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Segunda Lección. Parte 3

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 13 de septiembre de 2026

Dorian suspiró profundamente, como si cada palabra que estaba a punto de decir le arrancara un pedazo de su alma. Sentado al borde del banco, con las manos entrelazadas y la mirada perdida en el suelo, finalmente comenzó a hablar. 

— hace mucho tiempo, cuando conseguí estas habilidades, todo cambió para mí... y no en el mejor sentido. 

Anne, sentada a su lado, lo observaba con atención, sin interrumpir. La seriedad en su expresión dejaba claro que Dorian estaba a punto de compartir algo que había guardado en lo más profundo de su ser. 

— mi hermano menor, Ethan, siempre fue mi apoyo. Éramos muy unidos. A diferencia de mí, él era mucho más abierto, más… humano. Yo siempre alguien algo reservado, incluso antes de tener estas habilidades. Pero después de obtenerlas, todo empeoró. 

Dorian se frotó las manos, como si intentara borrar el recuerdo que se formaba en su mente. 

al principio, me sentía invencible. Podía hacer cosas que nadie más podía. Controlar el agua, crearla de la nada, incluso manipularla en formas que no comprendía del todo. Pensé que era una bendición. Pero no me di cuenta de cuánto me estaba alejando de las personas que realmente me importaban, incluso mi manera de ser se volvió más... errática. 

Se detuvo un momento, tragando saliva. Anne esperó pacientemente, sintiendo el peso de sus palabras. 

Ethan lo notó antes que nadie. Me apoyaba y no me temía pero para él, el cambio que yo presenté era obvio, me decía que estaba perdiendo mi humanidad en el proceso. Yo no quería escucharlo. Pensaba que no lo entendía, que no podía comprender lo que significaba tener este poder. 

Dorian cerró los ojos, como si al hacerlo pudiera volver al día que lo había cambiado todo. 

un día, tuvimos una discusión. No recuerdo exactamente cómo empezó, pero fue sobre lo mismo de siempre: que estaba cambiando, que me estaba convirtiendo en alguien que no reconocía. Yo estaba cansado, frustrado, y... bueno, exploté. 

Anne frunció el ceño ¿en qué sentido explotaste? 

literalmente exploté. —respondió Dorian con amargura— En un arrebato de ira, perdí el control. Sentí una presión dentro de mí, como si todo el agua que podía controlar estuviera acumulándose de golpe. Antes de darme cuenta, una explosión de agua salió de mí con una fuerza que ni siquiera sabía que tenía. 

Hizo una pausa, mirando al suelo como si las palabras le costaran salir. 

Ethan estaba frente a mí. Ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. En un instante… —Dorian apretó los dientes, tratando de mantener la compostura— Lo vi muerto. 

El silencio que siguió fue casi insoportable. Anne sintió un nudo en el estómago, incapaz de imaginar lo que debía haber sido para él. 

no había nada que pudiera hacer. —continuó Dorian, con la voz quebrada— Fue un accidente, pero eso no cambia el hecho de que lo hice. Yo le arrebaté la vida a mi propio hermano, a la única persona que realmente me conocía. 

Anne colocó una mano sobre su hombro, pero Dorian no se movió. 

¿ahora entiendes por qué reaccioné así cuando vi a tu hermano? —preguntó él, levantando la mirada hacia ella— No quiero que pases por algo así. No se lo deseo a nadie, por eso te vuelvo a mencionar, tomate las cosas con cuidado con tu hermano. 

Anne asintió lentamente, procesando lo que acababa de escuchar. 

señor Rivers.. Lo siento mucho. No puedo imaginar lo difícil que debió ser para ti. 

no lo sientas. —admitió él, con un susurro apenas audible— No hay un día que pase en el que no me arrepienta de lo que hice. Y no importa cuánto tiempo haya pasado, nunca podré perdonarme, lo menos que merezco es sentir la culpa. 

