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Capítulo 7. Pelea a puño limpio

La copa divina · por msolfere · 15 de agosto de 2026

Al día siguiente, nos dirigimos todos al coliseo. Morgan combatiría primero, por lo que Jason se quedó con nosotros al costado de la arena. Debido a que éramos los acompañantes del combatiente, estábamos autorizados a estar ahí en lugar de las gradas, ya que así podríamos asistirlo en caso de necesidad. Por mi parte me pareció bien, así escucharía mejor al presentador y a los participantes.

El caballero Florián tenía su propio escudero, quien procedió a darle unos masajes en su espalda para relajar cualquier tensión. También se encargaba de pasarle agua, comida o cualquier cosa que le pidiera según su capricho.

Morgan lo miró y su rival le dirigió la mirada, mientras presionaba sus nudillos para demostrarle que estaba listo para la pelea.

El presentador apareció, junto con su peculiar megáfono y en compañía de la chica que llevaba el banderín rojo. Apenas se subió a la tarima, inició con la presentación:

      ¡Bienvenidos, damas y caballeros! ¡Hoy serán testigos de un espectacular combate cuerpo a cuerpo de un gallardo caballero contra un gentil leñador!

El público comenzó a aplaudir, mostrando así que el apoyo era por igual. A lo lejos, vi a la princesa Mara dentro de la sección VIP de las gradas. Algunos de sus sirvientes le ofrecían frutas y refrescos, mientras que sus pajes no paraban de abanicarle el rostro con sus abanicos de siempre.

      Vaya, la princesa sí que es bonita – comentó Ami, al percatarse de que la estaba mirando – Supongo que a Morgan le interesará reunirse con ella cuando termine el torneo.

Morgan no parecía mostrar ningún interés en la princesa, dado que seguía mirando fijamente a su oponente mientras se preparaba mentalmente para la batalla.

El presentador continuó con su discurso.

      Para asegurarnos de que ninguno de los combatientes lleve armas ocultas en sus ropas, en esta ronda deberán pelear sin sus camisas. Una vez que se libren de su atuendo exterior, pueden subir a la arena.

Morgan se sacó su gabardina y camisa, revelando así sus fornidos músculos, resultado de tanto talar árboles y pelear contra los depredadores de bosque en su solitaria vida de leñador. Florián, quien se sacó su túnica y capa, reveló un cuerpo bastante dotado y musculoso, pese a su esbelta apariencia.

Apenas subieron a la arena, Florián comenzó a hacer una extraña sesión de exhibicionismo, revelando sus bíceps mientras decía:

      ¡Admiren a este ejemplar, bellas damas, que pronto todo esto le pertenecerá a la princesa!

Noté que algunas doncellas daban suspiros de indignación, mostrándose claramente envidiosas por la “suerte” de la princesa de tener a un posible Adonis como esposo. Ami, por su parte, puso una expresión de desagrado y dijo:

      ¡Detesto a estos idiotas!

Morgan, ignorando todo ese espectáculo, se dirigió al centro de la arena y se mantuvo en posición recta. Florián, pronto, también lo imitó y quedaron frente a frente.

La chica del banderín comenzó a enarbolar la bandera, apuntando hacia arriba, mientras el presentador decía:

      Las reglas son las de siempre: nada de matar al rival, pueden usar cualquier técnica de combate cuerpo a cuerpo, ya sea puños o patadas. Si quedan inconscientes, caen fuera de la arena o están incapacitados para levantarse en 10 segundos, serán eliminados. No hay límite de tiempo, el que queda de pie gana. Una vez dicho esto, ¿están listos para presenciar el combate?

El público ovacionó y golpeó los asientos de las gradas con sus manos y pies. La princesa me miró fijamente, como si buscara recordarme la promesa que le hice en nuestro encuentro. Yo levanté un pulgar hacia arriba y ella me sonrió, interpretando que seguía recordándolo.

El presentador continuó, aumentando así la expectativa del público.

      ¡Bien! ¡Es hora de empezar! ¿En sus marcas? ¿Listos? ¡Ya!

