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Camino del Perdón. Parte 4

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 15 de septiembre de 2026

Edward apretó la mandíbula, sintiendo un nudo en la garganta. 

— tiene que haber otra manera. —dijo con firmeza, casi como si tratara de convencerse a sí mismo más que a Paul— No puedes pedirme que te mate cuando ni siquiera sabemos si… 

Paul negó con la cabeza antes de que Edward pudiera terminar. 

— no hay nada que salvar, Edward. 

La convicción en su voz era inquebrantable. 

— ¿cómo puedes estar tan seguro? —insistió Edward, con una mezcla de frustración y desesperación en su tono— No sabes si hay una cura o si podemos… 

— ¿cura? —Paul dejó escapar una risa seca, casi irónica— ¿Crees que algo como yo tiene solución? 

Edward sintió que su estómago se encogía con cada palabra. 

— si pudiéramos encontrar la manera de separar tu conciencia de ese cuerpo… 

— no hay nada que separar. 

Paul lo miró fijamente. Sus ojos no reflejaban rabia ni enojo, solo una profunda resignación. 

— Edward, el hombre que estás viendo ahora, el que está hablando contigo, no existe fuera de este lugar. Allá afuera solo está la Mugre. Yo soy un fantasma, una sombra atrapada en un rincón de algo que ya no puedo controlar. 

Edward sintió una punzada en el pecho pero… 

escúchame. —la voz de Paul no sonó dura, pero sí firme 

lo único que puedes hacer por mí es detenerme antes de que sea demasiado tarde. Si sigues aferrándote a la idea de encontrar una solución, solo estarás retrasando lo inevitable. Y eso significa más muerte. Más destrucción. No quiero que más gente salga herida y dañada por lo que me convertí. 

Edward bajó la mirada. Todo en su interior le pedía que no aceptara esa realidad, que buscara cualquier alternativa. Pero no la había. 

Paul suspiró y sonrió con tristeza y tranquilidad. 

no te preocupes por mí. Ya tuve suficiente vida… si es que a eso se le pudo llamar vida. 

Hizo una breve pausa antes de decir lo último. 

hazlo. Lo necesito… Y, en el fondo, lo anhelo. He sido consciente del daño que causaba y te observé, podrás con ello, estoy seguro. 

Edward sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Todo a su alrededor comenzó a distorsionarse, como si el vacío blanco estuviera perdiendo su forma, desmoronándose en fragmentos de luz. Su conciencia era jalada de vuelta, una sensación que no podía describir con palabras, como si estuviera despertando de un sueño demasiado profundo. 

Antes de desaparecer por completo, miró a Paul una última vez. 

— hubiera deseado conocerte en otras circunstancias. —dijo, con una sinceridad que le sorprendió incluso a él mismo— 

Paul no respondió de inmediato. Sus ojos reflejaban una especie de alivio melancólico, como alguien que finalmente había encontrado paz después de toda una vida de tormento. Finalmente, esbozó una leve sonrisa. 

— yo también. 

Y con esas últimas palabras, Edward se desvaneció. 

El vacío quedó en completo silencio. Paul permaneció de pie en ese lugar inexistente, sintiendo cómo todo a su alrededor se volvía cada vez más etéreo. Sus pensamientos, su esencia, su propia existencia en aquel rincón perdido del universo, todo comenzaba a disiparse. Pero no sentía miedo ni dolor.

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