4. Richard and The Failures
Richard se encontraba recostado en su cama. Tenía el contrato sobre una silla de madera que él utilizaba como mesa de noche. Richard, sin parpadear ni una sola vez, estaba mirando fijamente hacia la pared frontal respecto a su cama, como si de un muerto se tratara.
Richard tenía la mente completamente en blanco, pero, de un momento a otro, comenzó a pensar detalladamente sobre las anteriores bandas a las que representó y arruinó.
En el cincuenta y cinco, un joven Richard de veinticuatro años acababa de formarse como representante de bandas musicales.
Durante seis meses, Richard no había sido capaz de encontrar una banda que cumpliera con sus expectativas y requerimientos. Aunque Richard era un excelente detector de talentos, no fue capaz de utilizar ese talento a su favor.
A finales del año, Richard se dirigía hacia Birmingham debido a su nulo rendimiento como manager. Subió al tren a las ocho de la noche sin saber que se quedaría dormido.
Despertó en Liverpool a las doce de la mañana. El chofer lo sacó a la calle al llegar. Por suerte, encontró un motel cerca de la estación de tren.
Decidió hospedarse en ese lugar por esa única noche para después irse a las seis de la mañana y llegar a tiempo a su entrevista. Despertó a las cinco de la mañana y se marchó del motel.
Cuando estaba en camino a Birmingham, el tren, inesperadamente, tuvo un fallo en el motor, por lo que Richard, enojado y desesperado, decidió salir del tren y tomar aire fresco para relajarse de su ira interna.
Encontró un restaurante a menos de setecientos metros de la estación y le pareció buena idea comer ahí. Dentro del restaurante había una banda de seis integrantes llamada The King 's Kingdom. Al entrar, Richard se sentó en la segunda mesa con respecto a la entrada.
Después de terminar de comer, Richard se acercó a la banda lenta y tímidamente, con las manos en los bolsillos y una mirada baja mientras fumaba un puro.
—Buenos días, me llamo Richard y la verdad es que su show me alegró este día de mierda.
—Gracias, Richard —dijo Jack, el guitarrista—. ¿Qué te trae por acá?
—Nada en especial… Solo me perdí una entrevista de trabajo en Birmingham.
—Lástima… Bueno, gracias por admirar nuestro trabajo. Lo apreciamos mucho.
—Es que… no vengo solo a apreciar su trabajo.
—Hey, Jack —exclamó Tobey, el pianista, con una expresión burlona—. Por fin alguien que no viene a admirar tu maravilloso trabajo, digno del mismísimo Mozart.
—¿Podrías callarte un momento, Tobey?
—¿Te molesta la maldita verdad? ¡Qué mediocre eres, Jack!
Richard se sentó en una silla cerca de donde se encontraba de pie, consciente de que esa discusión duraría más de lo esperado.
—Por Dios, Tobey, ¿puedes estar un solo momento sin discutir con alguien? —dijo Bob, el segundo guitarrista—. Bueno… ¿para qué otra cosa decidiste venir con nosotros?
—Pues… Estoy acá para ofrecerles ser su manager.
—¿Hablas completamente en serio?
—Absolutamente. ¿Qué dicen?
—Pues no lo podemos pensar justo ahora, en este momento… Pero podría ser nuestra gran oportunidad.
—Bob tiene razón —aseguró Jack.
—A mi parecer, deberíamos aceptar —propuso Matt, el baterista—. ¿No lo creen? Podríamos tener giras, álbumes, fans, fiestas y todo a lo que aspiramos.
—Está bien, aceptamos —dijo Julie, la cantante y líder.
—¡Perfecto! Por favor, firmen este contrato.
Richard sacó de su mochila un contrato sin espacios de firma junto a una pluma. Dibujó los espacios de firma con esa misma pluma y se lo cedió a Julie, quien lo firmó y lo recorrió por todos los miembros de la banda.
—Los veré mañana en Londres, en esta dirección —dijo Richard mientras usaba un mapa para señalar la ubicación de su hogar, que tenía un estudio de grabación dentro.
La banda asintió sin pensarlo dos veces.
Después de tres horas varado en Liverpool, el tren por fin volvió a funcionar correctamente y lo llevó directamente a Londres.
Ese día llegó de una vez por todas. Los miembros de la banda se encontraban en la fachada de la casa que Richard heredó de su abuelo, con quien tenía una mejor relación que con todas las personas que él conoció alguna vez en su vida.
