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Mentalis. Parte 1

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 07 de septiembre de 2026

En la mañana del 24 de diciembre de 2022, lo que solía ser un día festivo y alegre para todo el mundo, para Mark, Alex y Evelyn era una cuenta atrás para algo que estaba fuera de su conocimiento. El grupo no quiso esperar mucho así que se puso manos a la obra para encontrar rastro de Nicholas, empezando por el lugar que Oliver había mencionado y que se nombraba en el diario: el antiguo hogar de Nicholas.  

Los tres estaban de acuerdo en que ir solos puede que no sea lo mejor pese a las grandes habilidades de Mark, por lo que Alex consiguiendo ganarse la confianza de su superior otra vez se permitió llevar con ellos a un grupo de agentes por si era necesario. La prioridad era detener y atrapar a Nicholas y no podían retrasarse mucho. Eventualmente, en esa misma tarde, Mark y Alex estaban listos para partir.  

―Evelyn se acercó a ellos para desearles suerte, pues en una situación así no era muy seguro que fuera con ellos― bien, ¿Seguro que no hace falta que vaya con vosotros? ―dijo con voz nerviosa― Se que puede ser peligroso, pero si lo necesitáis yo-  

― Evelyn... me han secuestrado, me enfrenté de una organización supremacista y luché contra un animal sádico... lo que tenga que pasarme, pasará, pero no quiero que salgas herida. ―dijo Mark para tranquilizarla― Pero, de todos modos, te aseguro que no pienso dejarme vencer y que una vez haya terminado con esto todo volverá a la normalidad.  

― bien pareja, lamento interrumpir el momento, pero no nos conviene que sigamos esperando. Mark, ¿estás seguro que vas a hacer eso? No tienes por qué hacerlo, te podemos llevar en algún coche.  

― necesito hacerlo, os seguiré y si me retraso no me esperéis. ―Mark volteó para ver a Evelyn― Tranquila, pienso volver le guste o no a ese infeliz.  

―Alex se acercó a Evelyn mientras Mark se prepara para irse― Eh, te prometo que no pienso dejar que nada le pase a Mark, lo vas a tener sano y salvo para antes de Navidad. Tu cuídate y no salgas de aquí.  

Mark, Alex y el resto de agentes se fueron de camino al antiguo hogar de Nicholas. Mientras que Alex y los agentes iban en sus coches, Mark se quedaba atrás mientras intentaba volar, conseguía alzarse unos metros mientras a lo lejos veía a los coches adelantándolo. Eventualmente Mark comenzó a moverse y siguió a los coches.  

El cielo gris de la tarde cubría el paisaje desolado, dando a las ruinas un aire aún más sombrío. Alex conducía al frente del convoy, su rostro serio mientras el grupo de coches avanzaba por las carreteras vacías en dirección a lo que una vez fue el hogar de Nicholas. El sitio que Oliver había señalado como una pista clave.  

Los agentes del FBI que acompañaban a Alex revisaban sus equipos, tensos y preparados para cualquier eventualidad. Sabían que Nicholas era una amenaza mayor de lo que cualquiera podía haber anticipado, y ese lugar podría esconder las claves para detenerlo, o bien una trampa.  

Alex estacionó el coche frente a las ruinas. La estructura, que una vez fue un hogar, apenas se mantenía en pie. Paredes derrumbadas, ventanas rotas y escombros esparcidos por todo el terreno le daban una atmósfera lúgubre y desolada. Era difícil imaginar que alguien había vivido allí, y más aún, que ese lugar había sido testigo de los experimentos oscuros de Nicholas.  

Los agentes bajaron de los coches con rapidez, moviéndose con cautela. Alex, al frente, observaba el entorno. Su instinto le decía que Nicholas había estado allí recientemente, pero si el lugar estaba limpio, no lo sabrían hasta investigarlo.  

― dividiros y revisad cada rincón ―ordenó Alex con voz firme―  

Los agentes comenzaron a dispersarse, registrando la zona con detenimiento. Los sonidos de botas aplastando escombros resonaban en el aire, mientras cada uno avanzaba por los restos de lo que alguna vez fue una casa. Uno de ellos se acercó a lo que parecía haber sido una sala de estar, ahora solo un esqueleto de lo que fue. Las paredes estaban desmoronadas, y había marcas de corrosión en algunos puntos, como si el lugar hubiera sido abandonado por mucho más tiempo de lo que su aspecto sugería.  

― aquí no hay nada. ―informó uno de los agentes al poco tiempo, su voz transmitiendo frustración― Ni rastro de actividad reciente.  

Alex frunció el ceño. Nicholas había estado aquí. Eso lo sabía. Había algo inquietante en el vacío del lugar, una sensación de que todo lo importante había sido removido justo a tiempo.  

Otro agente, más adelante, alzó la voz.  

― encontré algo.  

