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La Tormenta. Parte 1

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 07 de septiembre de 2026

Era el 30 de diciembre por la tarde, y en la casa de Alex, el ambiente estaba cargado de una mezcla de tensión y determinación. Mark, aunque más recuperado que en los días anteriores, aún llevaba las marcas físicas del brutal enfrentamiento con Nicholas. El dolor persistía, especialmente en sus costillas, y moverse con fluidez seguía siendo una batalla constante. Aun así, su mente estaba mucho más alerta, enfocada en lo que debía hacer.  

Sentado en el pequeño patio de la casa de Alex, Mark se concentraba en controlar su telequinesis, tratando de perfeccionar sus movimientos con objetos pequeños que flotaban a su alrededor: piedras, plumas, cualquier cosa que pudiera levantar sin esfuerzo. Su mente iba y venía entre la lucha que se avecinaba y el agotamiento que sentía en su cuerpo.  

― tengo que estar listo para lo que sea que Nicholas tenga preparado... ―pensaba, sintiendo que el tiempo se le escapaba entre los dedos―  

Desde la sala, Evelyn lo observaba con cierta preocupación. Sabía que Mark aún no estaba al cien por ciento, pero también entendía que detenerlo o pedirle que descansara era inútil, pues ya pasaron 6 días sin saber nada sobre Nicholas y no podían seguir así. Alex, por su parte, caminaba por la casa con el teléfono en la mano, coordinando los últimos informes con su equipo y asegurándose de que las autoridades espaciales estuvieran en alerta máxima.  

― la seguridad en todos los centros espaciales está reforzada, pero eso no significa que no pueda intentarlo ―dijo Alex al colgar el teléfono― Foster no va a parar hasta que logre lo que quiere.  

Mark entró en la sala, sus movimientos más torpes de lo que le gustaría admitir, pero decidido.  

― entonces no podemos fallar cuando lo encontremos. No tendremos otra oportunidad. ―dijo Mark― 

Evelyn, siempre meticulosa en su lógica, se cruzó de brazos, su mirada fija en Mark.  

― ¿y cómo vamos a enfrentarlo esta vez? La última vez casi te mata. No podemos simplemente ir y esperar que las cosas sean diferentes.  

La verdad en sus palabras pesaba en el aire, y Mark lo sabía. Nicholas había evolucionado, y si antes había sido un reto, ahora se estaba convirtiendo en una amenaza imparable. Pero mientras pensaba en esto, una idea comenzó a tomar forma en su mente.  

― he estado pensando que... no necesitamos enfrentarlo de la misma manera. ―respondió Mark, casi como si hablara consigo mismo― Si Nicholas se ha vuelto más fuerte por el suero... ¿por qué no crear algo que lo revierta?  

Los ojos de Evelyn se abrieron con sorpresa.  

― ¿revertir el suero? ¿Cómo?  

Alex, que había estado en silencio escuchando la conversación, frunció el ceño.  

― ¿estás hablando de un antídoto?  

Mark asintió, empezando a gesticular con las manos, como si ya viera las piezas encajando en su cabeza.  

― el suero que Nicholas usó para su propio beneficio... es el mismo que yo creé, al menos la base. Si puedo descomponer su estructura, revertir los cambios que provoca en el ADN, tal vez podamos devolverle su humanidad.  

Evelyn dio un paso adelante, acercándose a él.  

― ¿crees que es posible?  

Mark suspiró, pasando una mano por su cabello desordenado.  

― sin quererlo convertí la radiación en algo positivo para el ser humano, lo creía imposible... será complicado, pero no imposible. Si puedo acceder a muestras del suero o, al menos, a los componentes que usó... podría crear un antídoto que neutralice los efectos.  

Alex, siempre el pragmático, se sentó en el borde del sofá.  

― eso suena genial en teoría, pero ¿cómo piensas hacerlo? Necesitarías un laboratorio, equipo especializado...  

Mark lo miró, una chispa de su antiguo yo, el científico meticuloso, brillando en sus ojos.  

― tengo acceso a las instalaciones de Eclipse Laboratories. Sé lo que necesitamos. Además, si alguien conoce los errores y la estructura de ese suero, soy yo. Lo creé por error hace un mes, pero ahora puedo revertirlo.  

Evelyn lo miró con una mezcla de admiración y esperanza. Era la primera vez que veía a Mark tan comprometido con algo más allá de la simple confrontación física. Volvía a ser el hombre brillante y resuelto que había conocido, el que siempre buscaba soluciones científicas a problemas.  

― entonces, ¿qué necesitamos? ―preguntó Evelyn, dispuesta a apoyar su plan sin vacilación―  

Mark tomó aire profundamente y comenzó a enumerar en su cabeza.  

