Nicholas había terminado el día de trabajo en su apartamento con Oliver y, después de asegurarse de que todo estaba en orden, decidió que aún tenía una tarea pendiente. Mientras conducía hacia Eclipse Laboratories, su mente estaba en constante actividad, analizando cada paso que debía dar para asegurar que su plan avanzara sin contratiempos. Sabía que manipular a Evelyn no sería sencillo, pero era necesario para el éxito de su objetivo final.
Llegó al edificio, y el sol comenzaba a esconderse tras el horizonte, tiñendo el cielo de un cálido tono anaranjado. La jornada laboral estaba llegando a su fin, pero aún había suficiente movimiento en el edificio para no levantar sospechas. Nicholas caminó con paso firme por los pasillos, su rostro sereno y en control, como siempre. Los empleados que aún quedaban lo saludaron con respeto, y él respondió con un gesto cortés, aunque su mente estaba enfocada en un solo objetivo: Evelyn.
Al llegar al ala de biología, donde Evelyn trabajaba, la encontró revisando algunos informes, su atención completamente absorbida por lo que estaba leyendo. La observó por un momento desde la distancia, tomando nota de su dedicación y la concentración que demostraba en su trabajo. Era uno de los motivos por los que la había elegido para esta etapa de su plan. Sabía que su inteligencia y habilidades eran excepcionales, y eso la hacía tanto una aliada valiosa como un potencial obstáculo si no lograba ganarse su confianza.
― Evelyn ―Nicholas la llamó con suavidad mientras se acercaba, forzando una sonrisa amigable―
Evelyn levantó la vista, sorprendida de verlo allí a esa hora.
― Nick, ¿qué haces aquí tan tarde? ¿Todo bien?
― sí, todo está bien. Solo quería hablar contigo sobre algo... ―dijo Nicholas, manteniendo su tono relajado mientras se sentaba en una silla cercana― Estaba pensando que hace tiempo no hacemos algo entre amigos. No sé, me preguntaba si te gustaría pasar por mi casa pasado mañana, después del trabajo. Solo algo tranquilo, para relajarnos un poco. Podríamos invitar a Mark también.
Evelyn frunció el ceño, un poco desconcertada por la propuesta, pero no le vio nada de malo.
― suena bien, pero... ¿Te sientes bien, Nicholas? Esto es... no sé, un poco inesperado.
― ¿inesperado? ―repitió él, esbozando una sonrisa un poco más amplia― Supongo que sí, he estado tan ocupado que no he tenido tiempo para nada social. Pero, sinceramente, creo que nos vendría bien a todos relajarnos un poco. Ha sido un par de semanas… intensas, ¿no crees?
―Evelyn asintió lentamente― sí, eso es cierto. Y Mark... bueno, parece que lo ha pasado especialmente mal. Puede que una reunión entre amigos le haga bien.
― exactamente lo que estaba pensando. ―dijo Nicholas, escondiendo su satisfacción. Sabía que mencionar a Mark haría que Evelyn aceptara con menos dudas. Ella siempre había estado preocupada por él, y eso la hacía más manipulable en este contexto― Entonces, ¿te parece bien? ¿A las ocho?
― claro, a las ocho está bien. ―respondió Evelyn, sonriendo con un poco más de calidez― Estoy segura de que será agradable.
― perfecto. ―dijo Nicholas mientras se levantaba― Entonces nos vemos pasado mañana. Y gracias, Evelyn. Me alegra que podamos hacer esto.
Evelyn asintió, sintiéndose un poco más cómoda con la idea. Nicholas siempre había sido un buen colega, y aunque la propuesta había sido un poco inesperada, le parecía que podría ser una buena idea.
Nicholas se despidió de Evelyn y salió del laboratorio, caminando por los pasillos en dirección a la salida. Había logrado lo que se proponía: sentar las bases para acercarse más a Evelyn y, eventualmente, llevarla a su terreno. Sabía que necesitaría tiempo para que todo encajara a la perfección, pero estaba dispuesto a esperar. Por ahora, todo estaba saliendo según lo planeado.
Mientras salía del edificio y respiraba el aire fresco de la tarde, Nicholas no pudo evitar sentir una oscura satisfacción. Su red estaba comenzando a formarse, y pronto, todos los hilos llevarían a un solo punto: él.
