Me comuniqué con Giorgi por telecomunicador lo más pronto posible. El maldito no puede esconder datos tan importantes como ese.
— ¿¡Cómo diablos es posible que no me dijeran que mano de obra utilizan para el proyecto, Giorgi!? —dije alterado.
— No entiendo qué esperabas. Es un proyecto con ocho mil personas. No todos iban a ser científicos y artífices como tú.
— Pero… Al menos avisar para saber si estoy de acuerdo…
— Lo hice. En el contrato que firmaste.
Me quedé sin palabras. Rápidamente colgué el telecomunicador sin despedirme y revisé todos los malditos papeles de mi habitación en busca del contrato.
Resulta que sí está. En la letra más pequeña posible, al fondo de todo lo demás.
— ¡MIERDA! —tiré el papel al suelo con tal rabia, que se cayeron algunas cosas.
No puedo creer que no leí bien el estúpido proyecto de mierda. Y para colmo, cancelar el contrato requeriría una compensación económica de cien millones de créditos solares y la posible… Pérdida de mi reputación.
— Debo seguir.
Retomamos el proyecto en una nueva ubicación. Le pedí a Giorgi que POR FAVOR diera un trato digno a todos los empleados o tendría que forzosamente renunciar al proyecto. Por suerte… Accedió.
Reconstruimos el motor propulsor principal que habíamos construido anteriormente. Por el ataque ocurrido, algunos desperfectos habían ocurrido. Pero por suerte, nada grave que no se pudo arreglar.
Logramos montar al menos un diez por ciento del proyecto en alrededor de cinco años de desarrollo. Si bien, parece muy poco avance… Dado las dimensiones de la nave, hemos logrado un buen rendimiento.
…
Mientras Karl continuaba resolviendo el desastre dejado por los bandidos, la coalición y en parte, por Giorgi, una joven estudiante universitaria le inquieta saber la verdad sobre su progenitor.
Universidad Centroamericana de México, República Centroamericana del Caribe.
He pasado toda mi corta vida investigando el suceso de mi padre. Tras su supuesta muerte, quedé a manos de mis abuelos paternos. Ellos estaban convencidos de que él murió. Sin embargo, yo no. Ellos me decían:
“ Tu padre murió en un accidente en Redia. Lamentablemente la cueva minera donde se encontraba se derrumbó y murió aplastado. ”
No me lo creí. No soy tan ingenua de creerle al gobierno que lo mandó a morir en un planeta hostil a miles de kilómetros de su planeta natal.
— María… Estuve buscando noticias de lo sucedido con mi padre… Pero no hay autopsias, cadáveres… No hay nada.
— Elidya… Son las tres de la madrugada.
— Esto es importante para mí, María.
— No puedes obsesionarte con esto. No hay motivos para creer que tu padre está vivo. Quizás no hay autopsia porque justamente tu padre quedó hecho mierda. Buenas noches.
Bueno… Ella tiene razón. Pero sé que algo no está bien. Quizás ahora ya no valga la pena investigar.
¿Ni un cuerpo en un derrumbe con tantos cuerpos? Mañana indagaré mucho más.
Me dirijo a dormir para el próximo día investigar mejor. Simplemente las excusas de este gobierno federal no tienen mucho sentido o relación con las evidencias guardadas.
Al siguiente día, me preparé para mi clase de cálculo diferencial astronómico. Sí… No me sirve para nada. Quiero ser periodista o detective.
Me dirigí a mi clase. Iba a ser una clase bastante larga, fui a la cafetería junto con María para poder comer algo antes de empezar.
— Discúlpame por lo que dije ayer, Elidya. —dijo María tocando mi hombro suavemente.
— Está bien, sé que esta situación te ha estresado casi igual que yo. —dije con una ligera tristeza en mi cara.
María me para en seco en el pasillo.
— Sí, pero no estuvo bien de mi parte el hecho de que diga esas cosas. Debo controlarme mejor, amiga.
Sonreí.
Seguimos hacia la cafetería. Casi todos los estudiantes estaban allí, nos dividimos por secciones típicas de una universidad cualquiera; nerds, populares, deportistas…
Incluso los profesores comían aquí, algunas veces el rector con nosotros. Curiosamente al entrar nosotros a esta cafetería, el rector estaba en la mesa de los profesores.
Siento su mirada clavada sobre mí intensamente. Y eso que ni siquiera lo estoy viendo.
— ¿Te pasa algo, Elidya?
— No, María. Sigamos para pedir comida.
