El aire se tornó denso mientras Mark flotaba sobre el campo de batalla. Nicholas, con sus nuevos brazos visibles, miraba con furia contenida. Alex yacía herido en el suelo, observando desde la distancia mientras los dos hombres que representaban fuerzas opuestas se enfrentaban, sabiendo que lo que estaba por suceder decidiría el destino de muchos.
― era evidente que vendrías...―dijo Nicholas con una mezcla de asombro y desprecio― No importa cuántas veces te enfrentes a mí, Mark, nunca entenderás lo que estoy haciendo por la humanidad.
Mark descendió lentamente, con su mirada fija en Nicholas, el traje morado y amarillo brillando bajo la luz del sol poniéndose. A pesar del caos y la destrucción que lo rodeaba, su semblante era firme.
― esto no es por la humanidad... ―replicó Mark― Es por tu ego y tu locura. Lo único que te importa es convertirte en un dios para controlar a los demás.
Nicholas dejó escapar una risa fría, su voz resonando en las ruinas de su antiguo hogar.
― lo que tú llamas locura, yo lo llamo visión. Tú no puedes detener lo inevitable, Mark. Soy el futuro. Tú eres solo una piedra en mi camino.
Mark apretó los puños, la ira creciendo dentro de él. Este hombre no podía seguir adelante. Su poder era demasiado grande, y sus intenciones eran demasiado oscuras. No se trataba solo de detener a Nicholas, sino de salvar a todos aquellos que se verían afectados por sus planes.
― en ese caso... tendré que ser la piedra que te haga caer. ―dijo Mark con determinación, su cuerpo vibrando con la energía telequinética que comenzaba a acumularse a su alrededor―
Nicholas sonrió, aceptando el desafío.
― entonces caerás...
Con un rugido feroz, Nicholas atacó primero. Sus nuevos brazos se extendieron, moviéndose con una rapidez y fuerza que parecían imposibles para un humano normal. Mark apenas tuvo tiempo de reaccionar, creando un campo de energía telequinética que bloqueó el primer golpe. Sin embargo, la fuerza de Nicholas era abrumadora, y Mark fue empujado hacia atrás, rompiendo el suelo bajo sus pies.
Mark se lanzó hacia adelante, usando su telequinesis para mover los escombros a su alrededor, lanzando trozos de concreto y metal hacia Nicholas, quien los repelió con un simple movimiento de sus brazos adicionales. Ambos hombres intercambiaban golpes brutales, sus poderes chocando y creando ondas de choque que sacudían las ruinas del antiguo hogar de Nicholas.
Pero pronto, la furia del combate los llevó más allá. Mark tenía que ganar ventaja, por lo que comenzó a volar y mientras lo hacía, agarraba a Nicholas de las ruinas que yacían en el desolado campo arrastrándolo por el suelo del campo. Por desgracia, Nicholas consiguió desviar el vuelo de Mark y terminaron llegando hasta las zonas públicas de la ciudad de San Francisco.
Mark voló varios metros, estrellándose contra un edificio cercano. Se levantó de entre los escombros, tambaleándose, dándose cuenta que se había dejado llevar y por error acabaron en una zona pública, con el peligro de hacer daño a gente inocente.
Los civiles comenzaron a gritar, el caos extendiéndose rápidamente. Nicholas no perdió tiempo y fue directamente hacia Mark con una furia implacable y como si las heridas causadas en su cuerpo no fueran nada.
―mientras Mark se recomponía, se dio cuenta que Nicholas estaba con él y que no lo había perdido de vista― ¿Esto es lo que quieres para la humanidad, caos y destrucción? Si tuviera la más mínima cordura sabrías que eres un peligro para todos, ¡Incluyéndote!
―Nicholas se rio, sin mostrar remordimiento― es un sacrificio necesario. Los débiles deben caer para que los fuertes sobrevivan. Así es como se forja un nuevo mundo.
