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Feeling Good. Parte 5

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 03 de septiembre de 2026

El día en casa de Mark Rogers había transcurrido en una calma inusualmente tensa. Después de todo lo que había vivido, disfrutar de la tranquilidad de su hogar debería haber sido reconfortante, pero una sensación de inquietud persistía en su mente. Había pasado la mañana revisando algunos papeles y trabajando en proyectos pendientes, intentando recuperar un sentido de normalidad.  

El reloj marcaba cerca del mediodía cuando el timbre de su puerta sonó. Mark, distraído, se levantó del sofá y se dirigió a abrir, sin esperar a nadie en particular. Al abrir la puerta, se encontró con un hombre de unos treinta y seis años, alto y bien vestido, con un aire despreocupado, pero a la vez profesional.  

― Mark Rogers, ¿cierto? ―dijo el hombre con una sonrisa amistosa― soy Alex Wilson. Trabajo para el gobierno, y creo que sería mejor que habláramos en privado.  

Mark lo observó por un momento, desconfiado. Había algo en la forma en que Alex se movía y hablaba que lo hacía parecer más de lo que aparentaba. Sin embargo, la mención del gobierno lo hizo comprender que esta visita no era algo que pudiera ignorar.  

― claro, adelante ―dijo Mark, abriendo la puerta por completo y permitiendo que Alex entrara en su sala de estar―  

Una vez dentro, Alex se tomó un momento para observar el lugar, notando el ambiente modesto pero ordenado.  

― bonito lugar, Mark. No quita mucho de ti, pero tampoco te sobreexpone, ¿verdad?  

―Mark se quedó en silencio, solo le indicó que tomara asiento en el sofá frente a él― ¿qué es lo que quieres, Sr. Wilson?  

―Alex se acomoda, colocando una carpeta sobre la mesa de centro con el nombre etiquetado por él, “Caso Mentalis” decía la carpeta― voy a ser directo, Mark. Estás en el radar de ciertas personas desde hace unos días. Específicamente, desde que te involucraste en ese pequeño incidente en la ciudad. Ya sabes, el tipo de incidente que involucra mover cosas con la mente frente a las cámaras.  

Mark sintió una punzada de incomodidad. Intentó mantenerse sereno, pero su mente ya estaba trabajando a mil por hora. No era solo un espectador. Este hombre sabía algo.  

―Alex continuó,, inclinándose ligeramente hacia adelante― no estoy aquí para acusarte ni para causar problemas, pero mi trabajo es entender lo que sucedió ese día. Tenemos a un par de oficiales de policía que jurarían que lo que vieron fue real, y un helicóptero de noticias que capturó algunas imágenes bastante... interesantes.  

―Mark entró en pánico pese a verse calmado sin saber que decir― fue un momento de crisis ―respondió Mark con cautela― hice lo que pensé que debía hacer para evitar una tragedia.  

― lo entiendo. No estamos aquí para discutir tus motivos. De hecho, aprecio lo que hiciste. Pero hay algo más en juego aquí, y necesito saber exactamente qué ocurrió. ¿Cómo lo hiciste? Y más importante aún, ¿quién eres realmente?  

Mark respiró hondo, sopesando sus opciones. No había un manual para esto, ninguna guía sobre cómo manejar lo que le había sucedido. Pero era obvio que Alex no se iba a marchar sin respuestas.  

― tuve un accidente... o al menos eso es lo que creo que fue ―comienza Mark, evitando los ojos inquisitivos de Alex― no soy un superhéroe ni algo por el estilo. Lo que viste... lo que ocurrió... es algo que apenas estoy empezando a entender.  

