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El Despertar. Parte 3

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 17 de septiembre de 2026

La noche avanzaba con lentitud, envuelta en el zumbido de insectos y el susurro inquietante del viento entre los árboles. Todos en el campamento dormían menos uno. 

Theodore se removía entre las mantas, sudoroso, apretando los dientes mientras un dolor profundo y punzante le recorría el pecho y la espalda como si algo dentro de él quisiera romper sus huesos y desgarrar su carne desde dentro. 

Un espasmo lo hizo incorporarse de golpe, jadeando como si le faltara el aire. Se quitó la camiseta de un tirón, buscando alivio a una sensación abrasadora que lo consumía desde el interior. 

— ¿Qué... me pasa...? —murmuró, apoyando una mano temblorosa contra la lona de su tienda— 

El dolor era demasiado. No solo físico. Sentía que su mente vibraba, como si una voz primitiva e incomprensible le susurrara desde lo más profundo. No sabía por qué, pero el bosque lo llamaba. Como un imán, como una orden invisible imposible de resistir. 

Trastabillando, sin siquiera calzarse bien, Theodore salió de la tienda para coger aire. Miró alrededor, todo seguía en silencio, las tiendas cerradas, las lámparas apagadas y las estrellas escondidas tras nubes bajas. 

Se internó en la espesura como un sonámbulo, guiado por un instinto que no podía explicar. Su respiración se hacía más pesada, su piel ardía. El sudor caía en gotas gruesas por su rostro. 

Pisó ramas, tropezó con raíces, pero no se detuvo. Algo en su interior lo impulsaba con urgencia. Hasta que finalmente desapareció entre los árboles, engullido por la oscuridad, por el misterio. 

Poco después, Lucas se había despertado al escuchar algo. Al principio pensó que era el canto de algún ave nocturna o tal vez el crujir de las ramas por el viento, pero entonces lo escuchó de nuevo. Un sonido profundo. Lento. Como una respiración gruesa, cavernosa, acompañada por el crujido de ramas partidas bajo un peso inmenso. 

Se incorporó lentamente, apartando la tela de su tienda con sumo cuidado. Su corazón ya latía con fuerza, como si su cuerpo supiera algo que su mente aún no comprendía. 

Miró hacia la espesura de la selva. La luz de la luna atravesaba las hojas creando sombras disparejas, casi ilusorias. 

Y entonces lo vio, entre los árboles, a unos metros de distancia, se alzaba una silueta inmensa, con una forma antinatural. Caminaba erguida, pero no era humana. La figura estaba cubierta de escamas oscuras que relucían como metal húmedo, y de su cabeza sobresalían dos enormes cuernos que se curvaban hacia atrás como lanzas primitivas. Sus ojos brillaban con un resplandor amarillento y aterrador. 

¿Q-qué... qué diablos es eso...? —murmuró Lucas, paralizado 

La criatura giró su rostro hacia él. Y entonces comenzó a avanzar. 

Lucas sintió el terror instalarse de inmediato en su pecho como una garra. Dio media vuelta y salió corriendo, tropezando con piedras y raíces mientras gritaba. 

¡¡Despertad!! ¡¡Despertad, hay algo ahí afuera!! 

No se detuvo ni para respirar. El estruendo de pasos pesados lo seguía, como si el bosque entero se sacudiera. Pero justo cuando volvió al claro donde estaba el campamento, al mirar sobre su hombro… no había nada. El sonido cesó. La figura, desaparecida. Todo había vuelto a un silencio sepulcral, como si nunca hubiera estado allí. 

Las tiendas comenzaron a abrirse con rapidez. Tyler, Mike y Rebecca salieron a toda prisa, confusos y medio dormidos. 

¿Lucas? ¿Qué pasa? —preguntó Tyler, con el rostro tenso 

¡Había algo! ¡Lo juro, lo vi! ¡Era enorme, no era humano! ¡Nos estaba observando! ¡Estaba viniendo hacia mí! —gritó Lucas, con la respiración entrecortada y los ojos desorbitados 

¿Estás seguro? —murmuró Mike, intentando tranquilizarlo 

¡No lo estoy inventando! ¡No fue un sueño! 

Entonces, cuando miraron alrededor, Rebecca frunció el ceño, mirando hacia la tienda de Theodore. Su rostro cambió. 

¿Y Theo? 

Se acercó. La tienda estaba abierta. La mochila seguía allí. La linterna. Todo. 

No está aquí… —murmuró ella, volviéndose hacia los demás 

El silencio fue inmediato. Y solo entonces, todos entendieron que algo andaba muy mal. 

¿Crees que lo que viste se lo llevó? —preguntó Mike, en voz baja 

Lucas tragó saliva, aún pálido. 

No lo sé… pero si sigue allá afuera, no podemos perder más tiempo. 

Y con eso, el grupo se armó de linternas y salió de inmediato hacia el bosque, temiendo lo peor, sin saber que la criatura que Lucas vio no era un enemigo cualquiera… sino el inicio de algo mucho más grande.

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