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Dos Meses. Parte 4

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 02 de septiembre de 2026

Mark Rogers se despertó cada día en su celda, sintiendo la creciente energía dentro de él. Sabía que no podía permitirse quedarse mucho tiempo en ese estado de cautiverio. Aprovechó cada oportunidad para practicar y dominar sus habilidades telequinéticas, siempre con cuidado de no ser descubierto por Reynard y los guardias del TCO.  

Durante las siguientes semanas, Mark se dedicó a pequeños ejercicios para fortalecer su control sobre los objetos. Comenzó moviendo cosas pequeñas en su celda: una cuchara, una taza, incluso las fichas de un ajedrez improvisado. Cada noche, cuando las luces se apagaban y la vigilancia era mínima, Mark practicaba en silencio, concentrándose en refinar su habilidad.  

Mark Rogers había sido llevado a la base de TCO el 26 de octubre. Durante casi dos meses, había soportado torturas físicas y psicológicas, todo en nombre de la investigación. Pero con el paso de los días, sus habilidades telequinéticas se habían desarrollado, y ahora, en la víspera de cumplir dos meses secuestrado, estaba listo para escapar.  

Mark había pasado las últimas semanas en secreto, practicando y perfeccionando sus habilidades. Empezó con pequeños objetos en su celda, y gradualmente, comenzó a mover cosas más grandes. Sabía que sus habilidades aún eran limitadas, pero confiaba en que serían suficientes para lograr su escape.  

La noche del 23 de diciembre, Mark decidió que era el momento de actuar. Sabía que la vigilancia sería mínima teniendo en cuenta lo alcohólicos que estarían los agentes del TCO debido a la cercanía con las fiestas y aprovechó la oportunidad. Con una mezcla de nerviosismo y determinación, puso en marcha su plan.  

Mark se concentró en la cerradura de su celda, sintiendo el mecanismo interno. Con un esfuerzo mental, logró mover los componentes hasta que la puerta se abrió con un leve clic. Se asomó y vio que el pasillo estaba vacío. Con una mezcla de nerviosismo y determinación, salió sigilosamente de su celda.  

El primer obstáculo fue el sistema de vigilancia. Usó su telequinesis para estropear con telequinesis cada cámara de seguridad que veía en su camino. Mientras el TCO se preparaba por una posible amenaza, Mark avanzó por los corredores laberínticos de la base.  

Al llegar a la sala de control principal, Mark sabía que debía ser rápido. Utilizó sus poderes para manipular los interruptores y sobrecargar el sistema eléctrico, causando una serie de apagones intermitentes. La confusión se extendió por la base, y los guardias se apresuraron a averiguar qué estaba pasando.  

Aprovechando el caos, Mark se dirigió hacia la salida. Sin embargo, varios soldados del TCO lo interceptaron en el camino. Mark, con el poco conocimiento y control telequinético que tenía, se preparó para enfrentarlos.  

Uno de los soldados levantó su arma, pero Mark reaccionó instintivamente, usando su telequinesis para desviar el cañón del arma y hacer que el disparo fallara. Tras fallar el disparo, Mark agarró él rifle del soldado y lo empujó hacia arriba, dejándolo inconsciente. Otro soldado se abalanzó sobre él, pero Mark lo empujó con una onda de energía, haciéndolo volar varios metros hacia atrás.  

Los soldados restantes se movieron rápidamente, rodeándolo. Mark, respirando con dificultad, concentró toda su energía en un movimiento desesperado. Levantó una mesa cercana y la lanzó contra los soldados, derribándolos momentáneamente. Intentó seguir usando su telequinesis mientras se protegía detrás de una pared, pero por alguna razón no funcionaba, dándose cuenta de que su telequinesis solo funcionaba en aquello que estuviera en su rango de visión. Teniendo que recurrir a usar el rifle que agarró y enfrentarse a los soldados que al igual que él, se escondían.  

Corrió por el pasillo, disparando a los soldados que trataban de bloquear su camino. Usaba su telequinesis para mover obstáculos y crear barreras temporales, ralentizando a sus perseguidores. Un soldado apareció en una esquina, y Mark lo empujó telequineticamente contra la pared, dejándolo inconsciente.  

El sonido de alarmas llenó el aire. La base estaba en alerta máxima. Mark sabía que tenía que moverse rápido. Giró en otro corredor y se encontró con un grupo de soldados preparados para enfrentarlo. Antes de que pudieran disparar, levantó un contenedor metálico y lo lanzó hacia ellos, derribándolos como piezas de dominó.  

Pero los soldados seguían llegando. Mark sentía la fatiga acumulándose; usar sus poderes constantemente era agotador. Se escondió detrás de una pared, tomando un momento para recuperar el aliento. Los pasos apresurados de los soldados resonaban cada vez más cerca.  

Mark miró a su alrededor y vio un conjunto de tuberías que atravesaban el techo del pasillo. Con un esfuerzo mental, hizo que las tuberías se desprendieran y cayeran, creando una barrera temporal. Siguió avanzando, disparando a los soldados que aparecían y usando su telequinesis para mantenerlos a raya.  

Un grupo de soldados bien entrenados lo rodeó en una intersección de corredores. Mark sabía que estaba en desventaja. Concentró toda su energía en un empujón telequinético masivo, lanzando a los soldados en todas direcciones. Aprovechó la confusión para escapar por otro pasillo.  

La base era un laberinto, pero Mark había memorizado parte del diseño durante su cautiverio. Sabía que debía dirigirse hacia el sector norte, donde había una salida de emergencia. Siguió avanzando, enfrentándose a más soldados y superando obstáculos con una combinación de fuerza bruta y habilidad telequinética.  

En su prisa, abrió una puerta y se encontró en una amplia habitación que reconocía. La estancia estaba decorada con lujosos muebles y en el centro, sentado en un sillón de cuero, estaba Reynard. El líder de TCO lo miró con una mezcla de sorpresa y diversión.  

― bueno, bueno, parece que la mente maestra ha decidido huir de nosotros ―dijo Reynard, poniéndose de pie lentamente― 

Mark, sintiendo la urgencia de la situación, levantó el rifle y apuntó a Reynard.  

― no te acerques, Reynard. No tengo tiempo para tus juegos ―dijo Mark con voz firme― 

Reynard sonrió y levantó las manos en señal de rendición.  

― tranquilo, Rogers. ¿Realmente crees que puedes salir de aquí con vida?  

Antes de que Mark pudiera responder, Reynard movió su mano con un gesto rápido y, de repente, comenzó a dispararle. Mark, sin perder un segundo, disparó el rifle, pero Reynard se movió con una agilidad sorprendente para un hombre de su edad, esquivando las balas y lanzándose hacia Mark.  

  

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