El sonido del metal cediendo bajo la presión de los golpes resonaba por todo el cohete, mezclándose con el rugido de los motores. Mark apenas podía mantenerse en pie, cada músculo de su cuerpo estaba al borde de la fatiga. Nicholas lo golpeaba con furia incontrolable, cada puñetazo más fuerte que el anterior, haciendo que el cohete temblara con el impacto.
Mark se tambaleaba, su respiración era pesada, y sus pensamientos estaban nublados por el dolor. Pero mientras se movía hacia un lado, con Nicholas acercándose con otro ataque brutal, algo llamó su atención. Una de las grandes válvulas, conectada a una serie de tanques que contenían el gas tóxico, estaba a su alcance. Tenía que actuar ahora, o todo habría sido en vano.
Con un último impulso de fuerza, Mark usó su telequinesis para alejar a Nicholas lo suficiente como para abrirse camino hacia la válvula. Era su única oportunidad. Concentró su poder en el mecanismo, desatando una oleada de energía que arrancó la válvula de su sitio. Nicholas, al percatarse de lo que estaba sucediendo, dejó escapar un grito de furia.
― ¡NO! ―rugió Nicholas, lanzándose hacia Mark― ¡No arruinarás esto!
Mark apenas tuvo tiempo para reaccionar. Con una explosión de energía telequinética, impulsó la válvula hacia una de las compuertas de escape de emergencia del cohete. El metal crujió y se abrió, y en cuestión de segundos, la enorme válvula, junto con decenas de tanques de gas, fue expulsada a la atmósfera cayendo, fuera del alcance de Nicholas.
Por un instante, el silencio llenó el lugar. La válvula había sido destruida, y una parte del plan de Nicholas se había desvanecido en el frío espacio exterior. Pero la furia de Nicholas no hizo más que aumentar.
― ¡VAS A PAGAR POR ESTO! ―gritó Nicholas, sus ojos brillando con una mezcla de odio y desesperación―
La ira lo consumía, y ya no quedaba rastro del hombre calculador que había sido. Ahora, solo era un ser descontrolado, movido por su obsesión de completar su "ascensión" a cualquier precio.
Se lanzó hacia Mark con una fuerza descomunal, cada golpe resonando con una ira incontenible. Mark esquivaba como podía, pero el cansancio lo estaba debilitando. A pesar de sus mejores esfuerzos, Nicholas lo golpeó en el estómago, sacándole el aire y haciendo que cayera al suelo de metal del cohete.
― ¡nunca debiste interferir! ―rugió Nicholas, levantando a Mark por el cuello con una sola mano y lanzándolo contra la pared del cohete―
El impacto fue brutal, y Mark sintió cómo sus costillas crujían bajo la presión. La sangre le corría por la boca, pero aún tenía que seguir luchando. A pesar del dolor, no podía detenerse. Sabía que, si Nicholas activaba la segunda válvula, todo estaría perdido.
Mark usó lo poco que le quedaba de energía para levantarse, sus piernas temblaban, su cuerpo entero protestaba, pero su determinación era más fuerte que el dolor. No podía dejar que Nicholas ganara.
― aún… no… has ganado… ―logró decir entre jadeos, sus ojos enfocados en Nicholas, quien ahora lo miraba con pura rabia―
El cohete seguía ascendiendo, acercándose rápidamente al punto que Nicholas había calculado para desplegar el gas. El tiempo se agotaba. Nicholas, furioso, cargó contra Mark de nuevo, pero esta vez Mark estaba listo. A pesar de su cansancio, esquivó los golpes con la poca energía que le quedaba.
El plan de Nicholas estaba a punto de cumplirse, pero Mark sabía que aún quedaba una última válvula que debía desactivar. Con un esfuerzo titánico, esquivó uno de los golpes de Nicholas y retrocedió hasta la segunda válvula, pero Nicholas, furioso por lo que había sucedido con la primera, no le dio tregua.
― ¡esto no terminará hasta que te destruya! ―gritó Nicholas, lanzando puñetazos a diestra y siniestra, su velocidad y fuerza alimentadas por su odio creciente― ¡Tu patética presencia será borrada del mundo perfecto y nadie se acordará de tu existencia!
Mark, apenas capaz de mantenerse de pie, se vio obligado a usar todo su poder telequinético para detener los ataques de Nicholas, creando barreras invisibles para protegerse. Pero cada barrera que formaba se rompía bajo el asalto implacable de Nicholas.
El cohete temblaba con la intensidad de la batalla. Los controles empezaban a fallar, y las alarmas sonaban en todo el interior, pero Mark y Nicholas estaban demasiado concentrados el uno en el otro como para notar los sistemas de emergencia.
En medio del caos, Mark encontró un pequeño resquicio de esperanza. Si podía desactivar la segunda válvula y neutralizar el gas, Nicholas perdería todo su poder. Pero tendría que ser rápido.
Mark jadeaba con cada respiro, su cuerpo adolorido y su mente luchando por mantenerse enfocada. Nicholas, enfurecido y sin control, no dejaba de atacarlo con una fuerza implacable, como una bestia salvaje decidida a destruirlo. Ambos estaban agotados, pero el cohete seguía ascendiendo, llevando consigo la amenaza que podría cambiar el destino de la humanidad.