Alex se apresuró hacia la fuente del llamado. El agente estaba parado frente a una de las habitaciones traseras. A sus pies había una silla metálica extraña, posicionada en el centro del cuarto como si hubiera sido usada para un propósito específico. La estructura de la silla parecía diseñada con algo más en mente, quizá para restringir o experimentar en alguien. Junto a ella, había restos que parecían ser fragmentos de equipo tecnológico, pero todo estaba destruido, inservible.  

― esto se parece a la silla que mencionaba en su diario... ―murmuró Alex, observando los detalles con aguda atención― Foster usó este lugar para algo más que esconderse.  

El agente a su lado asintió, moviendo la silla un poco para revelar lo que parecía ser un cableado desgastado, quizá parte de un sistema más grande que ya no existía.  

Siguieron investigando, recorriendo las habitaciones y escombros, pero no hallaron nada concluyente. No había rastros de los sueros ni de equipo que pudiera vincular directamente a Nicholas con su plan actual. El lugar parecía haber sido limpiado meticulosamente. Nicholas había anticipado su llegada.  

― todo parece abandonado. ―informó otro agente desde la entrada― No encontramos documentos ni equipo en ninguna de las otras áreas.  

Alex salió al exterior, respirando hondo mientras observaba el panorama. Su intuición no le fallaba; Nicholas había estado aquí, pero lo que fuera que estuviera haciendo, lo había ocultado bien.  

― no hay señales claras, pero él estuvo aquí... ―murmuró Alex, más para sí mismo que para los demás―  

En ese momento, uno de los agentes levantó su radio, reportando la situación a la base. Alex sabía que no podían detenerse. Aunque el lugar no ofrecía respuestas inmediatas, cada minuto contaba. Nicholas estaba en movimiento, y eso los dejaba un paso atrás.  

Alex miró al cielo con el sol poniéndose, esperando que Mark apareciera en cualquier momento. Sabía que Mark había decidido probar su traje volando hacia allí, pero aún no lo veía. El plan había sido arriesgado, pero si Mark lograba dominar esa habilidad, sería una ventaja clave en lo que vendría.  

― esperemos que Mark llegue pronto. ―dijo Alex, mirando a su equipo― Mientras tanto, no bajéis la guardia. Esto no ha terminado.  

Sabía que Nicholas no solo planeaba huir. Tenía un plan más grande, algo que había estado desarrollando durante años. Y lo que había dejado atrás en esas ruinas, o lo que no había dejado, era solo un indicio de la escala de su ambición.  

El sonido del viento entre las ruinas era lo único que se oía mientras los agentes terminaban de revisar cada rincón. Habían llegado tarde, pero Alex sabía que no podían detenerse ahí.  

Las ruinas permanecían en un silencio inquietante mientras Alex y sus agentes terminaban de inspeccionar lo que quedaba del antiguo hogar de Nicholas. El ambiente estaba cargado, como si el lugar mismo esperara algo por suceder, pero ninguno de los agentes pudo prever lo que vendría.  

Nicholas observaba desde las sombras, oculto bajo una capa oscura, con sus nuevas extremidades aun parcialmente ocultas bajo la tela. Él estaba ahí antes que ellos llegasen, y había decidido enfrentarlos no solo por venganza, sino para enviar un mensaje claro. El suero en su cuerpo lo fortalecía más cada día, y ya estaba trascendiendo a algo más que un humano.  

Esperó pacientemente, mirando cómo los agentes revisaban los alrededores con armas listas, pero sin ningún indicio de lo que estaba a punto de ocurrir. Hasta que detrás de las sombras, Nicholas dio un paso adelante, permitiendo que su figura encapuchada emergiera desde la penumbra.  

― agente... ―dijo con una voz suave, pero con una amenaza implícita que atravesaba el aire como un cuchillo―  

Alex giró rápidamente, reconociendo la voz al instante. Su mano fue directamente a su pistola, pero contuvo el disparo, sabiendo que Nicholas no se expondría sin un plan.  

― Foster... ―respondió Alex con el ceño fruncido― ¿Qué estás haciendo aquí?  

Nicholas sonrió, su rostro parcialmente oculto bajo la capucha.  

― este es mi hogar, al fin y al cabo, ¿No es así? Además... he venido a negociar. ―su tono era calmo, casi casual― Lo menos que quiero es violencia...  

Los agentes, alineados detrás de Alex, mantuvieron sus armas en alto, sus dedos tensos sobre los gatillos. Alex sabía que Nicholas no era alguien de fiar, y cada segundo que pasaba aumentaba la tensión en el aire.  

― ¿negociar? ―lo miró con desconfianza― No estamos aquí para hacer tratos, Nicholas. Todo esto... se acaba ahora. Serás entregado ante la justicia y tu bizarra visión de lo que significa la paz mundial no será nada más que un sueño enfermizo de una mente desquiciada.  

