Saltar al contenido
Explorar novelas

Tan Lejos. Parte 1

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 13 de septiembre de 2026

El agua de Anne fluía como una extensión de su cuerpo, formando látigos y barreras que mantenían a La Mugre a raya mientras disparaba esferas de agua de manera más efectiva que en su primer encuentro. Edward, por su parte, golpeaba con una furia incesante, sus extremidades transformándose constantemente en garfios, espinas y martillos de madera reforzada. La criatura intentaba moverse, pero los ataques constantes lo obligaban a retroceder, su postura cada vez más inestable. 

— ¡sigue presionándolo! —gritó Anne, concentrándose en mantener su control sobre el agua— 

Edward no respondió, pero sus acciones hablaban por sí solas. Esquivó un intento de ataque de La Mugre y contraatacó con una embestida brutal, su brazo convertido en una lanza de madera que perforó el costado del monstruo. La criatura tambaleó, pero antes de que pudiera reaccionar, Anne levantó una gran masa de agua del suelo y la lanzó sobre su oponente, cubriéndolo por completo y dificultándole el movimiento. 

¡ahora! —ordenó Anne 

Edward no dudó. Sus extremidades cambiaron nuevamente, formando dos enormes mazas con las que descargó un golpe devastador en el torso de La Mugre. El impacto fue lo suficientemente fuerte como para hacer que la criatura se desplomara de rodillas. 

Anne respiró hondo. Por primera vez en toda la pelea, sentía que tenían el control de la situación. Sus ataques estaban funcionando y, aunque la coordinación con su hermano era improvisada, estaban logrando mantener el dominio sobre su enemigo. 

si seguimos así, podemos acabar con esto rápido —pensó, reforzando su agarre sobre el agua que usaba para atrapar a La Mugre 

Edward, sin embargo, tenía otros planes. Su mirada estaba fija en el monstruo, su expresión endurecida por la ira. 

no vamos a detenernos hasta que esta cosa deje de moverse —gruñó, dando un paso al frente con la intención de asestar otro golpe 

Anne apretó los dientes. No le gustaba su tono, pero no era el momento para discutir. En su lugar, reforzó su control del agua, formando un muro líquido a su alrededor para bloquear cualquier intento de La Mugre de recuperarse. 

Desde la distancia, Dorian observaba en silencio. Veía el progreso de Anne, su capacidad para adaptarse y apoyar a su hermano, pero también notaba la creciente obsesión de Edward con la destrucción de su enemigo. 

están ganando... pero están a punto de cometer un error —susurró para sí mismo 

Anne lo sabía también. Edward estaba perdiendo de vista el objetivo. Y si no hacía algo pronto, la situación podría salirse de control. 

Edward se quedó observando a La Mugre, jadeando levemente mientras la adrenalina corría por su cuerpo. La criatura apenas se mantenía en pie, sus movimientos torpes, su estructura deformada tambaleante. Para Edward, el combate estaba decidido. 

— esto se acabó… —murmuró, alzando su brazo derecho, que comenzó a mutar y retorcerse, convirtiéndose en una afilada lanza de madera endurecida— 

Anne notó el cambio en su postura, la determinación en sus ojos y supo exactamente lo que iba a hacer. 

— ¡Edward, no! ¡no es el momento! 

— ¡sí lo es! —soltó con frialdad 

Sin esperar, Edward avanzó con velocidad, impulsando su cuerpo hacia adelante con raíces que brotaban de sus piernas. Levantó su brazo transformado y lanzó el golpe final. Pero en el último segundo, La Mugre reaccionó. 

De manera casi instintiva, la criatura se movió con una rapidez que Edward no esperaba. Con un giro errático, bloqueó el ataque con su propio brazo, atrapando la lanza de Edward dentro de su cuerpo tóxico y corrupto. En ese instante, La Mugre contraatacó. 

Un estallido de fuerza descomunal lanzó a Edward hacia atrás, pero el impacto no solo lo afectó a él. La Mugre, en su estado de desesperación y defensa, liberó una oleada de su veneno corrupto a su alrededor, esparciendo una nube tóxica sobre la zona. Además de los escombros soltados a causa del estallido. 

Edward apenas pudo reaccionar antes de estrellarse contra el suelo, su cuerpo crujiendo por la brutalidad del golpe. Pero su horror no vino del dolor, sino de los gritos que escuchó inmediatamente después. 

La nube venenosa había alcanzado a varios transeúntes que aún intentaban huir del combate, envolviéndolos en una espesa neblina oscura. Algunos colapsaron de inmediato, retorciéndose de dolor mientras su piel reaccionaba al veneno, quemándose y oscureciéndose. Otros, más alejados, se desplomaron en el suelo, tosiendo de manera descontrolada. 

Y entre ellos, Dorian. El impacto lo alcanzó cuando intentaba ayudar a evacuar a un grupo de personas. No pudo reaccionar a tiempo, y el veneno lo envolvió antes de que pudiera protegerse. 

Anne vio cómo caía de rodillas, sus manos apretando su pecho con fuerza mientras su respiración se volvía errática. 

¡señor Rivers! 

Corrió sin pensarlo, invocando agua con desesperación para disipar la nube venenosa. Su mente gritaba que tenía que hacer algo, lo que fuera, para ayudarlo. 

Edward, aturdido, se levantó con dificultad. Su mirada recorrió la escena de caos que acababa de desatar. Todo por su culpa. 

Sus ojos volvieron a La Mugre, quien se mantenía en pie, tambaleante, pero aún con vida. Con las pocas fuerzas que le quedaban a esa criatura, desapareció en la niebla tóxica. 

Edward sintió su rabia hervir dentro de él. Pero ahora, junto con la ira, también estaba el peso aplastante de su error. La victoria que creyó asegurada se había convertido en una tragedia.

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Aldex29 en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: Aracne · TRILOGIA:El Edén de las Esencias perdidas y la Ruina del Lamento · COLECCION:Las Grietas del Alma y el Eco de la Mente