Saltar al contenido
Explorar novelas

Ascensión Sobrehumana. Parte 2

The Radiant Twilight | Parte 1: MIND-SHIFT · por Aldex29 · 04 de septiembre de 2026

El sol de la mañana iluminaba suavemente las calles de San Francisco cuando Alex Wilson estacionó su coche frente a la casa de Mark. Había algo reconfortante en la tranquilidad de la escena: las hojas caídas en la acera, el sonido distante de la ciudad despertando, y la idea de lo que estaba por venir.  

Alex bajó del coche con su habitual energía, su sonrisa ancha contrastando con la seriedad de la situación. Se dirigió hacia la puerta de Mark, golpeándola con una secuencia de toques amistosos.  

Mark abrió la puerta, su expresión aún marcada por la mezcla de incertidumbre y determinación. No había dormido mucho, pero la idea de aprender a controlar sus habilidades y la extraña pero bienvenida presencia de Alex le daba la fuerza necesaria.  

― ¡buenos días, campeón! ―saludó Alex, con esa chispa inconfundible en sus ojos― Espero que hayas traído tus ganas de trabajar, porque hoy nos vamos a superar.  

Mark esbozó una media sonrisa, la única respuesta que Alex necesitaba para saber que estaba listo.  

El trayecto al lugar alejado fue más relajado que el día anterior. Alex mantenía la conversación ligera, hablando de todo y nada al mismo tiempo, un intento deliberado de aliviar cualquier tensión en Mark. Hablaron de música, de cine, e incluso de los mejores lugares para comer en la ciudad. Aunque Mark no participaba tanto, escuchaba, y eso era un avance.  

Al llegar al lugar apartado, Alex estacionó el coche y ambos se bajaron. La brisa fresca del campo les dio la bienvenida mientras caminaban hacia la zona donde habían practicado el día anterior. Era un lugar ideal: aislado, tranquilo, sin nada que pudiera interferir.  

― bueno, ¿por dónde empezamos hoy? ―preguntó Alex mientras se estiraba, como si estuviera preparándose para un partido deportivo―  

Mark se tomó un momento para pensar. Ya había logrado cierto control sobre objetos más pequeños, pero sabía que necesitaba desafiarse más.  

― quiero intentar mover algo más grande ―dijo finalmente, con un tono que denotaba más resolución que la que había mostrado antes―  

Alex asintió, evaluando el entorno. No tardó en encontrar una roca considerable, lo suficientemente grande como para representar un desafío, pero no tanto como para ser imposible.  

― perfecto. Empezamos con eso. Pero antes, relájate. Recuerda, la telequinesis es tanto mental como física. Si te estresas, tu mente se cerrará. Toma aire, enfócate en la roca, y luego, en el movimiento. No lo pienses demasiado, solo hazlo.  

Mark asintió, siguiendo las instrucciones de Alex. Cerró los ojos por un momento, respiró profundamente, y al abrirlos, se concentró en la roca. Sentía el peso de ella en su mente, un obstáculo tangible que necesitaba superar.  

Con un esfuerzo consciente, extendió su mano hacia la roca, como si eso lo ayudara a guiar su energía. Lentamente, pero con creciente certeza, la roca comenzó a temblar, luego a moverse, elevándose unos centímetros del suelo. El esfuerzo era evidente en su rostro, pero también lo era la satisfacción de ver el resultado.  

― ¡ahí vamos! ―exclamó Alex, animando a Mark― Mantén la concentración, pero no te esfuerces demasiado. Es un proceso. Día tras día, te vas a hacer más fuerte.  

La roca, después de mantenerse suspendida durante unos segundos, cayó de nuevo al suelo con un ruido sordo. Mark respiró hondo, sintiendo una mezcla de agotamiento y logro.  

― eso fue impresionante, Mark. De verdad, cada día mejoras más y eso que solo llevamos uno ―dijo Alex con una sonrisa genuina― pronto, esto será tan natural para ti como respirar.  

Mark asintió, sintiéndose un poco más seguro de sí mismo. Alex no solo era un apoyo, sino que comenzaba a ver en él algo más, una figura que combinaba mentoría y camaradería, algo que había perdido desde su secuestro.  

