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¿SE UNE COMO DEPORTISTA?

Ren debe saber amar · por donhystex · 25 de julio de 2026

CAPITULO 3: ¿SE UNE COMO DEPORTISTA?

 

​Pasaron dos semanas enteros. Dos semanas en las que Aoi se convirtió en la sombra de Ren.

​Aparecía en los momentos más insólitos: saliendo de la nada con un batido de proteína en el pasillo, sosteniendo carteles de reclutamiento afuera del salón, o esperándolo en la puerta del colegio con una pelota de baloncesto entre las manos.

​—¡Solo diez minutos de entrenamiento al día, Fujimoto! ¡Con tu talento nos llevas a los nacionales! —le suplicaba Aoi a diario con los ojos brillantes.

​Para Ren, la situación se había vuelto una amenaza directa para su paz mental y su rutina meticulosamente estructurada.

​(Pensamiento de Ren: "Día 14 de la emboscada atlética. Mis niveles de paciencia están al 12%. Si le digo que no por decimoquinta vez, la tasa de persistencia de Aoi-senpai aumentará exponencialmente por su espíritu deportivo indomable. Debo aplicar la estrategia de la 'Aceptación Pasiva'. Si me uno al equipo de baloncesto pero bajo la condición estricta de ser jugador suplente permanente... ¡no tendré que sudar, ni correr, ni hacer nada! Estaré sentado en la banca con aire acondicionado, cumpliendo la cuota escolar y liberándome de las persecuciones. ¡Es la jugada maestra suprema!").

 

​Esa misma tarde, Ren citó a Aoi en el gimnasio junto al entrenador del equipo de baloncesto.

​—Aoi-senpai, Entrenador... he reflexionado sobre su propuesta —anunció Ren con una inclinación de cabeza perfectamente formal.

​Aoi casi salta de la emoción.

​—¡¿En serio, Fujimoto?! ¡¿Aceptas?!

​—Acepto unirme al equipo de baloncesto —dijo Ren con tono solemne y pausado—, pero únicamente bajo una condición indiscutible. Sería un insulto imperdonable para mis compañeros, que entrenan duro todos los días, que un novato como yo ocupe la cancha. Por lo tanto, exigiré ser el último suplente de la banca. No jugaré a menos que los cinco titulares y los otros cuatro suplentes estén incapacitados. Mi rol será estrictamente moral y logístico desde el banquillo.

​Aoi y el entrenador se quedaron con la boca abierta.

​Aoi sintió un nudo en la garganta y un rubor instantáneo recorrió sus mejillas.

​(Pensamiento de Aoi: "¡Dios mío! ¡Es tan noble! Renuncia a la gloria y al protagonismo solo para no quitarle el puesto a los demás... ¡Qué chico tan humilde, considerado y maduro! ¡Es un ángel deportivo!").

 

​—Fujimoto... —susurró Aoi con los ojos al borde de las lágrimas de la emoción—. ¡Eres un verdadero ejemplo de deportivismo! ¡Aceptamos tu condición!

​—Es un honor —respondió Ren con una sonrisa angelical.

​(Pensamiento de Ren: "¡SÍ! ¡LO LOGRÉ! Silla acolchada, toalla limpia, botella de agua helada y cero esfuerzo físico durante todo el semestre. Soy un genio sin precedentes").

 

 

El viernes siguiente tuvo lugar el primer partido amistoso de la temporada.

​El gimnasio estaba concurrido. En la primera fila de las gradas estaban Danx, Alex, Peter y Rin (quien aseguraba estar ahí "solo para supervisar el uso de las instalaciones escolares").

​En la banca del equipo, vistiendo el uniforme número 15, estaba Ren.

​Su postura era legendaria. Sentado con la espalda perfectamente recta, una toalla doblada con precisión milimétrica sobre sus rodillas y su botella de agua alineada a 90 grados con el borde del asiento.

​—Míralo... —comentó Danx, dándole un sorbo a su refresco mientras se reía—. Mi hermano convirtió 'estar sentado sin hacer nada' en un deporte olímpico.

​—Tiene una elegancia impecable hasta para ser un adorno de banca —admitió Alex con una sonrisa serena—. Observa cómo le pasa la botella de agua al jugador cansado. Parece un mayordomo de la realeza.

​—¡Y miren a las chicas de la grada! —añadió Peter señalando discretamente—. Todas están murmurando sobre el 'misterioso y caballeroso suplente número 15' que apoya a su equipo con tanto fervor silencioso. ¡Rin se está comiendo las uñas de los celos!

​Efectivamente, unos metros más allá, Rin miraba la banca con los brazos cruzados y un sonrojo rabioso.

​(Pensamiento de Rin: "¿Por qué tiene que verse tan condenadamente bien solo estando sentado?! ¡Ni siquiera está jugando! ¡Y aun así todas lo están mirando! Es un... ¡es un presuntuoso engreído! Aunque... hay que admitir que se le ve muy atento cuidando a sus compañeros... Agh, ¡maldita sea, Fujimoto!").

 

​Mientras tanto, en la cancha, el partido transcurría con intensidad. Aoi corría de un lado a otro como capitana del club femenino que apoyaba el evento, volteando a ver a Ren cada dos minutos con una mirada llena de admiración.

​Y en la banca, el cerebro de Ren funcionaba a mil revoluciones por minuto, completamente desconectado del juego:

​(Pensamiento de Ren: "El aire acondicionado del gimnasio fluye a 22 grados Celsius. La madera del banquillo tiene un acolchado aceptable. Si mantengo esta inclinación de columna, puedo tomar una siesta de tres minutos con los ojos abiertos sin que el entrenador se dé cuenta. Si el jugador número 8 falla ese tiro libre, la pelota rebotará en el aro y tendré que pasarle la toalla. Contemos los patrones del techo... 1, 2, 3... Qué gran día para ser suplente").

 

​Cuando el partido terminó con la victoria del equipo, Aoi corrió hacia la banca, completamente sudada y con una sonrisa radiante, extendiéndole la mano a Ren.

​—¡Ganamos, Fujimoto! ¡Tu presencia en la banca nos dio una vibra de serenidad increíble! ¡Eres nuestro amuleto de la suerte!

​—Todo fue gracias al esfuerzo de ustedes, Senpai. Yo solo cumplí con mi deber —respondió Ren, poniéndose de pie con una reverencia impecable y entregándole una toalla limpia.

​Aoi tomó la toalla, sintiendo cómo el corazón le daba un vuelco por la caballerosidad del chico.

​—Definitivamente... no voy a dejar que te quedes en la banca para siempre, Fujimoto —murmuró Aoi para sí misma con una sonrisa enamorada—. Algún día te haré brillar en la cancha.

​(Pensamiento de Ren: "¿Qué? No, no, no. La banca es mi santuario. De aquí no me mueve nadie").

 

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