Era 25 de diciembre, pero el ambiente festivo que solía llenar el aire estaba ausente en la pequeña casa de Alex. A pesar de las heridas que aún dolían, ni Mark ni Alex querían perder más tiempo. Nicholas seguía suelto, y ambos sabían que, con cada segundo que pasaba, su enemigo se acercaba más a completar su aterrador plan. Mark se sentó con esfuerzo en el sofá, mirando a Alex, quien también compartía su frustración. Ambos estaban vendados y agotados, pero no dispuestos a quedarse quietos.
― no podemos dejar que gane tiempo. ―dijo Mark, rompiendo el silencio que había dominado la habitación durante varios minutos― Debemos encontrarlo y detenerlo antes de que sea tarde.
Alex asintió, aunque sabía que no estaban en condiciones de ir a buscar a Nicholas en ese momento. El dolor de sus heridas se mezclaba con la urgencia en sus pensamientos.
― lo sé... pero maldita sea, no podemos ni movernos rápido sin sentir que vamos a desmayarnos. ―Alex golpeó suavemente la mesa con frustración― Si salimos así, estamos condenados.
Mientras hablaban, Evelyn, que había estado en la cocina preparando algo de comer para los tres, apareció con una bandeja y dejó las tazas de café en la mesa frente a ellos.
― escuchad, sé que queréis detener a Nicholas cuanto antes, pero forzarse ahora solo os hará más vulnerables. ―Evelyn se sentó en una silla frente a ellos y los miró con determinación― Si salís en este estado, solo acabaréis en peor forma... o peor, muertos. No podemos permitirnos perder a ninguno de los dos.
Mark suspiró, entendiendo lo que ella decía, pero luchando contra la idea de quedarse quieto mientras Nicholas seguía avanzando. Sin embargo, Evelyn tenía razón. Forzarse solo los pondría en peligro.
― lo sé... ―admitió finalmente Mark, relajándose un poco en el sofá― Pero no podemos quedarnos aquí sin hacer nada. ―se volvió hacia Alex― Tenemos que pensar en una estrategia, en cómo enfrentar lo que venga después.
Alex asintió, levantando la mirada.
― de acuerdo. Si no podemos actuar físicamente aún, podemos al menos usar lo que tenemos. ―se inclinó un poco hacia la mesa, donde el diario de Nicholas descansaba, parcialmente abierto― El diario. Es nuestra mejor arma ahora. Sabemos lo que quiere hacer, solo tenemos que descifrar cómo detenerlo.
Evelyn asintió, apoyando la idea mientras abría el diario. Nicholas había dejado registrado cada paso de su locura, sus obsesiones, y sobre todo, su plan final de ascensión. Mientras pasaban las páginas, las palabras de Nicholas comenzaron a revelar más detalles.
― aquí está... ―murmuró Evelyn, señalando una página donde se mencionaba la fase final del plan de Nicholas― El cohete. Quiere liberar el Elixir desde la órbita para transformarnos a todos.
Mark y Alex se inclinaron hacia ella, mirando las anotaciones. Nicholas estaba obsesionado con liberar “el Elixir” el suero del tardígrado desde el espacio para infectar la atmósfera, asegurándose de que toda la humanidad estuviera expuesta al suero que los convertiría en seres como él: indestructibles, sin necesidad de comida ni agua, capaces de sobrevivir en cualquier entorno. Eso era lo que él consideraba "ascender".
― ¿un cohete? ―Mark frunció el ceño― Debe necesitar acceso a una base o un lugar donde pueda secuestrar uno.
Alex pensó por un momento y luego habló.
― eso reduciría los lugares donde puede actuar. Las bases de lanzamiento en Estados Unidos están extremadamente vigiladas, pero si está desesperado, puede intentar un ataque directo. ―Alex miró a Evelyn― Lo que sea que planee, necesita más de una mano. Necesita a sus seguidores y recursos, por lo que su próximo movimiento tiene que ser en grande.
