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El día del nunca jamás©

La palabra de Fobos: parábolas de terror · por Roberto Chu Maravi · 21 de agosto de 2026

EL DÍA DEL NUNCA JAMÁS©

Por: Roberto Chu

 

 

 

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: REVOLUCIÓN INFANTIL

Josh Allen, periodista, padre de familia, virgen: Aquí… Josh Allen. Reportero de El Guardia. Si alguien en la central me escucha, confírmelo. Cualquier cosa. Un ruido. Un estornudo... Una nada... Ajá, los atrapé; sabían que ahí estaban...  ¡Diablos! Si me escuchan... Me encuentro en la plaza central de Little Beast. Hay niños. Muchos niños. ¡Con armas! Disparan a sangre fría, sin dudar; son unos putos Chuck Norris entrenados.

Hay cuerpos en el suelo. Todos Adultos. Algunos todavía se mueven. Otros no. Hay sangre en los columpios. En la fuente. En el kiosco donde antes vendían globos con forma de perritos.

Tengo miedo. Mucho miedo. Central, ¿me escuchan? ¿Josh? ¿Bruce? ¿Cualquiera? Mi camarógrafo está muerto. Está tirado boca arriba, con los ojos abiertos. La cámara sigue grabando. La luz roja sigue encendida. No sé cómo apagarla.

Estoy… debajo del camión de helados del viejo McCarthy... Diablos, siempre fui alérgico a la lactosa. Repito. Soy alérgico a la lactosa.

Si alguien me escucha… por favor… díganle a mi esposa que…Que lo sé. Sé que ese hijo no es mío. No soy estúpido. Él es negro y yo soy blanco. ¡Él es negro y yo soy blanco! No hay milagro que explique eso.

Esperen…No… no, no, no… ¿Qué hacen? Me vieron. Me vieron... ayuda... Me arrastran. ¡No! ¡Alguien ayúdenme, por favor!

¡NOOOOO!

 

RATATATÁ RATATÁ RATATÁ

PAM PAM PAM

CRACK

 

***

 

Todd Manfredy, estudiante, bully, IQ -20: ¿Es eso una cámara? ¿Un micrófono?

Desde ahora yo seré el nuevo Josh Allen. Alguien tiene que hacerlo.

Vamos, yo cojo el micrófono y tú la cámara...

Tommy, Timmy, hombre de pocas palabras, IQ 190:

...

Todd Manfredy: ¿Cómo que por qué?

Porque alguien tiene que coger esa cámara... Vamos, Timmy. Cógela. Cógela ahora.

Tommy. Sí, sí, eso dije.

No, espera… ¿Qué haces?

No te dije que la cogieras así.

Súbete el pantalón.

Dios mío. Tommy. ¡Carajo!

 

 

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA:  El DÍA DE NUNCA JAMÁS

 

Todd Manfredy, el nuevo Josh Allen: El día del nunca jamás me dormiré temprano. Les habla Josh Allen, transmitiendo en vivo desde el epicentro de nuestra revolución. ¡Salve al Dios Fobos!

Multitud salvaje: ¡Salve al Dios Fobos!

Josh Allen: En vivo desde la tele radio-periódico El Guardia. Cuéntenme, ¿cómo se sienten el día de hoy? ¿Disfrutando de la revolución?

Multitud salvaje: ¡Revolución!

Josh Allen: Para aquellos sin televisores, pobres, un niño con disfraz de bebé se me ha acercado. Pañal, chupón, mirada resuelta. Joven ciudadano, pregunta obligatoria. ¿Por qué viste usted de bebé en plena insurrección armada?

Niño bebé: Porque es cómodo, Josh Allen. Y no aprieta en la cintura cuando corres. Además, a las chicas les gusta.

Josh Allen: Comprensible. Totalmente comprensible. Un ¡hurra por la comodidad!

Multitud: ¡Hurra!

Josh Allen: ¡WOW! Eso es álcenme, por favor. Iré en andas como el próximo prócer de este pueblo.

Multitud: ¡Hip! ¡Hip! ¡Hurra!

Josh Allen, niño cargado por multitud cachonda: Como pueden ver, pueblo de Tribeca, ahora Little Beast, la revolución está siendo un éxito rotundo. Ordenada, entusiasta y con excelente vestuario. Síganme para más noticias en desarrollo.

