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Héroes · por Proferyo · 16 de julio de 2026

El jardín era ahora casi una selva, de la que sobresalía un claro con un solo árbol. Los espíritus animales no aparecieron esa vez, salvo la serpiente. 

—El resto están protegiendo a las otras mujeres, pero todavía tengo a mi guardiana y a mi prisionera.

Del árbol solitario salieron miles de pequeñas hormigas, se comportaron como los demás animales, inofensivas y amistosas. Como si se tratara de mascotas.

—Lo vi en tus recuerdos, es un poder terrible, las cosas que has visto.

—¿Quién eres para hablar? Yo también he visto tus recuerdos.

—Dime la verdad, ¿fue la hormiga la que estuvo a punto de asesinar a ese hombre? 

—Eso parece, ¿cierto? Una sombra y una voz en mi rostro, como si no fuera yo. Pero lo era, el rencor y la furia que viste, me pertenecen. Soy capaz de todo ese mal que tanto temen los de la milicia unida. Me pusieron en este grupo porque creen que un día perderé el control y trataré de destruir todo. Los demás están para detenerme.

Era algo parecido a lo que Phase le dijo unos días antes, el equipo era una forma de contener a personas que consideraban potenciales amenazas. 

—Funciona, aunque yo iba a fracasar, Hyde nos detuvo al mismo tiempo. 

—¿Crees que despertemos juntos?

¿Y esa pregunta?

—Es posible, seguro nos despertarán para reprendernos, ya voy conociendo a Puzzle.

—Es cierto, —sonrió un poco, como tratando de reír —solo espero que todo esté saliendo bien.

—Chicos, necesito ayuda, tengo a dos caídos aquí y hay que ponerlos en los camiones con las chicas, no puedo hacerlo todo.

—La distracción no durará mucho más, tenemos que salir aprisa. Kelvin está lastimado, ¿podemos salir peleando con lo que tenemos?

—Si solo podemos pelear tú y yo, no lo creo, ni siquiera con tu legendaria suerte.

—Eso pensaba yo, ¿jefa, está escuchando?

—Fuerte y claro, voy a intervenir, no se va a ver bien en el reporte de la misión, intentaré hacer que la distracción que hicieron parezca un ataque de otro grupo, si por algún milagro funciona, bajen con los camiones por el camino regular ¿Estado del blanco?

Se hizo un corto silencio.

—Pues…
Unos minutos más tarde los camiones bajaban a toda velocidad por el camino de la montaña, pasaron varios grupos de soldados que trataban de apagar incendios en vehículos. Les hacían señas para que parasen, les pedían ayuda. Sin sospechar, al menos al principio. A medio camino, un grupo intentó interceptarlos, hasta que una explosión los obligó a girarse, un proyectil de mortero se estrelló contra lo que quedaba del vehículo cuyas llamas recién habían apagado. Otro estalló cerca del que conducía Kelvin, Puzzle estaba disparando con sus brazos de combate desde el punto de encuentro, tratando de hacer parecer que apuntaba a todo lo que se moviera, su precisión era milimétrica, aun así cuando la explosión hizo ladearse el camión, todos temieron que fuera a volcar. Las quejas sonaron por la radio que los bichos proveían.

—¡Maldición, cara! ¡No tienes que ser tan convincente!

—¡Miau! ¡Ahora a nosotros! ¡Eso se ve emocionante!

—Hyde, no te ofendas, pero si puedes, permanece en tu forma sería mientras yo conduzca un camión lleno de inocentes por un camino terregoso y cuesta abajo.

—De acuerdo —dijo tomando su forma humana con el cabello rubio y entrecerrando sus ojos por la visión empobrecida —también considero que es sensato, excúsame si en algún momento es necesario combatir o me veo en necesidad de escapar.

Al alcanzar el punto de reunión, la situación no parecía mucho mejor, habían dado la alarma y estaban llamando refuerzos de otras bases, los caminos se llenarían de hombres armados disparándose unos a otros. Aunque no conocieran sus rostros, no podrían esconder a las mujeres.

—Sube a los dormilones a mi Jeep y ven conmigo Hyde. Ustedes dos conducirán los camiones. Me comuniqué con el supervisor, debemos llevar a las mujeres tan cerca de Puerto Príncipe como nos sea posible, nos extraerán en donde instalamos el campamento el primer día. Ellos están avisando a otro grupo armado que la base de La Ferièrre está en crisis. Tendrán demasiados problemas para seguirnos.

