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The Hi-Hats Capitulo 5: The Tapes

The Hi-Hats · por Joe · 29 de agosto de 2026

5. The Tapes

      William llegó a la casa de Paul, donde ellos grabarían su demo para posteriormente enviarlo a las disqueras y así conseguir su sello discográfico. Si ellos lograban conseguir el sello de cualquier disquera, conseguirían su primer disco y podrían tener giras, conciertos y chicas enloquecidas llorando en la boda de uno de ellos. Sheillah decidió acompañarlo, probablemente para interrumpirlo en ese día importante.

Paul abrió la puerta solo veinte segundos después de que William presionara el timbre. Lo invitó a pasar amablemente.

Neil, el ingeniero de sonido que habían contratado específicamente para esa ocasión, ya se encontraba ahí, y estaba subiendo las escaleras con una mochila grande en la que tenía el equipo para poder improvisar un estudio en la habitación de Paul.

Era una habitación normal y formal, tenía una cama completamente blanca, la cual estaba tendida casi perfectamente. Al costado tenía una mesa de noche de madera clara. Una alfombra gris cubría casi todo el piso, y había un escritorio, donde Paul probablemente hacía sus trabajos escolares.

  Paul, Julian, Joseph, William y Richard subieron al cuarto junto a Neil, y lo ayudaron a sacar las cosas que él tenía en la mochila. Neil bajó y agarró cinco micrófonos. Después volvió a subir y colocó los micrófonos en una hilera.

Paul le encargó a Julian que bajara por los instrumentos. Julian cumplió su petición y bajó las escaleras para dirigirse hacia los instrumentos.

Ahí estaba Sheillah, quien estaba esperando a que los seis de arriba terminaran de preparar el estudio. Se percató de que Julian bajó y sintió curiosidad por saber qué era lo que estaba haciendo.

—¿Para qué bajas, Julian?

—Paul me encargó que subiera los instrumentos.

—Y… ¿tú qué tocas?

—Se supone que toco el piano, pero yo no tengo piano y soy el segundo guitarrista.

—¿Por qué no tienes piano?

—No tengo dinero para comprar uno.

Sheillah hizo una expresión de duda.

—Pues… En mi casa tengo un piano. Es de mi papá, porque él quería tocar en la orquesta, pero de repente mi mamá se embarazó y mi papá ya no pudo tocar, y ya no lo usa en absoluto. No creo que le interese si vienes a practicar.

—¿Hablas enserio?

—¿Por qué mentiría?

—Bueno, gracias de verdad. ¿Te parece bien si voy mañana?

—Claro que sí.

—Bueno, me tengo que subir ya.

—Está bien.

Julian subió las escaleras con un bajo Höfner en la mano. Durante los siguientes minutos bajó y volvió a subir un total de seis veces para llevar las guitarras y las piezas de la batería de Paul. 

Paul se dedicó a armar la batería de vuelta. Joseph y William se encargaron de ayudar a Neil con la instalación de todo el cableado para el estudio de grabación improvisado. Julian, con ayuda de Richard, sacó de la habitación la cama, la mesa de noche y el escritorio.

—No saquen el escritorio de aquí —exclamó Neil—. La voy a usar para poner la grabadora.

Julian volvió a meter el escritorio y lo colocó enfrente de la puerta, entonces Neil colocó la grabadora sobre el escritorio.

La habitación estaba completamente lista y lo único que faltaba era que la banda empezara a tocar. Así que cada uno se colocó en sus instrumentos correspondientes.

Neil levantó su dedo pulgar, indicando que la grabación ya había iniciado. Paul marcó un compás de cuatro cuartos con sus baquetas y al terminar, la banda comenzó a tocar sus instrumentos.

La canción tenía un ritmo animado y alegre con un ritmo de ocho tiempos, con golpes en la tarola en el tercer, cuarto y séptimo tiempo, y golpes de bombo en el primer, sexto y octavo tiempo.

Julian se equivocó en el acorde de do mayor y se detuvo en ese mismo momento. Neil dejó de grabar y comenzó de nuevo después de asegurarse de que ya estaban listos. Al iniciar la segunda toma, William entró antes de tiempo. Paul le lanzó una baqueta de forma de broma. William se enojó pero lo dejó pasar.

La tercera toma fue la definitiva, con un tiempo prácticamente perfecto y que te hacía querer bailar aunque fuese el peor día de tu vida.

Al terminar, Richard le pagó a Neil. Neil recogió todo lo que había instalado, y sin decir ni siquiera adiós, se fue a su hogar. Los demás volvieron a dejar el cuarto como estaba antes y bajaron las escaleras.

Sheillah había preparado la cena, la cual ya estaba repartida por la mesa en ocho platos y ocho sillas.

Paul, Julian, Joseph, William, Richard, Sheillah y el hermano de Paul, se sentaron en las sillas, dejando una vacía en el proceso. Sheillah, al darse cuenta de su error, se levantó rápidamente y retiró el plato de la mesa.

Después de cenar, Richard tomó la cinta de audio, la guardó en el bolsillo de su chamarra y se retiró a su casa. Joseph se fue solo diez minutos después. William, Sheillah y Julian se fueron simultáneamente.

 

Al llegar a su hogar, Richard se fue a su habitación, se puso su pijama y se acostó en su cama. Estuvo dos horas intentando dormir, sin conseguirlo, pensando en el día de mañana, en el que tendría que entregar la grabación y conseguir un sello discográfico, pero ese pensamiento le transmitía miedo e inseguridad, haciendo que no pudiera dormir.

 

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