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El Nacer de un Nuevo Mundo. Parte 4

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 08 de septiembre de 2026

Mark apenas podía mantenerse en pie. La batalla había sido brutal, su cuerpo temblaba y cada músculo dolía después de la pelea sin tregua con Nicholas. La activación del gas neutralizado había detenido el desastre, pero Nicholas seguía allí, inmensamente enfurecido. El biologo, que alguna vez fue un brillante visionario, ahora estaba consumido por una ira ciega, incapaz de aceptar su derrota.  

― si no puedo cambiar el mundo como quería… ―murmuró Nicholas con una voz cargada de odio― entonces te mataré a ti, Mark. ¡Eres el único obstáculo que me queda!  

Mark apenas tuvo tiempo de levantar las manos antes de que Nicholas se lanzara contra él, desatando una serie de golpes brutales. Cada puñetazo era un torrente de ira, una descarga física del resentimiento acumulado. Nicholas ya no estaba luchando por su visión, estaba luchando por pura venganza. Mark, completamente agotado, ni siquiera intentaba bloquear los golpes, la fuerza desmedida de Nicholas lo hacía retroceder con cada impacto.  

― ¡debí haberte matado cuando tuve la oportunidad! ―gritaba Nicholas, mientras un puñetazo tras otro golpeaba a Mark en el rostro y el abdomen―  

El dolor se hacía insoportable, y Mark sentía cómo cada golpe lo empujaba más cerca del borde de la inconsciencia.  

Mark sabía que no podía seguir resistiendo mucho más. Su vista comenzaba a nublarse, y su cuerpo parecía al borde de ceder por completo. Mientras Nicholas descargaba toda su furia, Mark supo que este era el momento decisivo. No quedaba más estrategia, ni planes, solo sobrevivir.  

― nunca estuviste destinado a ganar... Nicholas… ―dijo Mark con voz entrecortada, apenas audible―  

Con un último y desesperado esfuerzo, Mark concentró toda su energía en un único movimiento. Su telequinesis se activó con una fuerza que apenas le quedaba, y en un parpadeo, lanzó a Nicholas por los aires. El grito de furia de Nicholas resonó en la cabina del cohete mientras era impulsado fuera de la nave destrozando la potente ventana que habia, deslizándose por el aire.  

Mientras Nicholas caía, el cohete había alcanzado la zona del gas neutralizado que Mark había liberado. El científico lo inhaló sin remedio, con los ojos abiertos de par en par, sin entender lo que había pasado. El gas no era letal, pero el antídoto estaba diseñado para atacar las alteraciones provocadas por el Elixir en su cuerpo. Nicholas sintió cómo su fortaleza comenzaba a desvanecerse poco a poco, como si cada fibra de su ser estuviera perdiendo lo que lo hacía invulnerable. Y continuó cayendo, ahora vulnerable, hacia la tierra muy por debajo.  

Mark lo vio caer, agotado, pero sin remordimientos. Sabía que, después de todo lo que había pasado, esta era la única salida. Nicholas, cegado por su propia arrogancia, no había dejado otra opción.  

El cohete comenzó a tambalearse en el aire. Mark, completamente exhausto, sentía que sus energías lo abandonaban rápidamente. No quedaba mucho tiempo. Si no hacía algo pronto, tanto el cohete como él mismo acabarían estrellándose.  

Respiró profundamente, sabiendo que este podía ser su último esfuerzo. Concentró lo que le quedaba de poder en detener el cohete. Usó su telequinesis para manipular los controles, forzando el cohete a reducir la velocidad. La nave comenzó a descender más lentamente, pero aún estaba cayendo. Mark sabía que no podía sostenerlo por mucho tiempo.  

El esfuerzo era casi insoportable. Sentía como si todo su cuerpo estuviera a punto de romperse, pero no podía darse por vencido. No ahora. Apretó los dientes, cerró los ojos, y empujó con todas sus fuerzas.  

Finalmente, el cohete descendió suavemente, aterrizando con un impacto moderado en el suelo, a unos metros del lugar que salió. Mark cayó al suelo en la nave, completamente agotado, respirando con dificultad. Lo había logrado, pero apenas podía moverse.  

Mientras todo a su alrededor se quedaba en silencio, Mark quedó tendido, mirando el techo del cohete. El peligro había pasado, pero él estaba al límite de sus fuerzas. Había ganado… pero a qué costo.  

Sus ojos empezaron a cerrarse. El agotamiento finalmente lo estaba venciendo. Antes de perder el conocimiento, su último pensamiento fue hacia Alex y Evelyn, esperando que pudieran encontrarlo. Todo había terminado, o al menos eso quería creer.  