Josh Allen, periodista sorprendido: Oigan… oigan un momento. Yo conozco a ese párroco. Ese es el padre Ríos. El cura de mi iglesia. ¿Por qué lo están pateando esos niños? Siempre ha sido muy bueno conmigo. Me convidaba de sus paletas saladas.

Oigan, bájenme. Bájenme ahora mismo. Diablos… creo que ese bebé gigante se hizo encima.

Vamos, Tommy... Oigan, niños, ¿por qué patean al párroco Domingo?

Voz fuera de cuadro: Aquí no hay nada que ver. Sácame esa cámara. Sácame esa cara del rostro. Aléjate. Que te alejes te digo...

 

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Josh Allen, amante de las paletas saladas: Uf, mierda... ¿Estás bien, Timmy? Digo, ¿Tommy? Esos niños son muy maleducados. Unos animales, brutos, ignorantes de mierda. Casi nos golpean. Dime que la cámara sigue funcionando.

Tommy, niño de proporciones rinocerónticas: ...

Josh Allen: Sí, ya sé. Se te cayó un diente. Gracias por aguantar los golpes, por cierto. Pero la cámara, Tommy. Dime que la cámara está bien...

Eso es, Tommy. Eres todo un guerrero. Te has ganado un ascenso.

Tommy: ...

Josh Allen: ¿Qué ascenso?... pues... Ahhh...mmm...Cuando volvamos a la central, te lo haré saber. Oye… oye… mira eso.

 La dulcería. Están dando dulces gratis. Esto sí que es una revolución bien pensada, diabética y maligna. Y espera… esa es... la señora Mason. Mi vecina. Niñera. Abuela de la chica más guapa del pueblo.

¡Señora Mason, señora Mason! Oigan ustedes, aléjense de la señora Mason. Es inofensiva. Nada de andar lanzándole maleficios a la viejita.

Señora Mason, viejita, sorda, ex chica playboy: Viejos tus calzones, yo sé defenderme sola.

Josh Allen: No, no, señora Mason, tápese los oídos. ¡Tápese los oídos!

Señora Mason: No, no… cuidado con mi audífono, mocoso…

Josh Allen: Oiga, oiga, soy yo. Todd. Todd, su vecino. ¿No me recuerda? Y ustedes, aléjense… ni se atrevan a decir la palabra…

Señora Mason: Todd… ¡Todd! ¿Eres tú, el niño meón de la 234?

Multitud infantil, pendejos: ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Meón! ¡Meón!

Josh Allen: Diablos… qué buena memoria tiene esta viejita. Vamos, quítese eso… será mejor que lo apague. O Fobos la amará a usted también, anciana…

Niños alrededor: ¡Fobos! ¡Fobos!

Josh Allen, hipócrita: Oigan, ¿acaso creen que esto es divertido? Es solo una viejita. No le puede hacer daño a nadie. Ahora váyanse. Vamos, Tommy. Vamos, señora Mason.

Así es, escuchas. Acabo de salvar a una anciana. ¿Acaso eso me dará la llave del corazón de la sexy Sadie?

Señora Mason: ¿A quién le dices anciana, mocoso de mierda?

Josh Allen, mocoso de mierda: Pensé que lo apagué…

Señora Mason, sabelotodo, pateadora de rodillas:  No es ese botón, es este…

Josh Allen: ¡Ouch! No me patee. Está bien, está bien. Lo siento.

Señora Mason: De todas formas, ¿a quién crees que le hablas? ¿Acaso te has vuelto loquito?

Josh Allen: Pues… a la audiencia. Ya sabe, estamos trasmitiendo en vivo, la radio, o sea, Hello.

Señora Mason: Oh, sí. La radio. Me gusta la frecuencia de los gatitos llorones... Pero si creo que hablas de la frecuencia de la radio local de noticias que nadie escucha... Creo que se te adelantaron, muchacho. La central ya ha sido tomada por un tal Bruce Kent. Solo escucha… mira ahí.

Josh Allen: ¿Un escaparate roto?

Señora Mason, viejita sexy: No, niño tonto. Lo que hay adentro.

Josh Allen, niño tonto: Radios. Sí, claro, radios… ¿Qué mierda?

Voz amplificada desde algún lugar(radio): Buenas noches, escuchas. Soy Bruce Kent, sintonizando desde la central del periódico El Guardia, que desde ahora pasará a llamarse… ¿cómo van las votaciones?