Evelyn asintió y siguió pasando las páginas, en busca de cualquier pista más que les diera una ventaja. Finalmente, encontró algo que llamó su atención.
― aquí hay algo más... parece que planeaba asegurar varios lugares donde podría replicar más suero en caso de que su base principal fuera destruida. ―Evelyn señaló una página donde Nicholas mencionaba la posibilidad de tener otros laboratorios en zonas aisladas―
― entonces, probablemente no sea solo una carrera por el cohete. Podría estar buscando un lugar donde hacer más suero mientras se prepara para el lanzamiento.
― eso nos da tiempo. ―intervino Alex, quien parecía estar más concentrado ahora― Podemos buscar esos laboratorios, si existen, y destruir lo que encontremos antes de que tenga la oportunidad de hacer más suero. Mientras tanto, también podemos usar esta información para rastrear los movimientos de cualquier cohete que pueda intentar secuestrar.
― no será fácil, pero si lo hacemos bien, podríamos anticiparnos a su próximo movimiento. ―Evelyn cerró el diario, satisfecha de haber encontrado algo útil―
El ambiente en la sala se relajó ligeramente mientras los tres seguían discutiendo la estrategia. Aunque heridos, Mark, Alex, y Evelyn sabían que no estaban derrotados. Nicholas podía ser más fuerte, más peligroso, pero ellos tenían algo que él no tenía: un plan. Y esa ventaja, por pequeña que fuera, podía marcar la diferencia en lo que estaba por venir.
― descansaremos hoy. ―concluyó Evelyn, mirando a los dos― Mañana empezamos a buscar esos laboratorios. Y cuando estemos listos, enfrentaremos a Nicholas de nuevo.
― lamento decirlo, pero no me acabaste de convencer... iré a mi trabajo a informar de todo esto y mandar un comunicado a los centros espaciales para que aumenten la seguridad. Además, tengo asuntos que aclarar con el pez gordo. Nos vemos luego. ―con eso, Alex se levanta con un poco de esfuerzo y apoyándose de su bastón, se dirige a la salida a informar―
El sol comenzaba a hundirse en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos dorados y naranjas. Desde una de las ventanas de la casa de Alex, las sombras alargadas de los edificios y árboles cubrían las calles de San Francisco mientras la ciudad caía en un manto de serenidad. Mark y Evelyn estaban sentados en la sala, separados de la energía constante que los había acompañado en los últimos días. Alex había salido hace unas horas a informar a su superior y avisar de la situación, dejándolos a los dos a solas.
Mark miró por la ventana, su expresión relajada por primera vez en lo que parecían meses o incluso años. Había pasado por una transformación emocional desde que escapó del TCO, y, aunque su vida estaba llena de caos y batallas, también había encontrado algo nuevo en medio de todo aquello: una sensación de libertad y propósito. Evelyn, sentada junto a él, lo observaba con una pequeña sonrisa, notando lo diferente que era en comparación con el Mark que había conocido en Eclipse Laboratories.
― ¿en qué piensas? ―preguntó Evelyn, rompiendo el silencio―
Mark se giró lentamente hacia ella, con una expresión más cálida de lo habitual.
― solo estaba pensando en lo extraño que ha sido todo ―respondió, apoyando sus brazos en sus piernas y entrelazando los dedos― Lo que hemos pasado, lo que hemos visto... nada de esto es normal, y sin embargo, aquí estamos, tomando un respiro mientras allá afuera el mundo sigue girando.
Evelyn asintió, pero había algo en su expresión que sugería que estaba pensando más allá de las palabras de Mark. Habían sido compañeros durante años, trabajando juntos en Eclipse, pero nunca habían tenido una conversación como esta. Siempre había sido trabajo, siempre había sido Mark encerrado en sí mismo, centrado en sus proyectos. Ahora, sin embargo, se sentía como si estuviera viendo al verdadero Mark por primera vez.
― es curioso... ―dijo Evelyn, jugando suavemente con la tela de su suéter― A pesar de todo lo que hemos pasado, siento que esta es la primera vez que realmente hablamos. Como amigos.
