Saltar al contenido
Explorar novelas

Afrontando Errores. Parte 2

The Radiant Twilight | Parte 2: Nature Force · por Aldex29 · 11 de septiembre de 2026

La luz de la luna refleja en el tranquilo lago del parque, creando destellos plateados que contrastan con la penumbra de la noche. Anne camina con paso inseguro, sus manos juguetean nerviosas con el borde de su abrigo. Mira alrededor buscando a Dorian, quien la había citado allí horas antes. Finalmente, lo encuentra de pie junto al agua, con una postura relajada pero imponente, las manos en los bolsillos de su chaqueta. 

Dorian Rivers gira levemente la cabeza al escuchar sus pasos. Su expresión, siempre enigmática, muestra una leve sorpresa. 

 puntual. No todos se toman tan en serio las citas con un desconocido dice con una leve sonrisa 

Anne intenta responder, pero sus palabras quedan atrapadas en un nudo de nerviosismo. Dorian parece notarlo y le hace un gesto para que se acerque. 

 no tengas miedo, Anne. Si te invité aquí es porque hay algo que necesitas saber, algo que el destino ha decidido que compartamos. 

La mención del destino hace que Anne frunza el ceño. 

 ¿destino? responde con escepticismo, aunque su voz tiembla ligeramente ¿De qué estás hablando? 

Dorian se cruza de brazos y la observa con una mirada que mezcla curiosidad y paciencia. 

 el destino es más que una simple coincidencia o casualidad. Es el patrón que guía nuestros pasos, incluso cuando no podemos verlo con claridad. Tú y yo estamos aquí por una razón, y es porque algo grande está a punto de cambiar en tu vida. 

Anne retrocede un paso. 

 ¿qué quieres decir con eso? ¿Quién eres tú realmente? 

Dorian da un leve suspiro, como si estuviera acostumbrado a las dudas ajenas. 

 tal y como te dije, me llamo Dorian Rivers, y soy un Portador de Magnitud. 

El término hace que Anne se quede en silencio por unos segundos, procesando las palabras. 

 ¿un... qué? 

 un Portador de Magnitud. repite Dorian con calma, mientras da un paso hacia el lago Digamos que las fuerzas fundamentales del universo tienen representantes. En mi caso, domino lo que llamamos las magnitudes del litro. 

Anne frunce el ceño aún más, su incredulidad evidente. 

 ¿magnitudes? Eso suena a ciencia ficción. 

Dorian sonríe, un gesto tranquilo y confiado. 

 señorita Miller, vivimos en un mundo donde un hombre con poderes mentales luchó contra un hombre con seis brazos. Por más bizarro que suene, todo es posible, permíteme mostrarte. 

Dorian estira una mano hacia el lago, y al hacerlo, el agua comienza a moverse. Primero un suave remolino, luego un chorro de agua que se eleva en espiral, formando formas complejas que danzan en el aire. La luna ilumina las gotas suspendidas, que parecen estrellas líquidas. 

Anne observa con la boca ligeramente abierta, sus ojos siguiendo cada movimiento del agua. Dorian mueve su otra mano, y el líquido obedece, formándose en figuras geométricas perfectas antes de caer de nuevo al lago en un susurro suave. 

 ¿convencida? pregunta Dorian, cruzando los brazos de nuevo 

Anne asiente lentamente, aún procesando lo que acaba de ver. 

 sí, pero... ¿por qué me muestras esto? ¿Qué quieres de mí? 

Dorian la observa fijamente, sus ojos profundos e intensos. 

 porque, Anne, el destino te ha elegido para un propósito mayor. Y para cumplirlo, necesitarás mi ayuda. 

Anne observa a Dorian, aún llena de preguntas, mientras la brisa nocturna acaricia el parque en un silencio cargado de misterio. 

El parque estaba tranquilo, apenas iluminado por los faroles cuya luz se reflejaba en el lago, dándole un aire mágico y enigmático. Anne miraba a Dorian con una mezcla de incredulidad y curiosidad. Había algo en la presencia de ese hombre, algo que la inquietaba y la atraía al mismo tiempo. 

— dime, Anne, ¿crees en el destino? —preguntó Dorian mientras jugueteaba con el agua del lago, haciendo pequeños remolinos en la superficie con un movimiento de sus dedos 

Anne dudó un momento. Las palabras "destino" y "propósito" resonaban en su mente, pero después de todo lo que había pasado últimamente, era difícil responder. 

— no estoy segura. —admitió finalmente— Pero si el destino existe, no puedo decir que sea bueno conmigo últimamente. 

Dorian sonrió con una calma casi paternal. 

 el destino no es bueno ni malo. Es como el agua: fluye y toma la forma que el recipiente le da. Sin embargo, algunas veces, el destino necesita un empujón, alguien que le dé dirección. Y creo que tú eres parte de ese flujo, Anne. 

 ¿a qué te refieres? —preguntó ella, confundida 

Dorian dejó de jugar con el agua y la miró con seriedad, sus ojos reflejando la profundidad del lago. 

 mi verdadero propósito no es simplemente existir con este don. Soy un Portador de Magnitud, pero al igual que las personas comunes, los portadores no son eternos. Mi tarea es encontrar a alguien que sea digno de heredar mi poder. Y estoy completamente convencido de que el destino me trajo a ti porque eres esa persona. 

Anne lo miró con asombro, las palabras resonando en su mente como un eco. 

 ¿yo? ¿Por qué yo? Apenas nos conocemos. 

Dorian se encogió de hombros, su mirada serena pero firme. 

 a veces, el destino no nos da todas las respuestas de inmediato. Solo sé que, desde el momento en que te vi, lo sentí. Esa conexión indescriptible que ocurre cuando encuentras lo que has estado buscando. Eres la indicada, Anne. 

Anne bajó la mirada, luchando con las emociones que se agolpaban en su pecho. Su vida había sido un torbellino últimamente: el trabajo, el robo del Elixir, la desaparición de Edward... y ahora esto. 

 es... es mucho para procesar... —admitió finalmente 

Dorian asintió con comprensión. 

 no espero que tomes esta decisión a la ligera. Pero entiende esto: este poder no es un simple regalo. Es una responsabilidad, una que te conectará con las fuerzas más fundamentales del universo. Si aceptas, entrenaré tu mente y tu cuerpo para que estés lista. Si rechazas, lo entenderé y buscaré en otra parte. Pero, Anne, no creo que sea casualidad que estés aquí. 

El corazón de Anne latía con fuerza mientras levantaba la mirada hacia él. Algo dentro de ella, algo que no podía explicar, le decía que debía aceptar. Era irracional, pero estaba ahí: una certeza silenciosa. 

Respiró hondo y asintió. 

 está bien, señor Rivers. Acepto. 

Una sonrisa de satisfacción cruzó el rostro de Dorian. 

 entonces, está decidido. A partir de ahora, Anne Miller, te entrenaré para que seas la próxima Portadora de Magnitud del Litro. 

El viento nocturno sopló suavemente entre ellos, mientras las aguas del lago parecían moverse con más vigor, como si el destino mismo hubiera aprobado la decisión de Anne.

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Aldex29 en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: Aracne · Cuentos de amor de locura y de muerte · El caso extraño del Doctor Jekyll