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The Hi-Hats Capitulo 8: The session

The Hi-Hats · por Joe · 10 de septiembre de 2026

8. The Session.

 

El lunes, afortunadamente, fue un día bastante soleado y colorido. Las aves cantaban y volaban satisfactoriamente. El pasto de los jardines de las casas era de un color verde intenso, que llamaba la atención del ojo humano más que el entorno.  Las flores eran exuberantes y coloridas, de colores suficientes para que un artista pueda hacer su paleta de colores eficientemente. Parecía que la tormenta del miércoles nunca había sucedido. 

Sin embargo, la casa de Julian fue completamente afectada por la tormenta, gracias a un conjunto de granizos que cayeron en un pedazo de madera del techo que estaba bastante débil. El granizo hizo un gran agujero en el techo, lo que causó que la familia de Julian tuviera que mudarse momentáneamente con sus abuelos paternos, excepto por Julian, quien se estaba hospedando en la casa de William con el único propósito de tocar el piano de John.

 

Richard ya estaba en Abbey Road Studios esperando a que los cuatro llegaran, se le había olvidado por completo que tres de ellos son estudiantes. Aún así, tenían una semana entera para tenerlo completo, por lo que no se preocupó demasiado por ello. Para pasar el tiempo, Richard empezó a jugar con los instrumentos, simulando que tocaba en su banda de la adolescencia, la cual se desintegró por completo al salir del bachillerato, dejando de lado los sueños y ambiciones de ser grandes. Así que Richard, al ver ese sueño destruido, decidió ayudar a otros adolescentes a cumplir ese sueño.

Conforme pasaban las horas, Richard se iba desesperando cada vez más. El aburrimiento poco a poco lo consumía, de hecho, pensó en retirarse varias veces, pero al estar en la puerta, recordaba a la banda y a sus sueños de ser grandes, como él y sus amigos, por lo que se detenía unos cuantos segundos y volvía al asiento de madera. Esa sucesión de pasos la hizo cinco veces, una cada quince minutos.

Después de un largo e interminable rato, llegó Paul, el único puntual de la banda, o al menos, es el que menos tarda.

Paul le enseñó a Richard unas cuantas canciones que había compuesto, aunque todavía estaban escritas a medias y ninguna estaba lista para ser grabada. Después tocó la canción en la batería y en la guitarra, ya que esos eran los instrumentos que Paul dominaba.

Las canciones fueron del agrado de Richard y le pidió y sugirió a Paul que esas canciones debían estar sí o sí en el disco. Paul soltó una pequeña carcajada, como de burla, pero de todas maneras, terminó accediendo a su petición.

Después de ese rato, el cual pasó bastante rápido, llegaron Julian, William y Sheillah al mismo tiempo. A William le estaba molestando un tanto la presencia de Sheillah. Él creía que ella terminaría arruinando algo en algún punto de la sesión. Ella solo estará en esta sesión. Aguanta William. Pensó William, aunque él no podía estar más equivocado.

William estaba afinando una de las guitarras, la cual él usaría. Paul, a modo de broma, empezó a tocar lo más fuerte que podía para distraer a William y no dejarlo afinar. Michael, el productor que se le fue asignado a la banda, regaño a Paul, por lo que Paul se mostró afectado y resentido por unos cuantos minutos.  Cuando se le pasó el enojo, empezó a afinar la batería ya que había un tambor que resonaba más de lo que debía.

Cuando ya estaban listos, de una vez por todas, llegó Joseph con su bajo Höfner, claramente, se notaba que él no había puesto atención cuando Richard les había dicho a todos que habian todos los instrumentos que ellos necesitaban, por eso, vio a su alrededor y vio un montón de instrumentos musicales de gama alta, hizo una expresión de vergüenza por unos cuantos segundos, se dirigió a la banda y a Richard y se estableció ahí mientras esperaba que todos estuvieran listos. 

Cinco minutos pasaron y nadie dijo nada, así que Joseph, un poco desesperado y aburrido, rompió el hielo.

—Ey, ¿qué les parece si iniciamos a grabar algo? Lo que sea. Jude, ¿No tienes nuevas canciones? Porque la que tocamos en el demo era bastante buena.

—No, Joseph, hoy no tengo nada, de hecho, estaba escribiendo algo en la noche, pero me quedé dormido y solo tengo como cuarenta segundos de la canción.

—No importa —exclamó Joseph—. Canción es canción, ¿No, Paul? Jude, toca lo que tengas  y la grabamos… o si quieres la terminamos de escribir entre los cuatro.

—Si, me parece buena idea —dijo Paul—. no podemos desperdiciar estos dos meses que nos dieron de límite para tener listo el disco. Toca lo que tengas, Jude.

Julian accedió y empezó a cantar la canción y tararear las partes en las que todavía no había letra.

La letra era un tanto extraña y aburrida, claramente estaba muy por debajo del nivel de Julian. En la letra se notaba que no había dormido en unos cuantos días gracias al nerviosismo del disco y el acontecimiento en su casa. Al darse cuenta de lo mala que era la canción, se detuvo y se volvió a sentar. El grupo volvió a ser rodeado por un silencio incómodo.

Nadie dijo nada sobre la canción de Julian, aunque sus expresiones de incomodidad al escuchar la canción, lo decían todo.

Michael bajó de la cabina del productor para checar los avances de la banda. 

—¿Ya tienen canciones para grabar? —preguntó Michael.

—Ese es el tema, Michael, no tenemos nada que grabar.

—Pues graben unos cuantos covers, al menos tres. No es necesario que todas las canciones de su disco sean suyas.

—Oh, gracias, Michael.

—No se preocupen, pero mañana quiero que tengan al menos una canción original lista para ensayar y grabar.

—Está bien.

Grabaron versiones de Tutti Frutti, de Little Richard, Stand by me, de Ben E. King y Roll Over Beethoven, de Chuck Berry.

Cuando terminaron, se miraron fijamente, claramente decepcionados de esa primera sesión. Se dirigieron a la puerta del estudio, pero Michael los detuvo.

—Ustedes cuatro… mañana tienen que traer algo suyo, porque a base de covers no podrán sobrevivir en este mundo. Los covers sirven, pero para una banda fracasada en un bar, como ustedes lo eran antes…

La banda se quedó en silencio unos segundos, después asintieron con la cabeza y se fueron a la casa de Paul para componer y ensayar nuevas canciones.

 

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