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Love Hurts ꒰♡꒱⁠˖ · por Cielo Min · 30 de agosto de 2026

Me dirigí a la sala continua con la esperanza de encontrar a Anton ahí, tal como habíamos acordado. Estaba tan inmersa en mis pensamientos que no me percaté de que había alguien en el pasillo, justo al lado de la puerta de salida. Como los pies me dolían horrores, tuve la loca idea de sacarme los zapatos, pero con el vestido no podía sola, así que me apoyé en la puerta y choqué de lleno con alguien.

 

— ¡Ay! Perdón, disculpe, no fue mi intención — dije levantando la cabeza lentamente mientras me ponía los zapatos a toda prisa.

 

— ¿En serio? ¿Con quién más me tenía que chocar? — dijo la otra persona con evidente desagrado.

 

— ¿Eh? — dije sorprendida.

Reconocí de inmediato quién era en cuanto escuché su voz.

 

— Tenía que ser la distraída de Penhelope Clausten — rio con desdén.

 

— Oh, disculpa. ¿Cómo has estado, Amanda? — dije con cortesía, llevándome una mano al pecho.

 

— De hecho, eres más distraída de lo que dicen. Y descuida, me ha ido de maravilla. Creo que mejor que a ti.

 

Amanda Malrin. Una joven de mi edad, guapísima pero bastante engreída. Hija única de una familia aristocrática, modelo de una de las marcas más famosas del país, tanto de ropa como de accesorios y perfumes. Todo eso la hacía sentir por encima de las demás, y ese era precisamente el motivo por el cual no nos llevábamos bien. Desde pequeñas había intentado sabotear mis fiestas de té, no soportaba verme cerca de mis amigos e intentaba hacerme quedar en ridículo ante la sociedad aristocrática. Aunque nunca le resultó del todo, gracias a mis increíbles amigos. La detestaba, y creo que el sentimiento era mutuo.

 

— Así que ni me digas qué rumores corren ahora — reí —. Qué bien, me alegro por ti — dije con una leve sonrisa —. Y gracias por preocuparte, pero descuida, a mí también me va de maravilla. Verás los resultados en la gala de primavera — dije guiñando el ojo.

 

— Ya veremos — respondió con una sonrisa forzada y cara de pocos amigos.

 

— Descuida, serás una de las primeras en recibir la invitación — sonreí.

 

— Sí, como sea — dijo girando hacia un lado.

 

La conversación era incómoda y no veía la salida por ningún lado. Si me ponía a la defensiva era más que obvio que terminaríamos en una discusión larga, y a ese paso nunca llegaría a la sala continua. Así que decidí cambiar de táctica.

 

— ¿Y cómo va la nueva colección para primavera? Escuché que los vestidos van a ser increíbles, y con los comentarios que recibiste la temporada pasada, de seguro que será algo genial — dije con voz dulce.

 

— ¿Eh? — dijo confundida —. ¿Te interesa ese tema? ¿Y viste los comentarios sobre mí?

 

— Claro que me interesa el mundo de la moda — dije con una leve risita —. Y por supuesto que vi las revistas. Sin duda eres una modelo increíble — asentí con convicción.

 

— Gracias. Ya veo que tienes buen gusto. Pero esos halagos no van a hacer que terminemos siendo amigas — dijo cortante.

 

— Lo sé, descuida. Entendí perfectamente, solo decía lo que veía — respondí con calma.

 

— Está bien — dijo con frialdad.

 

— Bueno... ¿sabrás cuándo es el lanzamiento? — pregunté con curiosidad.

 

— No te lo diré — giró hacia un lado cruzándose de brazos.

 

— Ya veo, qué lástima — dije con tono apenado, añadiendo un poco de drama —. Anton y Filip tenían interés en la nueva colección. Anton me dijo que quería conseguir algo especial para la velada de primavera, unas joyas que combinaran con sus ojos, y Filip que quería encontrar algo nuevo para la ocasión — dije pensativa, con una mano en la barbilla —. Pero es una pena, porque ninguna sabemos cuándo será y en los periódicos no sale nada al respecto — suspiré con dramatismo.

 

— ¿En serio? — sus ojos cambiaron levemente —. Entiendo. Si ese es el caso, creo que puedo hacer una excepción. Pero no creas que siempre será así, lo hago solo por Anton y Ren — dijo fríamente.

 

— Por supuesto, lo entiendo. Gracias. ¿Pero cuándo es exactamente? — pregunté confundida.

