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La Perdida. Parte 2

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 09 de septiembre de 2026

Edward despertó con un sobresalto, sintiendo su rostro húmedo y frío. Parpadeó varias veces antes de darse cuenta de que su mejilla estaba pegada al frasco con las plantas, que yacía tumbado sobre el escritorio. Se enderezó rápidamente, sintiendo un leve dolor en el cuello por la posición incómoda en la que se había quedado dormido. 

 ¿qué demonios...? murmuró, mirando el frasco. No recordaba haberse quedado dormido, mucho menos encima de aquello 

Las sensaciones del día anterior seguían presentes: una sed persistente, un calor sofocante que parecía emanar desde lo más profundo de su cuerpo y una incomodidad creciente en su propia piel. Se frotó el rostro con ambas manos, tratando de despejarse, y guardó el frasco de nuevo en su armario, escondiéndolo cuidadosamente detrás de unas cajas viejas. 

Con un suspiro, se vistió y bajó a trabajar en la jardinería como de costumbre. Aunque intentó actuar con normalidad, algo en él se sentía diferente. Mientras regaba las plantas en el invernadero, notaba cómo la frescura del agua parecía atraerlo de manera inexplicable. Por un instante, olvidándose de sí mismo, inclinó la manguera hacia su propio rostro, dejando que el agua le empapara la cabeza y la camisa. 

El alivio fue inmediato. La sensación de frescura recorrió su cuerpo como una ola revitalizante, y dejó escapar un suspiro de placer. Por unos segundos, cerró los ojos, disfrutando del momento. 

 ¿Edward? la voz preocupada de su madre lo sobresaltó 

Se giró rápidamente, encontrándose con Mary, quien lo miraba con una mezcla de confusión y alarma. 

 ¿qué estás haciendo? 

Edward tardó un segundo en encontrar una excusa. 

 tenía mucho calor, mamá. Este lugar está sofocante hoy. 

Mary frunció el ceño. 

 ¿calor? Pero no hace tanto... se detuvo, observándolo con más detenimiento ¿Estás bien, hijo? Desde ayer has estado actuando raro. Ni desayunaste ni cenaste, y ahora esto... 

Edward sintió cómo la incomodidad crecía en su interior. La preocupación de su madre era evidente, pero no podía decirle la verdad. Ni siquiera sabía qué era lo que le estaba ocurriendo. 

 estoy bien, mamá. Solo... un poco cansado, eso es todo. 

Mary no pareció convencida, pero no insistió más. 

 si necesitas algo, dímelo, ¿de acuerdo? No quiero que te esfuerces demasiado. 

 lo sé. Gracias, mamá respondió Edward con un intento de sonrisa mientras salía del invernadero 

Subió a su habitación para secarse, pero su mente seguía dando vueltas. Miró sus manos mientras el agua goteaba de sus dedos, notando nuevamente la extraña dureza en su piel. Algo estaba cambiando dentro de él, algo que no podía ignorar por más tiempo. 

Se quedó mirando al armario por un momento antes de decidir que, por ahora, lo mejor era mantener el secreto. “No quiero preocuparla”, pensó mientras se secaba el cabello con una toalla. Pero incluso mientras se decía eso, sabía que no podría ocultar esto por mucho tiempo. 

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