¡El agua está fresca! ¡Es bajo en este lugar! Chicos, pueden venir a bañarse si quieren; si no, sigan oliendo a otaku.
Mientras miro a Klaus, me quito el pantalón, dejándome solo la camisa. Lentamente me acerco al agua cuando escucho la voz de Klaus, molesto.
—¿¡Qué crees que estás haciendo? ¿Por qué no te quitas la camisa!?
Miro a Klaus, me pongo algo nervioso, tocando mi camisa, y respondo en voz baja:
—Me da algo de pena, por eso nunca me quito las camisas en lugares públicos.
Klaus, algo molesto, sale del agua y empieza a agarrar mi camisa, intentando quitármela. Finalmente, lo logra y me empuja al agua a la fuerza. Me pongo bastante rojo de vergüenza después comento:
—Eres demasiado malo, Klaus. Ahora me hiciste pasar vergüenza.
Miro a Hiroshi y Lyra reírse un poco, lo que me molesta, y oculto gran parte de mi cara en el agua. Luego, escucho a Klaus reírse y, tras un momento, decir algunas palabras.
—Me lo agradecerás algún día. Eso de tener pena por tu cuerpo y lo que piensen los demás me parece estúpido.
En ese momento, el agua salpica mi cara y la de Klaus. Desde la profundidad, Hiroshi emerge, suspira, escupe un poco de agua y luego comenta, para finalmente suspirar nuevamente.
—Sí que el agua está fría. Solo queda Lyra, seguro también entrará.
Miramos a Lyra caminar lentamente hacia la orilla del riachuelo. Se quita la capa, revelando una toga blanca, y comienza a desatar el listón que amarra su cintura, algo sonrojada. Hiroshi, al ver esto, le habla fuerte:
—Ven en ropa interior, no te preocupes. Todo estará bien. Si no sabes nadar o tienes miedo, yo te ayudo.
Lyra, confundida, responde:
—¿Ropa interior? ¿Disculpa, qué es eso?
Hiroshi se queda sin palabras al escuchar esto, mientras Klaus solo la mira sin preocuparse. Me sorprendo un poco por la respuesta; sería la primera vez que vería a una mujer desnuda de verdad. Quiero decir algo, pero mi valor no me deja. Luego escucho la voz de Hiroshi acercándose un poco a la orilla mientras sonríe y le dice:
—Si quieres, puedes entrar con la toga, así no tendrás que preocuparte por que te vean.
Lyra comenta mientras se sonroja:
—No es que me vean; no tengo problemas con eso. Es solo que es la primera vez que me baño con personas que no sean mis padres o compañeros de mi grupo...
Entonces, Klaus, mientras nada de un lado para otro, habla fuerte:
—¡Ven, no importa! El agua está fría, pero después de todo podrás refrescarte más que nosotros. ¿O prefieres quedarte allí aburrida?
Era la voz de Klaus mientras se echa agua en la cara. Hiroshi nos mira algo molesto y luego le dice a Lyra:
—No lo escuches, debió tragar mucha agua; está diciendo tonterías...
Lyra, suspirando y mirando algo apenada, responde:
—Está bien, tomaré tu palabra, joven Hiroshi.
Ella comienza a ponerse el listón de nuevo y se adentra en el agua lentamente, nadando, aunque está algo alejada de nosotros. La observo mientras refresca su cabello. Klaus se acerca a Hiroshi y le comenta:
—Cielos, viejo, se nota que te importa mucho lo que piensen de ti. A veces eres demasiado aburrido, aunque simpático.
Hiroshi, al escuchar, responde:
—¿Qué? ¿Por qué dices eso?
Klaus, con una sonrisa algo maliciosa, responde:
—Intentas hacerte el caballero para quedar bien con los demás. Si algo no sale como tú quieres o te llevan la contraria, te frustras.
Hiroshi, molesto, señala a Klaus y, con un tono firme, le dice:
—Tú solo querías verla desnuda. Sabes que no es correcto hacer eso; es molesto para cualquiera.
Klaus, mientras pone una expresión despreocupada, sumerge un poco la cabeza en el agua y, después de sacarla, responde:
—Pero ella dijo que no le molestaría y que es normal. Comparar nuestra cultura con la suya es estúpido.
Hiroshi, algo incómodo, responde de manera preocupada. Luego me mira a mí, buscando algún apoyo en mi mirada.
—Aun así, no es correcto. Y no solo yo pienso igual, ¿verdad, Iván? ¿Eh?
Los ojos de mis compañeros se vuelven hacia mí mientras tengo la mitad de la cara bajo el agua, haciendo burbujas y sonrojado. Hiroshi, sorprendido y algo decepcionado, me dice:
—No me digas que a ti tampoco te molesta... Dios, no tienen decencia.