Anne bajó la mirada, pensando en las palabras de Dorian. Quería consolarlo, decirle que no había sido su culpa, pero sabía que esas palabras no tendrían el efecto que esperaba. En cambio, decidió preguntarle algo que había estado rondando en su mente desde que él mencionó el accidente. 

señor Rivers, si dice que obtuvo estas habilidades de golpe, sin un mentor ni nadie que te guiara… ¿cómo fue que las conseguiste? 

Dorian levantó la mirada hacia ella, sus ojos cargados de una mezcla de culpa y algo más: un destello de duda, tal vez incluso miedo. 

ese es el siguiente punto que necesito explicarte. —respondió con un tono grave— 

Dorian dejó escapar un suspiro profundo, como si el peso de lo que iba a explicar requiriera un esfuerzo adicional para ser dicho. Anne lo observaba con atención, ansiosa por comprender más sobre el mundo de las Magnitudes y lo que significaba ser una Portadora. 

— escucha, Anne. —comenzó Dorian, adoptando un tono más pausado y reflexivo— Ahora que estás inmersa en esto, hay algo que necesitas saber sobre las Magnitudes y cómo funcionan. Estas habilidades no aparecen de la nada sin motivo. Siempre hay una forma, un proceso detrás de cómo alguien se convierte en un Portador. 

Anne asintió, inclinándose ligeramente hacia adelante. 

— existen tres maneras principales de obtener una Magnitud. —continuó Dorian, levantando tres dedos para ilustrar su punto— La primera, y la más común, es heredándola directamente. 

¿heredándola? —preguntó Anne, frunciendo el ceño 

sí, un Portador experimentado puede traspasar sus habilidades a otra persona antes de morir. Esto no ocurre al azar; debe ser intencional. Si un Portador piensa en alguien en particular en su lecho de muerte y decide pasarle el poder, esa persona lo recibe. Es un legado, una forma de mantener las Magnitudes vivas a través de las generaciones. 

Anne procesó la información, asintiendo lentamente. 

¿y la segunda forma? 

Dorian bajó un dedo, dejando dos levantados. 

la segunda es ser enseñado. Esto ocurre cuando un Portador decide entrenar a alguien, guiándolo poco a poco para que desarrolle una conexión con la Magnitud. Es un proceso que puede variar según la persona, pero permite que el aprendiz crezca de manera controlada, evitando los riesgos que vienen con obtener tanto poder de golpe. Así como estoy haciendo contigo. 

eso suena… más seguro, al menos. 

lo es. —afirmó Dorian, su tono más sombrío ahora— Pero no es la forma en que yo obtuve mis habilidades. 

Anne levantó una ceja. 

entonces, ¿cómo las obtuvo usted? 

Dorian bajó la mano, dejando un único dedo levantado. 

la tercera forma. —dijo, con un leve temblor en su voz— Es la más extraña, y también la más compleja. Es cuando el propio destino te elige. 

Anne abrió los ojos, intrigada. 

¿el universo te elige? 

Dorian asintió. 

sí. A veces, una Magnitud necesita un nuevo Portador y no hay nadie para heredarla o enseñarla. Cuando eso sucede, el poder busca a la persona que considera más capaz de usarlo… o al menos, a quien cree que podrá soportarlo y sacarle más provecho. 

Anne frunció el ceño, reflexionando sobre lo que acababa de escuchar. 

¿eso fue lo que te pasó a ti? 

exacto. No tuve un mentor ni alguien que me guiara. Un día, simplemente lo sentí. Fue como si algo dentro de mí hubiera despertado de golpe. Un torrente de poder, de posibilidades... y también de responsabilidad. 

Hizo una pausa, mirando sus manos, como si pudiera ver el agua fluir entre sus dedos. 

ese tipo de cambio no es fácil de manejar, Anne. Imagina despertar un día con un poder inmenso, sin nadie que te explique cómo usarlo o qué hacer con él. Es abrumador. Y sin guía, es fácil perderte a ti mismo. 

