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Las paredes se caen

LO QUE EL ALMA NO OLVIDA · por Jennifer G · 23 de julio de 2026

Capítulo 13: 

El sol ya ha subido por completo cuando regresan a la ciudad. Caminan juntos, de la mano, sin decir mucho, pero sintiendo que cada paso que dan es un paso lejos de la mentira y hacia lo que realmente son. Elena todavía no recuerda los detalles, pero ya no tiene miedo. Ya no siente que camina a ciegas. Sabe que Mateo es su verdad, y esa certeza le da una fuerza que no sabía que tenía.

 

Mientras tanto, en el departamento, Lucas ha recuperado su apariencia controlada, aunque por dentro sigue ardiendo. Al otro lado de la línea, la voz de la madre de Elena suena baja, preocupada pero firme:

—Sabíamos que esto pasaría algún día. Sabíamos que él intentaría volver. Pero no podemos permitir que la confunda más. Ella apenas empieza a estar bien.

—No la voy a dejar —responde Lucas con voz helada—. Pero necesito que estén de mi lado como siempre lo han estado. Si ella empieza a preguntar, si él empieza a decir cosas… necesito que ustedes confirmen que todo lo que yo le he contado es cierto. Que él fue quien causó el accidente, que lo mejor para ella es no volver a verlo.

—Lo haremos —dice el padre al tomar el teléfono—. Lo haremos por ella. Porque la verdad que él quiere contarle solo le traerá dolor y sufrimiento. Nosotros confiamos en ti. Tú has sido el único que la ha cuidado de verdad.

 

Y así, la red de mentiras se prepara para cerrarse una vez más, sin saber que el corazón de Elena ya ha empezado a ver a través de ella.

 

Cuando llegan cerca de su casa, Elena se detiene y mira a Mateo a los ojos.

—Tengo que entrar —le dice suavemente—. Tengo que enfrentarlo. Tengo que saber qué es lo que me ha estado ocultando todo este tiempo. Pero no quiero hacerlo sola. ¿Me esperas?

—Te esperaré aquí el tiempo que sea necesario —le responde él, besándole la mano—. Y pase lo que pase, no te dejaré caer.

 

Ella asiente y entra. Al abrir la puerta, encuentra a Lucas esperándola, con esa calma fingida que ya no le engaña. Pero esta vez, cuando él se acerca para abrazarla, ella da un paso atrás.

—¿Dónde estabas? —pregunta él, con una mezcla de preocupación fingida y rabia contenida—. Estaba muy preocupado.

—Estuve con él —responde ella con voz firme, sorprendiéndose a sí misma por la seguridad que siente—. Estuve con Mateo. Y no sé todavía toda la verdad, pero sé que me has mentido. Sé que hay muchas cosas que no me has dicho.

 

Lucas se tensa, pero intenta mantener la compostura.

—Mi vida, solo te he protegido —empieza a decir—. Él…

—¡No! —lo interrumpe ella—. ¡No me digas que solo me proteges! Porque quien me ama no me oculta quién soy. Quien me ama no me da cosas para dormir y me hace creer que fue un colapso. Quien me ama no construye una vida entera de mentiras para tenerme a su lado.

 

En ese momento suena el teléfono. Lucas lo mira, luego la mira a ella, y contesta. Solo dice unas pocas palabras, pero Elena entiende al instante: sus padres vienen en camino. Y sabe que no vienen a apoyarla a ella. Vienen a apoyar la versión que él ha estado contando.

 

La batalla ya no es solo entre dos hombres. Ahora ella tiene que luchar contra todo lo que creía suyo, contra la gente que más debería cuidarla, para poder recuperar su propia vida, su propia memoria y su propio corazón. Y aunque tiembla por dentro, sabe que ya no puede volver atrás. La verdad ha despertado, y aunque duela, aunque todos estén en su contra, ella está lista para escucharla.

 

 

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