CAPITULO 2 LA DEPORTISTA VS LA TSUNDERE
La semana de selección de clubes llegó a la preparatoria con un caos absoluto. El patio principal estaba abarrotado de puestos, pancartas coloridas y estudiantes gritando por megáfonos para reclutar a los nuevos miembros.
Entre la multitud, el grupo avanzaba a paso constante.
—Si no nos decidimos hoy, terminarán asignándonos al club de tejido extremo o al de apreciación de piedras —bromeó Danx, esquivando a un tipo disfrazado de mascota de béisbol.
—El club de teatro me ofreció el papel principal para su obra de primavera —dijo Peter con orgullo, ajustándose una flor en el cabello—. Pero les dije que solo aceptaría si Alex diseña el vestuario.
—Y yo dije que solo lo haré si nos pagan en malteadas de fresa —añadió Alex serenamente.
Ren caminaba a su lado, sosteniendo una libreta donde ya había mapeado la ubicación exacta de cada puesto, la densidad de tráfico de alumnos por metro cuadrado y el tiempo de espera de cada club.
(Pensamiento de Ren: "El puesto de karate tiene una mala distribución de pesas; si alguien tropieza, causará un efecto dominó que aplastará el puesto de cocina. Por otro lado, la banda de música está tocando en un compás de 4/4 pero el saxofonista claramente está sufriendo un ataque de pánico existencial. Si lanzo una manzana a un ángulo de 45 grados, podría salvar el puesto de comida, pero arriesgaría mi estatus de estudiante invisible. Concentración, Ren. Encuentra un club donde no tengas que hablar con nadie").
—¡Cuidado! —gritó una voz femenina desde el segundo piso.
Un balón de voleibol salió disparado desde el balcón del gimnasio exterior, descendiendo a toda velocidad directamente hacia la cabeza de Danx.
—¡Ren! —alcanzó a decir Danx.
Ren ni siquiera se inmutó. Con un movimiento impecable y sin soltar su libreta, extendió el brazo hacia arriba y atrapó el balón en seco, disipando la fuerza del impacto con un leve giro de muñeca.
—Trayectoria desviada por ráfaga de viento. Estás a salvo, Danx —dijo Ren con su tono amable de siempre.
—¡Ese fue un agarre de un milisegundo! —exclamó una chica saltando desde las escaleras del gimnasio y aterrizando con una agilidad impresionante frente a ellos
Era Aoi, una chica de segundo año, cabello corto recogido en una coleta alta, piel ligeramente bronceada por el sol y una energía volcánica. Llevaba el uniforme deportivo del club de atletismo y voleibol, con una toalla alrededor del cuello.
—¡Menudos reflejos, novato! —dijo Aoi, acercándose a Ren a una distancia peligrosamente corta, mirándolo con ojos brillantes de emoción—. Atrapaste ese pase como si nada. ¡Tienes la flexibilidad de un felino y la postura de un atleta de élite! ¡Tienes que unirte al club de deportes combinados ahora mismo!
Ren dio un medio paso hacia atrás de forma extremadamente educada.
—Agradezco mucho la oferta, Senpai. Sin embargo, no poseo entrenamiento atletico formal. Solo reaccioné por inercia para proteger a mi hermano —respondió Ren con una reverencia impecable.
(Pensamiento de Ren: "¡ALERTA! ¡Esta chica tiene la energía cinética de un asteroide cayendo a la Tierra! Su nivel de estamina sobrepasa los límites humanos. Si me uno a su club, me obligará a correr maratones en la montaña a las 5:00 AM y mis amados domingos de dormir 10 horas serán destruidos para siempre. ¡DEBO EVITAR ESTA AMENAZA A TODA COSTA!").
—¡No me vengas con modestias! —sonrió Aoi, cruzándose de brazos con una postura desafiante—. Si no me crees, te reto. Una carrera de 50 metros ahora mismo en el patio. Si gano, te unes al club. Si ganas tú... ¡te compro el almuerzo durante un mes!
—Oye, oye, Aoi-senpai, no presiones al nuevo —intervino Danx entre risas—. Mi hermano es demasiado educado para decir que no, pero...