Pasaron las horas y continuaron trabajando, cada ejercicio un poco más difícil que el anterior. Alex, con su mezcla de humor y seriedad, guiaba a Mark, empujándolo a ir más allá de lo que creía posible. Poco a poco, esa barrera de seriedad que Mark siempre había mantenido comenzó a desmoronarse, aunque fuera solo un poco.  

A medida que el sol avanzaba hacia su cenit, las sombras se acortaban y el calor aumentaba. Mark y Alex se tomaron un breve descanso, sentados en el suelo, sintiendo la satisfacción del progreso. Aunque Mark seguía siendo reservado, había una ligera relajación en su postura, una pequeña señal de que estaba empezando a confiar en Alex.  

― ¿listo para otra ronda? ―preguntó Alex, levantándose y extendiendo una mano para ayudar a Mark a ponerse de pie―  

Mark asintió, aceptando la mano de Alex. Ambos sabían que aún quedaba mucho trabajo por delante, pero el día había comenzado con buen pie. Mientras se preparaban para continuar, la confianza entre ellos crecía, formando las bases de lo que prometía ser una sólida amistad.  

El sol comenzaba a moverse hacia el oeste, y el día seguía avanzando, pero para Mark y Alex, era solo el comienzo.  

El sol ya estaba bajo en el horizonte, bañando el paisaje con una cálida luz anaranjada mientras Mark y Alex recogían sus cosas tras un largo día de entrenamiento. Ambos estaban cansados, pero satisfechos con los progresos logrados. Había sido un día productivo, lleno de desafíos y superación.  

― ¿qué te parece si tomamos algo antes de irnos a casa? ―propuso Alex mientras cerraba el maletero de su coche― Conozco un lugar no muy lejos de aquí, en la carretera. No es nada del otro mundo, pero tienen un buen café y unas hamburguesas que te dejan satisfecho.  

Mark, que rara vez aceptaba invitaciones sociales, se encontró asintiendo. Había algo en la compañía de Alex que lo hacía sentir un poco más relajado, más dispuesto a bajar la guardia.  

― suena bien ―respondió con una leve sonrisa―  

El trayecto fue tranquilo, con la carretera vacía y el crepúsculo envolviendo el paisaje en tonos cada vez más oscuros. Pronto, llegaron a un pequeño bar/cafetería al borde de la carretera, un lugar que parecía estar en medio de la nada, pero que irradiaba una calidez reconfortante. El letrero de neón parpadeaba ligeramente, y las pocas luces en el interior proyectaban un resplandor acogedor.  

Entraron y se sentaron en una mesa junto a la ventana, desde donde podían ver la carretera desierta. La camarera, una mujer de mediana edad con una sonrisa amable, se acercó para tomarles el pedido.  

― un café y una hamburguesa para mí, por favor. ―pidió Alex con su habitual jovialidad― Y para ti, Mark, ¿lo mismo?  

Mark pidió lo mismo, optando por el café y la hamburguesa. Mientras la camarera se retiraba, ambos se acomodaron en sus asientos. Había una comodidad inesperada en ese entorno, un refugio momentáneo del mundo exterior.  

Después de un rato de silencio, mientras esperaban su comida, Mark se inclinó ligeramente hacia adelante, fijando su mirada en Alex.  

― Alex… ―comenzó, con cierta vacilación en su voz― Aún no entiendo por qué estás haciendo todo esto. Mentirle a tus superiores, ayudarme a controlar estas… habilidades. No tienes ninguna obligación conmigo, y, sin embargo, aquí estás.  

Alex tomó un sorbo de agua antes de responder, su expresión suavizándose mientras se preparaba para la conversación que había estado evitando.  

― supongo que es justo que lo sepas, Mark. ―dijo, dejando el vaso sobre la mesa― Verás, no es solo por lo que vi en ti o por lo que creo que puedas hacer. Hay algo más personal.  

Mark lo miró en silencio, esperando la explicación.  