Después de casi una hora disfrutando del baño, finalmente salimos del agua y nos cambiamos de ropa. Me puse un pantalón de tela azul y una blusa gris, sintiendo el alivio de la ropa seca contra mi piel. Klaus eligió una camisa café combinada con un pantalón gris, mientras que Hiroshi optó por una camisa naranja y un pantalón azul, manteniendo su estilo vibrante. Lyra, después de ponerse nuevamente su toga y capa, se acercó a un área despejada, libre de árboles y maleza. Con un tono decidido, hablo con su dulce voz.
—Bueno, ¿están listos? Van a aprender cómo usar el mana. Es la parte más sencilla y la menos larga. Para ello, debemos comenzar verificando el aura de nuestro interior.
Hiroshi por curiosidad se rasca la mejilla entonces pregunta:
—¿Aura? ¿Qué es eso? Conozco algo parecido de dónde venimos, pero no sé cómo lo usan ustedes.
Lyra responde con seguridad y seriedad, con una voz digna de una maestra:
—El aura es la manifestación del mana que fluye dentro de cada persona, y su color revela la afinidad elemental de su portador. En este mundo, cada individuo posee un aura única, que puede variar en tonalidad. Los colores más comunes son el rojo, que denota una conexión con el fuego; el gris, asociado al aire; el café, que refleja la esencia de la tierra; y el azul, que resuena con el agua. Sin embargo, existen auras menos frecuentes, como la blanca, que solo se encuentra en contadas personas en todo el reino, y las extremadamente raras, como la negra y la púrpura, de las cuales apenas se conocen unos pocos casos. Se habla de otros colores que podrían existir, pero hasta ahora permanecen en solo rumores...
Mientras escucho a Lyra, me siento en el suelo y veo un pequeño gusano pasar. Lo recojo con el dedo.
—Es lindo, ese color negro es bastante raro. Creo que lo escribiré en mi libreta...
Cuando meto la mano en mi bolsillo para sacar la libreta, siento un golpe en la cabeza y reacciono. Escucho una voz; era Klaus:
—¡Tarado! Pon atención, después no pidas que te expliquemos qué hacer.
Miro a todos observándome. Oculto mi libreta y escondo al gusano. Lyra me sonríe y dice:
—Disculpa si mi explicación es algo aburrida; intentaré hacerla más dinámica.
Al darme cuenta de que había arruinado el momento, intenté compensarlo mostrando interés. Nervioso, pregunté tartamudeando un poco:
—Tengo una pregunta... Sobre lo último que escuché, ¿significa que solo podemos hacer hechizos del elemento con el que somos compatibles...?
Lyra me respondió con una sonrisa suave y gentil:
—Buena pregunta. La respuesta es que no, pueden hacer otros tipos de magia de otros elementos, pero les resultará mucho más complicado y gastarán más energía de mana de lo normal al no estar relacionados con dicho elemento.
Entonces Klaus mientras suspira la mira fijamente procede hacer una pregunta mientras bosteza un poco:
—¿Cómo sabremos qué tipo de aura tenemos? ¿Hay algún hechizo para eso?
Lyra asiente y se acerca a Hiroshi, quien se sonroja un poco cuando ella le toca una de las manos con las palmas. Cierra los ojos sin decir nada, Hiroshi se sonroja lentamente, mirando fijamente a Lyra mientras ella mantiene los ojos cerrados. Entonces, él habla:
—Esto fue repentino... tienes las manos un poco frías...
Mientras Lyra permanece en silencio, comienza a decir unas palabras lentamente:
—Pude verlo y escucharlo... Su color era rojo, tienes una conexión más fuerte con el elemento fuego.
Hiroshi, sorprendido y emocionado, con sus manos forma unos puños entonces dice:
—¡Genial! Un elemento poderoso, seguro aprenderé a usarlo de muchas formas.
Lyra sonríe mientras retira su mano y luego nos mira a Klaus y a mí. Se aproxima hacia nosotros. Trago saliva mientras levanto mi mano para que ella la tome, pero veo que agarra la mano de Klaus primero. Cierra los ojos y procede a decir:
—Mmm, logro verlo... es... café. Tu conexión es muy fuerte con la tierra.
Klaus mira a la chica, luego retira su mano de la de ella y suspira, observando la palma de su mano.
—Supongo que el dicho "Tierra eres y en tierra te convertirás" se aplica aquí... Qué fastidio, ¿no?