Mark bloqueó otro golpe, pero cada movimiento de Nicholas era más letal, más rápido. Los poderes de Nicholas seguían evolucionando, sus nuevos brazos moviéndose con una agilidad que complicaba el combate. Mark luchaba por contenerlo, lanzando sus poderes telequinéticos para desviar ataques y mantenerlo lejos de los civiles, pero Nicholas no mostraba la más mínima compasión por los inocentes.
La lucha se intensificaba mientras se desplazaban por la ciudad. Mark, con todas sus fuerzas, hacía lo posible por minimizar el daño a su alrededor, usando sus habilidades para evitar que los edificios colapsaran o para desviar ataques que podrían herir a los civiles. Nicholas, por su parte, disfrutaba de la destrucción que causaba, atacando sin descanso.
Ambos hombres intercambiaron golpes en las calles de San Francisco, mientras los autos se detenían y los civiles corrían para salvarse. Mark sabía que tenía que terminar esto rápido, antes de que la ciudad se convirtiera en un campo de batalla completo. Utilizando su poder, se elevó sobre la ciudad, tomando una posición ventajosa sobre Nicholas.
― voy a detenerte, Nicholas, aunque me cueste todo ―dijo Mark desde lo alto, sintiendo el agotamiento, pero también la responsabilidad que llevaba sobre sus hombros―
Desde el suelo, Nicholas lo miró con una sonrisa cruel.
― ven entonces, Mark. ¡Ven y enfréntate a tu destino!
Mark con algo más de razonamiento se dirigió hacia él volando, pero sin que lo viera venir Nicholas lo agarraría de una pierna y lanzaría hasta un edificio que acabaría destrozado por el impacto. Mark consiguió salir, pero más herido, pues él no poseía el factor regenerativo de Nicholas.
La batalla estaba lejos de terminar, y mientras el sol solo seguía bajando, ambos hombres sabían que el final estaba cada vez más cerca. La única pregunta era quién caería primero.
El combate continuó, moviéndose de un extremo de la ciudad al otro, en una danza mortal de fuerza, poder y voluntad. Mark sentía el peso de la responsabilidad sobre sus hombros mientras hacía lo posible por salvar a la ciudad de la destrucción total, pero Nicholas no se detendría hasta haber creado el mundo que había imaginado en su retorcida mente.
Las calles de San Francisco se convertían en un campo de batalla descontrolado. Mark seguía luchando contra Nicholas, sus cuerpos impactando entre edificios y automóviles, dejando una estela de destrucción a su paso. El estruendo de cada choque sacudía la ciudad, y el caos crecía con cada segundo. Los gritos de los civiles resonaban, corriendo para alejarse del epicentro de la pelea.
Nicholas atacaba sin piedad, sus movimientos eran rápidos y letales. Sus nuevos brazos adicionales se movían como látigos, golpeando con una furia salvaje. Mientras que Mark, aunque agotado, mantenía su foco: detener a Nicholas antes de que pudiera causar más daño.
De repente, sirenas se escucharon a lo lejos. Patrullas de policía comenzaron a acercarse al lugar. Los agentes, sin tener claro quién era el enemigo, solo vieron la destrucción y a dos hombres superhumanos luchando en el centro del caos. Decidieron actuar.
― ¡alto! ¡manos arriba! ―gritaron varios oficiales mientras se desplegaban por las calles con armas en mano―
Nicholas lanzó una carcajada, deteniendo su ataque momentáneamente para observar a los agentes. Una sonrisa cruel se formó en su rostro, como si los viera como juguetes en un juego que él controlaba.
― ¡Fuera de mi camino, bichos patéticos!
Con un movimiento rápido, Nicholas arrojó escombros hacia un grupo de agentes, usando la fuerza brutal de sus múltiples brazos. Mark, al verlo, reaccionó instintivamente. Con su telequinesis, desvió las rocas y los escombros antes de que alcanzaran a los policías.
