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.ཻུ Una peculiar velada .ೄ

Love Hurts ꒰♡꒱⁠˖ · por Cielo Min · 30 de agosto de 2026

El ambiente era cálido y la música llenaba el salón en perfecta armonía. La gente bailaba por todas partes, y los jóvenes lucían vestidos tan elaborados que casi parecía un concurso de belleza, lo cual me causaba un poco de gracia. Pero a decir verdad, aquello no me importaba en lo más mínimo, y menos tenía intención de participar. Porque esa noche solo había una persona para la cual quería verme perfecta, o bueno, al menos intentarlo.

 

Había sido un día largo: compras, arreglos por aquí y por allá. No soy precisamente fanática de todo eso, pero valió la pena.

 

Como era costumbre, comencé a buscarlo por todo el salón sin encontrarlo por ningún lado. Pasé de un lado al otro tratando de no ser tan evidente, sin que nadie notara que buscaba a alguien. De tanto caminar me dio hambre, así que me acerqué a la mesa de bocadillos con la esperanza de encontrar algo de mi agrado.

 

Mis ojos fueron directo a los dulces.

 

Casi reí sola. Miranda me había tenido a dieta todo el mes, sin dejarme probar ni un bocado de los postres de mi madre. Pero sin pensarlo dos veces cogí un plato y me serví una tartaleta de fresa que tenía una pinta deliciosa.

 

Si Miranda me viera en este preciso momento...

 

Estaría furiosa. Apostaría que ya me habría quitado el plato y me estaría regañando por arruinar su estricta dieta con un pequeño postre. Y si fuera poco, se lo habría comido delante de mí como castigo. Por suerte solo eran ideas mías y reí para mis adentros.

 

Además, mi compañero de baile no estaba y yo ya había llegado hasta acá. No le veía razón alguna para no divertirme un poco, me dije a mí misma.

 

Me dirigí entonces hacia la mesa de bebidas a ver si encontraba algo. Estaba a punto de girar de regreso al salón cuando sentí unas manos cubriendo mis ojos. Me disponía a decir algo cuando escuché una voz conocida cerca de mi oído:

 

- ¿Sabes quién soy?

 

- No lo sé, dime tú - respondí con tono burlón -. ¿Quién eres, chico misterioso que cubre mis ojos?

 

- ¿En serio no sabes quién soy? - dijo con voz calmada.

 

Miró a todos lados y, como no había nadie mirando, recostó su cabeza en mi hombro y rio.

 

- Oye, no hagas eso, hay mucha gente aquí - respondí un tanto sonrojada, aunque sonreí para mí misma.

 

- Sabes qué, no voy a dejar de hacer esto hasta que respondas mi pregunta - respondió burlonamente, y yo reí.

 

- Ya, Anton, no juegues así - dije dulcemente y giré hacia él.

 

Sonriendo, me acarició el rostro con una mano. Sin querer terminé sonrojándome, así que lo abracé para disimularlo y él rio correspondiendo al abrazo. Pero cuando lo miré fijamente a los ojos, me sorprendió lo dulce de su expresión. Sus ojos eran lindos, y más con esa sonrisa se veía tan guapo.

 

- Sabes, te he estado buscando - dije en voz baja.

- ¿En serio? - respondió un tanto sorprendido -. Y yo que pensaba que solo habías venido por los bocadillos - rio.

 

- ¿Cómo sabes eso? ¿Cuándo llegaste? Espera... ¿me estuviste mirando todo este tiempo? - dije alarmada y sonrojada a la vez.

 

- La verdad no sé - dijo sobándose la cabeza -, pero te veías linda con los postres - respondió riendo.

 

- Sabes qué, sí vine por los dulces - dije con seguridad y crucé los brazos.

 

- Sí, cómo no - respondió burlón.

 

- Es la verdad. Pero en serio, te estuve buscando por todo el salón - dije con un tono más serio.

 

- Entiendo - dijo jugando con mi cabello.

 

- Ya, Anton, no hagas eso, me costó mucho que quedara así.

 

- Pero si siempre te ves bien.

 

- Sí, claro, búrlate nomás - fruncí el ceño y me crucé de brazos girando levemente hacia un costado.

 

- ¿Crees que lo hago? - dijo pasándose una mano por el cabello.

 

- Bueno, entonces sigue con ello - di media vuelta hacia donde estaban las copas.

 

- Ya, por favor, era una broma, no te pongas así - dijo girando levemente hacia mí con una mirada súper tierna.

 

- ¡Jajaja! Anton, no pongas esa cara - reí y le cogí la mano -. Sabes, es que cuando pones esa cara y te pasas así la mano por el cabello te ves más lindo - dije en voz baja con un leve sonrojo.

 

Traté de disimularlo rápidamente e intenté cambiar de tema, pero como siempre, mi querido Anton tardó un momento en procesar lo que había dicho. Cuando lo hizo, se sonrojó como un tomate y giró hacia un lado.

 

- No tenías que decirlo así. Me sorprende con qué facilidad dices esas cosas - rio sonrojado.

 

- ¿Qué? ¿Cómo crees? No es fácil para mí decir ciertas cosas, y menos en pleno salón lleno de gente. Es bastante vergonzoso - respondí en voz baja.

 

- Ya veo. Creí que era diferente.

 

- ¿Por qué pensaste eso?

 

- Pues porque lo dijiste con tanta seguridad que pareció que no te costó nada - rio.

 

- Te equivocas - reí también.

 

- Bueno, ¿te apetece algo de tomar? - dijo mirando de reojo a un grupo de chicas que se aproximaban.

 

- Sí, claro. Pero no tardes, ya sabes dónde encontrarme - sonreí.

 

- Sí, claro - guiñó el ojo y salió rápidamente hacia la sala lateral.

 

Apenas se fue Anton, el grupo de chicas llegó y se pusieron a mi alrededor tratando de hacerme conversación. La situación me resultaba un tanto incómoda. No es que no me gustara hablar con la gente, pero ser el centro de atención con tantas preguntas y halagos a la vez no se sentía na

da cómodo, y menos cuando trataban de sacar información sobre Anton o Filip.

 

...♡

 

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