Lo que siguió a las presentaciones y la pelea fue una rutina de entrenamiento bastante pesada. Eiji creía estar acostumbrado al trabajo duro, se consideraba disciplinado, pero en apenas quince minutos ya estaba tentado a unirse a las quejas de Coinflip.
—¿Yo para qué necesito más velocidad? Siempre me hacen correr un kilómetro más que a todos en el mismo tiempo. Hacerme correr es una payasada.
Mientras corrían en bandas paralelas, Kelvin hacía pesas a un ritmo brutal a un lado de ellos, era verdad que no se cansaba y que siempre estaba fresco a su alrededor.
—Teniendo en cuenta cómo funcionan tus poderes, —le respondió —no te vendría mal golpear mas fuerte, si me hubieras derribado al primer golpe no hubiera podido hacerte nada.
—Edge, bro, me halagas y me insultas al mismo tiempo. Vamos a ser buenos amigos.
—¿Y vas a decirme tu nombre ahora?
—Si no te molesta, no pienso huir de mis deudas de juego, pero preferiría hacerlo en un lugar donde la vigilancia de la jefa no fuera total. Ella dice que no nos espía, y casi siempre le creo, pero en estos casos…
—¿Crees que se chiva a los supervisores?
—No, ella nunca haría eso, me consta, más bien es una chismosa. Seguro que supo cuando Hyde entró a tu cuarto y miró el video comiendo palomitas.
—Espera, ¿hay cámaras en las habitaciones? No vi ninguna.
—Se supone que no, pero Puzzle es demasiado lista, a veces creo que es extraterrestre, y ese cuerpo precioso es como un mecha, pilotado por un enanito verde con la cabeza grande.
—Eso es de una película.
—Ah ¿La has visto? A mi me encanta.
Tras una hora y media de rutinas “optimizadas” por los algoritmos de Puzzle, —lo que significaba en pocas palabras, terriblemente exigentes —pudieron ducharse y desayunar. La regla era, según le explicaron Kelvin y Coinflip, que cada quien preparaba su comida y limpiaba su desastre. Ese día, se encontraron con un desayuno de plátanos fritos, huevos y una pasta de maíz que olía a canela.
—Es para dar la bienvenida a Edge, y para que coman un poco mejor ustedes dos —Vudú tenía un acento muy particular, pero lo que más le llamó la atención era que incluso en ese momento usaba muy poca ropa, el delantal que llevaba era escueto y se lo quitó tan pronto hubo terminado de servir.
—¡Gracias hermosura! —dijo Hyde atacando el plato —me encanta tu akazan. ¡Ay! ¡Quema, quema! —mientras abanicaba su boca como si hiciera diferencia, volvió a su forma más humana, y pareció aliviarse —discúlpenme, en mi entusiasmo olvidé que mi lengua puede volverse en extremo sensible. Espero mi exabrupto no les molestara.
—No es nada, me gusta ayudar, ven conmigo para que revise tu lengua cuando termines.
Puzzle tomó la palabra.
—Cuando termine el desayuno todos tienen hasta el medio día para sus propias cosas. Los que estudiamos estaremos en mi biblioteca. Nos visitará uno de los supervisores, creo que tendremos misión, así que adelanten todo lo que puedan.
—Pues eso solo nos deja a Edge y a mi —comentó Coinflip —si quieres, podemos salir un rato bro.
La verdad era que en el fondo le hubiera gustado hacer algo más, incluso se planteaba estudiar alguna cosa, pero en ese momento tenía preguntas, y prefería hacerlas en privado.
—De acuerdo, vamos.
Salieron del dormitorio y caminaron por la periferia del complejo, Atlanta no ofrecía nada que hacer en realidad, así que no servía de nada ir lejos. Observaron la vida mundana de los estudiantes normales que vivían ahí. Mientras, hacían conversación como podían, hasta que Eiji soltó la primera bomba.
—¿Cual es el problema que tienen las chicas del equipo? Pensé que Hyde era la rara, pero Puzzle y Vudú se pasean por todos lados en lo que apenas cuenta como ropa interior.
—Una bendición y una maldición, ¿verdad? tardarás en acostumbrarte, pero no hay remedio. Ni se te ocurra insinuar nada. Sobre todo, Vudú es sensible al respecto, y nadie quiere verla enfadada.
—Entonces hay una razón, al principio pensé que simplemente eran, ya sabes, descaradas.
