Debido a su carácter dócil, Nukumizu suele ser el blanco de pesadas bromas por parte de sus compañeras en el club de literatura. Aunque estas situaciones habitualmente concluían entre risas sin mayores consecuencias, todo cambió el día en que una de esas burlas provocó que cayera lesionado y tuviera que ser trasladado a la enfermería.
Al recibirlo, el médico le aseguró afectuosamente que no se trataba de nada serio tras examinarlo sin hallar heridas visibles. No obstante, el doctor desvió el diálogo hacia el ámbito farmacológico; pese a sentirse incómodo, el estudiante prolonga la charla y termina aceptando unas pastillas de Novril con la única intención de poder retirarse del lugar.
A partir de ese momento, las constantes jugarretas de las chicas forzaron a Nukumizu a acudir a la enfermería con regularidad por diversos dolores y traumatismos, lo que propició que entablara una amistad con el médico, quien incrementó el suministro de Novril. Esta dinámica alcanzó su fatídico desenlace cuando una última y severa broma lo dejó inconsciente, provocando su ingreso de emergencia en un hospital y marcando el inicio de su nueva realidad tras el posterior reinicio de su cerebro.