 

— Eso no te lo diré ahora — rio.

 

— ¿Entonces...?

 

— Te haré llegar a tu casa una carta con cuatro invitaciones al desfile y a la preventa, con la condición de que traigas contigo a Anton, Filip y Ren — dijo con una sonrisa.

 

— Claro, ahí estaremos — respondí con una sonrisa algo dubitativa, pensando ya en cómo salir de ahí.

 

— Entonces será genial. Solo espero que no lo arruines — hizo una pausa —. Y tal vez, digo solo tal vez, podríamos llegar a ser amigas. No es que te deteste ni nada de eso. Lo único que no quiero es arruinar mi imagen o verme envuelta en algún escándalo — dijo con voz más serena.

 

— Ya veo. Descuida, te prometo que no pasará nada de eso — dije con seguridad.

 

Aunque por dentro una idea me rondaba sin parar. ¿No me odia? Entonces, ¿por qué hizo todas esas cosas en el pasado? Había algo que no terminaba de entender, pero si le preguntaba era más que obvio que lo arruinaría todo. Así que mejor guardé el pensamiento para mí y volví a sonreír.

 

— Está bien, por esta vez voy a confiar en ti — dijo girando hacia otro lado.

De repente sus ojos se dirigieron hacia alguien que se acercaba por el pasillo y giró rápidamente con una sonrisa en el rostro. Me le quedé mirando sin entender, hasta que escuché las palabras que lo explicaban todo.

 

— Oh, su alteza, ¿qué lo trae por aquí? — dijo haciendo una reverencia.

Filip.

 

Giré de inmediato y sonreí sin poder evitarlo.

 

— Qué gusto encontrarlo por aquí, su majestad — dije haciendo una reverencia, y él correspondió con una sonrisa.

 

— Vaya sorpresa, no sabía que me iba a encontrar con tales hermosuras — dijo soltando una risita —. ¿Y qué me trae por aquí? Pues quería un poco de aire fresco, así que decidí salir un momento.

 

— ¿Qué tal le parece la velada, su majestad? — preguntó Amanda con voz dulce.

 

— Estupenda, aunque algo cansado después de los archivos que estuve revisando estos días — rio —. Fueron un poco agobiantes — dijo sobándose la cabeza —. Pero díganme, ¿cómo la están pasando ustedes?

 

— De lo mejor, su majestad — respondí sonriendo, pero él me lanzó una mirada de no te creo que me hizo reír por dentro.

 

— A mí me parece fenomenal, sin duda es una velada muy bonita — dijo Amanda con voz encantadora.

 

— Me alegra saberlo. La condesa Evangelina hizo un gran trabajo hoy — dijo mirando su reloj.

 

¿Por qué me seguían pasando estas cosas? Tenía que salir de ahí cuanto antes, porque conociendo a Filip era capaz de secuestrarme a su lado toda la noche y entonces sí que moría del dolor de pies. Ya sé, pensé mirándolo con una sonrisa que él notó de inmediato.

 

— Disculpe, su majestad, me gustaría quedarme a charlar pero debo retirarme — dije con tristeza, añadiendo un poco de drama.

 

— ¿Qué? No, quédese, Penhelope. Va a hacer falta su presencia — dijo con tristeza, aunque con una mirada claramente pícara.

 

— Disculpe en serio, me encantaría quedarme, pero tendrá una linda acompañante que de seguro le hará pasar una velada estupenda — dije poniendo una mano en el hombro de Amanda.

 

— ¿Eh? ¿Yo qué? — dijo Amanda confundida.

 

— Es una lástima, Penhy — dijo Filip mirando el piso, diciendo lo último en voz baja.

 

— Descuide, la señorita Amanda es una joven muy divertida — dije guiñando el ojo. Luego me acerqué a Filip discretamente para que Amanda no escuchara —. No te preocupes, ya regreso. Solo quiero sacarme estos odiosos zapatos un momento y descansar — susurré.

 

— Está bien — rio en voz baja asintiendo con la cabeza.

 

— Entonces me retiro — dije haciendo una reverencia.

 

— ¿Eh? — murmuró Amanda confundida, sin haber entendido nada de nuestra conversación.

 

— Bueno, señorita Amanda, conversamos en el salón — dijo Filip avanzando.

 

Los observé alejarse y, en cuanto desaparecieron, me quité los zapatos a toda velocidad y continué mi camino hacia la sala continua. Necesitaba descansar un momento y pensar en cómo encontrar a Anton.

 

♡˖

 

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