Voces infantiles de fondo(radio): ¡Eructo vaginal!

Bruce Kent, mojador de bragas, nuevo conductor del... (radio): No. Ya les dije que eructo vaginal no.

Otra voz: ¡Recto de cerdo!

Bruce Kent(radio): No, tampoco. Cambien eso. Somos un periódico serio… bueno, hasta que tengamos un nombre. Seguimos con nuestro periodista estrella: Pequeño Ricardo.

Josh Allen: ¿Pequeño Ricardo? ¿Richard Parker? Ese maldito roba historias de mierd...

Pequeño Ricardo, jodido puto amo(radio): Buenas noches, pueblo libre, criaturas del porvenir y adultos que ya no califican como personas. Les habla Pequeño Ricardo, su periodista favorito, y por supuesto muchísimo mejor que el estúpido, pretencioso, retrasado, diarreico, gerontofílico—

Señora Mason, viejita candente: ¡Y Meón!

Pequeño Ricardo(radio): Sí, también meón.

Josh Allen: ¿Cómo mierda hace eso?

Pequeño Ricardo(radio): El meón Todd Manfredy, de la 234.

Josh Allen, meón: Oh, jódete, Parker.

Pequeño Ricardo(radio): Entramos ahora en la fase seria, porque incluso el caos necesita boletín informativo. Tribeca, antes ciudad, ahora burdel—aunque no sé qué signifique—está de camino a villa de no retorno. Esta mañana, durante la llamada Redada 69, la policía, fiel a su tradición de estupidez adulta, detuvo a los sujetos equivocados: delincuentes, adictos y repetidores profesionales de quinto grado. Resultado:  las autoridades han sido removidas, desmontadas y puestas en bolsas pequeñas. Todos contaminados con la gripe de Cotard. Todo según el plan de nuestro querido dios Fobos. La fiebre se expandió por el cuerpo policial. Se les cayó la cara de vergüenza. Literalmente. Ahora la armería está abierta para nosotros. Los niños. Porque alguien tenía que usarlas. Una hurra por eso.

Señora Mason: ¡Hurra!

Josh Allen: ¿Y usted por qué hace eso?

Señora Mason, hurra: No lo sé…

Pequeño Ricardo(radio): Y aquí estamos ahora, mis queridos compatriotas. Somos el futuro inmediato. Y yo...yo seré su único, legítimo y queridísimo periodista número uno. Como siempre opacando a ese perdedor llamando Todd Manfredy.

Josh Allen, niño hiperventilado: Sobre mi maldito cadáver, gorda puta.

Señora Mason, viejita lava bocas: Cuida tu boca, mocoso. O esa lengua te la meteré por el cu...

Josh Allen, periodista apurado: Vamos, señora Mason, nos vamos ya. Tommy… llévatela.

Tommy, bestia silenciosa: 

Señora Mason, anciana rebelde: Espera, espera… ¿qué hacen? Suéltame, mocoso.

Josh Allen: Lo siento, señora, nadie se queda atrás. Necesitamos un auto si queremos cruzar este desastre y llegar a la colina.

Señora Mason: ¿Qué hay en la colina?

Josh Allen, periodista sin audiencia: La central de transmisión del periódico El Guardia.

Señora Mason, oyente confundida: ¿Y qué es eso?

Josh Allen: Ya sabe… usted lo dijo… la radio de noticias.

Señora Mason: ¡Ah!... ummm... ¿Quién eres tú?

Josh Allen: A la mierda… vamos, Tommy. No dejaré a mi niñera sola con estos salvajes.

Y así fue. Tommy y yo decidimos zambullirnos en las llamas, en los calzones colgados de los faroles y entre los llantos de niños disidentes del nuevo régimen... Llorones. Tomamos rumbo al barrio residencial para conseguir un vehículo que nos llevara a la colina de Tribeca; la colina del muerto. Vamos, Tommy, más rápido.

Señora Mason, radar doméstico: Oigan, yo conozco esa casa.

Josh Allen, ocupa: Necesitamos tomar prestado su auto, señora Mason.

Señora Mason: ¿Mi auto? ¿Tengo auto?

Josh Allen: Sí, señora Mason, tiene auto. Necesitamos ir a la colina del muerto.