Apenas la chica bajó el banderín, Morgan y Florián extendieron sus puños y los chocaron entre sí, mientras gritaban. Luego de eso, se separaron y volvieron a confrontarse, esta vez, entrelazando sus manos con la intención de derribar al otro.

Vi que Morgan retrocedió unos cuantos centímetros, lo cual me preocupó. Pero, luego, logró tomar el control y consiguió derribar al oponente, haciendo una zancadilla.

      ¡Vamos, Morgan! ¡Tú puedes! – le gritó Ami.

Florián la miró y, luego, le dijo a Morgan:

      Vaya, sí que tienes una linda admiradora. Me pregunto si te seguirá apoyando después de barrer el suelo contigo.

Morgan, sin responderle a su intimidación, le propinó un fuerte golpe en la mejilla izquierda, dejándolo atontado. Ahí, el leñador procedió a darle tremendos golpes por todos los ángulos, haciendo que el caballero solo pudiera protegerse con sus brazos.

Al final, cansado de tanto ataque, lo empujó con su hombro y lo derribó en el suelo. Tras eso, se alejó unos metros y, mientras señalaba a Ami, le dijo:

      ¿Qué te parece esto? Si gano, me quedo con la chica. Aunque seguro se sentirá más dichosa conmigo que contigo, porque yo si sabré darle donde le gusta.

Fue ahí que los ojos de Morgan adquirieron un extraño brillo, como si las atrevidas palabras de Florián despertaran su bestia interior. Sin dudarlo, le dio un fuerte cabezazo, que le causó una profunda herida en la frente, haciéndole sangrar.

      ¡Morgan! ¡Cuidado! – gritó Ami.

El caballero, esta vez, le dio una patada a Morgan en un costado, derribándolo por el suelo. Luego, procedió a patearlo una y otra vez, apuntando entre las piernas y por el abdomen. Ami comenzó a pedir que detuvieran el combate, mientras Jason se tensó al ver la forma en que Morgan era pisoteado por ese desgraciado hombre.

Justo cuando creímos que ya no habría más esperanzas, Morgan se giró y logró sostener la pierna de Froilán en lo alto, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

Con dificultad, el leñador se puso de pie y le advirtió:

      Me da igual lo que hagas conmigo, pero no permitiré que le faltes el respeto a Ami. ¡Ella vale mil veces más que todo el oro de este mundo! Pero una rata como tú jamás lo entendería.  

Ami abrió la boca de la sorpresa, al ver cómo Morgan la defendía de aquel hombre que le faltó al respeto frente a toda la audiencia. Supuse que nuestro querido leñador no era muy bueno al elogiarla de frente, por lo que aproveché ese momento para decirle por lo bajo lo que conversamos el otro día:

      Morgan piensa que arruinó tu vida porque te viste forzada a estar siempre pendiente de él desde que lo recogiste. La culpa lo embargó y, por eso, decidió dejar el circo para que pudieras seguir con tu carrera de artista. Solo quería que lo supieras.

Fue ahí que Ami derramó un par de lágrimas tras escuchar esa inesperada revelación. Jason le entregó un pañuelo para que se limpiara la cara y comentó:

      Él siempre la ha apreciado, solo que es malo para expresarse. No te lo tomes personal, incluso es peor con nosotros dos. Solo quiero que sepas que se hizo fuerte para protegerte y cuidar de quienes lo necesitan. Es alguien increíble, ¿verdad?

Ami tomó el pañuelo y se secó las lágrimas, mientras murmuraba:

      Es un tonto. ¿Por qué no me lo dijo antes? Jamás creí que él haya arruinado mi carrera de artista, solo me dio otro motivo más para seguir viviendo. Pensé que ya lo sabía.

      Quizás puedan hablar más tarde, después del combate – le sugerí – Es hora de que se aclaren cualquier malentendido y vuelvan a empezar. Será lo mejor para ambos.

Ami asumió con la cabeza y, una vez que consiguió calmarse, le dijo a Morgan en voz alta:

      ¿Qué estás haciendo, muchacho? ¡Deja de perder el tiempo y derríbalo de una vez! ¡Tenemos mucho de qué hablar, jovencito! ¡Esta vez no te escaparás de mí tan fácilmente!