Seguimos para hacer la fila de la cafetería. Un poco larga por la hora. Al comenzar a hacer la fila, justamente el rector se puso detrás de mí.
— Buenos días, chicas. —dijo el rector con una gran sonrisa.
— Buenos días, rector. —dijo María al voltearse, devolviendo la sonrisa.
— Buenos días.
El rector me mira.
— Pareces enojada. ¿Pasa algo?
Lo miro furiosa.
— Me molesta el hecho de que limiten la voz de los estudiantes en esta universidad. Me parece una total falta de respeto hacia nosotros.
El rector se queda pensando un segundo. Luego me miró confundido.
— Esta universidad prestigiosa no limita la voz de los estudiantes. Tenemos reglas y directrices que seguir.
— Pues uno de sus profesores no opina lo mismo que usted.
El rector se quedó callado. Me señala que avance debido a que hemos dejado un espacio grande por la conversación. Avancé y tomé mi bandeja para iniciar a tomar mi comida.
— ¿Lo próximo será cámaras en las habitaciones? —pregunté de manera perspicaz.
— Derrick, necesito que me investigues acerca de este artículo. Todo lo que puedas.
Derrick era el mayor cerebro de la universidad. Si necesitabas a alguien para buscar cualquier cosa… Me refiero… CUALQUIER COSA. Él lo hace.
— No me jodas, Elidya.
— Te daré mil créditos, estúpido.
— Ahora sí sabes comunicarte.
— Bien, máximo para la medianoche de hoy. Sin fallas.
Al terminar de clase era momento de desayunar. Era necesario para mí, había sido una noche agotadora realmente. Sólo algo de cereal y avena. Cosas sencillas.
Cosas difíciles de ver con este subgobierno dirigido por La Coalición. Te preguntarás… ¿Cómo todos se unieron a La Coalición? Pues al terminar la guerra, todos acordaron unir sus fuerzas para avanzar tecnológicamente y llegar a ser poderosos en el espacio.
El problema era que sus ciudadanos no estaban muy de acuerdo con las acciones tomadas. Los problemas culturales, religiosos y étnicos habían sido desplazado hacia un lado. Se manejaban… Como si fueran una mente colmena.
— Tienes prohibido investigar sobre Redia. —Dijo uno de mis profesores al detenerme en seco en el pasillo; tenía en el hombre una insignia bordada de La Coalición.
— Tu conexión a la red será limitada y cualquier intento de romperlo puede llevarte a tu expulsión.
Me preguntaba si Derrick sería capaz de delatarme. No tendría mucho sentido si le iba a pagar… Es más probable que ellos vigilen a mi usuario en la red. Creí realmente que no tenían esa capacidad.
— Entendido, profesor. —lo miré con recelo. Me fui rápidamente para escapar de la situación. Él se quedó fijo viéndome mientras me alejaba.
— Hey, Elidya. Vamos al campus a relajarnos. —dijo María. Me topé con ella y con varias de sus amigas.
— Claro, por qué no.
Casi todas las clases ya habían terminado. Era ya muy tarde. Todos los estudiantes estaban o en el campus o en el lugar de entretenimiento más cercano. Algunos jugando balonmano, otros simplemente juntos, acariciándose.
Nos sentamos debajo de un árbol holográfico y de metal, en el centro del campus. Podía proporcionar sombra. Noto en la cartera de María un sobre rojo… Un poco extraño, la verdad.
— Qué relajante.
— Sí… —dijo María cabizbaja.
— ¿Te pasa algo?
— Es que no sé, no me está yendo muy bien en clases y me preocupa mi futuro…
— Todo mejorará, María. No te pongas a pensar en lo negativo y piensa en todo lo que has logrado. —dije con una gran sonrisa. A su vez, tocaba con mi mano su hombro suavemente.
— Tienes razón. Bueno Eli, me tengo que ir a mi última clase de la tarde. —dijo María mientras se levantaba.
— Está bien, más tarde nos veremos, te quiero.
María se despidió de mí con su mano. Y se desvanece al entrar a la universidad. Una niña buena.
Me levanté del suelo y me largué a mi habitación, ya era muy tarde. María aún no había llegado de sus clases. Estaba cansada y me dormí al caer a la cama. Luego de varias horas, me desperté. Aún la habitación seguía obscura… María aún no había llegado. Después tocaron lentamente mi puerta.
Me levanto con dificultad, pero abro la puerta.