― entonces, ¿admites que fue real? No fue un truco, ni una casualidad ―dijo Alex, su tono más serio ahora―  

―Mark asintió lentamente― sí, fue real. No puedo explicarlo del todo, pero es real ―le enseña un poco de sus poderes al mover la carpeta con las pruebas recopiladas―  

―Alex se tomó un momento para digerir esa confesión. Sabía que esto era solo el comienzo― bien, Mark. Gracias por ser honesto. Esto me facilita las cosas. Pero necesito que sepas que esto no se queda aquí. Vamos a necesitar tu cooperación para entender más sobre lo que sucedió. Y créeme, hay gente mucho menos amigable que yo que querrá hacerte preguntas.  

Mark miró a Alex, reconociendo el peso de sus palabras. Sabía que su vida había cambiado irrevocablemente desde el día que fue secuestrado.  

― ¿qué esperas que haga?  

― por ahora, no mucho. Quiero que sigas con tu vida, pero mantente en contacto. Estoy aquí para ayudarte, pero también para asegurarme de que lo que sea que estás experimentando no ponga en peligro a nadie, incluido tú mismo.  

Mark asintió nuevamente, sabiendo que había entrado en un territorio desconocido del que no había vuelta atrás.  

― entendido.  

―Alex se levantó, extendiendo su mano― gracias por tu tiempo, Mark. Estaremos en contacto.  

Mark le estrechó la mano, y lo observó mientras se dirigía a la puerta. Justo antes de salir, Alex se giró.  

― una última cosa, Mark. Lo que haces es extraordinario, pero también es peligroso. Tómalo con calma. No queremos que nadie salga lastimado. Ah si, no olvides contactar inmediatamente conmigo si ves más cosas extrañas aparte de ti, dudo mucho que viendo lo que eres capaz de hacer estés solo por ahí. Nos vemos Mark.  

Con eso, Alex salió, dejando a Mark solo en su sala de estar, con la mente llena de nuevas preguntas y ninguna respuesta clara.  

Unas horas después en medio de la tarde, Alex Wilson entró en la sala de reuniones con su habitual aire relajado, sabiendo que tenía que manejar la situación con cuidado. Los altos funcionarios del gobierno estaban reunidos alrededor de la mesa, esperando ansiosos un informe sobre el incidente que había captado la atención de todos: el supuesto uso de poderes telequinéticos por parte de un hombre durante un intento de asalto a un banco.  

― buenas tardes a todos ―comenzó Alex con su tono confiado, acompañado de una sonrisa que suavizó la tensión en la sala― sé que están esperando algo increíblemente extraño, pero la realidad es un poco menos emocionante. Lo siento por decepcionarlos.  

Encendió el proyector y mostró una imagen fija del video que había circulado en las noticias: la escena de un hombre en medio de una multitud, haciendo un gesto justo cuando el dispositivo que un criminal tenía en la mano caía al suelo. El hombre, que Alex sabía que era Mark Rogers, no había sido identificado públicamente, pero la conexión entre su gesto y la caída del dispositivo había desatado una ola de especulaciones.  

― así que, ¿qué es lo que realmente vimos aquí? ―preguntó Gaines, el director adjunto del FBI, con una mezcla de curiosidad y preocupación― ¿es posible que estemos hablando de alguien con habilidades extraordinarias?  

Alex hizo una pausa, calculando cuidadosamente sus palabras.  

― entiendo que el video puede parecer sospechoso a primera vista, pero les aseguro que no hay nada paranormal en esto. Lo que tenemos aquí es una desafortunada coincidencia. Este individuo, quienquiera que sea, estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. El dispositivo cayó porque el criminal lo dejó caer accidentalmente, probablemente debido a la presión de estar rodeado por la policía.  

―Gaines frunció el ceño― pero el gesto del hombre y la caída del dispositivo coinciden demasiado bien como para ser solo una casualidad.  

―Alex asintió, mostrando una expresión pensativa― lo sé, y eso es lo que hace que el video sea tan interesante. Pero les recuerdo que cuando estamos bajo presión, la mente humana tiende a buscar patrones, a conectar cosas que no necesariamente están conectadas. En este caso, la caída del dispositivo y el gesto del hombre fueron simultáneos, pero no hay evidencia sólida que sugiera que este individuo tenga algún tipo de poder. Es más probable que estemos viendo una serie de eventos no relacionados que, debido a las circunstancias, parecieron sincronizarse.  