De repente, Lyra se acerca a mí. Sin previo aviso, toma mi mano con suavidad, y al sentir su contacto, un leve sonrojo tiñe mi rostro. Ella cierra los ojos y, tras un instante de silencio, susurra con sorpresa:
—Tu aura... parece gris... No... es... ¿¡blanco!?
Lyra pone una expresión de sorpresa, luego suspira y me dice:
—Vaya sorpresa, no pensé que me encontraría con alguien con aura blanca. Nadie de mi grupo tenía ese tipo de aura. Solo conocí a una persona con esa aura cuando era niña, y trabajaba atendiendo animales enfermos.
La miro con preocupación e incomodidad; no sabía qué tipo de poder era. Quizás era inútil, quizás no tan poderoso. Mis dudas no se calmaban, así que decidí preguntar:
—¿Qué pasa con esa aura? ¿Es mala? ¿Es inútil?
Lyra me escucha para después reírse un poco por mi expresión y responde:
—Para nada. Los usuarios de esta aura son muy valiosos. Son capaces de dar mana a otros y también de curar heridas. De hecho, la magia que usé con Klaus la aprendí gracias a esa persona con la que trabajé. Muchas personas llaman a esta aura "aura de vida" o "de luz" por sus efectos.
Mientras ella hablaba, empiezo a desanimarme un poco y me pregunto en mi mente: ¿En serio seré un enfermero? Quería invocar monstruos de agua o de fuego, incluso provocar terremotos... Mi mente vuelve a Lyra y escucho algo más de ella:
—Incluso pueden regenerar miembros perdidos...
Mis ojos se abren mas de la cuenta por lo dijo, algo que seria bastante útil de ser cierto no me lo podría creer entonces pregunte:
—¿Puedes repetir lo último que dijiste, por favor?
Lyra sonríe mientras me mira con calma entonces dice:
—Hay muy poca información sobre esta magia, pero se han hecho informes de que algunos usuarios eran capaces de regenerar extremidades. Quizás sea un nivel avanzado de esa magia.
Al terminar de escuchar a Lyra entonces pienso un poco y suspiro. Quizás pueda sacarle provecho a este tipo de magia, pero justo en ese momento escucho una voz.
—Oye, gordito... y tú, peli... digo, Lyra, ¿ya terminaron? ¿Entonces al final sí serás la enfermera del grupo?
Klaus suelta una risa burlona, y su expresión me incomoda. No puedo evitar bajar la mirada, sintiendo el peso de su mirada. En ese momento, la voz de Hiroshi rompe el silencio:
—Mencionas mucho los niveles, ¿es algún tipo de sistema de poder o algo por el estilo?
Lyra responde con firmeza, sin vacilar:
—Es el nivel de poder relacionado con las habilidades de quien controla su elemento. Cuanto más potente y complejo sea un hechizo, más difícil será de ejecutar, y por lo tanto, se clasifica en un nivel superior. Les mostraré un ejemplo.
Lyra camina lentamente unos metros lejos de nosotros. Luego, extiende su mano abierta en el aire y cierra los ojos. Un aura azul recorre su mano, y de repente, de su mano sale una bola de agua, del tamaño de una pelota de fútbol, que flota suspendida en el aire.
—Crear agua es lo primero que deben hacer, luego manipularla, para que después...
El chorro de agua serpenteó en el aire como una criatura viviente. Con un movimiento preciso de sus dedos, Lyra lo dirigió hacia un árbol cercano. El agua impactó con fuerza, atravesando el tronco y dejando un hueco evidente. Todos quedamos boquiabiertos ante la demostración. Entonces, Lyra abrió los ojos y, con serenidad, explicó:
—Estos son los pasos básicos para alcanzar, al menos, el nivel uno en magia elemental: crear, controlar y, finalmente, usar el elemento como arma. Mi aura es azul, lo que significa que tengo afinidad con el agua.
El nerviosismo era palpable en el ambiente. Klaus, sin poder contener su asombro, preguntó:
—¿Mínimo? ¿Entonces, cuántos pasos se necesitan para superar el nivel uno?
Lyra respondió con rapidez.
—Para el nivel uno hay tres categorías principales: ataque, defensa y transformación. Esto aplica a la magia elemental, aunque también existen magias no elementales que se evalúan de manera distinta. Hay muchas formas de utilizar el mana, y cada una tiene su complejidad.
Las palabras de Lyra hicieron que todo pareciera más complicado. Si mi elemento es luz o vida, ¿Qué pasos debo seguir? Aun así, es momento de averiguarlo.
Ambos chicos se ponen de pie, con caras de determinación. Mientras el viento sopla en el bosque, un nuevo desafío comienza...
Continuará...