El ambiente en el puente del río estaba tan cargado de tensión que parecía que el aire mismo echaba chispas. Aoi y Rin estaban cara a cara, ambas rojas como tomates, esperando desesperadamente una reacción del chico que tenían enfrente.
En el centro, el cerebro de Ren Fujimoto había dejado de funcionar bajo los parámetros de la lógica humana.
(Pensamiento de Ren: "¡SISTEMA CAÍDO! ¡REBOOT DE EMERGENCIA! Si respondo a Aoi-senpai, Rin-san me destruirá con un ataque de diplomacia agresiva. Si respondo a Rin-san, Aoi-senpai me correrá una maratón encima. Mi procesador mental está al 999% de capacidad y echa humo. ¿Cómo se detiene una crisis de esta magnitud? ¡GUSTAVO, DAME TIEMPO DE PROCESAMIENTO! ¡NECESITO UN CORTE PUBLICITARIO AHORA MISMO!").
Ren parpadeó. La expresión de pánico en su mente no se reflejó en su rostro; en su lugar, una sonrisa robótica, extrañamente impecable y diplomática, se dibujó en sus labios.
Ajustó el cuello de su uniforme con una compostura escalofriante, miró fijamente a un punto en el horizonte como si estuviera viendo a una cámara de televisión invisible y habló con una voz clara, serena y profesional:
—Agradezco profundamente la valiosa información, el despliegue de honestidad y los sentimientos expresados por ambas partes en este segmento —dijo Ren, haciendo una pausa dramática—. Sin embargo, por motivos de pauta publicitaria, ajuste de guion y tiempo de transmisión, daré mi respuesta definitiva mañana por la mañana en el instituto, inmediatamente después de los comerciales.
El silencio que siguió fue casi místico.
—...¿Eh? —soltó Aoi, parpadeando confundida y bajando los brazos—. ¡¿Comerciales?! ¡¿De qué estás hablando, Ren-kun?!
—¡¿Pauta publicitaria?! —estalló Rin, apretando al gatito de felpa contra su cara mientras echaba humo por las orejas—. ¡¿Nos estás tomando el pelo, Fujimoto?! ¡Estamos hablando de nuestras vidas sentimentales! ¡No eres el conductor de un programa de variedades!
Pero Ren ya había activado la retirada táctica. Con una reverencia de noventa grados perfecta, ejecutó un giro sobre sus talones y comenzó a marchar a paso robótico pero ridículamente rápido en dirección a la estación de trenes.
—Que tengan una excelente tarde. Nos vemos en el horario habitual —dijo Ren sin voltear a verlas, caminando con la espalda tan recta que parecía una estatua en movimiento.
(Pensamiento de Ren: "¡HUYE, REN, HUYE POR TU VIDA! ¡TIENES 12 HORAS PARA DISEÑAR UN PLAN DE CONTENCIÓN GEOPOLÍTICO ANTES DE LAS 8:00 AM!")
Detrás de los arbustos, Danx se estaba ahogando de la risa tirado en el pasto, intentando no hacer ruido mientras se apretaba el estómago.
—¡JA, JA, JA! ¡Rompió la cuarta pared para huir de una confesión! ¡Es un genio del mal! —susurró Danx entre lágrimas de risa.
—Técnicamente... acaba de inventar el cliffhanger en la vida real —dijo Alex con una sonrisa llena de admiración y serenidad—. Fue una maniobra de escape brillante, aunque mañana la ejecución será inevitable.
—¡Eso fue tan dramático que me dio escalofríos! —exclamó Peter, abanicándose con la mano mientras tomaba notas—. La tensión para mañana en el colegio va a romper todos los récords de audiencia escolar. ¡Tengo que preparar palomitas!
Mientras tanto, en el puente, Aoi y Rin se quedaron mirando la silueta de Ren alejarse a toda velocidad.
—Se escapó... —murmuró Aoi, rascándose la nuca antes de dejar escapar una pequeña risa resignada—. Dios, es tan raro cuando se pone en modo perfecto... Pero supongo que no puedo enojarme.
—Es un cobarde de primera categoría —dijo Rin, cruzándose de brazos y tratando de disimular la sonrisa que se le formaba al ver lo despeinado que se había ido—. Pero... mañana en la mañana no tendrá a dónde huir.