Mark estaba sentado en su pequeño pero acogedor salón, contemplando la pantalla de su teléfono. Habían pasado varios días desde su regreso a San Francisco, y aunque había intentado retomar su vida normal, la sombra de lo ocurrido seguía persiguiéndolo. Los recuerdos de la base, la sensación de poder latente en su interior, y el desconcierto de no saber qué hacer con todo ello le provocaban un nudo en el estómago.
De repente, su teléfono vibró en la mesa, sacándolo de sus pensamientos. El nombre de Alex Wilson apareció en la pantalla, acompañado de un tono amistoso. Mark dudó por un momento, pero finalmente contestó.
― ¿Wilson? ―preguntó Mark, su voz cargada con la seriedad habitual―
― ¡Mark! ―la voz de Alex era vibrante, casi demasiado alegre para esa hora de la mañana― ¡qué bueno escucharte! Oye, ¿tienes un momento para hablar? Hay algo de lo que quiero discutir contigo. Algo importante.
Mark suspiró, sabiendo que no tenía muchas opciones. Desde la extraña conversación que había tenido con Alex tras el incidente en la ciudad, sabía que esto era inevitable.
― está bien ―respondió finalmente― ¿quieres venir aquí o prefieres que nos encontremos en otro lado?
― ¡no te preocupes! Estoy justo afuera. ―Alex sonaba como si estuviera conteniendo la risa― Me adelanté un poco, lo admito.
Mark se levantó, desconcertado. Caminó hacia la puerta y la abrió, encontrándose con Alex de pie en el umbral, con una gran sonrisa en el rostro y una bolsa de café para llevar en la mano.
― sabía que esto podría ser una conversación larga, así que traje combustible ―dijo Alex, levantando la bolsa como si fuera un trofeo―
― gracias ―respondió Mark, sin mucho entusiasmo, pero haciendo un esfuerzo por ser cortés― entra.
Alex se movió con la facilidad de alguien que no se deja intimidar por la falta de calidez. Se sentó en uno de los sillones, dejó la bolsa de café sobre la mesa y le ofreció a Mark uno de los vasos.
― sabes, la última vez que hablamos, me quedé pensando en lo que me dijiste. ―empezó Alex, con su tono relajado― Sobre lo que pasó en la ciudad, y sobre ti.
Mark lo miró fijamente, esperando a que continuara.
― no le dije nada a mis superiores. ―dijo Alex, dejando caer la bomba con una naturalidad sorprendente― Todo ese asunto del tipo con el detonador y el dispositivo cayendo justo cuando hiciste ese gesto… bueno, mantuve todo eso fuera de los informes. No era el momento adecuado para que supieran, ¿sabes?
Mark sintió un peso aliviarse en su pecho, pero no lo demostró. Simplemente asintió, aceptando la noticia.
― aprecio eso ―respondió con su tono habitual― pero no sé si fue lo correcto. Ahora hay más personas involucradas, y no estoy seguro de si quiero seguir adelante con esto.
Alex lo miró por un momento, evaluando su respuesta antes de hablar.
― entiendo que es complicado, y que no pediste nada de esto. ―dijo, con una mezcla de seriedad y empatía― Pero la verdad, Mark, es que tienes un don. Un don que podría hacer una gran diferencia si lo usas correctamente.
Mark desvió la mirada, incómodo con la conversación. Las palabras de Alex tocaban una parte de él que prefería ignorar, una parte que sabía que tenía razón pero que no quería aceptar.
― no soy un héroe, Wilson. ―respondió finalmente, su tono frío― Apenas puedo controlar lo que tengo. Lo que pasó el otro día fue más suerte que habilidad.
Alex se inclinó hacia adelante, con una sonrisa que mezclaba comprensión y desafío.
