Saltar al contenido
Explorar novelas

Camino del Perdón. Parte 5

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 15 de septiembre de 2026

Edward sintió un mareo repentino al regresar a la realidad, como si su mente tardara un segundo en reconocer que seguía allí, en medio del caos. Sus manos estaban hundidas en la viscosidad podrida de La Mugre, igual que antes. Pero su interior ya no era el mismo. El vacío blanco, la conversación con Paul, la despedida… todo eso había ocurrido en un parpadeo, y sin embargo, se sentía como si hubiera pasado un día entero atrapado en aquel limbo. 

Su respiración era irregular, el peso de lo que debía hacer cayendo sobre él como una losa. Miró hacia arriba y vio el océano extendiéndose ante él, su inmensidad reflejando el desastre que estaba por ocurrir. La Mugre avanzaba sin detenerse, creciendo más con cada paso, su cuerpo goteando lodo tóxico en el agua, corrompiendo todo lo que tocaba. Cada segundo que lo dejaba moverse significaba más destrucción. 

Apretó los dientes con frustración, sintiendo en su pecho algo que no esperaba: tristeza. Tristeza por alguien a quien había pasado tanto tiempo odiando. Alguien que había sido la peor amenaza de su vida, pero que en el fondo… no era un monstruo, sino una víctima. 

Paul le había pedido que lo matara. No había rencor en su voz, ni miedo. Solo aceptación. Como si, después de todo lo que había pasado, esta fuera la única manera de ponerle fin a su sufrimiento. 

Edward sacó las manos de la viscosidad de La Mugre y se impulsó con fuerza, escalando la masa deforme con rapidez. Sus piernas se hundían en la sustancia pegajosa, pero con cada corte que hacía con sus lianas, conseguía avanzar. Anne aún intentaba frenar a la criatura con sus poderes, lanzando torrentes de agua que golpeaban su cuerpo y lo deformaban, pero ni siquiera eso lograba detenerlo por completo. 

Cuando finalmente llegó a la cima, pudo ver el núcleo palpitante en lo más profundo de su cabeza. La fuente de toda aquella aberración. 

Respiró hondo. Su mano temblaba por un instante, pero no dudó. 

lo siento, Paul. —su voz fue apenas un susurro, pero estaba llena de determinación 

Alzó su brazo y, con toda la fuerza que tenía, se preparó para destruir el núcleo de una vez por todas. 

Edward apretó los dientes con fuerza y, sin vacilar, hundió sus brazos transformados en lanzas de madera en lo más profundo de la cabeza de La Mugre. La resistencia era mayor que antes, como si la criatura se aferrara desesperadamente a su propia existencia, como si incluso sin una conciencia real, algo dentro de ella supiera lo que estaba a punto de suceder. 

Su cuello se marcó por el esfuerzo, su cuerpo entero temblando mientras forzaba sus extremidades a atravesar el núcleo palpitante en el interior de la bestia. El lodo tóxico intentaba aferrarse a él, quemando su piel vegetal con su corrosión, pero Edward no se detuvo. Clavó las lanzas más profundo, hasta que finalmente sintió que algo cedía bajo su fuerza. 

Un estremecimiento recorrió todo el cuerpo de La Mugre. Su gigantesca forma de más de treinta metros de altura se quedó rígida por un momento. No hubo rugidos, ni temblores de desesperación, solo un silencio absoluto mientras el núcleo comenzaba a fracturarse. Edward sintió el latido en su interior disminuir, apagarse poco a poco. 

Y entonces, con un sonido hueco, el núcleo se quebró. 

El impacto resonó como un trueno sordo en su interior, y de inmediato, la criatura perdió toda movilidad. Su gigantesco cuerpo, que había sido una amalgama de desechos, residuos y toxicidad, quedó inmóvil. La Mugre ya no avanzaba. Ya no crecía. 

Edward se quedó jadeando sobre su cabeza, sintiendo el cansancio apoderarse de él. Sabía que había terminado, que la amenaza había sido eliminada, pero el peso de lo que acababa de hacer aún no terminaba de asentarse en su mente. Miró hacia abajo, observando el monstruo inmóvil, sabiendo que en algún lugar dentro de toda esa masa, Paul Brooks finalmente había encontrado descanso. 

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Aldex29 en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: Aracne · TRILOGIA:El Edén de las Esencias perdidas y la Ruina del Lamento · COLECCION:Las Grietas del Alma y el Eco de la Mente