Saltar al contenido
Explorar novelas

Feeling Good. Parte 4

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 03 de septiembre de 2026

La sala de juntas estaba sumida en un silencio tenso, con las luces blancas de neón lanzando un resplandor clínico sobre los rostros serios de los altos mandos. En las pantallas que rodeaban la sala, se repetían en bucle las imágenes captadas por el helicóptero de noticias: la escena en el banco, el hombre con el supuesto dispositivo explosivo, y lo más importante, el momento crucial en el que algo invisible pareció arrancar el detonador de sus manos.  

Había sido un día de interrogatorios y revisiones de pruebas desde que el evento sucedió. Ningún informe de la policía había dado una explicación convincente, y los testigos, incluidos los oficiales, no podían ponerse de acuerdo sobre lo que realmente habían visto.  

El director adjunto del FBI, Robert Gaines, estaba en la cabecera de la mesa, observando atentamente la pantalla mientras el video se repetía una vez más. Era un hombre de unos cincuenta años, de cabello gris bien peinado y con una expresión que reflejaba la gravedad de la situación. Sus ojos se estrecharon cuando el video mostró el detonador volando por el aire, una acción aparentemente imposible.  

― así que esto es lo que tenemos hasta ahora ―comenzó Gaines, su voz grave resonando en la sala― un hombre, aparentemente normal, quien, según informes de testigos, parecía haber movido ese detonador sin tocarlo. La grabación no es concluyente, pero plantea preguntas serias. ¿Estamos frente a un caso de manipulación tecnológica, un truco o algo más?  

Uno de los analistas levantó la mano, recibiendo un asentimiento de Gaines para hablar.  

― hemos analizado el video con el mayor detalle posible, señor. No hay signos de manipulación de video ni dispositivos visibles que puedan explicar cómo ocurrió el movimiento. Los testigos, aunque en shock, son consistentes en sus declaraciones: todos creen haber visto algo fuera de lo común. Pero no podemos concluir nada sin más pruebas.  

―asintió lentamente― y nuestros amigos en la CIA han mostrado interés en este caso, lo cual solo complica las cosas. Esto podría caer fácilmente en su jurisdicción si decidimos que es una amenaza de seguridad nacional.  

En ese momento, Alexander "Alex" Wilson, un agente de alto rango, levantó la mano con un gesto despreocupado. Era un hombre de unos treinta y seis años, con una sonrisa fácil y una actitud relajada que contrastaba con la seriedad del entorno. Su reputación como un investigador brillante y eficaz, aunque a veces poco ortodoxo, le daba cierto margen para comportarse con más libertad que sus colegas.  

― permitidme intervenir aquí ―dice Alex, con un tono que casi bordeaba la jovialidad― sé que todos están tensos, y con razón. Pero esto también podría ser un montón de nada. O podría ser algo grande. Y, francamente, me encantaría descubrirlo.  

―le dirige una mirada inquisitiva― ¿y qué sugieres, Wilson?  

― simple. ―dice con una media sonrisa― Dejadme investigar personalmente. No vamos a enviar a todo un equipo a irrumpir en la vida de este tipo por algo que podría no ser nada. Si realmente hay algo extraño en este hombre, lo sabré. Y si no, bueno, habré disfrutado de un poco de tiempo fuera de esta sala de juntas.  

La sala se quedó en silencio mientras los demás evaluaban la propuesta. Gaines se inclinó hacia atrás en su silla, considerando la oferta de Alex. Era cierto que Wilson tenía una manera única de abordar los casos, y aunque su estilo podía ser irritante para algunos, sus resultados eran innegables.  

― está bien, Wilson ―dijo finalmente Gaines, con una leve sonrisa en los labios― tienes luz verde. Investiga este asunto, pero mantenlo bajo el radar. No quiero que los medios se vuelvan locos o que la CIA se meta en esto antes de tiempo.  

―se levanta, extendiendo las manos en un gesto de victoria― sabía que no me decepcionarías, jefe. No te preocupes, lo manejaré con la máxima discreción.  