Mark sabía que su plan inicial de destruir las válvulas había fracasado. La última válvula seguía intacta y no estaba con fuerzas de usar su telequinesis, pero entonces, una idea surgió en su mente, una que había estado preparándose desde que creó el antídoto con Oliver. Si no podía destruir la válvula, tal vez podía incapacitar el gas directamente.
Mientras esquivaba los brutales ataques de Nicholas, Mark sacó el vial con el antídoto. Sabía que tenía que inyectarlo en la válvula para neutralizar el Elixir, pero hacerlo bajo la presión de la pelea era prácticamente imposible. Nicholas no se lo permitiría. Necesitaba un momento, solo uno, para poder completar su plan.
― ¡no podrás detenerme! ―gritaba Nicholas, lanzándose contra Mark con una velocidad desmesurada―
Mark esquivaba a duras penas, usando su telequinesis para crear pequeñas barreras y desviando los golpes. Su respiración se hacía cada vez más pesada, pero en medio del caos, vio una oportunidad. El acceso a la válvula estaba lo suficientemente cerca. Era ahora o nunca.
Con un movimiento rápido, Mark se deslizó hacia la válvula, usando sus poderes para bloquear momentáneamente a Nicholas. Destapó el vial del antídoto y lo introdujo en el sistema de la válvula, inyectándolo directamente en el gas tóxico. Mientras lo hacía, Nicholas lo vio.
― ¡NO! ―rugió Nicholas, su rostro torcido en una expresión de pura furia―
Mark sintió el corazón en la garganta mientras lograba inyectar el antídoto. El gas comenzaba a neutralizarse, pero sabía que no era suficiente. Tenía que liberar el gas antes de que Nicholas lo alcanzara y destruyera todo. Debía huir hacia el panel de control y liberar el gas neutralizado, evitando que se dispersara por el planeta.
Mark dio un paso atrás, pero Nicholas ya estaba sobre él, lanzando un golpe brutal que lo hizo volar por la sala del cohete, chocando violentamente contra la pared metálica. El dolor le recorrió el cuerpo, pero Mark se obligó a levantarse. Sabía que el tiempo se acababa.
― todo el bien que he causado... ofrecí la salvación que un planeta podrido no merece... ¡y tú, la tiraste por la borda! ¡VOY A MATARTE! ―amenazó Nicholas, acercándose a Mark con una mirada asesina―
Mark no dijo nada. Sabía que no podía ganar en fuerza bruta, pero tenía algo que Nicholas no: determinación para salvar a los demás, incluso si eso significaba sacrificarse. Cojeando, Mark se lanzó hacia el panel de control mientras Nicholas se preparaba para atacarlo de nuevo. Cada segundo contaba.
Corrió por el estrecho pasillo del cohete, sus sentidos nublados por el cansancio y el dolor, pero finalmente llegó al panel. Sin perder un instante, empezó a manipular los controles para liberar el gas neutralizado. Sus dedos se movían con rapidez, a pesar de las heridas que le dolían, y el sonido de las teclas resonaba en sus oídos mientras Nicholas se acercaba cada vez más.
― ¡tuviste varias oportunidades y aun así viniste otra vez más para fracasar! ―gritó Nicholas, con una furia que hacía temblar el metal a su alrededor―
De pronto, Mark sintió una mano fuerte en su hombro. Nicholas lo había alcanzado. Lo levantó con una fuerza sobrehumana y lo lanzó contra el suelo del cohete. El impacto fue brutal, dejándolo aturdido. Nicholas se abalanzó sobre él, dispuesto a acabarlo de una vez por todas.
― ¡y sigues sin tener la más MINIMA IDEA de que estoy haciendo! ―gruñó Nicholas mientras golpeaba a Mark repetidamente― ¡No entiendes mi visión! ¡No entiendes el problema que este planeta condenado tiene! ¡No entiendes lo que un héroe debe hacer!
Mark, apenas capaz de moverse, bloqueaba los golpes lo mejor que podía, pero sabía que no duraría mucho más. Sus fuerzas lo abandonaban, y Nicholas seguía atacando con una furia incontrolable. Pero, en medio del caos, Mark recordó por qué estaba luchando. Esto no era solo por él. Era por Alex, Evelyn, Oliver, y cada persona que dependía de que Nicholas no lograra desatar el desastre sobre el mundo.
Con lo poco que le quedaba de energía, Mark utilizó su telequinesis para empujar a Nicholas hacia atrás. No era un golpe fuerte, pero fue lo suficiente para ganar un poco de espacio. Cojeando, Mark se levantó y volvió al panel de control. Debía liberar el gas antes de que Nicholas lo alcanzara de nuevo.
El cohete estaba a punto de llegar a la altura crítica. Era ahora o nunca. Con las manos temblorosas, Mark activó la secuencia para liberar el gas neutralizado. Justo cuando pulsaba el último comando, Nicholas volvió a cargar contra él.
Ambos cayeron al suelo, rodando en un combate desesperado. Nicholas golpeaba con brutalidad, pero Mark se aferraba con todo lo que tenía, luchando por llegar al control final que activaría la dispersión segura del gas. Cada segundo era una eternidad, cada golpe se sentía como una sentencia, pero Mark no se rendía.
Finalmente, con un grito de esfuerzo, Mark logró activar el último botón.
― ¡NO! ―bramó Nicholas, al darse cuenta de lo que había sucedido. Pero ya era demasiado tarde―