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Tan Cerca. Parte 4

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 13 de septiembre de 2026

Edward arremetía con golpes incesantes, cada uno más fuerte que el anterior. La Mugre se tambaleaba, pero su cuerpo inhumano parecía absorber los ataques como si fueran parte de un castigo interminable. Edward no mostraba intención de detenerse; sus ojos estaban encendidos con una ira que no podía ocultar. 

— ¡no mereces seguir existiendo! —gritó, lanzando otro golpe que impactó con fuerza en el torso de la criatura, haciendo que retrocediera unos pasos— 

La batalla se volvía cada vez más feroz, y Edward no se percataba de cómo su propia rabia estaba transformando su postura, su forma de atacar. No había estrategia, solo una necesidad visceral de destruir completamente a su enemigo. 

Anne, tras asegurarse de que los últimos civiles estaban fuera de peligro, giró la vista hacia su hermano. Su corazón se encogió al verlo tan consumido por la furia. Decidió acercarse a Dorian, que seguía observando desde una posición elevada, con el rostro neutral pero analítico. 

señor Rivers, ¿qué debo hacer? —preguntó Anne con un tono de urgencia, tratando de recuperar el aliento después de mover tanta agua y correr entre los escombros— 

Dorian no apartó la vista del campo de batalla. Se cruzó de brazos, su expresión se endureció. 

ese hermano tuyo... —comenzó, su tono casi desaprobador— No es tan buen tipo como creías. 

Anne lo miró con sorpresa, incluso indignación. 

puede estar enfadado... pero yo sé que en el fondo quiere ayudar... 

Dorian levantó una ceja, sin mostrar reacción inmediata. 

¿de verdad quiere? —replicó con frialdad— Míralo bien, Anne. Esto no es solo lucha. Lo que está haciendo es personal. Cada golpe que lanza no es para defender a nadie; es para destruir. 

Anne siguió la dirección de su mirada y observó a Edward más de cerca. Su respiración agitada, sus movimientos impulsivos, sus gritos llenos de rabia. Dorian tenía razón, aunque no quisiera admitirlo. 

entiendo que tenga razones para estar enojado, —continuó Dorian, encogiéndose de hombros— pero si sigue así... algo malo pasará. No solo para él, sino para todos los que están cerca. 

Anne apretó los puños, frustrada. 

no es cierto. Edward es impulsivo, pero no es un mal tipo. 

Dorian se encogió de hombros una vez más. 

eso no cambia lo que veo. Si tú no haces algo al respecto, él no se detendrá. Y si no se detiene, no sé si quedará algo de él al final. 

Anne sintió un nudo en el estómago. Por más que quisiera defender a su hermano, no podía ignorar que Dorian tenía algo de razón. La forma en que Edward estaba luchando era peligrosa, no solo para él, sino para todos. 

Miró nuevamente hacia el campo de batalla. Edward continuaba atacando a La Mugre sin descanso, como si nada más importara. Incluso cuando sus movimientos parecían más erráticos, su determinación por destruir a la criatura no cedía. 

Anne tomó una decisión. 

voy a hacer algo —dijo finalmente, con un tono firme 

Dorian esbozó una pequeña sonrisa, apenas perceptible. 

buena suerte con eso, Anne. No será fácil. 

Anne lo ignoró y comenzó a avanzar hacia su hermano, el peso de la responsabilidad cayendo sobre sus hombros. Sabía que lo que tenía que hacer no sería fácil, pero no podía permitir que Edward siguiera perdiéndose en su rabia. 

Mientras se acercaba al combate, respiró hondo, preparando tanto sus palabras como sus habilidades. Edward necesitaba escucharla, pero si no lo hacía, estaba lista para tomar medidas más drásticas. 

El puente seguía siendo un campo de batalla, pero ahora Anne tenía un nuevo objetivo: salvar no solo a los civiles ni a su hermano del monstruo, sino a Edward de sí mismo. 

Anne llegó al centro del enfrentamiento justo cuando Edward arremetía con una fuerza brutal contra La Mugre, sus brazos de madera transformándose en filosas ramas que cortaban el aire con violencia. El ataque impactó en la criatura, pero esta apenas retrocedió, su toxicidad impregnando el ambiente a pesar del esfuerzo de Edward. Anne sabía que su hermano estaba al límite, no solo físicamente, sino emocionalmente, y que si no hacía algo pronto, terminaría consumido por su propia furia. 

¡Edward, para ya! —gritó Anne, interponiéndose momentáneamente para frenar su siguiente ataque 

¡¿qué estás haciendo?! —rugió Edward, su mirada fija en ella, un destello de ira que rápidamente se desvaneció al reconocerla 

¡no puedes seguir así! —respondió Anne, su voz firme— No estás pensando, solo estás atacando como un loco. Si sigues de este modo, no solo te destruirás a ti mismo... ¡sino a todos los que se supone que debes proteger! 

