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Regreso. Parte 1

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 18 de septiembre de 2026

La brisa cálida de la mañana se filtraba por la tienda, agitando tenuemente la lona mientras las hojas susurraban afuera con un ritmo pausado. Tyler se removió en su camilla, su rostro cubierto de sudor frío, su respiración agitada. Murmuraba palabras ininteligibles mientras su cuerpo reaccionaba ante lo que parecía una pesadilla. 

En su mente, rugidos retumbaban como ecos de un pasado distante: colosales, primales, salvajes. Vio selva, vio sangre, sintió el peso de un cuerpo que no era suyo y una furia descomunal que no comprendía. Luego, oscuridad. 

Con un sobresalto, sus ojos se abrieron. Respiró profundo, intentando calmar su pecho que subía y bajaba como si hubiera corrido una maratón. 

— ¡Hey! —La voz de Lucas apareció desde la entrada— Al fin despiertas. 

Tyler se incorporó con esfuerzo, el cuerpo aún adolorido. 

¿Qué… qué pasó? —preguntó, la voz ronca 

Lucas se acercó con calma, dejándole una botella de agua al lado. Se sentó junto a él, apoyando los codos sobre las rodillas. 

Hace algunas horas... te transformaste, Tyler —dijo directo, pero sin dureza— En una especie de Tiranosaurio. Te fuiste corriendo hacia la selva. Rebecca fue la única que te vio en el momento de la transformación. Te seguimos como pudimos. 

Tyler lo miró con ojos grandes, entre incredulidad y confusión. 

¿Qué…? ¿Yo? ¿Un tiranosaurio? 

. —confirmó Lucas— Y mientras huías, te topaste con otra criatura... tan grande como tú. Parecía un triceratops, era fuerte, agresivo. Ambos pelearon. Fue una locura. Sobreviviste de milagro. 

Tyler tragó saliva con esfuerzo. 

¿Los demás...? —interrumpió, antes de que Lucas continuara— ¿Rebecca? ¿Mike? ¿Theo? ¿Están bien? 

Lucas lo miró unos segundos, entendiendo su prioridad. 

Mike y Rebecca están bien. —dijo con una sonrisa leve— Impactados, claro. Mike no para de dar vueltas con teorías en su cabeza… está tan nervioso como fascinado... hacía mucho que no lo veía así. 

Tyler asintió levemente, pero notó la omisión. 

¿Y Theodore? 

La sonrisa de Lucas se desvaneció un poco. 

No sabemos. Aún sigue desaparecido, no lo hemos podido encontrar gracias a tu transformación espontanea. 

El rostro de Tyler se tensó. 

¿Crees que él…? 

Lucas negó No lo sabemos aún, Theo no tendría motivo para atacarte y esa bestia salió corriendo en vez de rematarte, por lo que es más que obvio que es consciente de lo que sucede. 

Tyler se quedó en silencio, mirando la lona que se movía al ritmo del viento. Le costaba comprenderlo. No recordaba nada. Solo ecos de rugidos que aún resonaban en su cabeza. 

Pero una cosa tenía clara, ya no eran un simple grupo de investigadores. Algo los había marcado. Cambiado. Tyler, ya más tranquilo, salió de la tienda y se tomó unos segundos para mirarlos a todos a los ojos. Su voz salió con un temblor leve, sincero. 

— Lo siento… de verdad. No sé qué pasó. No recuerdo nada. Si os asusté o puse en peligro, no era mi intención... 

Rebecca le sonrió con suavidad, poniéndose a su lado. 

— No es tu culpa, Tyler. Esto... está lejos de ser algo normal. Lo importante es que estás bien. 

Mike, más callado que de costumbre, simplemente asintió, con la mente girando en espirales de teorías sin atreverse a soltarlas aún. Lucas, con una palmada en la espalda, le devolvió la palabra. 

Ya veremos cómo encaja todo esto. Pero primero, debemos encontrar a Theodore. Si ese Triceratops lo atacó como a ti... 

No terminó la frase. No necesitaba hacerlo. 

Sin embargo, antes de que pudieran levantarse, el sonido de pasos torpes y ramas quebrándose en la distancia los detuvo en seco. Rebecca fue la primera en girarse. Lucas se puso de pie de inmediato. Mike entrecerró los ojos, y Tyler sintió una presión en el pecho. 

Entre la vegetación, apareció Theodore. Caminaba con dificultad, su ropa rasgada, el brazo izquierdo cubierto de heridas secas y sucio de tierra. Pero su expresión era firme, serena y calculada. 

¿¡Theo!? —exclamó Tyler corriendo hacia él 

¡Estás vivo! —añadió Mike, sin esconder la sorpresa 

Rebecca se acercó para sostenerlo y evitar que cayera. Lucas se mantuvo en silencio, observando fijamente. 

¿Qué te pasó? —preguntó Mike, mientras lo ayudaban a sentarse 

Theodore respiró profundo, como si ensayara una historia que apenas acababa de inventar. 

Me desperté durante la noche por un sonido entre los arbustos. —empezó— Pensé que podía ser algún animal... pero lo que vi fue una figura. Una persona. No pude ver su rostro, pero era humano… o eso parecía. Me observó durante unos segundos. Luego desapareció en cuestión de segundos. 

Los demás se miraron entre sí. 

¿Una persona? —repitió Rebecca, intrigada— 

—Sí. —afirmó Theodore con firmeza— Y apenas desapareció, apareció esa… cosa. El triceratops. Me persiguió durante un rato. No sé por qué, pero no pude volver con ustedes. Me oculté, esperé a que se alejara, pero acabé herido al intentar escabullirme por la selva. 

¿Entonces tú viste al triceratops también? —preguntó Rebecca. 

. —asintió Theodore— No sé qué era. No creo que fuera natural… y eso me lleva a pensar que la hipótesis de Mike tal vez tenga algo de razón. Alguien podría habernos drogado... y se llevó los fósiles. O al menos los usó para hacer… algo. Experimentar con algo... incluso la imagen del hombre reptil del mural puede explicar esto... 

Todos guardaron silencio ante eso. 

Mike parecía satisfecho con la validación de su teoría, aunque su mente ya comenzaba a recorrer nuevas ramificaciones. Rebecca y Tyler se mantuvieron en un mutismo inquieto, demasiado cansados emocionalmente para cuestionar. Y Lucas, aunque sorprendido, simplemente bajó la mirada. No sabía por qué, pero algo no le cuadraba del todo. No era que desconfiara directamente de Theodore, pero había un vacío extraño entre sus palabras. 

Una energía diferente. Sin embargo, en ese momento, todos decidieron creer. Porque después de días de incertidumbre, lo último que querían era una grieta más entre ellos, mientras Theodore solo sonrió por dentro. Sabía que los tenía justo donde quería. Que su primer movimiento había sido un éxito rotundo. 

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