Señora Mason: … Deberían llevar bloqueador. Siempre se lo digo a mi nieta y nunca me hace caso. Oh, un gatito.

Gatito, Felis catus: Miauuu.

Señora Mason: Lindo gatito.

Josh Allen, cronista distraído: Pues sí, sí es un lindo gatito...

Tommy, hombre de pocas palabras:

Josh Allen: Oigan, concéntrense. El auto. Necesitamos su auto.

Señora Mason: Sí, el auto… el pequeño Roddy.

Josh Allen, pendejo: Sí, sí... lo recuerdo, el pequeño Roddy. ¿Sabe dónde está la llave?

Señora Mason, viejita bribona: Ummm… sí… eso es… está…

Josh Allen, periodista a punto de vomitar: Dios mío, escuchas. Sé que no pueden verlo. Es asqueroso, horrible, inenarrable… agh… ¡puuaj!

Tommy: ¡Puuaj!

Josh Allen: Creo que necesitamos agua. Y un corte... ¡corte!

 

UNA LAVADA DE LLAVE MÁS TARDE

 

Josh Allen: Listo. Nos vamos.

Señora Mason, defensora de los derechos de los gatos: Esperen… falta el gato.

Josh Allen: ¿Gato? ¿Qué dijeron los voceros de Fobos sobre los gatos?

Tommy: 

Josh Allen: Sí, es verdad. Son peludos. Al diablo. Vámonos ya. Tú conduces, Tommy.

Tommy, amigo elegido: 

Josh Allen, narrador sin futuro: Y así fue como, con mi corsario leal, Tommy, y la viejita Obi Wan de mi Luke Skywalker, tomamos rumbo a la colina del muerto. Dejamos atrás kilos y kilos de cuerpos que nuestros vecinos infantes malcriados regaban por las calles. Restos cagados por el maleficio de la palabra de Fobos.

Señora Mason: Todd Manfreddy… ¿eres tú, niño?

Josh Allen: Señora Mason, vaya, vaya, por fin la gallina vieja se decide por cuidar a sus hue...

Señora Mason: ¿A quién le dices vieja, mocoso insolente?

Josh Allen: Auch, auch… lo siento, lo siento. Ya.

Señora Mason: ¿Qué están haciendo? ¿Cómo acabamos aquí? Esto no eres tú, Todd.

Josh Allen: ¿Se refiere a ser el presentador más grandioso de todo el pueblo?

Señora Mason: No. Me refiero a un asesino.

Josh Allen: Oh, no, señora Mason. Yo no he matado a nadie... Aún.

Señora Mason: Vámonos, Todd. Vámonos de aquí. ¿No ves que esto está mal? Si tus padres te vieran...

Josh Allen: Oiga… oiga, no es momento para ponernos serios. Quiero decir que a los niños no les importa esa cosa de sentimientos. Estamos aquí por el morbo, por las risas, la libertad. Comprenda que no existe Santa Claus, la tecnología es nuestro nuevo Dios y que no se puede cambiar a todos y yo solo quiero un poco de eso. Quiero ser escuchado. Ya sabe... Es la única forma.

Señora Mason: Yo te escucho, Todd. Tus padres también te escuchaban.

Todd: ¿Ah sí? ¿De qué modo? Yéndose a trabajar todo el día. La verdad es que no veo mucha diferencia entre que estén vivos o muertos. Todos los adultos son el problema y Fobos lo sabe. A nuestros padres les importamos un carajo.

Señora Mason: No. Retráctate, Todd. Mocoso malcriado. Si a ellos no les importaras no te habrían dejado conmigo o con mi nieta.

Todd: Oiga… su nieta me odia. Siempre me consideró un freaky. Y usted… en unos minutos no recordará esta conversación y será solo otro recurso para hacernos reír a Tommy y a mí.

Tommy: 

Todd: Cállate, Tommy. No te rías. Tu aliento apesta.

Señora Mason: Al menos la intención cuenta, Todd. Es más, de lo que conseguirás de aquellos que llamas amigos o fanáticos. Ellos no te conocen. Yo sí. Tus padres también.

Todd: ¿En serio cree conocerme? Ni siquiera puede sostener dos minutos sin olvidar mi nombre.

Señora Mason, viejita a punto de dar madrazos: No me grites, moco malcria... espera… ¿dónde estoy?

Josh Allen: Se lo dije.

