El helicóptero aterrizó en la pista de Eclipse como se ordenó. La base estaba tranquila, como siempre, y al descender, el equipo fue recibido por personal de la instalación. No hubo celebraciones ni grandes aglomeraciones. Todos sabían que el resultado de la expedición no había sido el esperado.
Dentro del edificio, en una sala de reuniones de paredes grises y poca decoración, Campbell los esperaba, mirando por la ventana. Al verlos entrar, levantó la mirada, mostrando una expresión mezcla de cansancio y alivio.
— Bienvenidos de vuelta. —dijo Campbell, levantándose para estrechar la mano de cada uno, comenzando con Tyler— Gracias a todos por vuestro esfuerzo. Las cosas no fueron la gran, pero aun así, hicieron lo que pudieron y sé que eso es lo importante.
El grupo se acomodó alrededor de la mesa. Lucas fue el primero en tomar la palabra.
— Hemos analizado todo lo que conseguimos. Si bien no pudimos traer gran cosa, los registros de un mural y los análisis del terreno siguen siendo valiosos.
—Campbell asintió pensativo— Eso es bueno, pero… —hizo una pausa, como si buscara las palabras correctas— ¿Realmente eso será suficiente para que Eclipse recupere la confianza que se perdió con esta expedición? La situación con el gobierno y las financiaciones de proyectos de alto riesgo no han sido sencillas.
— Hicimos lo que pudimos. —interrumpió Rebecca, con un tono calmado— Es todo lo que hay, y aunque no podamos ofrecer algo más grande, las pruebas siguen siendo relevantes. Podemos hacer que eso funcione, si convence a un equipo más grande de buscarle significado a esto seguramente la situación pueda mejorar.
—Campbell asintió nuevamente, esta vez con un suspiro— Está claro. Hicieron bien. Ya no hay nada más que debáis hacer en este proyecto. Gracias por tanto.
Con eso, la reunión se dio por concluida. El aire en la sala era denso, como si todos supieran que esa era la última vez que tendrían algo que ver con el asunto. Campbell les dio una palmada en el hombro a cada uno, con una sonrisa tensa.
— Ahora… podéis descansar. Vuestra labor aquí ha terminado. Es hora de que cada uno vuelva a lo suyo. Os lo habéis ganado.
Uno a uno, salieron de la sala. Nadie tenía muchas palabras para intercambiar entre ellos, como si todo lo vivido en la selva hubiera dejado una marca invisible, pero profunda, que no sabían cómo discutir.
A medida que salían de Eclipse, la brisa fresca de la tarde les dio una sensación de normalidad que resultó casi surrealista. Las luces de la ciudad brillaban a lo lejos, pero el silencio dentro de cada uno era el mismo. Sabían que lo que quedaba atrás era irrepetible.
— Creo que esta expedición… —empezó Tyler, pero se detuvo, buscando las palabras correctas— No sé. Estuve pensando en todo lo que pasó y, la verdad, no sé qué hacer con esto.
—Rebecca asintió, con una sonrisa triste—A veces la gente se ve envuelta en cosas que no puede controlar. Lo que sucedió con los fósiles, los descubrimientos… todo eso, ya no importa tanto. Lo importante es que seguimos aquí. Cada uno de nosotros.
Mike, que iba a su paso, parecía reflexionar, pero luego soltó una risa baja.
— Y al menos pudimos regresar con algo. ¿Quién sabe si podríamos haber sido más útiles con otro tipo de información? Pero esto es lo que tenemos.
Lucas miró a sus amigos, la expresión seria, pero relajada. De alguna manera, sabía que lo que todos necesitaban era un descanso de todo lo que vivieron en la selva. Ya no era el lugar al que pertenecían.
— Yo… —dijo Lucas, mirando hacia el horizonte— Creo que lo mejor es que cada uno se tome su tiempo. Quizás sea hora de seguir adelante con nuestras vidas. No sé qué vendrá después, pero ahora mismo, lo único que quiero es descansar.
Con un asentimiento silencioso, el grupo se separó lentamente. Tyler se dirigió hacia su apartamento, decidido a procesar lo que había sucedido. Rebecca, cansada pero decidida, se despidió para regresar a su vida con su madre. Mike, con su mente aun revoloteando sobre las conclusiones científicas, se retiró hacia casa de su familia. Theodore, sin decir mucho, se desvió en dirección a un pequeño apartamento. Todos seguían caminos diferentes.
Solo Campbell, dentro de la base, observaba desde su oficina, mirando el informe final en su pantalla. No sabía qué esperar de este extraño grupo de arqueólogos, pero algo le decía que esta no sería la última vez que escucharían sobre ellos. Aun así, por el momento, Eclipse podía descansar y quizás resurgir de sus cenizas.