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La Perdida. Parte 3

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 09 de septiembre de 2026

Edward cerró la jardinería como cualquier otro día, asegurándose de que todo estuviera en orden. Mientras ajustaba la última cerradura, divisó la silueta de Anne acercándose por el camino. Soltó un suspiro y abrió la puerta nuevamente, dejándola entrar. 

 vaya, ¿qué te trae por aquí tan tarde? preguntó, intentando mantener un tono relajado 

Anne no perdió tiempo en rodeos. 

 ¿has llegado a alguna conclusión sobre las muestras que desaparecieron? su tono era directo, y su mirada, intensa 

Edward se tensó, pero mantuvo la fachada. 

 no, nada aún. ¿Y tú? ¿Alguna pista nueva? 

Anne cruzó los brazos y lo miró con desaprobación. 

 sí, de hecho. Ya sé quién las robó. 

Edward arqueó una ceja, forzando una sonrisa. 

 ¿ah, sí? ¿Quién? 

Anne sacó su teléfono, abrió un video y se lo mostró. Era una grabación de las cámaras de seguridad del laboratorio. En ella, Edward aparecía claramente tomando las plantas y guardándolas en su abrigo. El color se le fue del rostro. 

 ¿algo que decir al respectopreguntó Anne, sin apartar los ojos de él 

Edward suspiró, sabiendo que ya no tenía sentido mentir 

 está bien, lo admito. Fui yo. 

Anne lo miró con decepción, pero antes de que pudiera decir algo, Edward continuó: 

 pero lo hice por una buena razón. Mira, Anne, esas plantas son algo extraordinario. No podías esperar que las dejara en manos de un grupo de científicos que no saben ni con qué están tratando. 

 ¿buena razón? replicó Anne, incrédula ¿Robar algo tan importante y ponerlo en riesgo te parece una buena razón? 

 ¡estoy haciendo lo correcto! exclamó Edward, alzando la voz Tú no lo entiendes, Anne. Esto podría cambiar las cosas para mí, para nosotros. Podría sacar provecho de esto y ayudar a mamá con todo lo que estamos pasando. 

Anne lo miró, furiosa. 

 ¿"nosotros"? No metas a mamá en esto, Edward. Esto no tiene nada que ver con ella ni con la jardinería. Esto es solo tu egoísmo hablando. 

 ¡No lo es! respondió Edward, enfadado Y no, no pienso entregarte esas plantas. Sé lo que hago. Tú que sabrás... si solo eres una cría que se lo dieron todo en bandeja de plata mientras nuestra madre tiene que soportar todos los problemas que pasaron desde que nuestro padre murió. 

 ¿dónde están las plantaspreguntó Anne, más firme que antes 

 no voy a decirte nada respondió él, cruzándose de brazos 

La discusión se volvió más tensa. Anne le lanzó una mirada desafiante. 

 así que no cambiaste... bien, si tú no piensas hacer algo al respecto, yo lo haré. Y créeme, tendrás noticias mías y del equipo. 

Edward la miró con orgullo y enfado, negándose a ceder. 

 haz lo que quieras, Anne. Pero esas plantas no van a salir de aquí. No permitiré que las desperdicien. 

Anne apretó los dientes, dio media vuelta y salió de la jardinería sin decir otra palabra. 

Ya en su habitación, Edward se dejó caer sobre la silla frente a su escritorio, todavía molesto. Sacó el frasco con las plantas de su armario y las miró con detenimiento. 

 ellos no entienden... murmuró para sí mismo, girando el frasco en sus manos No saben lo que tienen entre manos. 

Colocó las plantas bajo una lámpara de escritorio, observando cómo el brillo verde neón irradiaba en la penumbra de la habitación. Por un momento, el calor en su interior pareció intensificarse. De repente, un cosquilleo recorrió su brazo. 

Miró hacia abajo y notó algo extraño en su piel. La textura se veía diferente, más áspera. Tocó su antebrazo y sintió una superficie endurecida, como la corteza de un árbol. Su corazón se aceleró. 

Se levantó de un salto y se miró en el espejo. El cambio no era drástico, pero ahora pequeñas protuberancias, similares a brotes, emergían de su cuello y sus brazos. 

 ¿qué demonios...? susurró, retrocediendo lentamente mientras sentía cómo los brotes se extendían por su piel 

El pánico comenzó a invadirlo, pero en el fondo, una parte de él no estaba asustada. Todo su ser estaba llenó de temor y miedo. 

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