El sol apenas comenzaba a despuntar sobre San Francisco cuando Nicholas se levantó de su cama, estirándose lentamente mientras sus pensamientos se alineaban con la misión del día. Hoy, todo debía ser perfecto. La noche anterior había eliminado uno de los mayores obstáculos en su camino, y ahora tenía que enfocarse en la siguiente fase de su plan: ganar la confianza y lealtad de Evelyn.
Mientras se vestía con un traje oscuro y elegante, Nicholas repasaba mentalmente cada detalle de la velada que había planeado. Evelyn era inteligente, cauta, y aunque su admiración por él era evidente, sabía que no sería fácil manipularla. Debía ser sutil, cuidadoso, pero también debía mostrarle lo que podía ofrecer, darle un vistazo a su visión del futuro.
Nicholas comenzó por su apartamento, asegurándose de que cada rincón estuviera impecable. El lugar reflejaba su personalidad: moderno, minimalista, con una clara inclinación por el lujo. Las paredes estaban adornadas con obras de arte abstracto, todas seleccionadas para proyectar una imagen de sofisticación y poder.
Se dirigió a la cocina, donde comenzó a preparar algunos aperitivos y una cena ligera. Nada demasiado elaborado, pero lo suficientemente refinado como para impresionar a Evelyn. La comida, como todo lo demás, era un medio para un fin. Eligió un vino tinto caro, conocido por su sabor profundo y complejo, perfecto para acompañar la conversación que esperaba tener.
Mientras el día avanzaba, Nicholas se dedicó a preparar el ambiente. Puso música suave de fondo, creando una atmósfera cálida y acogedora. La iluminación era clave, por lo que ajustó las luces para que fueran tenues, resaltando los detalles elegantes del apartamento sin ser abrumadoras. Todo debía sugerir calma y control, una invitación a bajar las defensas.
Al terminar con los preparativos principales, Nicholas se dirigió a su oficina dentro del apartamento. Se sentó en su escritorio, encendiendo la pantalla de su ordenador para repasar los archivos y notas que había recopilado sobre Evelyn. Conocía bien sus intereses, sus ambiciones, y también sus inseguridades. Tenía que usar esa información para guiar la conversación de la noche, para llevarla poco a poco hacia el camino que él deseaba.
Se quedó un momento observando la pantalla, su mente volviendo a lo sucedido la noche anterior. La imagen de Reynard, atado a la silla, luchando por su vida mientras su conciencia se deslizaba hacia la oscuridad, le cruzó por la mente. Pero no sintió remordimiento, solo una fría satisfacción. Había hecho lo que era necesario para avanzar. Y si todo salía según su plan, no sería la última vez que tendría que tomar medidas drásticas.
Con todo preparado, Nicholas se recostó en el sofá, cerrando los ojos por un momento. Sabía que la noche sería crucial. Evelyn era clave en su plan, no solo por sus habilidades, sino porque representaba la oportunidad de consolidar su poder dentro de Eclipse Laboratories. Si lograba que ella se uniera a él de manera incondicional, el resto seguiría sin resistencia.
A medida que el sol comenzaba a ponerse, Nicholas se levantó, listo para la noche. Se sirvió una copa de vino y miró por la ventana, observando cómo las luces de la ciudad comenzaban a encenderse una por una. Un último vistazo a su apartamento confirmó que todo estaba en orden. Ahora solo quedaba esperar a que Evelyn llegara. Y cuando lo hiciera, Nicholas estaría listo para comenzar el siguiente paso en su plan maestro.
Evelyn llegó al apartamento de Nicholas con una sensación extraña en el estómago. Aunque él le había pedido esta reunión con la excusa de una simple quedada entre amigos, algo en su tono de voz la había inquietado. Cuando tocó la puerta, se preguntó brevemente si Mark ya estaría ahí, pero la puerta se abrió antes de que pudiera pensar más en ello.
Nicholas la recibió con una sonrisa encantadora, vestido impecablemente, como siempre. La invitó a pasar, asegurándole que Mark llegaría en un rato. Evelyn no pudo evitar notar lo meticuloso que estaba todo en el apartamento, incluso más de lo normal. Algo en el ambiente se sentía artificial, demasiado calculado.