― primero, necesito ir a Eclipse, si hay alguien que sabe al cien por ciento la estructura del suero es Oliver. Si bien pude ser yo el que lo creó, fue él quien ayudó a Nicholas a replicarlo y perfeccionarlo, además de ser el que vio con detalle la muestra que había conseguido. Lamento mucho tener que recurrir de nuevo a ese chico y meterlo en esto otra vez, pero es el único que puede ayudarme a buscar un antídoto.  

Alex se levantó, su rostro endurecido por la preocupación.  

― en ese caso deberíamos ir ya hacia Eclipse. Foster no va a esperar. Está preparando algo grande, lo sabemos. Si no actuamos rápido...  

Mark lo interrumpió.  

― lo sé perfectamente, es lo que pienso hacer, iré a Eclipse a por Oliver y una vez lo encuentre le pediré ayuda. Él es un buen chico, estoy seguro que podrá hacerlo...  

La determinación en la voz de Mark era inquebrantable. Evelyn, tocando su brazo suavemente, asintió con aprobación.  

― entonces, vamos a trabajar en eso. No podemos permitirnos fallar.  

Alex se acercó a la ventana, mirando la ciudad bajo el ocaso.  

― siento meterte más prisas Mark, pero tendrás que ser lo más rápido posible. Si Nicholas descubre lo que planeamos, intentará atacarnos antes de que estemos listos.  

Mark asintió, consciente de los riesgos.  

― por eso tenemos que hacerlo bien la primera vez. No habrá segundas oportunidades.  

El sol ya casi se había puesto, y las luces de la ciudad se encendían lentamente, iluminando el horizonte con un brillo tenue. Para ellos, ese atardecer era solo una pausa momentánea antes de lo que sería una batalla aún más grande.  

Mientras la tarde fluía, Mark se permitió un momento de calma, sabiendo que el futuro inmediato no le daría respiro. Pero, por primera vez en mucho tiempo, sentía que tenía una ventaja. La ciencia que una vez lo había llevado al desastre ahora podría ser su redención.  

― tengo que hacerlo bien... ―se recordó a sí mismo mientras una ligera brisa fría entraba por la ventana― No es solo por mí. Es por todos...  

La tarde en San Francisco continuaba cuando Mark salió de la casa de Alex. El viento cortaba a través de su ropa mientras caminaba hacia Eclipse Laboratories. A pesar de su agotamiento, tanto físico como mental, la determinación lo mantenía de pie. Sabía que esta era su única oportunidad de detener a Nicholas, y no podía permitirse fallar. En solitario, se dirigió al único lugar donde podría crear lo que tanto necesitaba: el antídoto.  

Entrar en Eclipse no fue una tarea fácil, al menos no emocionalmente. Aunque había trabajado allí durante años, ahora todo se sentía extraño. Los recuerdos de su vida anterior, antes de su secuestro, golpearon su mente como un torrente. Era imposible ignorar la sensación de inquietud que lo invadía mientras avanzaba por los pasillos que una vez conoció tan bien. Sabía que sus antiguos compañeros, incluso su jefe, ya sabían quién era y lo que había sucedido. Todos habían visto las noticias, todos sabían lo que estaba ocurriendo.  

A su sorpresa, nadie lo recibió con hostilidad. No había miradas acusadoras ni susurros a sus espaldas. Sabían que Mark no era una mala persona, que lo que había sucedido no era su culpa. Quizás, de alguna manera, se sentían aliviados al verlo regresar, consciente de que él era su mejor esperanza en estos momentos. Aun así, Mark no se detuvo a hablar con nadie. Tenía una misión y no podía permitirse distracciones.  

Finalmente llegó a donde realmente necesitaba estar: el laboratorio de Oliver, su antiguo amigo y colega. Golpeó la puerta suavemente antes de abrirla. Dentro, Oliver estaba sentado, revisando algunos documentos científicos, pero cuando vio la figura de Mark en la entrada, su rostro mostró una mezcla de sorpresa y nerviosismo.  

― Señor Rogers... ―Oliver murmuró, poniéndose de pie rápidamente― No esperaba verle aquí.  

Mark se acercó lentamente, sus ojos llenos de cansancio y determinación.  

― necesito tu ayuda, Oliver. Y sé que es mucho pedir, pero eres la única persona que sabe lo suficiente como para ayudarme a hacer esto.  

Oliver tragó saliva, todavía con la culpa quemándole por dentro. Había sido parte del plan de Nicholas, aunque no por elección, y ahora veía frente a él a uno de los dos ídolos que siempre había admirado. El dilema moral lo mantenía en un nudo, pero sabía que no podía rechazar la petición de Mark.  

