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.ཻུ Un encuentro inesperadoೄ

Love Hurts ꒰♡꒱⁠˖ · por Cielo Min · 30 de agosto de 2026

Era de esperarse. Ver tantas chicas detrás de Anton no era ninguna sorpresa, no solo porque era guapo, sino porque pertenecía a una de las familias más influyentes de la capital, con un gran peso económico en distintas inversiones. Algo que yo sabía bien, pues mi padre también estaba metido en ese mundo al igual que el de Anton. Pero para mí, todo lo que tuviera que ver con dinero y con ser parte de la sociedad aristocrática no me importaba demasiado. Yo era más de ideas simples, y soñaba con un futuro tranquilo, sin tanto refinamiento.

 

Solo quería ser yo misma y conseguir mis sueños por mi propio esfuerzo.

 

Aunque a decir verdad, mi familia no ayudaba mucho. Mis padres esperaban que siguiera ciertos estándares para quedar bien ante los ojos de todos. Pero en ese momento, lo único que me importaba era salir de aquella situación incómoda sin tener que pasarme la noche siendo el centro de atención de esas jovencitas, y peor aún, sin que me siguieran a todos lados.

 

En ese instante me arrepentí de haber sido yo quien tuvo la idea de crear un club de fans de la familia real para capturar la atención de todos sobre Filip. Había funcionado de maravilla, claro que sí, pero no conté con que con el tiempo nos incluirían a Anton y a mí en esa lista, como si fuéramos parte de la familia real. Ya era tarde para los arrepentimientos. A veces me salía con la mía, pero no siempre era divertido ser el centro de atención, y menos en reuniones que en el fondo eran bastante aburridas y agobiantes. Aunque como buena amiga del príncipe tocaba hacer como si estuviera a gusto, que era algo realmente cansado.

 

Porque crecer como centro de atención es agotador. Siempre tienes que mostrar una etiqueta perfecta, glamour y verte impecable ante las cámaras y los espectadores. Solo puedes ser tú mismo cuando estás lejos de ese mundo y puedes respirar en paz. Eso lo podía decir con certeza, especialmente por Filip.

 

Pero para que las cosas no fueran siempre así, nos las arreglábamos para escaparnos con él de vez en cuando, literalmente secuestrándolo de su mundo por un rato para poder divertirnos como personas normales.

 

Regresando a la fiesta, me encontraba sentada en una de las mesas con las chicas a mi alrededor, preguntando si se veían bien. A decir verdad no les prestaba mucha atención, pero para no ofenderlas respondía con una sonrisa y algún halago. El cansancio empezó a pesarme y si seguía ahí mucho más tiempo, de seguro me quedaba dormida.

 

Tenía que escapar.

 

Y justo en ese momento apareció un viejo amigo: Kai, a quien conocí en una fiesta del té cuando tenía doce años. Era muy amigable y guapo, así que se me ocurrió algo. Me levanté y fui a saludarlo, y como era de esperarse, las jovencitas fueron detrás de mí.

 

- ¡Tanto tiempo, Kai! ¿Cómo has estado? - dije con una sonrisa.

 

- ¡Oh! No sabía que te iba a encontrar aquí, Penhy - rio.

 

- Sabes que siempre estoy en estas fiestas aunque no quiera - dije lo último en voz baja, y él rio.

 

- Es verdad, había olvidado que mi querida Penhy es toda una joven famosa - dijo con una mirada pícara.

 

- Te pasas, Kai. Sabes que no lo hago porque quiera.

 

- Lo sé, lo sé. Te entiendo muy bien.

 

Y era cierto. Kai me entendía mejor que nadie, no solo porque me conocía desde pequeña, sino porque era uno de los pocos amigos en los que confiaba de verdad. Siempre me aconsejaba para no hacer tonterías, y yo lo quería como a un hermano.

 

- ¿Pero cómo has estado? Después de tu último viaje no tuve mucho tiempo para hablar - dije un tanto apenada.

 

- He estado bien. Aprendí mucho en el viaje que hice con mis padres a la otra nación - sonrió -. Pero no te preocupes, yo tampoco pude contactarte porque tenía que ayudar a mi padre con lo del comercio - dijo sobándose la cabeza.

 

- Me alegra que estés bien - lo abracé -. Kai, por favor ayúdame a escapar - susurré con dramatismo.

 

- ¡Jajaja! Ay, Penhy - dijo en tono burlón.

 

- ¡Sí! Te lo compenso después, lo prometo.

 

- ¿Con lo que yo quiera? - alzó una ceja y se alejó del abrazo.

 

- Está bien, con lo que tú quieras. Lo prometo - sonreí soltando una leve risa.

 

Mis acompañantes empezaron a preguntar de qué hablábamos, pero Kai ya tenía el plan bajo control.

 

- Después hablamos - me guiñó el ojo y se giró hacia ellas con una sonrisa encantadora -. Pero qué lindas jovencitas. No me había percatado de tales hermosuras por saludar a mi querida amiga - dijo con voz suave y dulce.

 

Todas se sonrojaron e hicieron una pequeña reverencia.

 

- Es verdad, disculpen. Estas linduras me estuvieron acompañando esta noche, querido Kai - sonreí, y ellas casi saltaron de alegría con el halago.

 

- Ya veo. Me presento, me llamo Kai Soiderl, mucho gusto - hizo una reverencia con la mano al pecho, lo cual lo hacía ver muy elegante y atractivo. Era de esperarse de mi querido hermano adoptivo, así que reí para mis adentros.

 

Todas lo llenaron de halagos de inmediato.

 

- Penhy, ¿me podrías prestar a estas hermosas señoritas por un momento? - dijo guiñándome el ojo.

 

- Sí, adelante, claro que sí, si ellas gustan - respondí guiñando el ojo también.

 

Todas asintieron encantadas y fueron detrás de él.

 

- ¿Quién quiere que les cuente cómo es la otra nación? - dijo haciéndose el interesante mientras se pasaba una mano por el cabello.

 

Negué con la cabeza y reí. Ya era de esperarse. La vieja táctica de Kai para llamar la atención nunca fallaba.

 

Aproveché el momento para escabullirme del salón y dirigirme a la sala continua, donde por fin pude tomar un poco de aire y sentarme un momento. Los pies me estaban matando.

 

♡⁠˖

 

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