En efecto, las horas de viaje hasta las cercanías de la ciudad fue tenso, pero sin incidentes reales. Cada vez que se encontraron un comando armado, este iba en camino al conflicto en la fortaleza. Cuando estaban a menos de treinta minutos, Puzzle le pidió a Hyde que despertara a Edge y Vudú. Cuando la morena abrió los ojos, sus tatuajes volvieron a aparecer sobre su piel.

—Ustedes dos, fueron un dolor de cabeza toda la misión, tengo que reconocer el buen juicio de Edge para detenerte, y tu valor para dejar que te llevaran, pero amiga, ¿de verdad hubieras asesinado al blanco?

Eiji creyó que habría un silencio, pero la respuesta no llevaba duda alguna en ella.

—Sí, lo siento, pero es verdad, daba a ese hombre por muerto hace muchos años, pero no pude sentir compasión ni tener piedad cuando supe quién era. 

—Sabes que es mi deber evitar que cualquiera de nosotros haga una estupidez así. Todos somos…

—Ya lo sé, un peligro para la humanidad, incluso Edge, buscan cualquier excusa para decir que somos peligrosos, controlarnos, o no sé, matarnos. Pero ¿Crees que el señor Júpiter lo entienda?

—No hay nada que entender, no hiciste nada al final. En el reporte solo dirá que se golpearon cuando Edge te empujó para evitar que te dispararan, podemos comprobar que había hombres armados en la habitación. Solo, por amor de lo que sea que adore cada uno, no sean una jodida amenaza global.

—Yo lo prometo, me conoces, ese hombre era…

—No me lo cuentes, o yo misma soy capaz de volver a reducir un monumento nacional a un hoyo en la tierra.

—Si importa, yo también lo prometo, —dijo Edge que había permanecido al margen hasta entonces —y lamento haberme equivocado en la misión.

—Lo que tú tienes que hacer, “lover boy”, es una de dos cosas, o aprendes a controlar eso que los tiene conectados para poder aprovecharlo, o te deshaces de ello. Mañana temprano te esperan en Chicago, Illinois, Plutón te hizo un hueco en su apretada agenda para ayudarlos a resolver su problema. ¿No podían esperar hasta terminar la misión para ponerse a hacer experimentos? Regresarás en un transporte diferente.

—¿Y yo? ¿No debería ir también?

—Júpiter dice que Plutón solo lo necesita a él. Además, quieren ver si la distancia afecta la conexión.

—¿Qué será de las chicas?

—Les han ofrecido visas de refugiado, la mayoría no querrán irse, pero a las que sí, podrán huir a Dominicana, Cuba, Puerto Rico, o hasta Estados Unidos.

—¿Y él?

—“El señor Carlos Agustín, líder del movimiento de liberación de La Española, fue encontrado sin vida, víctima de una complicación en su estado debido a circunstancias imprevistas”. Siempre, y no lo olvides, siempre dilo así.

—¿Acaso yo…?

—Hyde dice que según sus monitores, murió sin que nadie interviniera. Los sacó de ahí sin confirmar los signos ella misma.

—Entonces…

—No, volé los generadores eléctricos de la fortaleza. Si acaso alguien podría salvarlo, me aseguré que fracasara.

—Tú…

—Si se lo mencionan a alguien, lo negaré. Y les contaremos a todos que no se han soltado la mano desde que despertaron.

Ambos se sobresaltaron, pero tras mirarse un momento, no se soltaron.

—Pasan muchas cosas en los sueños, amiga.

Eiji y Noelle se despidieron en la pista del la milicia unida a pocos kilómetros de la ciudad, nunca imaginaron que su primer beso sería uno de despedida. Ya no eran unos niños, y habían conocido otras personas en el pasado. Pero esa se sintió en verdad como una primera vez. Al chico japonés le pareció delirante, las emociones que los unían no eran la lujuria y la pasión, como se esperaría a su edad, en su lugar, era el confort de encontrar en el otro a alguien con quien no necesitaban fingir. Ambos tenían pasados llenos de dolor y culpa, y no se juzgaban el uno al otro. La conexión psíquica los forzaba a conocerse y el espacio onírico que compartían les permitía disfrutar de su mutua compañía. ¿La intimidad contaba si sucedía en un sueño? Sonaba absurdo.