—Ese es exactamente el tipo de cosas que nunca debes decir en voz alta si es que te gusta la vida . Si, hay una razón para cada una, por ejemplo Puzzle, habrás notado que no tiene piernas ni brazos propios, está todo el día cambiando sus prótesis, tiene como un millón diferentes. Si tuviera que quitarse los pantalones o una camisa cada vez…
—Entiendo, ella por lo menos llega a cubrirse el vientre y su top no es tan escandaloso. Puedo mirarla a los ojos.
—Pues ve aprendiéndote cada detalle de los de Vudú.
—Entiendo, pero entonces ¿cual es el problema con ella?
—Los tatuajes, al parecer son quisquillosos, le permiten usar ropa de fibras naturales si son muy puras, pero si los cubre mucho tiempo o con telas sintéticas, empiezan a moverse, ella dice que le causan un dolor horrible. Puzzle trata de ayudarla con ropa “flotante” o consiguiendo telas lo menos procesadas posible. Pero te darás cuenta que no ha funcionado. Según entiendo, tiene una especie de trato con los espíritus para que no aparezcan en las áreas de la poca ropa que usa.
—Supongo que no puede solo hacerlos desaparecer.
—No, la verdad trato de no incomodarla, para Kelvin… bueno, tú solo sé discreto si no puedes evitar mirar y no hagas comentarios.
—Lo tendré en cuenta.
—¿Y? ¿No vas a decirme nada?
—Oye, yo gané la apuesta, tú eres el que tiene que pagar. A menos que creas que aquí también nos vigilan.
—Estoy casi seguro. ¿Crees que puedes leerlo de mi mente? Ahí no pueden espiar.
—Puedo, si no te importa, y lo piensas tú mismo.
—Genial, hazlo, siempre quise saber qué se siente que te lean la mente. tal vez así podré estar alerta ante otros psíquicos.
—No lo creo Alfie, la verdad es que no se siente nada, que yo sepa.
—Bueno, avísame y yo te digo si siento algo.
Por toda respuesta, Eiji lo miró con una ceja alzada, en su cara de ojos rasgados, se veía enfadado.
—Oh, diablos, Jajaja, eres bueno.
—Perdona, no quise hacerte sentir tonto ni nada.
—Hazme un favor muy personal, sé que el punto de ser psíquico es meterte donde no te llaman, pero, ¿puedes prometer que nunca vas a entrar en mi mente sin mi permiso? Hay algunas cosas ahí, ya sabes, mías.
—Sin problema Alfie, tu secreto también está a salvo conmigo.
—Sobre eso, sí, es mejor que no me llames así frente a los otros hasta que todos te hayan dicho su nombre. Bueno, linda caminata y todo, pero yo regreso a mi habitación. Los números de todos están en un archivo en la PC de tu cuarto, manda mensaje si necesitas algo. Chau.
Solo un par de horas mas tarde, Puzzle reunió a todos en el patio para recibir a los supervisores. No les exigían disciplina militar, a Eiji le quedaba claro que de algún modo querían mantenerlos mas o menos contentos. Pero eso si, todos los que vendrían seguro eran soldados.
Casi al mismo tiempo que salieron, la reja posterior del complejo de edificios se abrió para dejar paso a un auto lujoso, pero por lo demás normal, de él se apeo un hombre grande, en verdad enorme y con músculos que ningún traje negro lograba disimular. Pasaría ya los cincuenta, de seguro, pero conservaba rasgos fuertes tras las canas en su cabello corto. La mandíbula cuadrada y fuerte lo hacía parecer la caricatura exagerada de un soldado. Les sonrió con dientes perfectos antes de poner la manos tras su espalda y mirarlos desde aquella torre que eran sus propios hombros.
—Descansen reclutas, ¡Ah! ¿Qué digo? Ustedes no son reclutas normales, son lo mejor de los mejor del programa de jóvenes promesas. ¿Dónde está el nuevo?
—¡Señor! ¡Aquí! ¡Señor! —dijo Eiji tan alto como pudo. Los demás trataban de no reir entre dientes, con éxito comparable que tendría el planeta para pasar por el ojo de una aguja.
—¡JA! Esos del bunker te enseñaron bien hijo, pero aquí no hace falta, soy el General Stevens, tú puedes decirme Roger. O tal vez dije demasiado, mi “chofer” me hace señas de que me calle. Ya basta Smith, estos chicos no son enemigos, y si lo fueran ya serían polvo en el suelo.
—Usted es… —empezó a decir Alfie, deseando que sus ojos hubieran podido abrirse más.