—¡Un momento! —interrumpió una voz autoritaria desde atrás.
Rin apareció entre la multitud, caminando a pasos agigantados con su libreta de representante apretada contra el pecho y las mejillas con un leve rubor.
—Kurosawa-senpai, deja de acosar a los de primer año —dijo Rin, poniéndose al lado de Ren y cruzándose de brazos, tratando de sonar distante—. Fujimoto-kun ya está asignado como asistente técnico de la junta estudiantil para la logística de la clase. No tiene tiempo para tus carreras absurdas.
Aoi alzó una ceja, mirando a Rin con una sonrisa pícara.
—Vaya, vaya... ¿La señorita representante saliendo al rescate de su novato favorito? No sabía que te importaba tanto la agenda de Fujimoto, Rin.
—¡N-N-No es nada de eso! —exclamó Rin, poniéndose roja como un tomate al instante—. ¡Solo estoy velando por el orden y la disciplina del reglamento escolar! ¡No digas tonterías, Senpai!
—Acepto el desafío de la carrera, Senpai —intervino Ren de repente, manteniendo su sonrisa serena.
Rin y Aoi se lo quedaron mirando, estupefactas.
(Pensamiento de Ren: "Si acepto y pierdo estratégicamente por exactamente 0.2 segundos, podré argumentar que no cumplo con el estándar del club, liberándome de la carga sin ofender a Senpai, mientras al mismo tiempo libero a Rin-san de esta discusión inútil. Un plan brillante e infalible").
—¡Ese es el espíritu! —se rió Aoi, dándole una palmada en la espalda a Ren que resonó en todo el patio—. ¡A la pista de atletismo!
Mientras el grupo caminaba hacia la pista, Alex y Peter intercambiaban miradas cómicas.
—Y así es como entra la rival número dos a la arena —susurró Peter con ojos brillantes—. Aoi la enérgica contra Rin la tsundere. ¡Esto se pone cada vez mejor!
—Lo verdaderamente fascinante —agregó Alex dando un sorbo a su cartón de leche— es que Ren cree que tiene el control de la situación, cuando en realidad acaba de meterse en un triángulo de atención del que no hay salida.
—Pobre Ren —suspiró Danx, aunque aguantándose la risa—. Su 'eficiencia' lo va a matar antes de que termine el primer semestre.
La pista de atletismo estaba lista. Aoi se encontraba en la línea de salida con una postura atlética impecable, ajustándose las zapatillas y estirando con la ferocidad de una deportista a punto de competir en los Juegos Olímpicos.
A su lado, Ren estaba de pie. Ni siquiera se había cambiado el pantalón del uniforme escolar; solo se había quitado el saco con delicadeza para no arrugarlo, doblándolo y dejándolo sobre la banca más cercana.
—Oye, Fujimoto... ¿seguro que vas a correr así? —preguntó Aoi con una sonrisa desafiante—. Te daré una ventaja de un metro si quieres.
—No te preocupes por mí, Aoi-senpai. Sería muy descortés de mi parte hacerte perder el tiempo con ventajas —respondió Ren con una sonrisa educada, amable y sumamente serena.
(Pensamiento de Ren: "A ver, analicemos la situación. Si corro despacio a propósito, parecerá una burla a su dedicación deportiva y sería muy grosero. Si me tropiezo, me ensuciaré la camisa limpia. Si corro al 100% de mi capacidad biomecánica, se me rompen los pantalones del uniforme por la fricción. La única opción lógica para parecer educado es ejecutar una carrera perfecta, ganar limpiamente sin despeinarme y luego rechazar la oferta con la mayor amabilidad del mundo. Francamente, no me importa el atletismo en absoluto; prefiero ver cómo se seca la pintura en una pared antes que dar vueltas a una pista, pero hay que mantener la etiqueta").
—¡En sus marcas... listos...! —gritó Peter desde la orilla de la pista, sosteniendo un silbato y usándolo como juez oficial.
