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Scary Monsters. Parte 3

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 19 de septiembre de 2026

Los rugidos retumbaban por todo el parque. Árboles caían, el concreto se resquebrajaba, estatuas y estructuras eran pulverizadas bajo el peso de los colosos. El tiranosaurio embestía con ferocidad ciega, y el triceratops respondía con coraje primitivo. Cuernos contra colmillos, cola contra garras, ambos monstruos no se daban tregua. 

Desde lo lejos, Rebecca, Lucas y Mike observaban todo con el corazón en la garganta. 

— No… —susurró Rebecca, apenas conteniendo las lágrimas— No tiene control… es igual que la última vez. 

Está peor. —murmuró Mike— Ahora está en medio de la ciudad… 

Lucas apretó los dientes, sin apartar la mirada del combate. Cada golpe, cada crujido, resonaba como una campana de alarma en su cabeza. El plan había sido una locura desde el principio, pero no tenían otra alternativa. Tyler había tomado la decisión, y ellos lo habían seguido. 

No había opción. —dijo finalmente Lucas, frío y directo— Lo sabíamos. 

Los rugidos continuaban. Un mordisco del T-Rex arrancó parte del hombro del Triceratops, que respondió embistiendo con tanta fuerza que hizo caer al tirano sobre un lago artificial. El agua se tiñó de sangre, barro y fragmentos de concreto. Y entonces, de repente, el cielo se llenó de helicópteros. 

¿El FBI? —preguntó Mike, alzando la vista 

No. Los helicópteros no llevaban el logo oficial. Tenían un símbolo nuevo, más agresivo, una especie de símbolo de un sol blanco de dos flechas circulares. No era una de las agencias más conocidas del mundo. 

¿Quiénes son esos? —preguntó Rebecca con el ceño fruncido 

Los helicópteros descendieron. De ellos salieron hombres y mujeres vestidos con trajes tácticos negros, con líneas azul oscuro y detalles brillantes en los cascos. Se movían con rapidez y precisión, desplegando armas, lanzando órdenes en voz alta. 

OISS... —leyó Lucas en voz baja, viendo el emblema— ¿Qué demonios es eso? 

Uno de los agentes apuntó con un rifle modificado y disparó una ráfaga de dardos brillantes hacia los titanes. Otro arrojó una granada con un efecto electromagnético que sacudió el suelo. Se movían con determinación, preparados para contener cualquier amenaza. Pero no funcionó. 

El Tiranosaurio apenas sintió los impactos. Con un movimiento violento de su cola, derribó uno de los vehículos blindados. El Triceratops, herido pero aún lleno de ira, embistió contra un grupo de agentes y los lanzó por el aire como muñecos. Rebecca se cubrió la boca, horrorizada. 

—¡No pueden detenerlos! ¡No tienen idea de lo que son esas cosas! 

—¡Van a empeorarlo! —gritó Mike 

—Lo saben. —dijo Lucas con la voz baja, tensa— Pero están aquí igual. Quieren intervenir, lo que sea que eso signifique. 

El rugido del Tiranosaurio perforó el aire, vibrando en el campo. Pero el Triceratops, firme, con su cuerpo robusto envuelto en placas óseas, ni siquiera se inmutó. Dentro de la mente del monstruo, Theodore sonreía. 

— Todos son tan… patéticos. 

Con cada paso que daba, los suelos temblaban. Los agentes de la OISS disparaban todo tipo de armas avanzadas, pero eran como insectos con juguetes. Theodore hizo una carga devastadora contra un vehículo blindado, lo aplastó como si fuera papel y alzó a otro por los aires, lanzándolo contra una fuente. 

Una lluvia de fuego desde los helicópteros descendió sobre él, pero no le pasó nada. Giró el cuello con furia y, con un salto sorprendente para su tamaño, embistió hacia el cielo. Sus cuernos desgarraron la cabina de un helicóptero antes de que pudiera alejarse, haciéndolo estallar. 

 El fuego iluminó su cuerpo, pero solo lo hizo parecer más imponente. Sin embargo, algo raro pasó, los agentes que iban a bordo no murieron. 

¿Qué…? 

De las llamas, entre las llamas y el viento que comenzaba a agitarse con fuerza, surgieron dos figuras. Uno descendía envuelto en raíces que se extendían desde sus manos como látigos vivientes, amortiguando la caída de los soldados. El otro generó una enorme burbuja de agua que se expandió para capturar al resto y descenderlos con seguridad al suelo. 

Theodore los vio y, por un instante, su furia se detuvo, los reconocía. 

No puede ser… 

Las cámaras los habían mostrado mil veces durante 2023. Eran "los hermanos Miller", dos hermanos que ya causaron estragos en Londres hace tiempo y que consiguieron parar a una enorme masa amorfa de desechos, los nuevos símbolos de esperanza de una humanidad alterada por lo imposible. 

Edward y Anne Miller, ahora bajo los nombres que les habían dado, El Bosque y Aquaria. 

Ambos aterrizaron juntos. Edward dejó escapar una bocanada de aire, y raíces brotaron a su alrededor como si el suelo obedeciera su voluntad. Anne extendió sus brazos y el agua del lago artificial respondió al instante, girando en espirales controladas a su alrededor. 

Agente Miller I al habla —dijo Edward, mirando fijamente al TriceratopsEs tal y como nos lo plantearon. 
Dos criaturas enormes con apariencia de dinosaurio. Tenemos permiso para intervenir —añadió Anne con un tono decidido 

Theodore los observó y por primera vez en mucho tiempo, no se sintió por encima de todos. Pero no tenía miedo, tenía curiosidad. 

Así que… han venido dos sobrehumanos contra mí... —Gruñó para sí mismo desde su forma monstruosa— Veamos de que son capaces... 

Mientras tanto, a unos metros, el T-Rex rugía, atrapado aún en su furia salvaje, sin reconocer aliados ni enemigos. Anne lo notó y frunció el ceño. 

Ese… ese no es como el otro. 

No. —dijo Edward, bajando la voz— Está fuera de control, y parece actuar más por instinto... 

Ambos sabían que estaban a punto de arriesgarlo todo. A diferencia de peleas pasadas, nuevamente estaban a punto de luchar contra un ser lejos de la comprensión humana ordinaría. Pero también sabían que si ellos no lo hacían nadie más lo haría. Por lo que ambos se prepararon para tratar de parar a ambas bestias y entender que sucedía. 

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