― ¿relacionado con el señor Foster? ―preguntó Oliver en voz baja, a lo que Mark asintió gravemente― Me imagino que habías venido por eso... ―Oliver titubeó, nervioso― Desde la última vez que usted vino a verme... estoy al corriente de las noticias y todo. Vi cómo el suero cambió su ADN, y ahora es... irreconocible... Lamento mucho haberme dejado manipular señor Rogers, por mi culpa casi muere...  

―Mark lo miró directamente a los ojos― no tienes porqué disculparte Oliver, todo lo que pasó no fue tu culpa, los únicos que cargamos con la culpa debemos ser yo y Nicholas. No sé. Pese a eso... necesito que me ayudes a revertirlo. Necesito que Nicholas vuelva a ser quien era antes... si es que aún es posible.  

Oliver tomó un profundo respiro, sintiendo el peso de lo que estaban a punto de hacer.  

― de acuerdo. Dígame qué tengo que hacer.  

Los dos hombres caminaron en silencio hacia la planta de ciencia cuántica. Mientras caminaban, Mark no podía evitar sentir una extraña mezcla de nostalgia y tristeza. Volver a estos pasillos le traía recuerdos de su vida anterior, antes de que todo cambiara. Pero ahora no había tiempo para lamentaciones. Tenía que concentrarse.  

Cuando llegaron a la planta, el laboratorio estaba vacío, como si la misma instalación supiera que lo que estaban por hacer debía mantenerse en secreto. Oliver comenzó a preparar las muestras que habían recolectado cuando trabajaba con Nicholas, mientras Mark se concentraba en recordar cada detalle del suero que había creado por accidente.  

― recuerdo los componentes, las bases moleculares ―dijo Mark, mientras analizaba los datos en la pantalla― Pero no puedo hacerlo solo. Tú viste los cambios de cerca cuando Nicholas lo alteró. Necesito saber qué hizo exactamente.  

Oliver, nervioso pero decidido, le mostró los archivos que había guardado en secreto desde que Nicholas lo había engatusado a trabajar para él.  

― Nicholas no solo modificó el suero... lo estabilizó para hacer que los cambios fueran permanentes. Pero aún queda una vulnerabilidad: el proceso sigue siendo... reversible, si tenemos el antídoto correcto.  

Juntos comenzaron a trabajar en silencio, dejando que la ciencia hablara. Las dos mentes brillantes, que alguna vez compartieron una relación de maestro y alumno, ahora estaban sumergidas en una tarea de vida o muerte. Las horas pasaban sin que ninguno de los dos lo notara. Mezclaban componentes, analizaban estructuras genéticas y ajustaban fórmulas.  

Mark, sintiendo el cansancio en sus huesos, miró a Oliver con una mezcla de gratitud y arrepentimiento.  

― nuevamente... lamento haberte arrastrado de nuevo a esto, Oliver. No debería haberte pedido esto... después de todo lo que te hizo Nicholas.  

Oliver negó con la cabeza.  

― no... no piense en eso. Siempre le admiré, señor Rogers, desde que llegué a Eclipse. Ayudarte es lo correcto. Y si podemos detener a Nicholas... entonces todo habrá valido la pena.  

La última mezcla de componentes cayó en su lugar, y ambos observaron el proceso químico que había comenzado a desarrollarse en la cápsula. La pantalla frente a ellos mostraba una serie de datos que parpadeaban con rapidez, hasta que finalmente, después de largas horas de trabajo, la pantalla mostró lo que habían estado esperando: Antídoto Completado.  

Mark respiró profundamente, viendo cómo la máquina terminaba el proceso. Miró el reloj. Eran las 3:14 AM. La noche se había convertido en madrugada, y todo había concluido.  

― esto es... l-lo logramos... ―murmuró Oliver, sin poder creerlo―  

Mark asintió, mirando la pequeña cápsula que contenía el antídoto. Era tan pequeña, pero con un potencial tan inmenso. Ahora, tenían una oportunidad, una verdadera oportunidad de detener a Nicholas.  

― ahora, solo queda usarlo. ―dijo Mark, con un leve tono de alivio en su voz― Y detener todo esto, de una vez por todas.  

― ¿y qué pasaría si... no funciona?...  

― en teoría debería funcionar, pero si no lo hace... habrá que buscar una solución más agresiva. Muchas gracias por tu apoyo Oliver, mereces un descanso, para mi desgracia, no puedo permitirme eso aún. Descansa.  

Con ello, Mark y Oliver estrecharon las manos antes de que Mark se fuera a casa de Alex con el antídoto en su mano. Con la esperanza de poder ganar en su poder. 

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