Mientras Alex abandonaba la sala, una mezcla de entusiasmo y curiosidad lo invadió. Tenía la sensación de que este caso iba a ser diferente a cualquier otro en el que había trabajado antes. Y no podía esperar para descubrir exactamente qué había detrás de esas misteriosas imágenes.  

La noche comenzaba a envolver la ciudad, y la oficina de Alex Wilson estaba sumida en la penumbra, iluminada solo por la luz azulada de las pantallas que tenía frente a él. El bullicio habitual de la agencia se había apagado, y Alex, como de costumbre, prefería trabajar solo, sin las distracciones de la jornada laboral.  

Sobre su escritorio, una única grabación del incidente con Mark Rogers era la clave que había decidido desenmarañar. Era consciente de que tenía poco para trabajar, pero también sabía que a veces los detalles más insignificantes podían llevar a las revelaciones más importantes.  

Alex reprodujo el video por enésima vez. El helicóptero de noticias había capturado el momento justo en que Mark, con un movimiento aparentemente sencillo, desarmaba al criminal y salvaba el día. La calidad del video no era la mejor, pero Alex sabía que cualquier información que pudiera extraer sería crucial.  

Mientras observaba, algo llamó su atención. Era sutil, pero visible: en el borde de la grabación, se podía ver la esquina de una pequeña etiqueta colgando del bolsillo interior de la chaqueta de Mark, algo que no había notado antes. Amplió la imagen y, con un software especializado, mejoró la resolución lo suficiente para leer parte de la etiqueta.  

"Precision Tailoring," leyó Alex en voz baja. Era un sastre de alta gama, conocido por sus servicios a profesionales y ejecutivos de la ciudad. No muchos hombres llevaban ropa a medida en su día a día, y menos con una etiqueta tan distintiva. Sabía que esto podría ser una pista.  

Decidido a seguir este rastro, Alex buscó en la base de datos de la tienda. Como esperaba, tenían registros detallados de sus clientes. En menos de una hora, logró obtener una lista de nombres que coincidían con la descripción física de Mark.  

Luego, utilizando el sistema de la agencia, cruzó esos nombres con los registros públicos y las imágenes de vigilancia urbana de la ciudad. A medida que eliminaba coincidencias, la lista se reducía rápidamente. Y allí estaba, casi al final: Mark Rogers.  

Mark no era un nombre nuevo para Alex; los registros de su empleo en Eclipse Laboratories eran impresionantes. Un físico cuántico brillante con una historia de vida bastante reservada, hasta su reciente desaparición. El registro de dirección no estaba en la lista, pero Alex sabía que podría localizarlo con otra táctica.  

Dirigió su atención a las imágenes de vigilancia más recientes y revisó el barrio donde Mark había sido visto por última vez. No pasó mucho tiempo antes de que Alex identificara a Mark en las cámaras del sistema de transporte público, su rostro ligeramente cubierto, pero reconocible.  

Usando la ruta que Mark había tomado y los horarios de las cámaras, Alex trazó un recorrido claro hasta un vecindario residencial. Siguió las pistas hasta una calle tranquila, y finalmente, un edificio de apartamentos. Haciendo un cruce de datos con los registros de la agencia y el sistema de facturación de servicios, Alex encontró la dirección exacta.  

Se reclinó en su silla, satisfecho con el resultado. Todo encajaba. Sabía dónde estaba Mark Rogers, y ahora, la siguiente fase de la investigación podía comenzar.  

Antes de que amaneciera, Alex Wilson ya estaba preparando su visita a un hombre que, sin saberlo, se encontraba en el centro de una investigación que podría cambiar todo lo que la agencia sabía sobre las capacidades humanas.  

― Mark Rogers, no sé quién seas, pero me has llamado la atención en algo y pienso averiguar el que... ―dijo Alex mirando la pantalla― 

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Aldex29 en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: Demon Academy · Restos de Almas Rotas · EL ESCANDALOSO CASTIGO DE FEME A LA COTILLERA ABBY O CUÁNTAS BOCAS PUEDO ABRIRTE HASTA QUE EMPIECES A CALLAR