― hace años, cuando era un joven agente del FBI, tuve un superior que… bueno, me ayudó a ser quien soy hoy. Era un hombre increíblemente serio, seco, muy parecido a ti en algunos aspectos. ―Alex sonrió con nostalgia, recordando― Lo admiraba mucho, pero nunca pude ayudarlo de la forma en que él me ayudó a mí. Siempre sentí que le fallé en cierto sentido. Cuando te conocí, me recordaste a él. Vi en ti a alguien que estaba lidiando con algo mucho más grande de lo que podía manejar solo, y supe que tenía que hacer algo. No quería repetir el mismo error.  

Mark asintió lentamente, comprendiendo la motivación detrás de las acciones de Alex. Era un hombre de principios, de lealtades profundas, y había visto en Mark una oportunidad de redención, una forma de enmendar lo que consideraba un fracaso pasado.  

― pero también hay algo más, Mark. ―continuó Alex― Creo sinceramente que el mundo necesita a alguien como tú. Alguien que pueda hacer una diferencia real, y que se mantenga firme en sus valores. No puedo dejar que un tipo como tú se pierda en toda esta locura. No después de lo que has pasado.  

La camarera regresó con sus pedidos, colocando las humeantes hamburguesas y el café frente a ellos. Alex agradeció con una sonrisa y esperó a que se fuera antes de continuar.  

― sé que no es fácil confiar en alguien que apenas conoces, especialmente después de lo que te pasó. Pero quiero que sepas que estoy aquí para ayudarte, no solo como agente del FBI, sino como alguien que cree en ti.  

Mark tomó un sorbo de su café, dejándose llevar por las palabras de Alex. Había algo genuino en él, una honestidad que no podía ignorar. No estaba acostumbrado a ese tipo de apoyo, pero sabía que era algo que necesitaba aceptar si quería seguir adelante.  

― aprecio lo que haces, Alex. ―dijo finalmente― No estoy acostumbrado a recibir ayuda, y menos a confiar en alguien tan fácilmente. Pero… creo que puedo intentarlo.  

Alex sonrió ampliamente, satisfecho con la respuesta de Mark.  

― eso es todo lo que pido, amigo. Un paso a la vez.  

La conversación luego se desvió hacia temas más ligeros. Mark habló brevemente sobre su vida en Eclipse Laboratories, mencionando a Evelyn de pasada, aunque sin entrar en detalles. Había algo en su tono que delataba que Evelyn era importante para él, aunque no dijo mucho más.  

Alex, por su parte, compartió algunas anécdotas de su vida como agente del FBI, historias llenas de humor y situaciones inverosímiles que lograron sacar una risa sincera de Mark, algo que no había ocurrido en mucho tiempo.  

Conforme la tarde avanzaba hacia la noche, la atmósfera en el pequeño bar se volvió aún más tranquila. Afuera, las estrellas comenzaban a aparecer en el cielo, y la carretera seguía vacía, como si el mundo entero se hubiera detenido por un momento.  

― sabes, Mark. ―dijo Alex mientras se recostaba en su silla, con la mirada perdida en las estrellas visibles por la ventana― Tal vez todo esto sea una locura, pero tengo la sensación de que, pase lo que pase, vamos a lograr algo grande. Algo que podría cambiarlo todo.  

Mark, por primera vez en mucho tiempo, sintió que esa posibilidad no le parecía tan lejana. Quizás, con la ayuda de Alex, podría descubrir qué hacer con sus poderes, y quizás, encontrar su lugar en ese mundo que aún le parecía tan incierto.  

― sí, puede que tengas razón ―dijo finalmente, terminando su café―  

La noche estaba llegando, y con ella, una nueva etapa en la vida de Mark. Con Alex a su lado, supo que no tendría que enfrentarla solo.  

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a Aldex29 en el lector de Culto de Papel. Es gratis.

Otras novelas: Demon Academy · Restos de Almas Rotas · EL ESCANDALOSO CASTIGO DE FEME A LA COTILLERA ABBY O CUÁNTAS BOCAS PUEDO ABRIRTE HASTA QUE EMPIECES A CALLAR