— Ya era hora. —era Derrick. Entró rápidamente y él mismo cerró la puerta, sólo que de manera violenta.
— Hey, pero pudieras calmarte un poco. —lo dije mientras intentaba arreglar mi cabello. Parecía una maldita bruja.
— Es que obtuve información… Prohibida.
Lo miré y abrí mis ojos. Rápidamente observé toda mi habitación en busca de alguna cámara, micrófono o algo. Revisé incluso la cama de María. Debajo de sus mantas encontré un aparato extraño. Por seguridad, decidí tirarlo al suelo y pisarlo fuertemente…
— ¿Qué era eso? —dijo Derrick con curiosidad.
— Nada de qué preocuparse ahora.
Derrick colocó su computadora encima de mi escritorio. Él mira de reojo mi habitación; un poco desordenada, con algunos pósters de bandas famosas, lo normal en una habitación universitaria de adolescentes adultos. Luego mira uno de mis calzones.
— Eh… Sería genial si te enfocas en lo que necesito, Derrick.
Abre su computadora y comienza a buscar la información. Luego se aparta de un lado para mostrarme. Me acerqué para observar, incluso utilicé mis anteojos para leer.
— Como te debes dar cuenta… Es un documento oficial del gobierno que explica un poco lo sucedido en Redia. Aunque no pude encontrar algo más.
“DOCUMENTO OFICIAL DE LA GRAN COALICIÓN
Carácter clasificatorio.
-Redactado el veintiúno de Septiembre del tres mil ciento treinta y tres-
Tras el incidente registrado en la zona veintinueve en el planeta Redia con el nuevo equipo de exploración, el día de hoy, se decidió establecer cuarentena en dicha zona. Los motivos son por el creciente desarrollo de un -CENSURADO- que ha estado creciendo peligrosamente en -CENSURADO-. Por lo que, se ha obligado a un estricto aislamiento de las personas de esa zona.
Durante este período, se aplicarán los siguientes protocolos:
-
Protocolo de revisión obligatoria de los sujetos.
-
Protocolo de aplicación de -CENSURADO- para pruebas.
-
Protocolo de eliminación de -CENSURADO-.
En caso de mejora o empeoramiento se notificará mediante los canales privados habituales del gobierno. El gobierno local Rediano priorizará la solución a esta situación.
Con deferencia,
Ministro de Integridad y Salud Interplanetario, Ing. Yador Mazes.”
Protocolo… De… ¿Eliminación?¿Eliminación de qué?¿Humanos?... Me pregunto el estado actual de Redia. Un documento escrito hace nueve años y sin ningún otro documento. La situación habría sido… ¿Solucionada?.
— Increíble. —solté de mi boca.
— Sí. Yo también quedé así. Esto parece ser algo grande, relacionado con tu padre. Lamentablemente, he notado que las autoridades… Más de la universidad… Se han vuelto más a la defensiva. Soy tú y tengo cuidado.
— Sí… Ya tuve una probada de ello con el profesor de Astromecánica Avanzada.
— ¿Ese idiota? Bueno siempre tiene esa actitud de arrogancia encima. Pensé que era su personalidad de siempre, pero parece que la lealtad puede más que la personalidad propia.
— Derrick. Seguiré necesitando tu ayuda. Necesito que vengas conmigo a la oficina del rector.
— ¿Estás loca? No dejaré que me expulsen, tengo una beca y una madre en la qué pensar. Se decepcionará de mí.
Me acerco a Derrick y lo tomo de las manos.
— Sin tus habilidades informáticas, esto no irá a ninguna parte. Sé que el rector puede tener algún dato al respecto, dado que soy la hija de uno de los mineros.
Derrick lo piensa por unos minutos. Después decide aceptar asintiendo con la cabeza.
— Está bien, pero necesitarás algo para hackear la computadora del rector. Dame un momento.
Se dirigió hacia su computador y comenzó a teclear rápidamente. Sacó un USB de su bolsillo.
— Pensé que eso estaba extinto. —comenté con una sonrisa.
— Ahora mismo, es más seguro que cualquier dispositivo de la nube. Claro, si no queremos ser vigilados.
Tras veinte largos minutos, logró terminar.
— Listo, podemos irnos.
— Era hora.
Nos escabullimos por los pasillos del ala este de la universidad hacia las afueras de las oficinas administrativas de la misma. Tuvimos cuidado de que las cámaras y guardianes de la universidad no pudieran vernos. Si bien no significa algo malo, podría ser sospechoso para ellos y el plan no ocurriría.