Un silencio cargado cayó sobre ellos. Nicholas dejó escapar una risa baja, su cuerpo apenas moviéndose bajo la capa que lo cubría.  

― eso es lo usted cree, señor agente, pero las cosas han cambiado. Ya no soy el hombre del que le hablaron. He evolucionado, y quiero darle la oportunidad de retirarse a ti y a tus hombres.  

Alex dio un paso adelante, desafiando con su mirada.  

― lamento ser yo quién lo diga, pero no te vamos a dejar continuar con esto, Foster.  

Hubo un silencio en el que Nicholas se quedó quieto, pero luego, con un movimiento brusco y calculado, hizo un gesto rápido con sus manos, casi imperceptible.  

Los agentes no dudaron. El instinto y el entrenamiento tomaron el control. En cuestión de segundos, el estruendo de las armas llenó el aire, las balas volando hacia Nicholas mientras él se movía hacia atrás, con su capa ondulando a su alrededor. Los disparos resonaban en las ruinas, rebotando en las paredes destruidas. Nicholas cayó al suelo, herido por los disparos.  

Por un momento, todo quedó en silencio. Nicholas respiraba con dificultad, su cuerpo inmóvil sobre el suelo. Alex dio un paso adelante, viendo la oportunidad de acabar con todo. Pero antes de que pudiera acercarse más, un grito salió de los labios de Nicholas, una orden que rompió el aire con una intensidad brutal.  

― ¡ahora! ―gritó, su voz llena de rabia y con una extraña felicidad―  

De las sombras y los escombros, emergieron sus seguidores, armados y preparados. Habían estado esperando este momento, tal como Nicholas había planeado. Los agentes, sorprendidos por la emboscada, comenzaron a disparar de nuevo, pero la marea de hombres y mujeres que atacaba era implacable. Los seguidores de Nicholas habían sido instruidos para matar sin piedad.  

La situación se descontroló rápidamente. Uno por uno, los agentes cayeron bajo el ataque coordinado y brutal de los seguidores. Alex, aunque luchó con todo lo que tenía, se vio superado. Disparó hasta que su munición se agotó, pero los enemigos eran demasiados.  

Finalmente, Alex fue derribado al suelo, herido en una pierna, pero vivo. Intentó levantarse, su cuerpo dolorido y sangrando, pero una sombra oscura se cernió sobre él. Nicholas, quien ya se había regenerado de las heridas superficiales, se acercó lentamente, retirándose la capa con un movimiento fluido, revelando su grotesca transformación.  

Los nuevos brazos que habían comenzado a desarrollarse en su torso eran visibles ahora, cuatro nuevas extremidades completamente funcionales. El cuerpo de Nicholas estaba cambiando, y él no podía estar más complacido. Se inclinó sobre Alex, mirándolo con una mezcla de desprecio y satisfacción.  

― mírame agente... ―dijo Nicholas con una sonrisa perversa― ¿lo ves? Esta es la nueva forma de la humanidad. La perfección. Y tú... ―continuó mientras se agachaba, sus ojos brillaban de locura― tú nunca lo entenderás. Tú y el resto de seres inferiores que te ayudan son completamente incapaces de comprender lo que requiere un bien mayor... un bien mayor implica sacrificio, dedicación y tomar las decisiones que nadie tomará. Yo, Nicholas Jason Foster, poseo todas esas cualidades y pienso seguir tomándolas sin importar quién sea el herido y las elevaré hasta hacer que la humanidad tenga una salvación... Esto no es por mí, sino por un planeta condenado que debe ser salvado, un planeta que pienso salvar con el suero o como me gusta llamarlo, el Elixir. ¿Y tú? No eres más que un estorbo, una mancha en mis zapatos que pienso limpiar ahora.  

Nicholas levantó una mano, listo para asestar el golpe final. Alex, indefenso, lo miró directamente, sin apartar la vista.  

― luchaste bien agente... pero tu dedicación se convirtió en tu caída. ―susurró Nicholas, disfrutando el momento―  

Pero antes de que pudiera terminar el trabajo, algo extraño ocurrió. Una sombra se proyectó desde el cielo, y una figura apareció, flotando en lo alto, como una presencia divina descendiendo sobre la escena. En el momento oportuno, Mark había llegado.  

Desde lo alto, su silueta recortada contra el cielo oscuro parecía casi sobrenatural, con el nuevo traje que había diseñado reluciendo bajo los débiles rayos de luz. Los colores morados y amarillos brillaban mientras Mark observaba fijamente a Nicholas, como una aparición celestial que venía a detener el caos.  

Nicholas se detuvo, pero sonrió al ver a Mark. Él sabía que tarde o temprano se iba a aparecer y lo había hecho. Todo quedó en silencio de nuevo. El destino de Alex y de los seguidores de Nicholas dependía del próximo movimiento de ambos hombres. 

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