Gaines no parecía completamente convencido, pero Alex continuó antes de que pudiera objetar.  

― mi recomendación es que dejemos el caso aquí. Mantengamos la vigilancia sobre esta persona si podemos identificarlo, pero no hagamos más suposiciones sin evidencia concreta. No podemos permitirnos gastar recursos en perseguir fantasmas.  

Hubo un murmullo de acuerdo en la sala, y aunque algunos rostros reflejaban duda, Alex sabía que su tono seguro había hecho efecto. Había conseguido sembrar la suficiente incertidumbre como para desviar la atención del verdadero poder de Mark.  

― además ―añadió Alex con una sonrisa― si de alguna manera este tipo resultara tener habilidades especiales, créanme, no se mantendría en las sombras por mucho tiempo. Pero por ahora, no hay nada que sugiera que tenemos un superhéroe suelto.  

―Gaines asintió finalmente― está bien, Alex. Seguiremos tu consejo, pero mantendremos los ojos abiertos.  

Alex asintió y apagó el proyector. Mientras salía de la sala, sabía que había logrado lo que se proponía: proteger a Mark, al menos por ahora, mientras averiguaba más sobre qué hacer con esta información explosiva.  

Varias horas más tarde durante la noche tras un largo día de trabajo, Nicholas Foster estaba sentado en su escritorio, en el cómodo y lujoso apartamento de San Francisco que utilizaba tanto como laboratorio improvisado como oficina. Había revisado una vez más los informes que había logrado obtener de los experimentos en Eclipse Laboratories, buscando algún detalle que pudiera haber pasado por alto. El conocimiento que tenía sobre lo ocurrido en la base destruida en Kirguistán era claro, pero esperaba ansioso la llegada del siguiente paso en el plan.  

Su teléfono, que reposaba en el borde de la mesa, comenzó a vibrar silenciosamente. Al ver el nombre en la pantalla, supo que la espera había terminado. Contestó con rapidez, su voz controlada, pero no pudo evitar que una ligera sonrisa se dibujara en su rostro.  

― Reynard ―dice, a modo de saludo―  

― estoy en camino a San Francisco ―comenzó Reynard, su voz profunda y directa― llevo conmigo el suero que recuperé en Kirguistán. Nicholas asintió para sí mismo, complacido.  

― ¿Está intacto? ―dijo Nicholas con un tono frío y directo―  

― perfectamente conservado, sé lo importante que es para ti, y para todos nosotros.  

― lo es ―confirmó Nicholas, su mente ya trabajando en los siguientes pasos. Sabía que el suero contenía el secreto que había transformado a Mark Rogers, y lo que significaba para el futuro del TCO y su propia ambición― ¿a qué hora llegarás?  

― por la tarde ―respondió Reynard― quiero que prepares todo. Vamos a necesitar verificar su estabilidad y luego comenzar con los planes. No hay margen para errores, Nicholas.  

― estaré listo ―respondió Nicholas, con su tono firme y seguro. Ya había planeado lo que haría una vez tuviera el suero en sus manos, y nada le iba a impedir llevar a cabo su visión de lo que el TCO podría llegar a ser―  

― excelente ―dijo Reynard antes de cortar la llamada abruptamente―  

Nicholas permaneció inmóvil por un momento, su mente absorbida en la magnitud de lo que estaba por venir. Con el suero, no solo podría replicar lo que le había sucedido a Mark, sino que podría ir más allá, perfeccionarlo, controlarlo. La posibilidad de lo que podía lograr era infinita.  

Se levantó de su silla y comenzó a preparar su equipo mientras guardaba una serie de documentos. La noche iba a ser larga, pero eso no importaba. El poder que estaba a punto de tener en sus manos valía cada segundo de espera.  

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