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Con Rabia y Voluntad. Parte 1

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 21 de septiembre de 2026

Al día siguiente, en medio del atardecer de San Francisco con la monotonía de cualquier otro día. La ciudad se movía con su habitual ritmo de bocinas, pasos y murmullos. Pero entre la multitud, Theodore caminaba con un aire distinto. Seguro de sí mismo y con una mirada calculadora desentonaban entre los transeúntes, aunque él no parecía notarlo, o simplemente no le importaba. 

Vestido con su ropa casual, se deslizaba entre calles y avenidas como si analizara cada rincón, cada sombra, cada salida. Estaba planificando su siguiente movimiento. Sus pasos lo guiaban a un lugar donde podría obtener recursos, tal vez información. No había apuro ya que, según él, tenía el control. 

¡Alto! ¡Policía! ¡Manos donde pueda verlas! 

El grito surgió de la nada. Theodore giró la cabeza con lentitud. Dos oficiales se acercaban con armas desenfundadas. Uno de ellos hablaba por radio, pidiendo refuerzos. La tensión en el ambiente creció en segundos. 

Te tenemos, malnacido. —murmuró uno de ellos—. Coincides con la descripción del objetivo prioritario número uno. La OISS y el FBI te quieren con vida, aunque no por mucho tiempo. 

Theodore entrecerró los ojos. Su primera reacción fue instintiva: llevar una mano hacia su pecho. Sentir ese impulso que tantas veces le había servido. Pero algo estaba mal. El cosquilleo que detonaba su transformación no salía, intentó provocarlo de nuevo, tensando su cuerpo, imaginando el dolor, el fuego, la rabia. 

Una gota de sudor bajó por su cara. Por primera vez en mucho tiempo, sintió presión. El tipo de presión que se siente cuando el cuerpo te traiciona. Cuando tu mente ordena algo y no pasa nada. 

Curioso... —susurró, girando en seco y echando a correr 

¡Está huyendo! ¡Repito, Price está huyendo! 

Los policías lo persiguieron. Theodore giraba entre callejones, esquivando peatones, empujando a quien se interpusiera. Su mente hervía en confusión. No podía transformarse. Sabía que podía, pero algo se lo impedía de algún modo. 

Corrió hasta internarse en un callejón sin salida, jadeando mientras buscaba una escalera, una salida, cualquier cosa. Pero el sonido de los pasos lo alcanzó antes que cualquier oportunidad de escape. 

¡Al suelo! ¡Ahora! —gritaron, apuntándole con linternas y pistolas 

Theodore alzó las manos con lentitud. Varios oficiales se aproximaron con esposas. Él miraba el suelo, sin mostrar resistencia, pero con los ojos encendidos de una rabia contenida. Lo inmovilizaron, lo esposaron, lo arrastraron hacia el exterior Mientras lo subían al vehículo blindado que ya lo esperaba, su mente ardía en frustración, o no... 

Sobre la base de la OISS el cielo seguía el tono anaranjado del atardecer. En una pequeña zona verde que colindaba con la base, Alex, Edward y Tyler estaban sentados en el pasto, compartiendo una conversación tranquila tras una intensa jornada de pruebas. A lo lejos, las luces de la base comenzaban a encenderse mientras una brisa fresca barría las copas de los árboles. 

Tyler, ya más seguro de sí mismo, acababa de realizar otra transformación controlada con éxito. Respiraba profundo, satisfecho. Edward lo observaba con los brazos cruzados y una sonrisa leve, mientras Alex revisaba su tablet, anotando ciertos valores biométricos. 

— Empiezas a parecer un profesional. —bromeó Edward, dando una palmada en la espalda de Tyler— 

— Sí, bueno… ya no siento que me vaya a comer a medio planeta cada vez que me transformo —respondió, intentando bromear también, aunque la tristeza e insatisfacción en su mirada aún se notaba 

Fue entonces cuando el teléfono de Alex vibró en su bolsillo. 

Un segundo. —dijo, sacándolo y alejándose apenas unos pasos mientras atendía la llamada 

Edward y Tyler lo observaron de reojo mientras hablaba. Por la expresión en su rostro, algo importante había sucedido. Sus cejas se alzaron primero, luego frunció el ceño. Finalmente, asintió en silencio y colgó, dándose media vuelta hacia ellos. 

¿Todo bien? —preguntó Edward, inquieto 

Alex no respondió al instante. Caminó de vuelta hacia ellos, con la mirada fija y un tono más firme. 

Lo atraparon. 

¿Qué? —exclamó Tyler, incorporándose rápido 

A Price. Lo capturaron hace unas horas en San Francisco. Unos policías locales lo reconocieron y lo siguieron. Intentó escapar… pero no pudo transformarse. Por alguna razón, no lo hizo. No luchó o se resistió. Fue arrestado sin más. 

El silencio se apoderó del grupo. Edward apretó los dientes y Tyler bajó la mirada, confundido. 

¿Estás seguro de que no se transformó? —preguntó Edward con cautela 

Totalmente. La fuente fue directa. Nos llegó la confirmación hace minutos. Está bajo custodia en una unidad especial de contención. Vamos a verlo, soy el que está al cargo de este caso igualmente. 

Tyler se quedó quieto, respirando hondo. No sabía si sentirse aliviado, furioso o completamente perdido. Parte de él lo quería enfrentar. Otra, simplemente no quería volver a verlo jamás. 

Entonces, ¿nos vamos ya? —preguntó Edward 

Alex asintió Sí. Cuanto antes. Esto… es un golpe de suerte. Pero no podemos confiarnos. 

Tyler levantó la cabeza. Su mandíbula estaba tensa y sus puños estaban cerrados con fuerza. 

Vamos. Quiero saber qué demonios le pasa. 

Los tres comenzaron a caminar rumbo al hangar, en donde un coche los esperaba listo para marchar. A lo lejos, mientras la base continuaba su rutina, solo ellos sabían lo que ese encuentro podría significar: respuestas, redención o una nueva amenaza contenida solo por un hilo.

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