― toma asiento, Evelyn ―le dijo Nicholas, señalando el elegante sofá en la sala de estar―
Una vez que se acomodaron, él le sirvió una copa de vino y comenzó a charlar sobre temas triviales: el trabajo, algunos proyectos recientes en Eclipse Laboratories, nada fuera de lo común. Pero a medida que la conversación avanzaba, Nicholas empezó a dirigirla hacia terrenos más filosóficos.
― dime, Evelyn, ¿alguna vez has pensado en lo que realmente necesita la humanidad? ―preguntó mientras la miraba fijamente, su voz tan suave como el vino que ofrecía. Evelyn frunció el ceño, sorprendida por el giro de la conversación―
― ¿a qué te refieres? ―respondió ella, tratando de mantener el tono ligero, pero ya sintiendo un leve escalofrío recorriendo su espalda―
Nicholas se reclinó en el sofá, tomando un sorbo de su copa antes de continuar.
― me refiero a cómo podríamos mejorar como especie. Superar nuestras debilidades, nuestras limitaciones. Hay tanto potencial sin explotar… ―dijo, sus ojos brillando con una intensidad que Evelyn no había visto antes―
A medida que hablaba, Nicholas empezó a deslizarse hacia ideas más oscuras, más turbias. Hablaba de trascender la naturaleza humana, de crear una versión superior de la humanidad, libre de imperfecciones. Evelyn comenzó a sentirse cada vez más incómoda, sus respuestas se volvieron más cortas y cautelosas.
― ¿crees que eso es posible? ―preguntó Nicholas, acercándose más a ella en el sofá, su voz bajando a un susurro― crear un mundo perfecto, Evelyn. Tú podrías formar parte de eso.
Evelyn retrocedió ligeramente, sintiendo la cercanía de Nicholas como una amenaza más que como una invitación.
― Nick… ―comenzó, su voz tensa― ¿cuál es tu problema? Desde que Mark volvió, tú… no has sido el mismo. Algo te pasa, y no estoy segura de que sea algo bueno.
Nicholas se levantó lentamente del sofá, su expresión cambió a una mezcla de frustración y desdén. Se colocó frente a ella, su postura dominante y amenazante. Evelyn sintió un nudo en el estómago mientras la tensión en la habitación crecía. Por un momento, temió que Nicholas fuera a hacer algo, y su instinto le gritó que corriera, pero justo cuando se preparaba para reaccionar, algo cambió.
De repente, Nicholas se tambaleó, llevándose una mano al estómago. Su rostro se contorsionó de dolor mientras su cuerpo comenzaba a hincharse, su piel pálida y sudorosa a la vez que dos bultos se formaron en ambos lados de su torso.
― ¿Nick? ―preguntó Evelyn, alarmada, pero él no respondió. En lugar de eso, cayó al suelo, su cuerpo sacudido por violentas convulsiones―
Evelyn se arrodilló junto a él, su mente luchando entre el miedo y la necesidad de ayudar. Aunque sabía que Nicholas había estado comportándose de manera extraña, no podía dejar que algo tan horrible le pasara a su compañero por años en Eclipse. Desesperada, sacó su teléfono y llamó a una ambulancia, su voz temblando mientras intentaba explicar lo que estaba sucediendo.
Después de colgar, sin pensarlo dos veces, llamó a Mark. El sonido de la llamada sonando en sus oídos apenas registraba en su mente, todo su enfoque estaba en Nicholas, quien ahora estaba tendido en el suelo, respirando con dificultad.
― ¿Evelyn? ―respondió al contestar―
― ¡Mark! ―la voz de Evelyn sonaba angustiada, casi al borde del pánico― Necesito que vengas a casa de Nick, ¡ahora! Algo le está pasando… está… está convulsionando, no sé qué hacer...
Mark sintió cómo su corazón se aceleraba. Sin pensarlo dos veces, dejó caer el lápiz y se levantó de un salto.
― voy para allá ―dijo con firmeza mientras se dirigía a la puerta, sin saber exactamente qué encontraría, pero consciente de que debía estar allí―
Mark colgó la llamada. Mientras tanto, Evelyn permanecía al lado de Nicholas, observando cómo su condición empeoraba, rezando para que la ayuda llegara a tiempo.
El silencio en la habitación se rompía solo por los jadeos irregulares de Nicholas y el latido acelerado del corazón de Evelyn. Ella sabía que algo muy oscuro había estado sucediendo, y que lo que había empezado esa noche no terminaría pronto.