Edward frunció el ceño, su orgullo herido, pero antes de que pudiera replicar, La Mugre atacó de nuevo, lanzándose hacia ellos con una fuerza irracional. Anne reaccionó instintivamente, levantando una barrera de agua que detuvo el impacto de la criatura por un instante, suficiente para que Edward retrocediera y tomara una nueva posición. 

¿vas a sermonearme o a luchar? —masculló Edward, con un tono cargado de frustración, mientras sus extremidades se alargaban y adquirían formas más filosas 

Anne no respondió. En lugar de eso, canalizó lo que había aprendido en su entrenamiento con Dorian. Formó látigos de agua que se movían con fluidez, atacando y defendiendo al mismo tiempo. Los movimientos no eran perfectos, pero eran efectivos, y le daban a Edward las aperturas que necesitaba para lanzar ataques más certeros. 

La pelea se intensificó. Edward, aunque seguía luchando de manera impulsiva, comenzó a notar cómo los ataques coordinados de Anne le daban una ventaja. Cada vez que La Mugre se abalanzaba hacia él, Anne desviaba sus movimientos con chorros de agua o lo inmovilizaba momentáneamente, permitiendo que Edward atacara con fuerza renovada. 

¡mantén su atención en ti! —gritó Anne mientras creaba una burbuja de agua que atrapaba parcialmente el brazo tóxico de La Mugre 

¡ya lo sé! —respondió Edward, lanzándose hacia la criatura, su brazo derecho transformado en un mazo de madera con púas que impactó directamente en el torso de su enemigo 

El golpe hizo que La Mugre tambaleara, pero no cayó. En cambio, se giró hacia Anne, liberándose del agua con un movimiento brusco. La toxicidad en el aire aumentó, haciendo que Anne tosiera mientras intentaba mantener el control. 

¡Anne, cuidado! —advirtió Edward, lanzando una estaca de madera que se clavó en el suelo frente a La Mugre, deteniendo su avance hacia ella 

Anne aprovechó el momento para atacar con un chorro de agua que golpeó el rostro de La Mugre, ralentizándolo lo suficiente como para recuperar el aliento. 

esto no está funcionando —murmuró Anne, observando cómo la criatura se recuperaba de sus ataques sin mostrar señales de debilidad 

entonces, haz que funcione. —respondió Edward con una voz cargada de determinación, sus extremidades transformándose nuevamente, esta vez en dos garras afiladas— Si no vamos con todo, esa cosa no parará. 

Anne asintió, aunque en su mente sabía que no podían continuar así por mucho tiempo. La falta de coordinación entre ellos era un problema evidente, pero al menos habían logrado reducir el ritmo de los ataques de La Mugre. 

Ambos se lanzaron de nuevo contra su enemigo, Edward con sus transformaciones brutales y Anne con movimientos calculados de agua que buscaban debilitarlo y proteger a su hermano al mismo tiempo. Aunque sus estilos eran diferentes y a veces chocaban, empezaron a complementarse de una manera imperfecta pero efectiva. 

Desde la distancia, Dorian los observaba con una mezcla de preocupación y curiosidad. Anne había mostrado verdadero progreso en su entrenamiento, pero la influencia de Edward en su estilo y decisiones era evidente. 

son un caos juntos... —murmuró para sí mismo— Pero quizás ese caos sea justo lo que necesitan para salir de esta. 

El combate continuaba, cada ataque lanzado con más fuerza y propósito. Aunque Edward seguía siendo impulsivo, comenzaba a entender que Anne estaba cubriendo sus fallos, mientras que ella aprendía a usar su agua para canalizar la rabia de su hermano de manera productiva. 

La Mugre, aunque poderosa, empezaba a mostrar señales de desgaste. 

El enfrentamiento aún no estaba cerca de terminar, pero por primera vez, parecía que los hermanos Miller tenían una oportunidad real de prevalecer. 

Edward golpeó el suelo con toda la fuerza de su brazo transformado en un martillo de madera, provocando una sacudida que hizo tambalearse a La Mugre. Su enemigo perdió brevemente el equilibrio, suficiente para que Anne interviniera desde un costado. Aprovechando la apertura, formó un látigo de agua que enredó uno de los brazos deformes de la criatura, jalándolo hacia atrás y limitando su movimiento. 

— ¡ahora, Edward! —gritó Anne, su voz clara y decidida— 

Edward no necesitaba más indicaciones. Con un rugido de esfuerzo, sus extremidades volvieron a cambiar, convirtiéndose en filosas cuchillas de madera. Se lanzó hacia La Mugre con una rapidez sorprendente, cortando profundamente su torso y retrocediendo antes de que la criatura pudiera contraatacar. 