Tommy:

Josh Allen: Vamos, señora Mason. Ya llegamos.

Gatito: Miauuuu.

Josh Allen: Eso es, gatito. Vamos a repartir unas cuantas palizas.

Éramos cuatro: Tommy, el gatito, la viejita y yo. Frente a la torre de comunicaciones que daba sentido a mi nuevo nombre. Josh Allen. Futuro único periodista de El Guardia.

Cham, cham, cham, cham.

Josh Allen: Vamos, Tommy. Abre esa puerta.

Tommy, violador de puertas: ¡Gaaaa!

Josh Allen: Eso es, Tommy. Dale. Cógete a esa puerta.

Gatito: Miauuuu.

Josh Allen: Abierta… ¿abierta? Ajá. Muy descuidados. Bajo mi mandato esto cambia. Tú primero, Tommy.

Tommy: 

Josh Allen: Vamos. No seas cobarde. Y usted, señora Mason, cargue al gatito. Va detrás de mí.

Señora Mason, viejita confundida (de nuevo): Estamos buscando a mi nieta…

Josh Allen: Su nieta, sí, claro. Su nieta… Le recomiendo apagar esos aparatos auditivos o lo que mierda sean.

Y, queridos escuchas, estamos dentro del castillo impuro, maldito por la presencia de esos amateurs que se dicen llamar periodistas. Venimos a purgar.

Tommy: 

Josh Allen: ¿Cuerpos? ¿Cuerpos? ¿Hay alguno de supermodelo?

Señora Mason: Dios mío… ¿qué es eso?

Josh Allen: Eso es un charco de sangre y órganos, querida viejita y escuchas. Eso pasa cuando alguien te dice las palabras de Fobos.

Señora Mason: ¿Palabras de quién?

Josh Allen: Fobos, señora Mason. No querrá oírlas a menos que quiera acabar como una sopa de avena.

Señora Mason: Mierda, hasta parece que nos habla…

Josh Allen: De hecho, sí. Debería entrevistarla.

Tommy: 

Josh Allen: Tienes razón. Es inútil. Nadie la oirá.

Señora Mason: ¿Por qué sigues hablando si nadie te escucha?

Josh Allen: Porque alguien debe narrar. No arruine la magia, señora Mason.

Señora Mason: Bueno, bueno. Está bien, mocoso.

Josh Allen: Sigamos. Oigan… ¿qué es eso?

Tommy: 

Josh Allen: ¿Una trampa? ¡¿Cómo que una trampa?!

Señora Mason: Cuidado, mocoso…

Josh Allen: ¡A la mierda!

 

BOOM

 

Josh Allen: ¡Una bomba! ¡Una maldita bomba! ¿Quién puso eso ahí?

Señora Mason: Auch, mis juanetes… Gatito, gatito, ¿dónde estás?

Gatito: Miuuaaaa…

Tommy: 

Josh Allen: Sí, estamos bien. Carajo. Escuchas, sé que no pueden verlo, pero hay un bloque de concreto entre Tommy y nosotros. El techo cayó. Repito: cayó. Iré por el ascensor, Tommy. Tercer piso.

Vamos, señora Mason.

Tommy: 

Josh Allen: ¿El baño? ¿Ahora? Haz en una esquina y no me jodas. Vámonos, señora Mason.

Señora Mason: Está bien… Todd.

Josh Allen: Oiga… gracias por salvarme la vida.

Señora Mason: No hay problema, Todd. Para eso soy tu niñera.

Josh Allen: Me llamo Josh, señora Mason.

Señora Mason: Está bien, Josh Allen.

Josh Allen: Vamos, gatito. Yo te cargo. Porque ahora...

Toca subir al último nivel. Última etapa del viaje. Nuestra estrella de la muerte. Nuestro monte del destino.

Señora Mason: Nuestra ciudad esmeralda.

Josh Allen: ¿Nuestra ciudad qué?

Señora Mason: ¿Ciudad qué de qué?

Josh Allen: Olvídelo. Oiga… ¿de dónde saca tanta agilidad a pesar de su edad?

Señora Mason: ¿Me estás diciendo vieja?

Josh Allen: NO, claro que no... lo que digo es que, después de todo esto… niños armados, dioses nuevos, la radio tomada… ¿cómo no se ha rendido?

Señora Mason: Estoy perfectamente bien, Joshua. He pasado por cosas peores. Fui espía de la CIA.