Después de su conversación con Evelyn en Eclipse Laboratories, Nicholas regresó a su apartamento, donde la soledad y el silencio de la noche le permitían concentrarse sin interrupciones. Cerró la puerta detrás de él y, sin perder tiempo, se dirigió a su escritorio, que estaba abarrotado de notas, libros y muestras del suero que había analizado junto a Oliver.
Se sentó en su silla y encendió su computadora, revisando los datos que había recopilado. Sabía que el suero era una pieza crucial en su plan, pero para lograr su objetivo de trascender las limitaciones humanas, necesitaba comprenderlo por completo y ver cómo podía combinarse con otras sustancias y energías. Empezó a analizar las posibilidades: ¿qué efectos tendría si se aplicara en plantas? ¿Cómo reaccionaría si se diluyera en agua? Sus dedos volaban sobre el teclado mientras hacía simulaciones y anotaba sus observaciones en un cuaderno.
Las plantas podrían ser un buen medio para experimentar con el suero, pensó, ya que podrían mostrar efectos visibles de cualquier cambio genético inducido. Además, la idea de que la naturaleza misma pudiera ser mejorada a un nivel celular le intrigaba profundamente. Las posibilidades de alterar la vida vegetal para adaptarla a ambientes extremos o mejorar su capacidad de supervivencia eran tan solo una de las múltiples ideas que pasaban por su mente.
A medida que avanzaba en sus investigaciones, su mente comenzó a enfocarse en algo mucho más ambicioso: la creación de un dispositivo capaz de capturar y transferir la conciencia de una persona a un entorno digital. Esta idea había estado rondando su cabeza desde hacía un tiempo, y ahora, con el conocimiento del suero y las capacidades genéticas, parecía más realizable que nunca. Sabía que Reynard también se había interesado por esta idea en el pasado, y ahora parecía el momento perfecto para hacerla realidad.
Decidido a dar el siguiente paso, Nicholas cerró su computadora y recogió un maletín lleno de herramientas y dispositivos que había estado guardando para esta ocasión. Salió de su apartamento y condujo hacia un lugar que solo él y Reynard conocían: la antigua casa en ruinas de su padre, un lugar cargado de historia y significado personal para él.
La casa, situada en las afueras de San Francisco, había sido el lugar donde se habían gestado los primeros planes del TCO. Aunque ahora estaba en ruinas, seguía siendo un lugar de poder para Nicholas. Aparcó el coche y entró en la casa oscura, guiado solo por la luz de su linterna. Las paredes desmoronadas y el techo parcialmente caído le dieron la bienvenida como viejos amigos, testigos mudos de lo que estaba por venir.
En una de las habitaciones más intactas, Nicholas comenzó a preparar el espacio para lo que sería la construcción de su dispositivo. Colocó una silla en el centro de la habitación, asegurándose de que estuviera firmemente anclada al suelo. Luego, sacó los componentes electrónicos y las herramientas de su maletín, dispuesto a trabajar durante toda la noche si era necesario.
Con precisión quirúrgica, Nicholas comenzó a ensamblar los componentes. Su objetivo era crear un casco que pudiera colocarse sobre la cabeza de la persona sentada en la silla, un dispositivo capaz de mapear y transferir la conciencia a un sistema virtual que él mismo había estado desarrollando en secreto. Esta "silla eléctrica", como él la llamaba en su mente, sería capaz de hacer lo que ninguna otra tecnología había logrado hasta ahora: capturar la esencia de un ser humano y preservarla en un entorno digital eterno.
A medida que las horas pasaban, Nicholas continuó su trabajo, sus movimientos seguros y su mente enfocada en un solo propósito: alcanzar un estado de existencia superior. El suero había sido solo el primer paso; ahora, estaba a punto de trascender las barreras de la carne y la sangre, llevando la conciencia humana a un nuevo dominio, un reino donde él sería el arquitecto y soberano.
El alba comenzaba a asomar en el horizonte cuando Nicholas finalmente terminó la primera versión del dispositivo. Se quedó de pie, observando la silla y el casco que había creado, una mezcla de tecnología avanzada y genio maligno. Sabía que aún quedaba mucho por hacer, pero esto era solo el comienzo. Pronto, estaría listo para dar el siguiente paso en su evolución y nadie, ni siquiera Mark, podría detenerlo.