Salimos del ala y llegamos a las afueras. Nos separaba una ventana alta para entrar a la oficina.
— Bien, Elidya. Fue un placer acompañarte, adiós.
— No. —lo agarro de su camisa antes de que se largara.
— ¿Qué? Pero no tengo nada qué aportar aquí.
— Ayúdame a subir.
Derrick rezagado, me ayuda a subir poniendo su mano en forma de cuenco para poner mi pie. Subo a la ventana y con mis habilidades con los cerrojos, logré zafar el seguro de la ventana con éxito al utilizar una aguja.
Entré a la oficina y luego me acerqué nuevamente a la ventana para ayudar a Derrick a subir. Él toma mi mano y comienza a escalar para subir, hasta que una luz comienza a alumbrar en dirección nuestra.
Traté de mirar quién era, pero debido a los muros y árboles secos, no pude ver nada.
— ¡EH, ALTO!
Escuché fuertemente. Parece que uno de los guardianes vió a Derrick.
— ¡¡DETENTE AHORA MISMO!!
— Elidya, ¡¡SÚBEME YA!!
Jalé con todas mis fuerzas a Derrick, pero me cansé. Lamentablemente lo solté y caí para atrás ocasionando un golpe en la nuca. Él cayó al piso donde el guardián lo atrapó.
— Hey, soy universitario… Sólo quería hacer una…
¡TOC! Derrick había sido golpeado en el rostro con el arma blanca del guardián. Quedó inconsciente. Luego fue arrastrado hacia no sé dónde.
En mi caso, logré recomponerme y cerrar la ventana para evitar sospechas. Observé la oficina por un segundo y busqué primero en los archiveros de la oficina.
— Papeles acerca de ingresos… Expulsiones… Nada interesante… —dije mientras ojeaba.
Nada interesante. Seguro en su computador podría haber algo. Me acerqué a su escritorio y encendí su computadora. Al iniciar, requería una clave.
— ¿Qué pondría si fuera un rector de una universidad?...
Al pensar, me fijé que tiene una foto de su gato. Haciendo memoria, recuerdo que:
“ — Tengo un gato llamado ronroneo. Muy bonito, estudiantes. “
El rector hizo este comentario hace un tiempo atrás cuando iniciamos. Puse su nombre y salió un mensaje de error.
— Bueno intenté por las buenas. Veamos por las malas.
Inserté el dispositivo USB en el computador y mostraba datos aleatorios rápidamente. Cómo si estuviera loca. La maldita computadora mostraba que tenía sólo un 5% de energía…
— Mierda. —dije golpeando la mesa.
Mientras cargaba, escuchaba como en la puerta colocaban la llave de acceso a la oficina. Ahí traté de adelantar de alguna manera el proceso…
— Dale, sube…
25%...
El guardia logró abrir la puerta y entró a la oficina. Y comienza a examinar. Rápidamente me escondo junto con el computador debajo del escritorio.
45%...
Miro la pantalla con desesperación. La maldita cosa no avanza y el guardia está por atraparme. El guardia revisa la sala principal y se dirige justamente a la oficina del rector como búsqueda final.
78%...
El guardia abre la puerta y mira con detenimiento…
99%...
¡Por fin! cierro el computador con delicadeza. Espero en silencio hasta que el guardia salga. Al no encontrar nada, se retira a la anterior sala. Abro el computador y se reinicia por sí sola. Y al intentar, ya no tenía contraseña.
— Bingo. —susurré.
Revisando sus documentos, no encontré mucho. Datos de estudiantes problemáticos y motivos de expulsión. No hay mensajes ni siquiera de la Gran Coalición. Es como… Si supiera o estuviera preparado para esta situación.
Indagué en el correo y con ayuda del filtro, sólo encontré mi nombre en un correo: Elidya Adams.
“Estimado ministro educativo,
Agradezco enormemente su interés en mantener los fondos para el desarrollo social universitario. En breve le pasaré información de la estudiante Elidya Adams acerca de su desarrollo en la universidad.
Cualquier otra cosa, hágame saber.
Con deferencia,
Rector de la U.C.M.
—-
E-A.DOC”
Al darle click tenía toda mi información personal, datos de mi niñez, todo…¿Para qué le interesaría mi información? Tiene incluso mis análisis médicos para la admisión de la universidad.
El guardia se quedó mirando hacia dónde estoy. Sin embargo, no se movió hacia mi dirección. En cambio, se fue hacia fuera y cerró la puerta nuevamente.