Josh Allen: Claro. Y yo soy Elvis con asma. Vamos, señora Mason.

Señora Mason: No te burles. Te recuerdo bien. Todd Manfredy, 234. El niño que se orinó en el acto cívico del 89. Obvio que también recuerdo: estar de cobertura. Sí, de cobertura. Misiones en Guatemala, finales de los cincuenta. Operación PBSUCCESS. Honduras, sesenta y uno, entrenando gente que no sabía leer, pero sí partir madres. Santiago de Chile, setenta y tres. También pasé por Irán, antes de que todo se volviera una mala idea con petróleo. Y Berlín, en la caída del muro.

Josh Allen: …Espere. Espere un segundo. Eso… eso suena peligrosamente específico.

Señora Mason: Oh, lo es.

Josh Allen: ¿Usted… de verdad…?

Señora Mason: No, hijo. Era una broma. JA, JA, JA.

Josh Allen: Ja. Era mentira. Me la comí entera. Es usted toda una comediante, señora Mason.

Señora Mason: sí, sí... yo... lo soy... ¿sabes algo?

Josh Allen: ¿Sí, señora Mason?

Señora Mason: Todavía hay tiempo para volver, Josh Allen.

Voz intrusa (y pendeja): Yo creo que no… anciana... Bruce Kent, jefe final: Les diré lo que pasará ahora. Llamaré a todos mis técnicos de cámara, audio y seguridad. Los reuniré aquí mismo. Y ustedes serán… supeditados. Sí, esa es la palabra. Suena bien, ¿no? La emprendí hoy en MTV.

Y después, perdedores, estarán bajo mi merced. Ustedes. Y ese maldito gato.

Técnicos y seguridad, uniformada y armada con armas medievales: ¡Holas!

Josh Allen: Señora Mason apague su coso para la audición.

Señora Mason: Esta bien Josh, solo porque tú me lo pides.

Bruce Kent, jefe final: ¡Tras ese gato!

Josh Allen: No… gatito, no…

Señora Mason: ¡Gatito!

Gatito, sobre un hacha afilada que caeeeeeeeee: Miauuuuuuuuuuuuch...

Bruce Kent, gaticida: Y así se mata a un gato. Con un hachazo olímpico. Fobos odia a los gatos. ¡Tómala! Todd Manidiota...

Acaso debería decir algo como... la curiosidad mató al gato...

Pequeño Ricardo: Yo diría que eso suena muy a villano de Hollywood de los setenta. Seamos más originales.

Josh Allen: ¡Ustedes mataron al gato, malditos psicópatas!

Pequeño Ricardo: Pues Fobos dice que la psicopatía es una convención social. Es lo que los adultos dicen, por lo tanto, es inválido. Ja. Debate ganado.

Técnicos y seguridad: ¡GAAA! Tómala… fracasado.

Josh Allen: Diablos… no he visto suficientes debates en televisión para responder a eso. Además, si Fobos lo dice, debe de ser cierto…

Señora Mason: ¡Todd!¡ Qué sucede!

Josh Allen: Sí pudiera escuchar... estaría en desacuerdo, señora Mason. Pero así es como funcionan las cosas ahora. Lo cual no significa que estos idiotas se salgan con la suya. Quizás ustedes tengan su ejército de esbirros; sin embargo, nosotros tenemos un grandullón de noventa kilos. ¡Ahora Timmy!

Señora Mason:

Pequeño Ricardo: …

Bruce Kent: 

Técnicos y seguridad:

Josh Allen, planeador maestro: Dije ahora, Timmy…

Pequeño Ricardo, puto amo: Timmy, Timmy... dirás Tommy. Ese troll apestoso que se pinchó la cabeza de abajo al tratar de orinar en mi escritorio. ¡JA, JA, JA, ¡JA!

Técnicos y seguridad: ¡JA, JA, JA, ¡JA!

Josh Allen: ¿Dónde… dónde está?

Bruce Kent: Ahí, en la esquina. Tirado.

Tommy, verga herida: 

Josh Allen: Son unos monstruos. Su amiguito está herido.

Señora Mason: ¿Ya nos podemos ir?

Bruce Kent: Silencio, anciana. Ahora… muera. Técnicos prendan su cosa esa para escuchar.

Josh Allen: No, esperen. No lo hagan.