Mark la miró, sorprendido por lo directo de su comentario, pero no lo negó. Era cierto. Siempre había mantenido una distancia emocional, incluso cuando eran compañeros de confianza en el laboratorio.
― tienes razón ―admitió Mark, esbozando una pequeña sonrisa― antes... no estaba abierto a nada. Solo me importaba el trabajo. No sabía cómo... vivir fuera de eso. Pero desde que me secuestraron y salí de esa prisión, algo cambió. Es como si hubiera aprendido a apreciar la vida de una forma diferente.
Evelyn sonrió más ampliamente al escucharlo. Ver a Mark disfrutar de su vida, a pesar de los horrores que había pasado, era algo que la llenaba de alegría. Sabía que había más en él que solo ese científico serio y reservado que conoció en Eclipse, y ahora estaba viendo ese lado suyo, el lado humano, el lado que siempre había querido conocer.
― me alegro tanto de verte así, Mark... ―Su voz estaba cargada de emoción contenida― Siempre supe que había más en ti de lo que dejabas ver. Pero... verte ahora, siendo tú mismo... es increíble. No sabes cuánto he esperado este momento.
Mark la miró a los ojos, sorprendido por la intensidad de sus palabras. Había pasado tanto tiempo encerrado en su mundo que no se había dado cuenta de cuánto le importaba a los demás, especialmente a Evelyn. Algo en su pecho se suavizó al darse cuenta de ello, y por primera vez en mucho tiempo, se permitió sentir algo más allá del deber o la responsabilidad.
― gracias. ―dijo suavemente, y su mirada se encontró con la de ella― Y siento no haber sido... esa persona antes. Me costó mucho darme cuenta de lo que realmente importa.
El silencio que siguió fue cómodo, lleno de una conexión que iba más allá de las palabras. Evelyn no apartaba la mirada de él, y Mark no podía evitar sentirse más cerca de ella de lo que jamás había estado de nadie. Sabía que había algo especial entre ellos, algo que había estado en el aire desde que se conocieron, pero que nunca había explorado.
― creo que nunca es tarde para descubrir quiénes somos realmente... ―dijo Evelyn, con suavidad, y su mano se movió tímidamente hasta posarse sobre la de Mark―
El contacto fue leve, pero intenso. Mark sintió un calor en su pecho, y por un momento todo lo que habían pasado, todos los combates, las heridas, las persecuciones... todo desapareció. Solo estaban ellos dos, bajo la luz tenue del atardecer.
Sin decir nada más, Mark entrelazó sus dedos con los de Evelyn, una conexión silenciosa pero poderosa que hablaba más que cualquier palabra. Ambos sabían que ese momento era especial, un punto de inflexión en sus vidas, y aunque ninguno de los dos lo dijo en voz alta, ambos sintieron que algo estaba cambiando entre ellos.
El sol terminó de esconderse, y la oscuridad de la noche de Navidad envolvió la ciudad. Evelyn se acercó un poco más, y Mark, en un acto que era tan natural como respirar, la atrajo hacia él. Durante años, había estado solo, aislado en sus propios pensamientos y problemas, pero esa noche no quería estar solo. Y al parecer, Evelyn tampoco.
Los dos se miraron a los ojos por lo que pareció una eternidad, hasta que finalmente, sin pensarlo más, Mark inclinó la cabeza y cerró la distancia entre ellos, sellando el momento con un beso que contenía todas las emociones que habían reprimido durante tanto tiempo. Fue un beso lleno de ternura, de conexión, y de una promesa silenciosa de que, a pesar de todo lo que estaba por venir, se tendrían el uno al otro.
Cuando se separaron, Evelyn sonrió, sus ojos brillando con una mezcla de sorpresa y felicidad.
― me alegra pasar esta Navidad contigo, Mark... ―susurró―
Mark le devolvió la sonrisa, sintiendo una paz que hacía mucho no experimentaba.
― me alegra mucho pasar esta Navidad contigo, Evelyn...