Richard salió diez minutos después e invitó a la banda a pasar a su casa. Les ofreció comida, la cual rechazaron debido a que ya habían comido en el camino.
Los llevó directamente al estudio de grabación improvisado y empezaron a tocar una de las muchas canciones originales que ellos tenían en un baúl empolvado.
Al día siguiente, Richard envió las cinco grabaciones que hicieron el día anterior. Lamentablemente, no tuvo éxito en esa primera tarea durante más de dos semanas.
La banda se hartó de esperar tanto tiempo por una sola oportunidad y los conflictos internos empezaron a crecer, tales como peleas verbales o físicas en las que casi siempre participaba Tobey.
Un día como cualquier otro, mientras tocaban su show rutinario en el restaurante donde Richard los encontró, Tobey cometió errores accidentales debido a su reciente divorcio.
Jack se enojó demasiado, ya que el público los abucheaba y eso terminaría arruinando su trabajo.
Tobey dejó de tocar y le empezó a gritar a Jack violentamente, al mismo tiempo que lanzaba y destruía los instrumentos del piso.
Jack intentó calmarlo, abalanzándose contra él y tapándole la boca.
Tobey contraatacó y dejó a Jack en el suelo mientras recibía una ráfaga de golpes en el rostro.
Jack murió ese día en el hospital y Tobey huyó hacia España, donde lo atraparon un mes después de aquel incidente.
Richard renunció horas después de ser notificado de tal suceso, ya que no quería verse involucrado en medio de ello.
Richard tuvo más fracasos durante los próximos tres años.
La siguiente banda fue una que se encontró en un show callejero. Rápidamente, consiguió ser su manager, pero no tuvo ningún éxito en el proceso de llamar a las disqueras para obtener un sello.
La banda consiguió otro manager después de tres semanas de espera y obtuvo un éxito mundial que, lamentablemente o afortunadamente, duró demasiado poco gracias a un bloqueo creativo que tuvo la banda durante su primer álbum, por lo que cada canción era completamente igual en la melodía, solo variando la letra.
Su siguiente fracaso fue una banda llamada PLAN, a quienes conoció en una mesa del restaurante de un hotel. No estaban tocando, solo tomando unas merecidas vacaciones.
Antes de saber que eran una banda, Richard y ellos se llevaron demasiado bien en ese momento como para rechazarlo.
Cuando supo que eran una banda, Richard no tardó más de tres segundos en proponerles ser su manager. Aceptaron sin pensarlo dos veces.
Parecía que había conseguido su primera oportunidad cuando una disquera aceptó una audición. Sin embargo, la banda se había separado, ya que no se querían dedicar a la música.
Aunque un día cualquiera, Richard los encontró tocando en un bar.
En ese bar, Richard se encontró a Danny, un viejo amigo suyo, quien le contó que su sobrino de diecisiete años estaba creando una banda con sus amigos.
Danny le ofreció a Richard representarlos. Richard dudó durante todo el tiempo que estuvo en el bar, pero al final terminó aceptando la propuesta de Danny al estar completamente desempleado y con riesgo de perder su casa.
Danny llevó a Richard hacia la casa de su hermano, donde vivía su sobrino, y los presentó.
Richard y Chad, el sobrino de Danny, conectaron automáticamente y supieron que la banda sería un éxito total. Chad llamó a sus amigos y a los padres de ellos ese mismo día para hacer oficial que Richard los representara.
En un solo día, la banda había firmado el contrato, grabado un demo y sido aceptada por una disquera pequeña de su zona, que Richard consideró que esa vez sería su gran oportunidad.
Grabaron un disco y lo mandaron a las tiendas de música de Londres. Pero su disco acumuló polvo durante meses en una estantería de las tiendas hasta que, después de mucho tiempo, fue retirado.
Afortunadamente, los chicos no se vieron afectados por tal fracaso y lograron terminar sus estudios y conseguir un trabajo estable.
Richard se despertó momentáneamente de su trance. Bajó a la cocina a preparar y comer su desayuno; después, se vistió y se bañó.
Richard subió a un taxi y se dirigió hacia la casa de Paul, donde harían su primer demo para enviarlo a las disqueras ese mismo día.