Pequeño Ricardo: No te preocupes. Te le unirás muy pronto.

Josh Allen: No, esperen… no le hagan daño a…

Técnicos y guardias, compartidores de una misma neurona y una misma boca: Pero... qué mierda...

AHHH... ¡ALTO, BRUCE KENT, ¡PEQUEÑO RICARDO! TIENEN PROHIBIDO MATAR A UNO DE LOS NUESTROS. FOBOS SE LO ORDENA. SI DESOBEDECEN, SUFRIRÁN LAS CONSECUENCIAS.

Bruce Kent: Pero…

Tommy ¿ya mencionamos que su verga está herida?:

Pequeño Ricardo: Los niños quieren sangre…

Técnicos y guardias: FOBOS PIDE EL TRIBUTO DE TODD MANFREDY PARA PROBAR SU AMOR. LO PIDE AHORA. SI LO HACE, SE LE CUMPLIRÁ SU DESEO DE SER REPORTERO DE SU PARAFERNALIA LLAMADA RADIOVISIÓN. SERVIRÁ COMO PREGONERO DE NUESTRO NUEVO REINO.

Josh Allen: Ya lo escucharon, niños. Papi Fobos pide a su hijo favorito ser el nuevo Josh Allen.

Pequeño Ricardo: Eso no. Eso nunca. Nosotros…

Técnicos y guardias: ¿TE ATREVES A DESOBEDECER, MOCOSO? NADA DE MUERTES, CONCÉDANLE A TODOS LOS NIÑOS SU DESEO PRÓXIMO DE LA MISMA FORMA QUE LO HICE CON USTEDES O SUFRIRAN LAS CONSECUENCIAS.

Pequeño Ricardo: Solo decía… que no tardaremos en darle la oportunidad a Joshito.

Josh Allen: Eso es, perra. Aléjate y dame ese micrófono.

Bruce Kent: Espera. De eso nada. Primero Fobos pide tributo. Luego otorga.

Josh Allen: Ah, sí, sí... ¿A quién tengo que matar? ¿A algún vendedor de dulces cascarrabias? ¿A algún policía corrupto? Dime quién y lo mato, Fobos.

Técnicos y guardias: A TU NANA. A AQUELLA QUE TE ATA A ESA CELDA QUE LLAMAS PIEDAD. NO EXISTE PIEDAD EN MI REINO, MOCOSO. YA SE HA HABLADO. ME DESPIDO, FRACASADOS. NO TENGO TIEMPO PARA ESTO…
¡AGHHHH!

¿De qué nos perdimos? ¿Tenemos que reír o algo así?

Josh Allen: ¿Matar a la señora Mason?

Bruce Kent: Ya lo escuchaste, idiota. Mata a la anciana.

Pequeño Ricardo: Sí, ya escuchaste a Fobos. ¿O es que no puedes, mimoso?

Josh Allen: ¿Qué? Por supuesto que sí puedo. Soy valiente. Solo que necesito un cuchillo o algo así…

Bruce Kent: Tonto. No necesitamos armas. Tenemos la palabra de Fobos, solo susúrrale la oración y terminaremos con esto.

Josh Allen: ¿Qué? No… no puedo hacer eso. Es doloroso. Es solo una ancianita... mi nana.

Pequeño Ricardo: Eso le da más valor al sacrificio. Fobos bendecirá tu asesinato. Vamos, hazlo.

Técnicos y guardias: ¡Hazlo! ¡Hazlo!

Josh Allen: Yo… yo… ¿Tommy?

Tommy, no lo hagas Josh, no:

Señora Mason: ¿Sucede algo, Josh? Ya nos vamos. ¿Debo prender de nuevo mi audífono?

Josh Allen: Yo… señora Mason… debí haberle hecho caso antes…

Bruce Kent: Y así fue como el maldito Josh Allen decidió prender el dispositivo de la vieja de mierda y pronunciar las palabras…

Josh Allen: Cállate. Deja de narrar. Yo decido qué hacer. Yo soy dueño de mi destino... Ahora soy un adulto. Yo decido que hacer...

Pequeño Ricardo: Entonces decides la muerte, Todd, idiota. No lo harás.

Josh Allen: Yo… yo… no me llamo Todd. Me llamo Josh Allen.

