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Decisión. Parte 1

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 15 de septiembre de 2026

La mañana siguiente llegó envuelta en una bruma ligera sobre San Francisco, como si el cielo dudara entre dejarse iluminar o seguir oculto entre las nubes. Dentro de Eclipse Laboratories, la rutina transcurría en su habitual tono apagado. Aun así, en la cafetería, la misma donde un día antes la conversación había cambiado el rumbo del grupo, algo distinto flotaba en el aire. 

Tyler fue el primero en llegar, con una taza de café entre las manos y la mirada clavada en una de las ventanas empañadas. Minutos después apareció Theodore, puntual como siempre, con su expresión serena y un gesto que, en él, ya era casi una sonrisa. 

— ¿Listo? —preguntó Theo mientras se sentaba frente a Tyler— 

— Más que nunca. —respondió este, sin dudar— ¿Tú? 

— No ha cambiado nada desde anoche. 

Asintieron en silencio. Ninguno necesitaba reafirmarse; sus decisiones estaban tomadas desde mucho antes de ponerlas en palabras. 

Poco a poco fueron llegando los demás. Rebecca apareció con un termo en una mano y una libreta en la otra; Mike con su mochila colgando de un hombro, algo desalineado pero con determinación en la mirada; y Lucas, con su andar seguro y sus gafas ligeramente torcidas, como si acabara de salir corriendo de algún experimento improvisado. 

¿Entonces? —preguntó Rebecca, dejando la libreta sobre la mesa— ¿Vosotros ya lo tenéis claro? 

. —respondió Tyler con firmeza, mirando a cada uno— Theo y yo vamos a ir. 

Mike se removió en su asiento, pero fue Lucas quien habló primero. 

Yo también. No tiene sentido quedarse aquí esperando que algo cambie por sí solo. 

Rebecca asintió lentamente, cruzando los brazos. 

Cuenta conmigo. No solo lo voy a hacer por Campbell… ni por Eclipse. Lo hago por vosotros. Por nosotros. 

Mike tardó unos segundos más. Tragó saliva, se acomodó bien en la silla y levantó la mirada con una mezcla de nerviosismo y coraje. 

Yo... también iré... tal vez no sea el más fuerte del grupo, pero sí sé que quiero hacer algo que realmente importe. 

Tyler los observó a todos por un momento. Apreciaba el entusiasmo, pero sentía la responsabilidad de decirlo claramente. 

Quiero que estemos todos seguros. No digáis que sí solo por compromiso. No porque parezca lo correcto. Esto… podría cambiar muchas cosas, y tal vez no sea fácil. No tenéis que ir solo porque los demás lo hacen. 

Hubo un breve silencio. Luego fue Lucas quien rompió la pausa. 

Créeme, si no quisiera ir, no estaría aquí sentado. 

Lo mismo digo. —dijo Rebecca— Puede que Eclipse ya no sea lo que era, pero si hay una posibilidad, por pequeña que sea, de hacer algo significativo otra vez… yo quiero estar ahí. 

Mike asintió con más fuerza esta vez. 

Yo también lo quiero. De verdad. 

Theodore solo miró a Tyler y dijo en voz baja: 

Sabes que no soy de seguir la corriente. Si estoy aquí, es porque lo decidí. 

Tyler dejó escapar una exhalación contenida y sonrió, aliviado. Ya no estaba solo. El equipo estaba listo. Y, por primera vez en mucho tiempo, sintió que Eclipse tenía una oportunidad real de renacer desde las cenizas. 

Entonces… lo haremos juntos. —dijo con convicción— Y lo haremos bien. 

La cafetería volvió a su ruido habitual: tazas chocando, conversaciones cruzadas, puertas que se abrían y cerraban. Pero en esa mesa, en ese pequeño rincón donde cinco voluntades se alineaban, algo comenzaba a despertar. 

Después de terminar su charla en la cafetería, el grupo se dirigió sin dudar hacia la oficina de Campbell. El ambiente en Eclipse era el de siempre: pasillos silenciosos, puertas entornadas, laboratorios en pausa, y una especie de eco constante que hablaba de tiempos mejores. Pero ellos caminaban con paso firme, como si el propósito que compartían empujara sus cuerpos hacia adelante. 

Al llegar al despacho, Tyler dio dos golpes suaves en la puerta de madera. Una voz grave, algo cansada pero firme, respondió desde dentro. 

— Adelante. 

Al abrir, se encontraron con Campbell de pie, frente a una pizarra cubierta de notas, coordenadas y fotografías satelitales. Parecía absorto en sus pensamientos, pero al verlos entrar, su expresión se suavizó. Dejó el bolígrafo sobre el escritorio y se volvió hacia ellos con un aire de expectativa contenida. 

— ¿Venís con una respuesta? 

Tyler asintió. Dio un paso al frente, con los demás justo detrás. 

— Sí, señor. Hemos decidido ir. Todos nosotros. 

Campbell los miró a cada uno con detenimiento, como buscando una sombra de duda, una mirada que se apartara, un gesto de arrepentimiento. Pero no encontró ninguno. Solo convicción. 

¿Estáis seguros? —preguntó, más por responsabilidad que por escepticismo— No es una expedición común. No sabemos exactamente qué encontrarán allá. Tampoco les garantizo que será cómodo, seguro o si sea un éxito. 

Fue Rebecca quien habló esta vez. 

Lo sabemos. Y aun así, queremos hacerlo. 

Lucas, con los brazos cruzados, añadió: 

Eclipse necesita esto. Y nosotros también. 

El rostro de Campbell permaneció serio unos segundos más, antes de dejar escapar un suspiro profundo y asentir con solemnidad. 

Bien. Entonces empezaremos con los preparativos. Tendrán una semana. Lo justo para reunir el equipo necesario, coordinar la logística con el contacto en Sudamérica y preparar el transporte. 

Se acercó a su escritorio y extrajo una carpeta con varios documentos, colocándola frente a Tyler. 

Aquí tenéis lo que sabemos hasta ahora. La ubicación exacta, algunos registros de actividad geológica inusual, e imágenes del área tomadas desde satélite. El lugar… no tiene nombre. Está en medio de una sección no cartografiada de la selva, muy alejada de cualquier asentamiento conocido. 

¿Y los hallazgos? —preguntó Theodore. 

Campbell lo miró, aunque la respuesta fue más para todos. 

Aún son especulativos. Pero lo que se ha detectado... no se alinea con nada que hayamos registrado antes. Estructuras con patrones que no pertenecen a ninguna civilización conocida. Niveles de energía bajo la tierra que no pueden explicarse. Algo que, honestamente, nadie más ha querido investigar. 

Mike bajó ligeramente la cabeza, pero su voz no tembló cuando habló: 

Pues nosotros lo haremos. 

Campbell esbozó una leve sonrisa, un gesto sutil que apenas curvó sus labios, pero que, viniendo de él, era tan expresivo como una celebración. 

Entonces que así sea. Tenéis una semana. Id preparando lo necesario. Haré que recursos y personal técnico estén disponibles para lo que haga falta. 

Con un movimiento de cabeza, los despidió, y uno a uno comenzaron a salir. Pero antes de cerrar la puerta, Tyler se detuvo un segundo y miró hacia atrás. 

Gracias por confiar en nosotros. 

No me queda otra. —respondió Campbell sin tono de queja— Pero si alguien puede hacer algo por esta empresa, son ustedes. 

Tyler asintió y se fue. 

El eco de sus pasos en los pasillos volvió a acompañarlos. Esta vez, sin embargo, no sonaba como algo roto o en ruinas. Sonaba como el inicio de algo nuevo.

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