Morgan puso una extraña expresión, como si se tratara de un niño siendo regañado por su mamá. Pero luego se fijó en nosotros y, señalándonos con el dedo, nos dijo:

      ¡Mas vale que no le hayan dicho nada extraño a ella o se las verán conmigo!

El caballero Florián, al verse ignorado, gritó y corrió directo hacia Morgan, con el puño levantado. Pero el leñador, sin siquiera mirarlo, lo tomó de la muñeca y lo lanzó bien a lo lejos, mientras continuaba regañándonos.

      ¡En serio! ¿Por qué se empecinan en contar mis cosas a otros, sin mi permiso? ¡Más vale que se queden ahí y no escapen!

      ¡Ejem!

Cuando Ami hizo sonar su garganta, Morgan tragó saliva y, con una voz más suave, le dijo:

      No te preocupes, Ami, te prometo que hablaré contigo más tarde, cuando termine el torneo. Ten paciencia, que ya termino.

Se giró de nuevo hacia Florián, quien se puso de pie y le dijo:

      ¿Ahora sí me prestarás atención, sucio plebeyo? ¡Te arrancaré las extremidades y te destrozaré de tal modo que no vuelvas a levantarte nunca más de la cama!

Volvió a acercarse rápidamente a él con el puño extendido, el cual chocó contra el puño de Morgan, haciéndole temblar. Intentó rematarlo con la otra mano y el leñador también lo bloqueó. Luego, le hizo zancadillas y ambos cayeron al suelo. Empezaron a girar y ensuciarse con la arena, mientras el público gritaba sin parar.

      ¡Guau! ¡Qué emoción! ¡Esta pelea sí que está llena de drama! – comentó el presentador quien, claramente, escuchó nuestra conversación – Pero solo uno podrá quedar en pie hasta el final. ¿Quién creen que será?

      ¡Froilán! ¡Froilán! – gritó la mitad del público.

      ¡Morgan! ¡Morgan! – gritó la mitad restante.

      ¡Froilán!

      ¡Morgan!

El público estaba enloqueciendo completamente. Incluso nosotros lo estábamos, más que nada porque nuestra victoria era clave para alcanzar la libertad y salirnos de esa ciudad para nunca más regresar. Así es que no parábamos de apoyar a Morgan para que terminara pronto.

      ¡Vamos, Morgan!

      ¡Tú puedes, Morgan!

      ¡Liquídalo!

Ambos rodaron hasta el límite de la arena. Morgan, al notar esto, apoyó su espalda contra el suelo y levantó a Froilán con sus dos brazos, hasta dejarlo suspendido en el aire.

      ¡Piérdete, basura!

Y, con eso, lo lanzó lejos de la arena.

El presentador tomó inmediatamente su megáfono y anunció:

      ¡El caballero Froilán ha quedado fuera de la arena! ¡Morgan es el ganador de este combate y quien clasificará para el final!

Los gritos del público se duplicaron aún más, mientras vimos que arrojaban flores en el aire. Morgan sonrió y, pese a su modestia y humildad, se permitió celebrar ese triunfo levantando los brazos y dando un grito de júbilo.

Nos acercamos a él para darle un abrazo grupal y felicitarlo por su victoria. Ami lo miró con orgullo y le dijo:

      Solo quiero que sepas que te quiero y siempre deseé lo mejor para ti. ¿Ahora sí me abrirás tu corazón y dejarás que sane tu interior?

Morgan dio un ligero suspiro, sabía que ya no podía seguir más huyendo. Así es que se acercó a Ami y le respondió:

      Está bien, hablemos si quieres. Pero vayamos a un lugar en privado.

Mientras ellos dos se marchaban, Jason me señaló con la cabeza a cierta persona no deseada. Era Sansón, quien había estado observando la pelea desde las gradas y se veía realmente emocionado.

Todavía preocupado por el próximo combate, le dije a Jason:

      Tu rival es muy jodido, soy consciente de que eres capaz de enfrentarlo, pero terminarás pagando un alto costo. ¿Estás seguro de esto?

Jason dirigió su mirada hacia Sansón, quien pareció no percatarse de nosotros, y me respondió:

      Estoy seguro. Si con eso logramos que la princesa nos deje en paz, acepto el sacrificio.

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