Josh Allen, llorón: Fobos la ama. Dios… señora Mason… señora Mason… Fobos la ama…

Señora Mason: ¿Qué sucede, Josh? Todd… ¡Todd! ¿Qué me pasa? ¿Qué me pasa…?

 

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Técnicos y guardias: ¡SÍIIII! ¡BIENVENIDO, JOSH ALLEN! ¡BIENVENIDO A LA RADIO EL GUARDIA, AHORA RENOMBRADA EL PLANETA! ¡LOS PREGONEROS OFICIALES DE NUESTRO QUERIDO DIOS FOBOS! ¡BIENVENIDO!

Tommy:

Pequeño Ricardo: Sí, sí… bienvenido…

Bruce Kent: Bienvenido, cam...pe...ón.

Josh Allen: Y así, queridos escuchas, el gran Todd Manfredy se convirtió en… en... Ay, mierda. ¿Qué hice?

 

 

***

 

REPORTAJE ESPECIAL: EL DÍA DESPUÉS DEL JAMÁS

Josh Allen, narrador improvisado: Buenos días, pueblo de Little Beast. Me gusta el nombre, sí, sí. Suena firme. ¿Cómo se ha levantado mi pueblo favorito hoy?

La ciudad amaneció sin adultos. Algunos edificios siguen en llamas. Otros ya no existen. Hay charcos. Muchos charcos. Sangre, carne, dientes, trozos que ya nadie piensa suyos.

Parte de esa carne se mueve. Como el albondigón que mi madre preparaba. Camina lento. No pregunta nada. Nadie la detiene. Así empieza un buen día. ¿No es así, Tommy, mi querido camarógrafo? Para aquellos que tienen TV... ¡Helloooo!

Vamos Tommy, ojo de águila, Preguntemos a la gente de Little Beast lo que piensa. Buenos días, niños, aquí Josh Allen. ¿Cómo se han levantado hoy?

Niños, ¿por qué tan apurados?: ¿Mi mamá? ¿Dónde está mi mamá? No la encuentro… ¿Dónde están? Quítate imbécil.

Josh Allen, insensible bastardo: Oigan, oigan. Maleducados. Así no se responde a la prensa. Tendremos que buscar a alguien con más disposición. Ya saben, alguien quien quiera un minuto de fama. Quizás esa pelirroja… Esperen. La conozco. ¿Sadie? ¿Sexy Sadie?

Sexy Sadie: No me llames así, idiota.

Josh Allen: Oye, oye, soy yo. Josh Allen. Ya sabes. El nuevo reportero número uno del diario El Universo.

Sexy Sadie: No te conozco. Aléjate. Estoy buscando a mi abuela.

Josh Allen: Oye… sí me conoces. Porque yo… yo conocí a tu abuela. Soy Todd. Todd Manfredy.

Sexy Sadie: Todd… eres tú. Freaky Todd.

Josh Allen: No. Ahora me llamo Josh Allen. Ya no más Todd. Solo lo dije porque...

Sexy Sadie: No me importa, idiota. ¿Crees que me importa si te cambias el nombre? Estoy buscando a mi abuela.

Josh Allen: Pero… Sadie, este es un nuevo mundo. Ahora tú misma puedes ser tu abuela.
Eso escucharon, escuchas. Pueden ser quien quieran ser.

Sexy Sadie, chica enojada: Ya cállate, Todd. No me importa quién seas ahora. Para mí siempre serás el mismo fracasado de ayer. Ahora lárgate.
¡Abuela! ¡Abuela!

Josh Allen, orador motivacional: Ah, sí. Fracasado. Al menos no estoy buscando a alguien que ya… Dios. A la mierda. Tommy.

¿Saben qué, pueblo de Little Beast? Hoy es un nuevo día para ser nuevas personas. Personas mejores que ayer. Y eso no lo verán quienes siguen atados al pasado. El presente es ahora. ¿Oyeron, viejos? Eso es lo que importa. Es lo que más impor...

Tommy:

Josh Allen: ¿Qué dices, Tommy? ¿Que llamaron de la central? ¿Bruce Kent dijo qué?

Tommy:

Josh Allen, IQ -300: ¿Apagado? ¿En serio? Así que… todo este tiempo…

Tommy:

Josh Allen: Entiendo.

Pues iniciemos de nuevo.

¡BUENOS DÍAS, PUEBLO DE LITTLE BEAST!

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