― claro, puede que no seas un héroe, al menos no todavía. Pero eso no significa que no puedas aprender a serlo. Mira, no estoy aquí para decirte qué hacer con tu vida, Mark. Pero lo que sí puedo ofrecerte es ayuda. Puedo apoyarte para que descubras cómo manejar esos poderes y usarlos de manera efectiva.
Mark levantó una ceja, escéptico.
― ¿y qué? ¿Vas a ser mi entrenador personal? ―preguntó con un deje de sarcasmo―
Alex soltó una carcajada, sin ofenderse en lo más mínimo.
― algo así. ―respondió, aún sonriendo― No soy un experto en superpoderes ni nada por el estilo, pero sé cómo funciona el mundo, y sé que hay maneras de que esto funcione sin que te conviertas en un objetivo para la mitad del planeta. Además, me caes bien, y no quiero que termines perdiendo el control de algo que podría ser increíble.
Mark no respondió de inmediato. Las palabras de Alex, aunque formuladas de manera ligera, resonaban en su mente. Sabía que había verdad en ellas, pero la duda seguía presente, como una sombra que se negaba a disiparse.
― voy a necesitar tiempo para pensarlo ―dijo finalmente―
Alex asintió, sin perder su actitud relajada.
― por supuesto. Tómate todo el tiempo que necesites. Solo recuerda que no estás solo en esto. Cuando estés listo, aquí estaré para ayudarte a descifrar todo esto, ¿vale?
Mark lo miró por un largo momento antes de asentir lentamente.
― vale ―dijo, aceptando la oferta con un ligero suspiro―
Alex se levantó, sonriendo de nuevo.
― perfecto. Ahora, ¿cómo está ese café? ―preguntó, señalando el vaso que Mark tenía en la mano―
Mark miró su café y, por primera vez en lo que parecía mucho tiempo, una pequeña sonrisa se asomó en la esquina de sus labios.
― no está mal, Wilson. No está mal.
El día se deslizaba lentamente hacia la noche cuando Alex condujo su coche por una carretera solitaria, alejada del bullicio de la ciudad. Mark, sentado en el asiento del pasajero, observaba por la ventana mientras el paisaje cambiaba de edificios a vastos campos y colinas. Había accedido a la sugerencia de Alex de practicar en un lugar apartado, lejos de miradas curiosas y cámaras indiscretas.
― estamos cerca ―dijo Alex, rompiendo el silencio mientras giraba el volante hacia un camino de tierra que se adentraba en un pequeño valle rodeado de árboles altos―
Mark miró a su alrededor, reconociendo que el lugar era ideal para lo que estaban a punto de hacer. No había señales de vida humana en kilómetros a la redonda, y la tranquilidad del lugar contrastaba con la agitación que sentía en su interior.
― ¿de dónde sacaste este lugar? ―preguntó Mark, finalmente rompiendo su silencio―
Alex sonrió mientras detenía el coche en un claro abierto.
― conozco algunos lugares por aquí y allá ―respondió, encogiéndose de hombros― digamos que tengo mis fuentes. Además, sabía que necesitaríamos un espacio amplio y seguro para esto.
Ambos bajaron del coche y Alex se dirigió al maletero, sacando un par de conos de tráfico y algunas latas vacías.
― vamos a empezar con algo sencillo. ―dijo Alex mientras colocaba los conos y las latas en el suelo, formando una especie de circuito improvisado― El objetivo es que uses tus poderes para mover estos objetos de un punto a otro. Nada complicado, solo quiero ver cómo lo manejas.
Mark se acercó, observando los objetos con una mezcla de escepticismo y concentración. Había usado sus poderes en situaciones de vida o muerte, pero nunca en un entorno controlado como este. Era como si estuviera a punto de descubrir una nueva parte de sí mismo, y no estaba seguro de cómo se sentiría al respecto.
― está bien ―dijo finalmente, respirando hondo― vamos a intentarlo.
Alex dio un paso atrás, dándole espacio a Mark.