Salí de mi escondite lentamente, cuidando de que el guardia no me visualizara. Salí por la ventana y me fui rápidamente a mi habitación. Entré y María se encontraba durmiendo. Miré el reloj y ya eran las tres de la mañana… Sólo me preocupa lo que le pasó a Derrick.
“ Te quiero, hija…”
“ Mi osito de caramelo, te adoro. ”
Me desperté sólo tres horas después. Parece que no puedo dormir más… Sin embargo ya María no estaba en su cama. Cosa rara, debido a que tengo entendido que no tiene clases temprano los viernes.
Me levanté y me metí al baño por una larga ducha. Lo merecía, seguía agotada. Minutos después oigo como la puerta se cierra de golpe.
— ¿María?
Salí de la ducha, me sequé y me coloqué mi toalla. Abrí la puerta del baño y resulta que era Derrick.
— ¡Derrick! —dije con mucha emoción, me acerqué felizmente.
Derrick estaba de espaldas, como si ocultara algo. Después se volteó al escuchar mi voz.
— Oh, no lo puedo creer.
Derrick tenía un lado de la cara lleno de golpes y rasguños… ¡Horrible, es lo único que deja este gobierno global horrible!... Me acerco y toco suavemente su cara.
— Oh Derrick…
— Eli… —procede a soltar algunas lágrimas.
— Perdóname, Derrick… Ven, siéntate. No quise que te pasara esto.
— Los guardias me arrinconaron y me golpearon porque supuestamente pensaban que yo era un ladrón, cuando les expliqué varias veces que era un estudiante. Fue en vano. Sólo se detuvieron porque confirmaron mi identidad mucho después. Me soltaron y me dijeron que no diga nada.
Tapé mi boca con mi mano de la incredulidad que sentía. Un ciudadano de la Coalición. También solté algunas lágrimas porque era evidente que yo no quería que él saliera herido en todo esto. Pensé que lo interrogaron como máximo.
— Dame un momento, buscaré un botiquín para curarte.
Dejé a Derrick sentado en mi cama. Me cambié rápidamente y busqué el botiquín de emergencias. Lo puse en mi cama y luego me senté. A pesar de no tener lo último en medicina, podría ser de bastante ayuda en estas situaciones.
— No te muevas, aunque sientas mucho dolor. —le dije a Derrick, él asiente.
Comencé a untar alcohol al algodón y frotar en la cara lastimada de Derrick. Se quejó un poco.
— Tranquilo…
Mientras más le ayudaba… Más me sentía atraída… No sé por qué. Él comenzó a tocar mi brazo y… No sé… Sentí algo que no pensé sentir realmente. Luego lo miré a él y él me miró, y desvié la mirada para evitar incomodidad. ¿Por qué me pasa esto ahora? Me siento totalmente extrañada por mi actitud.
La tensión era tanta que un papel se cortaba por sí sólo. Él organiza mi cabello detrás de la oreja y… Me besó… Yo sólo cerré los ojos. No lo podía creer para nada. Pero me sentí… Bien…
Correspondí al beso y lo continué. Nos besamos intensamente con pasión, el sobaba cada parte de mi cuerpo… Pero todo terminó cuando entró María.
— Oh… Creo… Qué… Interrumpí algo que… No debía interrumpir jeje… Disculpen. —dijo María toda nerviosa; su cara estaba sudada y su cabello alborotado, también tenía sucios sus zapatos. Cerró la puerta cuando terminó de hablar.
— Perdóname, Eli… Es que… Si supieras que realmente me gustas desde hace mucho tiempo. Desde que te ví en la cafetería, me atraías. Pero supongo que mi manera de lidiar con eso, era molestándote.
— Oh… Eso es algo nuevo para mí, jaja. -dije mientras organizaba mi cabello.
— Ya veo… Bueno… Me tengo que ir, hablamos después Elidya. Si me necesitas, estaré en mi habitación o en la tecnoteca. —dijo Derrick visiblemente nervioso; se notaba feliz de haberlo logrado pero incómodo por la interrupción. Aún así se largó.
No puedo creer lo que ha pasado. Sin dudas, no esperaba que sucediera esto. Pero bueno, cosas que pasan sin planearse. No puedo permitir que esto pase de nuevo…
…
Pasaron tres meses de los eventos en la universidad. ¿Quizás el comienzo de algo más grande? Algo… Que podría disolver la Coalición… Mientras que Giorgi Raineri trata de sacar un proyecto inundado… A flote.