Anne comprendió lo que Dorian intentaba transmitir. El cambio que había experimentado cuando obtuvo sus habilidades, aunque gradual, ya había sido desafiante. No podía imaginar lo que sería recibirlo todo de golpe. 

¿eso fue lo que te pasó? —preguntó en voz baja 

Dorian asintió, su mirada fija en el suelo. 

sí. Cambié. Me volví más frío, más distante. Incluso antes del accidente con mi hermano, ya no era la misma persona. El poder puede ser una carga, Anne, especialmente si no tienes a alguien que te ayude a manejarlo. 

El silencio se instaló entre ellos durante unos momentos, hasta que Anne finalmente habló. 

entonces, ¿qué hago con todo esto? —preguntó, con un atisbo de incertidumbre en su voz— ¿Cómo puedo asegurarme de no cometer los mismos errores? 

Dorian levantó la mirada y le ofreció una leve sonrisa. 

tienes algo que yo no tuve, Anne. Tienes a alguien que está dispuesto a guiarte. 

Anne sintió una oleada de gratitud ante esas palabras. Se levantó del asiento, mirando a Dorian con una nueva determinación. 

en ese caso —dijo, con una sonrisa— no voy a desaprovecharlo. 

Dorian asintió, levantándose también. 

bien. Sigamos con tu entrenamiento. Vamos a trabajar en crear agua desde cero y darle formas más complejas. 

Anne asintió, lista para enfrentar el desafío. Al principio, sus intentos fueron torpes, el agua que creaba apenas sostenía la forma que intentaba darle. Pero con cada intento, mejoró. Concentrándose, logró crear un flujo constante y darle la forma de una esfera perfecta que flotaba frente a ella. 

¡lo logré! —exclamó, con una sonrisa radiante 

Dorian la observó con orgullo. 

sabía que podías hacerlo —dijo, con un tono cálido que rara vez usaba 

Anne lo miró, su expresión llena de gratitud. 

gracias, Dorian. En serio. No sabes lo mucho que significa para mí tener un mentor como tú. 

Dorian inclinó la cabeza, su sonrisa contenida, pero genuina. 

sigamos trabajando, Anne. Aún queda mucho por hacer. 

Tiempo después de haber pasado todo el día en ese gimnasio improvisado hecho por Dorian, ya era hora de que este le otorgase algo que estaba preparando para su sucesor como portador de los litros. 

Anne observó con curiosidad mientras Dorian sacaba de una caja un traje cuidadosamente doblado. Apenas lo desplegó, sus ojos verdes brillaron con asombro. Era un diseño moderno e hidrodinámico, dominado por tonos negros con detalles azulados que destacaban en las curvas del tejido. El material parecía una mezcla entre cuero sintético y un tejido elástico, lo suficientemente resistente para soportar condiciones extremas, pero también flexible para garantizar comodidad en movimientos rápidos. 

El cinturón plateado, que descansaba en la cintura, tenía una gema en forma de gota azul celeste incrustada en el centro, irradiando un leve brillo que evocaba las profundidades del océano. Los guantes y botas estaban integrados al diseño, con refuerzos en las zonas críticas, mientras que las líneas azules estratégicamente ubicadas sobre los brazos y las piernas daban un aire de dinamismo. 

pensé que podrías necesitar algo como esto. —comentó Dorian con una leve sonrisa— Es ligero, a prueba de agua, y te permitirá moverte con libertad. Además, tiene algunos detalles que pensé que te gustarían. 

Anne pasó los dedos por el tejido, sintiendo la textura firme pero suave al tacto. Se permitió una leve sonrisa, asintiendo mientras sus ojos no dejaban de recorrer los detalles del traje. 

gracias, señor Rivers. Creo que me va a ser de mucha ayuda —respondió, imaginando ya las situaciones en las que este nuevo atuendo sería más que útil— 

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