—Si, si, nombre clave Júpiter. Por favor, solo soy su supervisor de turno, nada más. No vine a hablar de mí. Sino de ustedes. ¡Tú! nuevo, ven acá, te asignamos aquí porque cada miembro de este equipo está siendo considerado para elite. No nos decepciones con imprudencias, y sabes de lo que hablo. Ese chico Lawrence de verdad quería tu lugar.
Aunque Eiji no se creía una palabra, tampoco dijo ninguna, y permitió que lo elogiaran por una vez.
—Bueno, no tenemos quejas de los dormitorios normales, ni parece que haya habido ataques de supervillanos.
—Perdone que me atreva señor —Eiji levantó la mano, como si estuviera en la escuela — pero, si los villanos podrían atacarnos, ¿no es peligroso tener los dormitorios normales tan cerca? Creo que tienen derecho a saber que viven en un sitio peligroso.
—Hijo, esto no es una película, no somos tan imbéciles ni tan crueles. Los villanos no atacan un cuartel secreto, se supone que no saben que ustedes están aquí. Pero los lugares con muchos adolescentes o niños son blancos de ataques. Buscan sembrar terror, secuestrar hijos de altos funcionarios encubiertos, o simplemente víctimas para algo bastante malo que no voy a decir aquí. Los pusimos aquí para proteger este complejo, no al revés. Los que viven aquí no los conocen a ustedes, pero saben que están para cuidarlos. Eso es otra cosa que me trae aquí. Ocuparé su lugar mientras realizan una misión para la Milicia Unida. ¿Qué tal te suena eso ojos enojados dos? Tu primera misión en el extranjero.
La mayor parte de los detalles de la misión los recibió Puzzle. A los demás les fueron entregando mochilas con equipo que necesitarían. Cada una era diferente, la de Eiji tenía tres inhibidores psíquicos, dejándole claro que no aceptarían excusas para que abusara de su poder. Afortunadamente, también le habían dado algo fascinante. Una especie de espada retráctil que de no estar atento, parecía de juguete. Pero al estirarla podía bloquearse y parecía tan afilada como resistente. Por un lado temían su poder más débil, mientras potenciaban su lado más peligroso. Sin duda eran soldados.
—Abordarán un camión que los llevará a la pista hoy a las mil novecientas horas. Su destino, como los detalles de la misión son clasificados hasta alcanzar el punto de control. Bueno, creo que eso es todo. Volveré a verlos partir.
Sin decir mucho más, abordó el auto una vez más y se fue tan rápido como había venido.
—Tuvimos mucha suerte —dijo con alivio Hyde —nos tocó un supervisor genial.
—Es simpático, aunque me dio la impresión de que era importante.
—Oye, ¿No entendiste, bro? el sujeto es Júpiter, el líder de los planetarios y el superhéroe más famoso y poderoso del mundo.
—Oh vaya, había oído de los planetarios —uno de ellos, según John, lo había encontrado y enviado a los reclutadores tras él —pero no sabía que él fuera su líder.
—Definitivamente no eres de Texas, te falta un tornillo y medio.
Unas horas más tarde, un camión con la apariencia de transporte turístico se aparcaba frente al dormitorio Z. Todos fueron abordando. Aunque había espacio de sobra, Hyde se sentó con Puzzle, y Kelvin con Coinflip. Eiji se frustró por no poder tomar como compañía, ni al que estaba más cerca de ser su amigo, ni a la chica loca cuyo cuerpo —y su sensación —no olvidaba. Así que eligió una pareja de asientos vacía, al fondo, y decidió que miraría el paisaje.
—Perdona —una voz dulce lo sacó de su ensimismamiento —¿Puedo sentarme aquí? Quisiera hablar contigo de algo.
—Oh —Eiji estaba indefenso ante las dulces palabras y el cuerpo semidesnudo de la morena —claro, como tú quieras.
—Gracias.
Aunque Vudú se sentó a su lado, miraba al frente, su expresión le resultaba indescifrable a Eiji, y por desgracia, tenía el inhibidor encendido, le habían explicado que sería obligatorio donde quiera que estuvieran todos reunidos.
«¿Qué estará pensando?» Cuando de vez en cuando, uno conoce esas respuestas, la ignorancia duele más.
Estuvo así todo el camino a la pista de aterrizaje militar, un trayecto de veinte minutos. Y al abordar el avión, la escena volvió a repetirse. Eiji intuyó que al menos las chicas estaban solidarizando con Vudú. Coin-Alfred, tal vez solo lo evitaba por lo de aquella mañana.
Tras solo cinco minutos de vuelo, ella volvió a mirarlo y le dijo:
—Por favor, es que… hay algo que necesito preguntarte…