El beso que se dieron no se parecía a los que habían soñado darse, fue lento, suave, con los dedos de él rozando las mejillas de ella apenas un poco, lo suficiente para sentir la electricidad entre ellos. Los labios húmedos de la morena eran carnosos y suaves, diferentes a todo lo que él conocía, solo se permitieron saborear una gota de la saliva del otro. Lo que de lejos pareció un gesto amoroso pero breve, los dejó tensos, deseando más. Se escuchaban el uno al otro y volvían al jardín si se dormían. Con todo, la distancia en personas cuyos corazones se acaban de tocar, es darles una puñalada y dejar el cuchillo.

Estarían a casi mil kilómetros cuando sus aviones aterrizaran, lo que quería decir que como mínimo pasaría otro día para volver a verse, Eiji pensó que al menos, podría dormir durante el viaje y visitar el jardín. Pero el general Stevens lo estaba esperando.

—Qué desastre el que armas hijo, ven, siéntate conmigo, quiero que hablemos.

El transporte se elevó en el mismo instante que se sentaron.

—Estos aviones son una maravilla, pero los genios como tu amiga Puzzle nunca ponen una pantalla para ver una buena película, Jajaja, —el general siempre se veía animado, con esa sonrisa de un millón de dólares —así que esto es lo que hay para entretenernos, charlar de cosas importantes.

—En verdad lamento lo del experimento, general, no creímos que algo así pasaría.

—No, claro que no, y ese es el problema hijo, espero que tu nueva novia no tome a mal lo que voy a decirte, ¿Qué? no soy ciego hijo, eso no fue un beso como el que se dan los latinos para despedirse. ¿En qué estaba? Ah si, mira, esta vez solo se pusieron un teléfono espía en la mente, apenas y afectó la misión, por lo que me dicen si no la hubieran tenido tal vez hubieran pasado cosas peores. El asunto es que no está bien que gente como nosotros corra riesgos.

—Entiendo lo que dice, tenemos poderes, y deberíamos tener cuidado.

—Ah, los jóvenes, siempre dicen “yo entiendo”, “es obvio”, “déjeme en paz, anciano” pero si de verdad entendieran, yo no hubiera tenido que venir hasta aquí a hablar contigo. Tu expediente dice tienes un poder capaz de partir lo que sea, ¿no es verdad? Imagina que en tu experimento le hubieras cortado un brazo a esa chica. Porque déjame entenderlo claro, ustedes no sabían lo que iba a pasar. Si esos hilos se hubieran convertido de pronto en agujas letales capaces de cortar todo lo que tocan, tus amigos con  más suerte estarían en la lista de espera de las empresas de Puzzle para recibir prótesis. Los menos, bueno, sé que lo entiendes.

La verdad era que tenía razón, años atrás, Eiji siempre tenía personas poniéndole límites, reglas, había soñado con un poco de libertad para experimentar y equivocarse. Nunca había cometido ningún error, pero eso era tal vez porque nunca lo habían dejado.

—Vudú dice…

—Conozco su nombre civil hijo, no le faltes al respeto llamándola por esa clave racista.

—Oh, gra… gracias, Noelle dice que lo siente, ella lo admira mucho señor, me pide que le pregunte algunas cosas.

—Dispara muchacho, siempre respeto a mis fans.

—Ella quiere saber si usted alguna vez cometió un error.

—Muy lista, pues hijo, extraoficialmente, mentiría si te dijera que no, pero oficialmente, justo eso tengo que decir, ¿captas? Solo te diré que agradezco mucho que no haya muchas cámaras en la selva del Congo. Saturno me tiene en sus contactos como “Capitán Calzoncillos” desde ese día. Solo diré que ser más resistente que tu uniforme es algo que tienes que tener en cuenta al enfrentar un villano con rayos vaporizadores.

—Buena broma general.

—Oh, chico, es que no puedo decirte los detalles, solo recuerda lo que hablamos, ¿vale? No quiero abrumarte, me voy.

—General, el avión ya despegó.

—Ah si, tienes prisa, no se te ocurra llegar tarde con Plutón o tú y yo vamos a tener pesadillas por meses —abrió la enorme puerta del avión carguero, una ráfaga de viento entró y el avión perdió estabilidad.

—¡Disculpa Chejov! ¿Ya ves? Debí avisarle antes ¡Nos vemos!

El enorme hombre cayó centenares de metros directamente al mar, provocando un enorme salpicón. Segundos mas tarde, una estela como la de una lancha a motor apreció en el agua rumbo al oeste, dejando al avión atrás en pocos segundos.

—Noelle, ¿qué poderes tiene Júpiter?

—Es un superhumano, invulnerable, fuerte, rápido, pero nada más. 

—Creo que tampoco necesita nada más.

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