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El Bosque y Aquaria. Parte 3

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 12 de septiembre de 2026

La criatura avanzó lentamente, su cuerpo amorfo y cargado de desechos emitiendo sonidos húmedos y viscosos con cada movimiento. Edward fue el primero en actuar, lanzándose hacia ella con determinación y sin un plan claro. 

 ¡Edward, detente! —gritó Anne, pero él no escuchó— 

Con un salto rápido, Edward cerró la distancia y lanzó un golpe directo al torso de la criatura. Su puño se hundió en la masa pegajosa de residuos, pero la criatura no mostró ninguna reacción visible. Edward retiró su mano con rapidez al notar un líquido oscuro y maloliente adherido a su piel. 

La criatura se agitó, moviendo uno de sus tentáculos improvisados, formado por trozos de basura y lodo. Edward intentó esquivarlo, pero el impacto lo alcanzó parcialmente en el costado, haciéndolo retroceder. 

 ¡maldita sea! —gruñó, frotándose el área golpeada mientras la criatura avanzaba nuevamente 

Anne observaba desde atrás, su respiración entrecortada. Sentía cómo el miedo se mezclaba con su determinación. Había prometido ayudar, pero no sabía si estaba lista. Recordó las palabras de Dorian y sacó una botella con agua que había llevado en su mochila, su única herramienta en ese momento. 

Estirando una mano, Anne logró formar una pequeña esfera de agua. La superficie temblaba, reflejando su nerviosismo, pero la lanzó hacia la criatura con todas sus fuerzas. Aunque el impacto fue menor, logró desviarla momentáneamente. 

 ¡Anne, sigue así! —gritó Edward, girando para buscar un punto débil en el cuerpo de la criatura 

Anne tragó saliva y se concentró en formar más esferas. Logró crear tres pequeñas y las lanzó en rápida sucesión como si fueran balas. Una de ellas golpeó una extremidad de la criatura, haciéndola tambalearse brevemente. La otra simplemente se desintegró al contacto. 

Edward no perdió el tiempo. Se lanzó hacia un trozo de metal tirado en el suelo, lo alzó como un arma improvisada y lo usó para golpear con fuerza el torso de la criatura. Sus movimientos eran rápidos pero desorganizados, guiados por la furia. 

 ¡Edward, espera! Necesitamos un plan —gritó Anne, pero su hermano ya estaba golpeando una zona que parecía más vulnerable 

La criatura, aunque incapaz de emitir sonidos, reaccionó violentamente, sacudiéndose de manera caótica y lanzando ataques descontrolados con sus tentáculos. Edward fue alcanzado por un golpe que lo empujó varios pasos hacia atrás, pero se levantó de inmediato. 

Anne, jadeando por el esfuerzo, formó una esfera más grande, reuniendo toda el agua que podía controlar. Con un movimiento desesperado, la lanzó hacia la cabeza de la criatura. El impacto pareció surtir efecto, ya que la criatura se tambaleó hacia atrás, su masa desmoronándose momentáneamente antes de estabilizarse. 

Edward aprovechó el momento y atacó nuevamente con el metal, logrando arrancar un trozo de su cuerpo amorfo. La criatura se agitó violentamente antes de retroceder hacia una calle oscura, perdiéndose entre las sombras. 

Ambos se quedaron quietos, respirando con dificultad. Edward, con el pecho subiendo y bajando, observó el lugar donde la criatura había desaparecido. 

 esto no ha terminado —murmuró 

 no... —dijo Anne, su voz temblorosa por el esfuerzo— Pero al menos... estamos vivos. 

Se miraron por un momento, una mezcla de cansancio y preocupación reflejada en sus rostros. Sabían que aquello había sido solo una batalla inicial, y que lo peor aún estaba por venir. 

Un ruido abrupto detrás de ellos rompió el tenso silencio. Antes de que pudieran reaccionar, la criatura surgió de las sombras, lanzándose hacia ellos con una velocidad inesperada. 

 ¡cuidado! —gritó Anne, saltando hacia un lado justo a tiempo para evitar el embate del enemigo— 

Edward no tuvo la misma suerte. Uno de los tentáculos de la criatura lo envolvió por la cintura, levantándolo del suelo. Aunque Anne gritó su nombre, él no pareció preocupado. 

 ¡no te preocupes por mí! ¡Sigue atacando! —gritó con furia mientras luchaba por liberarse— 

Edward cerró los ojos un instante, concentrándose. Sus brazos comenzaron a cambiar, la madera que formaba sus extremidades endureciéndose y alargándose hasta convertirse en lanzas afiladas. Con un rugido feroz, clavó ambas en el torso viscoso de la criatura. 

La criatura se movió violentamente sin inmutarse, pero Edward no soltó su agarre. Sus brazos actuaban como anclas, reteniendo a la criatura en el lugar mientras ésta intentaba liberarse. 

 ¡Anne, ahora! —rugió Edward 

Anne se recuperó de la sorpresa inicial, levantando sus manos. Su mente corría a toda velocidad, tratando de recordar las técnicas que Dorian le había enseñado. Formó pequeñas esferas de agua, más compactas que antes, y las disparó con rapidez hacia la criatura. 

Cada impacto hizo que la criatura retrocediera ligeramente, pero no fue suficiente para detenerla por completo. Edward, sin embargo, aprovechó cada oportunidad. Mientras Anne seguía lanzando sus proyectiles, él giró sus lanzas dentro del cuerpo de la criatura, desgarrando más de su masa amorfa. 

La criatura agitó sus tentáculos con furia, golpeando el suelo y levantando polvo y escombros. Anne retrocedió un par de pasos para evitar ser alcanzada, pero no dejó de atacar. Ahora, en lugar de esferas, intentó crear algo más rápido. Formó pequeñas balas de agua y las lanzó en rápida sucesión hacia lo que parecía ser la cabeza de la criatura. 

Uno de los disparos alcanzó un punto crítico, haciendo que la criatura se tambaleara. Edward aprovechó el momento para liberar uno de sus brazos, transformándolo nuevamente en una lanza más gruesa y afilada. Con un grito de esfuerzo, la hundió profundamente en el torso de la Mugre, que se estremeció antes de arrojarlo con un movimiento violento. 

Edward rodó por el suelo, jadeando, pero rápidamente se puso de pie. 

 ¡sigue atacando! ¡No dejes que recupere el control! —gritó mientras su cuerpo empezaba a regenerar pequeñas partes dañadas 

Anne asintió, ahora con más determinación. Formó otra bala de agua y la lanzó directamente al centro del torso de la criatura, donde Edward había clavado sus lanzas. El impacto fue más fuerte esta vez, arrancando un pedazo de masa oscura que cayó al suelo, desintegrándose. 

 ¡lo estamos logrando! —dijo Anne, aunque su tono no ocultaba el agotamiento 

La criatura, debilitada pero lejos de ser vencida, retrocedió unos pasos, su forma agitándose de manera errática como si intentara decidir su próximo movimiento. Anne y Edward se prepararon, sabiendo que esto estaba lejos de terminar. 

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