Aoi se agachó en la posición de salida, acumulando toda la energía en sus piernas. Ren simplemente inclinó ligeramente el torso hacia adelante, relajando los hombros como si fuera a dar un paseo dominical.
¡PIIIIIII!
Aoi salió disparada como un cohete, levantando polvo con una zancada potente y explosiva. Estaba dando el 110% de su capacidad.
Pero al lado de ella, ocurrió algo antinatural.
Ren no corrió; pareció deslizarse. Sin el menor esfuerzo aparente, con una postura erguida y una respiración tan tranquila que ni siquiera alteraba sus latidos, Ren dio tres zancadas calculadas al milímetro. La física parecía jugar a su favor: cada paso aprovechaba el impulso perfecto con cero desperdicio de energía.
(Pensamiento de Ren: "Ángulo de inclinación: 15 grados. Resistencia del aire: insignificante. Estabilidad del peinado: 98%. Genial, si mantengo este ritmo llegaré justo a tiempo para que la brisa no me despeine el flequillo").
En un abrir y cerrar de ojos, antes de que Aoi pudiera reaccionar, Ren cruzó la línea de meta.
Tiempo: 5.8 segundos.
Ren se detuvo con suavidad, dio media vuelta y caminó hacia su saco para volvérselo a poner, acomodándose la corbata como si nada hubiera pasado. No estaba sudando. Ni siquiera estaba agitado.
Aoi frenó en seco unos metros más adelante, respirando agitadamente y mirando a Ren con los ojos abiertos de par en par, completamente en shock.
—T-Tú... ¿qué demonios fue eso? —exclamó Aoi, corriendo hacia él con la cara roja de la impresión—. ¡Esa técnica de zancada! ¡Ese control del centro de gravedad! ¡Ese tiempo es nivel nacional! ¡Eres un monstruo del atletismo, Fujimoto! ¡TIENES que unirte al club! ¡Te nombraré capitán de inmediato!
Ren se acomodó las mangas de la camisa y le dedicó su mejor sonrisa diplomática y amable.
—Agradezco enormemente tus halagos, Aoi-senpai. Fue una carrera excelente y tu potencia de salida es fascinante —dijo Ren con tono suave—. Sin embargo, debo declinar la oferta. La verdad es que no me apasionan los deportes. Prefiero las actividades tranquilas y mantener mi energía en equilibrio para mis estudios. Pero fue un honor correr contigo.
Aoi se quedó congelada, mirando al chico que acababa de romper el récord de la escuela con cara de "no me importa en absoluto". En lugar de desanimarla, la indiferencia de Ren combinada con su talento absurdo y su caballerosidad impecable provocó un cortocircuito en la cabeza de la deportista.
(Pensamiento de Aoi: "¿Tiene ese talento divino... y le da igual?! ¡Es tan talentoso, tan educado... y tan condenadamente atractivo cuando actúa como si nada! ¡Tengo que convencerlo como sea!").
Rin, que observaba desde las bancas, dio un paso al frente intentando disimular lo impresionada que estaba.
—V-Ves, Kurosawa-senpai... Te lo dije —dijo Rin, cruzando los brazos y mirando hacia otro lado con un sonrojo evidente—. Fujimoto ya dijo que no. Así que deja de presionarlo... aunque debo admitir que tu tiempo no estuvo mal, Fujimoto... supongo.
—Puntaje del despliegue de talento casual: 10 de 10 —susurró Peter desde el público, aplaudiendo emocionado—. La dejó completamente flechada.
—Es el colmo —se rió Danx, dándole un codazo a Alex—. El tipo destruye marcas atléticas solo para ser educado y librarse de un club. Su nivel de pasotismo es una obra de arte.
—Lo peor es que Aoi no se va a rendir tan fácil —sonrió Alex serenamente—. Ahora que sabe lo que Ren puede hacer, esto solo acaba de empezar.
Ren tomó su mochila, ajeno al terremoto emocional que acababa de provocar en Aoi y Rin.
(Pensamiento de Ren: "Misión cumplida. No arrugué el pantalón, fui amable con Senpai y evité entrar al club de atletismo. Un día verdaderamente eficiente").