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Bestias Ancestrales. Parte 3

The Radiant Twilight | Parte 3. Prehistoric Rage · por Aldex29 · 20 de septiembre de 2026

El Triceratops terminó su transformación, con la mente lista para lo que tenía que hacer destrozó el apartamento haciendo un gran agujero en la pared que daba a la calle, usándolo como vía de escape Una explosión de ladrillos marcó su salida mientras atravesaba la pared y aterrizaba violentamente en medio de la carretera, arrancando el asfalto y haciendo temblar los coches aparcados. 

¡Ahí está! —gritó Anne completamente firme desde el techo de la furgoneta, justo cuando el vehículo frenaba en seco a unos metros de distancia 

¡No lo dejes escapar! —ordenó Edward, saltando desde el interior con los ojos brillando de poder 

El Triceratops retrocedió un segundo al verlos. Ya los conocía. Sabía de lo que eran capaces. Pero ya no había escapatoria, no había retorno, con un rugido furioso cargó directamente contra la furgoneta. 

Edward se adelantó primero, extendiendo los brazos y haciendo brotar raíces y ramas gigantes desde el concreto, atrapando las patas de la bestia. Anne se movió con precisión, creando un torrente de agua que se arremolinó como una serpiente y lo rodeó por la cintura, intentando restringir sus movimientos. 

¡Ríndete Theodore Price! ¡No tienes a donde poder ir! —gritó Anne desde un costado 

Pero él no iba a rendirse. Con un bramido potente, el Triceratops arrancó las raíces que lo retenían y giró con violencia, haciendo que el agua saliera disparada en todas direcciones. 

Saltó con una potencia brutal, impactando con sus patas delanteras a Edward, lanzándolo contra una farola que se dobló con el golpe. Luego giró su pesada cabeza y embistió a Anne, que apenas alcanzó a levantar un escudo de agua, aunque el impacto la mandó a través de una valla publicitaria. 

¡Maldita sea...! —gruñó Edward mientras se reincorporaba, mientras pedazos de su piel de madera se caían para regenerarse 

No se detiene... no quiere detenerse —dijo Anne, levantándose entre los restos del cartel, empapada 

La bestia estaba desencadenada, libre, sin nada que perder. Comenzó a aplastar coches, lanzar señales de tránsito y romper el pavimento con cada pisotón. Su única salida era la lucha. Una que estaba decidido a ganar. 

Anne apretó los dientes, levantando ambas manos. Una columna de agua brotó del suelo con furia ¡Vamos a tener que noquearlo! 

¡Entonces que sea rápido! —respondió Edward, invocando raíces de árboles cercanos que se extendieron como serpientes por el asfalto destrozado 

El enfrentamiento comenzó, uno feroz, sin tregua. Y en el fondo de la noche, bajo luces parpadeantes y entre el caos de la ciudad, tres figuras luchaban por más que solo ganar... luchaban por lo que aún podía ser salvado. 

Mientras tanto, el polvo se asentaba lentamente en el apartamento destruido. El aire estaba cargado de escombros, cenizas, y ese silencio extraño que llega justo después del caos. Lucas parpadeó, aturdido, aún medio tirado entre los restos del sofá volcado, Mike se tocaba la cabeza, buscando heridas, Rebecca respiraba con dificultad, sentada contra la pared semidestruida, con la camisa rasgada por la transformación. 

— ¿Estamos… vivos? —murmuró Mike— 

Fue entonces que todos miraron hacia el centro del cuarto. Delante de ellos, con la espalda enorme cubierta de escamas oscuras, colmillos asomando por una mandíbula cerrada con fuerza y unos ojos dorados que brillaban con una furia contenida, estaba él: Tyler transformado en T-Rex. 

Lucas estaba quieto lleno de miedo esperando que no pase nada, Rebecca entrecerró los ojos, pero no sintió peligro. El monstruo no se movía. Estaba firme, como un muro de carne y hueso, protegiéndolos con su cuerpo gigantesco. Las garras aún humeaban tras haber desviado los trozos de concreto que volaron en la transformación. 

Mike se levantó con torpeza y miedo, pero sin apartar la mirada— Tyler… ¿Eres tú? 

La criatura parpadeó. Y asintió, con un gesto torpe, casi animal. 

Está… consciente, al fin... —susurró Rebecca, asombrada de que al parecer Tyler ya haya podido asumir a la bestia— 

Tyler dio un paso atrás, apartándose para permitirles moverse, aún encorvado por el tamaño, controlando cada respiración, como si le costara contener esa fuerza latente que vibraba bajo su piel mutada. 

Nos protegió. —dijo Lucas con los ojos muy abiertos, mirando las marcas en la pared tras él— Nos salvó. 

Rebecca se acercó lentamente, con cuidado, como si se acercara a una criatura herida. 

¿Tyler… estás bien? ¿Si eres tú? 

Tyler asintió de nuevo, esta vez más firme. Su voz, rugosa y gutural, surgió con dificultad: 

Sí… estoy bien... 

Un momento de silencio pasó entre ellos, pero no duró. Desde fuera del edificio, el eco de la batalla retumbó como un trueno. El suelo vibró. Un coche fue lanzado a través de una calle y se estrelló a lo lejos. 

¡Edward y Anne! —exclamó Rebecca 

Tyler giró la cabeza hacia el gran agujero de la pared, sus ojos dorados enfocándose en el conflicto. Sabiendo que ahora si puede ayudar. 

Ve. Si puedes controlarte aprovéchalo, ellos te necesitan y no creo que duren mucho. 

Tyler no dijo nada más. Dio un paso hacia la pared destrozada y saltó desde el segundo piso con una fuerza descomunal, rompiendo el suelo al aterrizar y corriendo en dirección al sonido de la destrucción. 

Rebecca lo siguió con la mirada, una mezcla de asombro, preocupación y esperanza en su rostro Siempre supe que iba a ser capaz de ser consciente estando transformado... 

Mike cruzó los brazos, aún en shock Ojalá la suficiente para que no se vuelva una bestia otra vez... 

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