— ¡eso es, así se hace! —murmuró Anne para sí misma, reforzando su agarre en el látigo de agua y utilizando su fuerza para desequilibrar aún más al monstruo— 

Por primera vez desde que había comenzado la pelea, los hermanos parecían tener la situación bajo control. Anne observó cómo Edward atacaba con una furia casi inhumana, sus golpes directos y brutales, mientras ella se encargaba de limitar los movimientos de La Mugre y cubrir cualquier apertura en la defensa de su hermano. Aunque Edward seguía siendo impulsivo, Anne había comenzado a entender cómo trabajar con él: no intentar detenerlo, sino apoyarlo y dirigir su energía descontrolada hacia algo productivo. 

La coordinación, aunque improvisada, empezaba a dar resultados. Anne usó su control del agua para crear pequeñas barreras que desviaban los golpes más letales de La Mugre, mientras Edward atacaba sin descanso, obligando a la criatura a retroceder. 

— ¡Edward, al flanco derecho! —le indicó Anne, viendo una abertura en la defensa de La Mugre— 

Edward no respondió, pero actuó inmediatamente, como si su instinto coincidiera con las palabras de su hermana. Lanzó un golpe directo al costado derecho de la criatura, utilizando sus extremidades ahora convertidas en una mezcla de garfios y púas. La Mugre se retorció de dolor, mientras el impacto lo hacía retroceder varios metros. 

Anne no perdió el tiempo. Con un movimiento fluido de sus brazos, creó una esfera de agua que arrojó hacia el rostro de La Mugre, cubriéndolo completamente. Aunque la criatura no necesitaba respirar, el agua parecía ralentizarlo y desorientarlo, dándole a Edward otra oportunidad para atacar. 

¡buen trabajo, Anne! —gritó Edward, aunque su tono estaba más lleno de adrenalina que de gratitud 

Anne apenas esbozó una sonrisa antes de concentrarse de nuevo en su tarea. Sabía que este momento de ventaja era temporal y que, si querían salir victoriosos, tendrían que acabar con La Mugre antes de que recuperara su fuerza. 

Edward, no podemos mantener esto para siempre. Necesitamos un golpe decisivo —dijo Anne mientras se posicionaba a su lado, su respiración acelerada 

—Entonces déjamelo a mí —respondió Edward, su mirada fija en La Mugre con una intensidad aterradora 

Anne iba a replicar, pero decidió morderse la lengua. Sabía que en este estado, Edward no la escucharía, y detenerse para darle una lección solo los pondría en peligro. Lo mejor que podía hacer era seguir apoyándolo y esperar el momento adecuado para hacerle entrar en razón. 

Con un movimiento rápido, Anne creó otra barrera de agua para bloquear un ataque de La Mugre, desviándolo hacia un costado. Edward aprovechó la oportunidad para lanzarse de nuevo al ataque, sus golpes cada vez más fuertes y precisos. Anne comenzó a notar que, aunque seguía luchando de manera irracional, Edward estaba empezando a confiar en que ella cubriría sus fallos, lo que hacía que sus movimientos fueran más efectivos. 

¡mantén su atención en ti un momento más! —dijo Anne, mientras creaba una columna de agua que empujó a La Mugre hacia Edward 

no hace falta que me lo digas dos veces —gruñó Edward, arremetiendo con un golpe demoledor que impactó directamente en el pecho de la criatura, haciéndola caer de rodillas por primera vez 

Anne respiró hondo. Este era el momento en el que podían inclinar la balanza a su favor. 

Edward, escucha... 

¡no tengo tiempo para tus sermones ahora! —interrumpió Edward, sin apartar la vista de La Mugre— Solo sigue haciendo lo tuyo. 

Anne apretó los labios, conteniendo su frustración. No podía permitir que su hermano se dejara consumir por su ira, pero sabía que ese no era el momento para intentar razonar con él. Suspiró y volvió a concentrarse en la pelea, creando una lluvia controlada que caía sobre La Mugre, dificultándole moverse con fluidez. 

de acuerdo, pero esto no termina aquí —murmuró Anne, más para sí misma que para Edward 

Ambos hermanos continuaron atacando, ahora con una coordinación que, aunque no perfecta, era suficiente para mantener a La Mugre a raya. Anne sabía que el enfrentamiento estaba lejos de terminar, pero por primera vez desde que todo había comenzado, sentía que tenían una verdadera oportunidad de ganar. 

Desde la distancia, Dorian observaba con una mezcla de asombro y preocupación. Los hermanos Miller eran caóticos, sí, pero también efectivos cuando trabajaban juntos. 

tienen potencial... pero aún no están listos —murmuró para sí mismo, sus ojos fijos en el campo de batalla mientras se preparaba para intervenir si la situación se salía de control.

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