El cohete, ahora una gigantesca carcasa metálica, yacía en el suelo, ligeramente humeante tras el impactante descenso. Alex y Evelyn llegaron con el equipo del FBI justo detrás. La tensión en el aire era palpable, el eco de la batalla entre Mark y Nicholas seguía resonando en sus mentes. Evelyn corría adelante, su corazón latiendo con fuerza, mientras Alex seguía con la mirada firme, el peso de la situación aplastando sus pensamientos.  

― ¡Mark! ―gritó Evelyn mientras entraba al cohete destruido―  

El aire en el interior estaba cargado, como si aún quedaran residuos de la batalla que había tenido lugar minutos antes.  

Cuando lo encontraron, Mark yacía en el suelo, su cuerpo inerte y cubierto de moretones. Estaba inconsciente, pero seguía respirando, aunque con dificultad. Evelyn se arrodilló a su lado rápidamente, sosteniéndolo con delicadeza y abrazándolo como si con su toque pudiera aliviar su dolor.  

― no está muerto... ―dijo Evelyn con un nudo en la garganta, aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas― pero no despierta...  

Alex, más atrás, observaba en silencio. No dijo nada, pero su mirada lo decía todo: dolor, frustración, y una ira contenida que parecía al borde de desatarse. Se arrodilló junto a Mark, su mandíbula tensa, los puños apretados. Sabía que habían ganado, pero el costo había sido inmenso.  

Un agente apareció por la puerta del cohete. Su rostro estaba serio, como si lo que tuviera que decir pesara tanto como la atmósfera a su alrededor.  

― hemos encontrado a Foster. ―informó, sin emoción aparente― Está vivo, aunque en estado crítico. Parece que los efectos del Elixir en su cuerpo están desapareciendo… sus brazos adicionales se están desvaneciendo, su piel está volviendo a su forma normal. Pero aún sigue respirando.  

Alex sintió cómo la furia lo invadía por dentro. La imagen de Nicholas, el hombre que había causado tanto sufrimiento, seguía con vida, mientras Mark estaba desmayado, después de haber sacrificado tanto para detenerlo. Cada fibra de su ser gritaba por venganza. Se levantó de golpe, con los ojos encendidos de rabia.  

― llevadme con él ya. ―ordenó Alex, mientras caminaba con pasos pesados hacia la salida del cohete. Evelyn levantó la mirada, aun sosteniendo a Mark, sabiendo lo que Alex tenía en mente―  

El grupo se movió rápido, y en cuestión de minutos Alex llegó al lugar donde Nicholas estaba tirado en el suelo, rodeado de agentes armados. Nicholas respiraba con dificultad, claramente débil, su cuerpo luchando por adaptarse a la pérdida del elixir que había mantenido su invulnerabilidad. Sus múltiples brazos estaban desapareciendo, y la piel regenerada volvía a su estado humano.  

Alex se acercó lentamente, su pistola en la mano. La furia ardía en su pecho, amenazando con desbordarse. Todos los crímenes, las muertes, la destrucción… todo era obra de este hombre. Y ahora, aquí estaba, indefenso. Podría acabar con él en un segundo. Su dedo rozó el gatillo mientras la respiración de Nicholas se mantenía pesada, completamente ajeno a la amenaza inminente.  

Pero en el último momento, Alex detuvo su mano. La voz de la razón, mezclada con su sentido del deber, lo frenó. No podía hacerlo. No así. No podía rebajarse al nivel de Nicholas, aunque cada parte de él quisiera venganza. La ley tenía que prevalecer, aunque significara dejar a Nicholas con vida.  

― maldición… tú no vales una bala... ―murmuró Alex con los dientes apretados, bajando el arma. Los agentes lo arrestaron inmediatamente, arrastrándolo lejos―  

De vuelta en el cohete, Evelyn sostenía a Mark, acariciando su cabello suavemente, tratando de mantener la calma, aunque el miedo se había asentado en su pecho. No sabía cuánto tiempo estaría desmayado, o si incluso se recuperaría por completo. Sus lágrimas caían en silencio, mientras veía su rostro herido y agotado.  

― volverás... ―susurró Evelyn, más como una promesa que como una petición― sé que lo harás… no puedes dejarme así. ―dijo mientras acariciaba el cuerpo inmovil de Mark y su propia tripa― 

Alex volvió junto a ellos, su expresión endurecida, pero con el dolor visible detrás de la fachada de control. Se arrodilló de nuevo junto a Mark, observando el estado en el que estaba. No podía ocultar su propia angustia, aunque la manifestaba de una manera más contenida.  

― lo llevaremos al hospital... ―dijo Alex, su voz más suave ahora― tiene que recuperarse. Lo hemos logrado… Nicholas ya no puede hacer más daño.  

Evelyn asintió, sin dejar de mirar a Mark, quien seguía inconsciente en su regazo. Los agentes se acercaron para ayudar a transportarlo, mientras el grupo se movía con una mezcla de alivio y tensión hacia el final de esta larga pesadilla.  

La batalla había terminado, pero las cicatrices de todo lo que había sucedido aún estaban frescas. 

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