― recuerda, no te estreses demasiado. Solo concéntrate en lo que quieres hacer. Piensa en los objetos moviéndose y deja que tu mente haga el trabajo.
Mark cerró los ojos por un momento, intentando despejar su mente. Cuando los abrió, fijó la vista en una de las latas. Al principio, no ocurrió nada. El aire permanecía inmóvil, y la lata seguía en su lugar. Pero entonces, con un esfuerzo mental que sintió como un leve empujón en su mente, la lata comenzó a tambalearse antes de elevarse lentamente en el aire.
― ¡eso es! ―exclamó Alex, entusiasmado― ¡sigue así!
Mark mantuvo la concentración, moviendo la lata a través del circuito improvisado. La dejó caer suavemente sobre uno de los conos, y después hizo lo mismo con las otras latas, cada vez con un poco más de facilidad. Sentía la energía fluir a través de él, una conexión que era a la vez extraña y natural.
― bien, bien. ―dijo Alex, acercándose de nuevo― Parece que lo estás entendiendo. Ahora intentemos algo más grande.
Alex señaló hacia una roca más grande que estaba cerca. Mark la observó, sabiendo que sería un desafío mayor. Respiró hondo nuevamente, concentrándose en la roca. Esta vez, el esfuerzo fue mayor. La roca tembló ligeramente antes de elevarse, pero solo unos centímetros del suelo antes de caer de nuevo.
― no te frustres. ―dijo Alex, notando la expresión de Mark― Es más pesada y requiere más control. Tómate tu tiempo.
Mark intentó de nuevo, esta vez enfocando más su energía. La roca se levantó lentamente, más alto que antes, y la sostuvo en el aire durante unos segundos antes de dejarla caer suavemente al suelo.
― ¡lo lograste! ―exclamó Alex, claramente impresionado― eso fue increíble, Mark. Estás mejorando rápido.
Mark exhaló, sintiendo una mezcla de alivio y fatiga. Usar sus poderes de esta manera era agotador, pero también sentía que estaba comenzando a entender cómo funcionaban.
― es un comienzo. ―dijo Mark, con un tono más suave de lo habitual― Pero aún hay mucho que no sé.
Alex asintió, colocándose a su lado.
― y eso es lo emocionante. ―respondió con una sonrisa― Tienes un potencial enorme, y estoy aquí para ayudarte a descubrirlo. Ahora, veamos si podemos hacer algo más desafiante.
Pasaron las siguientes horas probando diferentes ejercicios. Alex sugirió varias ideas, desde mover múltiples objetos al mismo tiempo hasta intentar manipular cosas sin verlas directamente. Algunos intentos fueron exitosos, otros menos, pero cada uno enseñaba algo nuevo a Mark.
El sol comenzó a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas y púrpuras. Mark estaba agotado, pero una parte de él se sentía revitalizada. Por primera vez en mucho tiempo, sentía que estaba tomando control de lo que le había sucedido, en lugar de simplemente reaccionar a ello.
― has hecho un gran progreso hoy ―dijo Alex mientras recogían los objetos dispersos― con algo de práctica regular, podrás manejar estas habilidades con mucha más facilidad.
Mark asintió, sabiendo que Alex tenía razón. Este era solo el principio, pero al menos ahora tenía un camino a seguir.
― gracias por esto, Wilson ―dijo Mark mientras ambos se subían al coche― no sé si estoy listo para lo que viene, pero al menos siento que tengo una oportunidad.
Alex sonrió mientras encendía el motor.
― siempre la has tenido, Mark. Solo necesitas un poco de ayuda para darte cuenta de ello. Y no te preocupes, estaré aquí para echarte una mano cuando lo necesites.
Mark miró por la ventana mientras se alejaban del claro, el paisaje nocturno reflejando la calma que comenzaba a asentarse en su mente. Sabía que el camino por delante no sería fácil, pero al menos ahora no tendría que recorrerlo solo.