Mientras Richard miraba por la ventana del taxi, alcanzó a ver un poste de luz de un color gris único en su zona. Eso le hizo recordar la quinta banda que él representó en toda su carrera.
La banda estaba conformada por tres hermanos.
Richard conoció a la banda gracias a un anuncio pegado en ese poste de luz, buscando un representante.
Richard fue a la dirección que indicaba el anuncio y consiguió fácilmente ser su manager al ser el primero y el único que se presentó para esa ocasión.
Consiguió que una disquera un poco más importante les diera una oportunidad de audición.
Antes de la audición, Marie, la hermana menor, integró a su novio como segundo cantante de la banda. El hermano del nuevo integrante era un manager novato y mucho más joven que Richard.
El novio de Marie rápidamente alcanzó a liderar la banda al convertirse en el cantante principal y showman de la banda, por lo que despidió a Richard en el instante en el que ya habían sido aceptados por la disquera.
De ese modo, el hermano del nuevo líder pudo tener un éxito mundial en sus manos a base del trabajo duro de Richard. Sin embargo, el nuevo manager era demasiado novato y joven como para poder soportar la presión y renunció un mes y medio después, dejando a la banda en una especie de limbo del éxito.
Richard había conseguido su oportunidad de oro, que le fue arrebatada por un inexperto favorecido por el nepotismo.
Decidió retirarse de su oficio permanentemente, ya que parecía que Richard estaba maldito de por vida.
En mayo de mil novecientos sesenta y uno, Richard, ya con nuevo empleo estable y con buenos ingresos, fue a un restaurante con su familia cercana. Richard fue a la barra libre y ahí pudo hablar con el que lo atendía, haciéndose amigo de él rápidamente.
En una conversación, su nuevo amigo mencionó un restaurante al que acostumbraba a ir. Richard fue a ese lugar y, como si fuera una obra del destino, conoció a The Twins.
Tardó alrededor de cinco minutos en decidirse por proponerles ser su manager. Richard creía que había perdido su toque que lo caracterizaba, pero, aun así, decidió intentar ser su manager.
—¿Puedo decirles algo?
—Claro que sí, ¿cuál es tu nombre? —contestó Mike, el líder.
—Pues me llamo Richard… Richard Best, y vengo a proponerles algo interesante.
—Cuéntanos, Richard.
—Primero que nada, la manera de tocar que tienen ustedes es simplemente impresionante. Son alucinantes, de verdad.
—Gracias por ese comentario, Richard.
—Y segundo… quería ofrecerme a ser su manager.
—¿Ser nuestro manager? ¿Hablas de controlar nuestra vida por completo a cambio de éxito? Pues, si hablas de eso… entonces yo estoy malditamente encantado.
—Wow, no me esperaba eso, sinceramente.
—Bueno, Richard, estás dentro de este equipo.
La banda firmó el contrato y se dirigió a su casa con estudio incluido, donde la banda iría mañana a grabar un demo como lo había hecho con The King 's Kingdom.
Richard mandó el demo a múltiples disqueras. Ninguna resultó como lo esperado.
Hasta que la disquera número sesenta y uno los aceptó.
Fueron a una audición esa misma noche y, afortunadamente, consiguieron poder grabar su primer disco.
La disquera indicaba una fecha límite de dos meses para completarlo. Afortunadamente, lo completaron en únicamente tres semanas; sin embargo, fue rechazado.
Tardaron un mes en volver a elaborar su álbum. Tampoco fue aceptado por la disquera. Tenían únicamente una semana, la cual no pudieron aprovechar como era debido, y la disquera les removió su sello.
Richard pasó todo el mes de julio intentando conseguir otro sello discográfico y, aunque la mayoría aceptó una audición, ninguna les terminó dando el sello.
Una vez más, Richard había demostrado su inexplicable maldición o incompetencia que poseía.
Así fue como Richard llegó a ese once de agosto, cuando conoció a los chicos. Esta banda tenía que ser la definitiva para él. No podía acabar con los sueños y, probablemente, la vida de esos muchachos.
Richard llegó a la casa de Paul y tocó el timbre. Lo único que él podía pensar y sentir era el miedo y la culpa que sentía cuando esa banda también fracasara como sus otros seis intentos.
Aun así, entró a la casa de Paul y esperó pacientemente a que los otros y el ingeniero de sonido que había contratado para esa ocasión especial llegaran.