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Lonely Is A Man Without Love. Parte 2

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 10 de septiembre de 2026

El día siguiente llegó, pero para Paul Brooks era como si el tiempo se hubiera detenido en una espiral interminable de dolor. Su cuerpo estaba cada vez más debilitado, cada músculo le dolía, y cada respiración era un esfuerzo monumental. Acostado en el suelo de la habitación donde lo habían dejado, sentía el calor abrasador recorriendo sus venas. Algo estaba cambiando dentro de él, pero no sabía qué. 

La puerta se abrió con un chirrido metálico, y Andrew Cooper entró con su calma habitual. Observó a Paul desde arriba, como si fuera un espécimen más en un laboratorio. 

 ¿y bien? preguntó, inclinando la cabeza ligeramente ¿Qué se siente ser el epicentro de la ciencia en acción? 

Paul levantó la mirada débilmente, sus labios temblando mientras intentaba articular palabras. 

 dolor... logró decir Todo... duele. 

Andrew se inclinó hacia él, inspeccionándolo como si estuviera evaluando una obra de arte inacabada. 

 interesante, pero insuficiente. se enderezó y llamó a uno de los guardias que estaba fuera de la habitación Manténganlo con vida. No quiero que este experimento se desperdicie antes de tiempo. 

Andrew salió sin más, dejando a Paul con su agonía. 

Horas después, Paul yacía en el suelo, su respiración pesada. Pero en algún lugar dentro de él, una chispa de resistencia comenzaba a encenderse. No iba a morir aquí, no como una herramienta para un loco. 

Con una fuerza que no sabía que tenía, se levantó tambaleándose. Escuchó pasos fuera de la habitación y esperó. Cuando la puerta se abrió para que uno de los guardias entrara con comida, Paul reaccionó con rapidez. Empujó al guardia contra la pared y tomó su arma, una pistola que el hombre llevaba en el cinturón. 

Antes de que el guardia pudiera alertar a alguien, Paul lo dejó inconsciente con el mango del arma y salió corriendo. El pasillo era largo y oscuro, iluminado solo por luces fluorescentes que parpadeaban ocasionalmente. Paul avanzó con dificultad, sujetándose al arma con manos temblorosas. 

Después de varios minutos de caminar sin rumbo fijo, Paul encontró una puerta diferente a las demás. No estaba custodiada, pero tenía un símbolo de advertencia pintado en rojo. Algo le decía que ahí encontraría respuestas. 

Entró con cautela, y lo que vio lo dejó sin aliento. Era una sala llena de estanterías con cajas y equipos de laboratorio, pero lo que llamó su atención fueron las pequeñas botellas brillantes en el centro de la habitación, cada una de ellas contenía el mismo líquido verde-azulado que le habían inyectado. 

El Elixir. 

Paul sabía lo que debía hacer. Esto no debía existir. Si lo había transformado en lo que estaba comenzando a ser, nadie más debería pasar por lo mismo. 

Se acercó al centro de la sala y levantó su arma. Su cuerpo temblaba, pero su determinación era firme. 

Antes de que pudiera apretar el gatillo, la puerta se abrió de golpe, y Andrew Cooper entró con furia en los ojos. 

 ¡Paul! gritó, avanzando hacia él ¡¿Qué demonios crees que estás haciendo!? 

Paul no respondió. Con el poco tiempo que tenía, apuntó y disparó. Un impacto resonó, y una de las estanterías cayó, rompiendo varias botellas del Elixir. Disparó de nuevo, y las restantes se hicieron añicos, liberando el contenido en un charco brillante que comenzó a evaporarse rápidamente debido a su composición inestable. 

Andrew se quedó paralizado un momento, observando cómo el trabajo de meses, los últimos vestigios de un poder inigualable, se desvanecía frente a sus ojos. 

 ¡maldito imbécil! rugió, y con un movimiento veloz, se lanzó hacia Paul 

Lo golpeó con tanta fuerza que Paul cayó al suelo de inmediato, su visión nublándose por el impacto. 

 ¡esto era mi futuro! gritó Andrew, pateándolo mientras Paul intentaba protegerse ¡Eras un simple peón, y ahora has arruinado todo! 

Paul apenas podía moverse, pero con su último aliento de desafío, le escupió a Andrew. Este lo miró con desprecio y le dio una última patada que lo dejó inconsciente. 

Mientras Andrew respiraba agitadamente, observó el desastre que Paul había causado. La sustancia evaporada había dejado un olor químico en el aire, pero lo que más le dolía era la pérdida de lo que había trabajado tanto para obtener. 

 limpiad este desastre ordenó a los guardias que habían llegado tras escuchar el ruido Y que ese bastardo siga con vida. Aún no he terminado con él. 

Mientras lo sacaban arrastrado, Paul yacía inconsciente, pero en lo profundo de su ser, algo continuaba cambiando. 

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