― ¡alejaos! ―gritó Mark desesperado, sabiendo que los agentes no entenderían la gravedad de la situación― ¡yo estoy de vuestro lado!
Pero no hubo tiempo para explicaciones. Los agentes, confusos por lo que veían, abrieron fuego en todas direcciones. Las balas llovían, y Mark se vio forzado a protegerse y a la vez proteger a los policías de los ataques de Nicholas.
Nicholas vio la confusión de la situación y aprovechó la oportunidad.
― muchas gracias, agentes, por la distracción... ―dijo con un tono sarcástico mientras saltaba hacia otro grupo de policías, sus brazos extendiéndose para atacarles. Uno de sus brazos lanzó a un oficial contra un coche, mientras otro agarró a un agente por el cuello, levantándolo del suelo―
Mark, furioso por la crueldad de Nicholas, voló hacia él, usando su telequinesis para liberar al agente del agarre de Nicholas, pero al mismo tiempo, esquivaba los disparos de los propios policías, quienes no entendían que Mark estaba allí para salvarlos.
― ¡no disparéis a él! ¡Él está tratando de ayudarnos! ―gritó un oficial desde el fondo, pero su voz fue ahogada por el caos y el sonido de los disparos―
Mark se movía con agilidad, desviando las balas que iban hacia él y protegiendo a los agentes de los ataques de Nicholas. Cada vez que Nicholas lanzaba un ataque contra la policía, Mark se interponía en su camino, absorbiendo el impacto o desviando los golpes con su telequinesis.
― Mark, eres un idiota por intentar salvar a estos inútiles... ―dijo Nicholas con desprecio mientras las heridas se le sanaban― ellos no son parte de mi futuro. No deberían ser parte del tuyo.
―Mark apretó los dientes, su rabia acumulándose― esa es la diferencia entre tú y yo, Nicholas. Tú no eres más que alguien que juega a ser un dios. Yo soy aquel que te hará entender los fallos de un ser como tú...
Nicholas solo se rio mientras lanzaba un puñetazo con una de sus nuevas extremidades hacia Mark. Mark lo esquivó por poco, levantándose rápidamente en el aire. Las balas de los policías seguían volando, algunas rebotando en los escombros, otras apenas fallando en golpear a Mark, quien hacía todo lo posible por mantener el control de la situación.
El caos continuaba. Nicholas, utilizando a los policías como distracción, seguía atacando brutalmente a Mark. Mientras tanto, Mark luchaba por mantener el control, esquivando los disparos y defendiéndose de Nicholas al mismo tiempo.
Un grupo de policías corrió hacia un edificio cercano, tomando cobertura mientras intentaban comprender lo que estaba ocurriendo. Uno de ellos, con los ojos llenos de miedo, miró a su compañero.
― ¿qué hacemos? ¡e-esto está fuera de nuestro control!
El compañero, con el rostro cubierto de sudor, observó a Mark volando y luchando contra Nicholas.
― no lo sé… pero ese tipo, el que vuela… creo que está de nuestro lado.
Mark, agotado por la batalla y los constantes disparos, decidió que no podía seguir así. Tenía que acabar con Nicholas de una vez por todas. Con un grito de esfuerzo, levantó una enorme sección de escombros con su telequinesis y la lanzó hacia Nicholas, quien lo bloqueó con sus múltiples brazos, pero el impacto lo hizo retroceder.
― esto acaba ahora, Nicholas, no pienso seguir en tu juego de locura ―dijo, su voz firme y decidida―
Nicholas, con una sonrisa torcida, lo miró.
― lo dudo, Mark. Esto apenas comienza.
El destino de la ciudad pendía de un hilo, y mientras los agentes de policía intentaban contener la situación sin éxito, la lucha entre Mark y Nicholas continuaba, más feroz que nunca. La ciudad observaba con horror y fascinación, sin saber si la salvación estaba cerca, o si la destrucción de todo lo que conocían se avecinaba.