Dedicada al cuidado de la salud mental, la compañía farmacéutica N.O.V.R.I.L. se enfoca principalmente en analizar los trastornos psicológicos más comunes en la población, buscando mitigar sus consecuencias negativas o hallar una cura definitiva. Paralelamente, la empresa cuenta con un área muy reducida cuyo propósito exclusivo es la investigación empírica.
Este equipo especializado lleva a cabo ensayos prácticos con personas que padecen diversas afecciones mentales. La metodología empleada incluye una monitorización continua de los sujetos durante todo el día y la noche, evaluaciones constantes sobre su condición actual e incluso el acompañamiento directo de los investigadores en el transcurso de las crisis o ataques de los pacientes.
Tras completar estas indagaciones, los investigadores determinaron que, más allá de los factores genéticos o congénitos, es posible inducir un trastorno mental en un individuo sano que no registre antecedentes de este tipo. Este fenómeno ocurre cuando el cerebro se somete a una sobreestimulación tan intensa que sobrepasa su capacidad funcional y colapsa. Como consecuencia, el órgano ejecuta un mecanismo de "reinicio" que suprime de forma masiva la información almacenada y asimila un trastorno al azar, permitiendo al individuo continuar con una nueva realidad desprovista de sus vivencias previas.
Tras una serie de ensayos fallidos, versiones preliminares y un historial que alternó aciertos y equivocaciones, el reducido departamento dio por concluidas sus investigaciones empíricas. El resultado fue la creación de "Novril", un fármaco desarrollado en diversas presentaciones que incluyen pastillas comprimidas y soluciones líquidas. Las fases iniciales de testeo se ejecutaron en un grupo reducido de adultos preseleccionados, priorizando a personas en situación de calle que gozaran de una óptima salud mental.
A pesar de que las evaluaciones arrojaron conclusiones prometedoras, los científicos se enfrentaron a una notable ausencia de registros correspondientes a una población de menor edad. Ante esta necesidad de información, resolvieron solicitar una asignación presupuestaria adicional a la corporación con el fin de desplegar una intervención en múltiples centros de educación secundaria en territorio japonés.
Entre las instituciones seleccionadas se encontraba la preparatoria Tsuwabuki. En dicho establecimiento se gestionó un encuentro de carácter confidencial con la máxima autoridad directiva para exponer los fundamentos teóricos del proyecto, omitiendo deliberadamente el hecho de que se planeaba ejecutar un ensayo clínico dentro de las instalaciones escolares.
Tras concretarse la autorización, el traslado se efectuó de inmediato al día siguiente. El médico asignado a la institución fue Akitora Hirozawa, de 32 años de edad, quien debía cumplir con una estrategia estructurada en varias etapas. La fase inicial consistía en localizar a un estudiante con un perfil sumamente bajo e indiferente dentro de la comunidad escolar, garantizando así que las secuelas del ensayo clínico no desestabilizaran drásticamente su vida futura. Posteriormente, debía aproximarse a su objetivo aprovechando una situación vulnerable para persuadirlo mediante engaños de consumir el fármaco; completado este paso, el procedimiento restante se limitaría al seguimiento y la observación directa.
Bajo estos criterios se seleccionó a Kazuhiko Nukumizu. A la perspectiva del especialista, el joven poseía un grado de aislamiento y aparente irrelevancia tal que su eventual ausencia definitiva de las aulas no levantaría sospecha alguna ni alteraría la rutina de la escuela.