— Sí lo sé, señor presidente. Sólo dame tiempo y todo saldrá según lo planeado.
— Giorgi, tiempo es lo que menos tenemos. —dijo Lyrik Paglan, su voz mostraba un aura de enojo y frustración.
— Si dejamos que los bandidos atacan otra vez, Giorgi, no tendremos oportunidad de arreglar todo.
Entiendo la frustración del presidente. Sin embargo, es muy difícil no evitar los ataques después de lo sucedido…
Antes del proyecto Terra…
Necesitábamos un terreno adecuado para iniciar el proyecto aquí en la tierra… De entre todos los terrenos; terrenos baldíos, radioactivos, inestables… Los únicos sitios disponibles eran en el norte de Sudamérica y Europa oriental.
Y la verdad, Europa oriental está sufriendo una guerra civil y hambruna sin precedentes. Por lo que, tocaba convencer a los moradores de los “Estados Unidos del Conosur” que cedieran los terrenos necesarios para poder iniciar el proyecto. Por suerte, de parte de la élite teníamos aprobación. Sólo faltaba convencer a los que vivían en el terreno.
Entonces me dispuse un día temprano a llegar a la “Urbanización del Edén” un sitio privado y apto para el proyecto. Al llegar, ya me esperaban algunos moradores.
Procedo a bajar de mi auto negro y elegante; Como magnate, mi poder de convencimiento y belleza, debería ser suficiente.
— Buenos días.
— Buenos días, señor Raineri. —me dijeron mis asistentes; cada uno con tareas específicas… Uno para arreglar mi aspecto personal, otro de mi vida amorosa, otro para mi vida legal… En fin, tengo una vida muy ocupada y prestigiosa.
Me acerco a los moradores, con ropa anticuada y… Se nota que es muy usada. Pero nada, debo actuar como si me interesa la vida de estas personas.
— Buenos días, pobladores de la urbanización. Agradezco que ustedes, como la junta de la urbanización se decidieron reunir conmigo para llegar a un acuerdo acerca de un proyecto del gobierno, bastante importante. —dije sonriendo y con un carisma inigualable. Una característica que aprendí con el tiempo.
— Buenos días, señor Raineri. Esperamos que la propuesta del gobierno sea justa y complazca nuestras expectativas… Conocemos las características de este… Gobierno… Tan solidario.
Uno de mis asistente me entrega un maletín con documentos.
— Por favor, vamos a un lugar más adecuado para este tipo de conversaciones.
Los moradores me guían hacia una sala de reunión general. Donde toman todas las decisiones en bien de la urbanización. Me indican que me siente, mientras ellos se sientan.
Pongo el maletín en la mesa y procedo a abrirlo. En él, se encontraban documentos listos para firma, como aprobación para demolición y acuerdos.
— Bueno, como sabrán el gobierno y yo tenemos un proyecto muy ambicioso que beneficiaría a toda la humanidad si se llega a concretizar. Por lo que, necesitamos de su colaboración para que se logre.
Me levanto y comienzo a andar en la habitación.
— De entre todos los terrenos viables, esta es la llanura más estable, dónde… Pasan menos terremotos, muy comunes en las otras alternativas. El gobierno y yo decidimos ofrecerles lo siguiente…
Aclaro mi garganta.
— Les ofreceremos doscientos cincuenta mil créditos solares a cada uno de los moradores, les encontraremos un lugar en la ciudadela y obtendrán un subsidio alimentario como ayuda del gobierno durante sus primeros seis meses en la ciudadela.
Los moradores se miran los unos a los otros. Se susurran los unos a los otros y luego vuelven a mirarme.
— Bueno… Distinguido Raineri. Entendemos que nosotros somos los que estamos en una posición ventajosa. Entonces, no pueden sacarnos de aquí porque es nuestro derecho… Pero todos estamos de acuerdo en rechazar la oferta. Preferimos vivir aquí que en la gran urbe de la coalición.
Miro con enojo y recelo a esta gentuza, estúpida e ignorante.
— Bueno, sin dudas fue bueno intentarlo. Emm… Nada, volveremos con otra propuesta la semana entrante. —dije levantándome y largándome rápidamente de allí.
Odio no obtener lo que quiero. Me molesta profundamente. Salí de allí y me subí a mi auto. Le ordené al chofer que conduzca rápido a mi hogar.
Al llegar a mi casa y desmontarme del auto, entré pensando en un plan para poder deshacerme de esa gente.